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Blade Runner: ¿Es necesario una secuela?

oct-22-2017, por cinefilo

La esperada secuela de Blade Runner” (1982) se estrenó por fin en los cines españoles a principios de este mes. “Blade Runner: 2049” (2017) es la continuación directa del aclamado film de Ridley Scott, pero muchos se han cuestionado si es realmente necesaria una secuela para los que muchos consideran una obra maestra del cine de ciencia ficción.

Esta entrada resumiré primero ambas películas, comentaré la filosofía y simbología, opinando personalmente sobre ello. Es importante destacar de que habrá SPOILERS de ambas entregas, te recomiendo dos cosas: lo primero no seguir leyendo, y lo segundo que las veas de seguido, ya que verás detalles en la segunda parte que no te darás cuenta si ha pasado mucho tiempo desde que viste la primera.

Cartel promocional de la versión extendida “The Final Cut”, de 1992.

La película original nos sitúa en un futuro ciberpunk (oscuro y tecnológico), donde la genética ha avanzado hasta tal punto en el cual se pueden crear seres humanos, llamados “replicantes”. Estos individuos artificiales son utilizados para trabajos peligrosos, ya que poseen mayor fuerza y resistencia que los humanos reales. Según la compañía fabricadora, Tyrell Corporation, carecen de sentimientos y emociones. No obstante, es posible que los “replicantes” empiecen a mostrar sentimientos, por lo que una brigada especial de la policía, llamados “Blade Runners”, decide “retirarlos” (un eufemismo para matarlos y eliminarlos).

Un pequeño grupo de “replicantes” están atacando la ciudad de Los Ángeles (EEUU). La policía no es capaz de detenerlos, por lo que recurren al ex-agente Rick Deckard (Harrison Ford), debido a su experiencia contra los “replicantes” y la violencia de los fugitivos robóticos. El agente Gaff (Edward James Olmos) es quien contacta con Deckard y le pone al corriente de la situación. A lo largo de la película se ve cómo el protagonista consigue derrotar a los cuatro “replicantes” problemáticos.

Entre medias, una “replicante” especial llamada Rachael intenta demostrarle a Deckard que es real y no un robot artificial. A pesar de tener recuerdos implantados de otras personas no lo consigue. Gracias a este personaje, interpretado por Sean Young, se trata el tema del amor entre seres humanos reales y artificiales, aunque en el cine hay otras películas como “A. I. Inteligencia Artificial” (2001; Steven Spielberg) que también tratan este tema.

Tráiler oficial en castellano de “Blade Runner: 2049” (2017).

“Blade Runner: 2049” nos sitúa 30 años después de su precuela. En 2022 ocurre el Apagón, un misterioso efecto que hizo que toda la tecnología e información electrónica se estropeara o quedase gravemente dañada. A causa de esto, Tyrell Corporation quiebra y se dejan de fabricar “replicantes”. Pero de la nada aparece Niander Wallace (Jared Leto), compra la empresa y funda Wallace Corporation, una empresa que continúa su legado de seres humanos artificiales. Además, crea otros productos como Joi (Ana de Armas), un holograma capaz de mostrar diferentes sentimientos como felicidad, enfado o amor.

El agente K (Ryan Gosling) investiga un caso en el que una “replicante” femenina ha tenido un bebé. Si el caso llegara a ver la luz podría sumir el mundo en el caos y la guerra, por lo que la teniente Joshi (Robin Wright), jefa del agente K, le obliga a “retirar” al bebé. Sin embargo, Wallace quiere saber quién es ese bebé para investigar su genética y por eso envía a Luv (Sylvia Hoeks), su secretaria, para saber dónde se encuentra.

Durante la investigación, el holograma que tiene el agente K de Joi le ayuda y le da una valiosa pista, relacionado con uno de sus recuerdos: de pequeño, escondió un caballo de madera en una fábrica abandonada ya que unos niños le estaban persiguiendo para destruirlo. El “Blade Runner” viaja hasta unas instalaciones en las que está una chica llamada Ana Stelline (Carla Juri). Ella es la creadora de la mayoría de recuerdos de los “replicantes” actuales, por lo que le ayuda a saber si su recuerdo es o no real. Finalmente, afirma que es real y K se cuestiona si es humano o un robot.

El agente K investigando sobre la madre “replicante” y el bebé en una de las escenas.

El agente K decide viajar hasta el orfanato en el que estuvo para encontrar información sobre él, el bebé (ya que estuvo en el mismo orfanato por las mismas fechas) y el caballo de madera. Aunque encuentra el juguete, no consigue más información ya que las páginas de esos años han desaparecido misteriosamente.

Tras descubrir que la madre del bebé se llama Rachael, decide buscar el paradero del desaparecido ex-agente Rick Deckard para hacerle unas preguntas al respecto. K viaja hasta Las Vegas (EEUU) y allí se reúne con Deckard, aunque Luv consigue secuestrarle y llevarle ante Wallace. El agente K decide infiltrarse y rescatarle, a costa de sufrir heridas muy graves. Tras matar a Luv y salir ambos con vida, K lleva a Deckard ante Stelline, ya que ella es la hija entre Deckard y Rachael. Mientras ambos se reúnen, el agente K cae y fallece debido a la gravedad de sus heridas.

Joi señalando al agente K en una de las escenas de “Blade Runner: 2049”.

He intentado resumir la película de “Blade Runner: 2049” de la forma más sintética posible en cinco párrafos, saltándome así muchas escenas y detalles, el agente K visita al ex-agente Gaff, o cuando K reflexiona sobre su amor con Joi. Estas escenas, en mi opinión, son de relleno y sobran en la película, aunque sean guiños de la anterior entrega.

Uno de los principales problemas de este segundo film es la duración. La primera peli no llega a las dos horas por poco, mientras que la segunda dura dos horas y tres cuartos. Esa hora de diferencia es crucial, ya que hay momentos que te da la sensación de que el film avanza muy lento o que hay escenas que no deberían estar. Además, el director Denis Villeneuve comentó que esta segunda parte es “una extensión de la historia, no una secuela”. Sin embargo, parece que es todo lo contrario.

Uno de los detalles que hizo a “Blade Runner” un film de culto fue la filosofía ética en una posible distopía oscura y tecnológica. El agente Gaff, por ejemplo, crea varios origamis de papel, cada una de ellas representa algo en cada momento que aparecen. La gallina es el primer origami que aparece y simboliza la cobardía de Deckard por rechazar al principio el trabajo de “retirar” a los “replicantes”. El hombre erecto hecho con una cerilla es un aviso de Gaff a Deckard de que tenga cuidado con Rachael, ya que está jugando con fuego porque ella es una “replicante”. Además, es una puya para que deje de pensar con la polla y piense con la cabeza.

La mayor polémica surge con el origami del unicornio. En la versión original solo simboliza la posibilidad de anhelar lo inalcanzable y alcanzar los sueños. Sin embargo, en la versión de “The Final Cut” (1992) aparece una escena de un sueño de Deckard: un unicornio corriendo por un bosque de noche. Algunos fans teorizan que este sueño significa que Deckard es un “replicante” y que Gaff lo sabe. Yo las veces que he visto “Blade Runner” ha sido con la versión “The Final Cut”, y aun así me quedo con la simbología original: el poder alcanzar los sueños.

Los tres origamis que el agente Gaff crea durante “Blade Runner” (1982).

En la segunda parte, ésta filosofía se pierde casi por completo y se sustituye por el amor entre el agente K y Joi. En este caso, se trata el tema de cómo puedes enamorarte de alguien que no es real, ni siquiera de forma física. Algunos pueden llegar a pensar que es una crítica al amor en Internet, pero no es así ya que existe la posibilidad de que puedas conocerlo/a en persona. Yo lo compararía más con el amor de una persona ante un personaje ficticio del cine o la literatura.

Es aquí donde entra en escena el personaje  interpretado por Mackenzie Davis: Mariette, una “replicante” que ejerce la prostitución. Gracias a ella, permite que Joi se sincronice con sus movimientos y poder tener sexo con K. Para Joi no es más que un efecto placebo, pero hace que la relación con K sea más fuerte que antes. Si tuviera que describir esto sería que el protagonista quiere, literalmente, follarse a una “waifu 2D” (una “waifu” es una chica ficticia con la que serías capaz hasta de casarte; el término “2D” se refiere a un personaje ficticio que solo aparecen en dibujos, principalmente de manga y anime).

El agente K conversando con Mariette en una escena

Para acabar, quiero opinar sobre la cuestión del propio título. “Blade Runner” (1982) sola, sin necesidad de secuela o extensión, me parece un peliculón. Junto a “V de Vendetta” (2005; James McTeigue), es un film que trata el futuro distópico de una forma filosófica y que te hace reflexionar hasta el punto que te cuestionas si realmente el futuro puede llegar a ser tan desolador. No es la primera vez que se trata el futuro genético de forma triste y negativa, uno de los pioneros fue Aldous Huxley, con su novela Un mundo feliz” (1932).

Pero entonces, ¿por qué han hecho una “extensión” si la obra está más que terminada? Lo primero que hay que saber es que, originalmente, el film es una adaptación de “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” (1968) de Philip K. Dick. La segunda entrega está parcialmente basado en esta novela, ya que solo recoge a ciertos personajes (como a Deckard, Gaff o Rachael) y continúa su historia a partir del final misterioso de la primera peli. Recordemos que hay dos finales: el primero, el de la versión original, un final feliz en el que Deckard y Rachael están juntos y no se sabe qué pasa en su futuro; y el segundo, el de la versión “The Final Cut”, se muestra, de forma intuitiva, en la que Deckard y Rachael tienen sexo entre ellos. Hay gente que discute sobre si ambos tienen sexo o si bien se trata de una violación por parte de Deckard, otra polémica más para esta versión extendida.

En mi opinión, “Blade Runner: 2049” hace que cambie el significado de ambos finales. Con el primer final hace que quede mal, ya que está preparado para ser un final terminado, nada inconcluso, mientras que con el segundo se confirma que tienen sexo y hace que el final tenga continuación con esta segunda parte. Yo creo que no hacía tanta falta hacer esta segunda peli. La ambientación, música y personajes siguen la esencia de la primera parte, pero no llega al culmen de la misma. Como película no está tan mal, es entretenida a pesar de su extensa duración, pero hasta ahí. Personalmente, me sobra esta entrega, aunque tampoco me disgusta del todo. Tengo sentimientos encontrados hacia la segunda parte…

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Fotograma de una escena de “Blade Runner” (1982).

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Blade Runner: ¿Es necesario una secuela?

oct-22-2017, por cinefilo

La esperada secuela de Blade Runner” (1982) se estrenó por fin en los cines españoles a principios de este mes. “Blade Runner: 2049” (2017) es la continuación directa del aclamado film de Ridley Scott, pero muchos se han cuestionado si es realmente necesaria una secuela para los que muchos consideran una obra maestra del cine de ciencia ficción.

Esta entrada resumiré primero ambas películas, comentaré la filosofía y simbología, opinando personalmente sobre ello. Es importante destacar de que habrá SPOILERS de ambas entregas, te recomiendo dos cosas: lo primero no seguir leyendo, y lo segundo que las veas de seguido, ya que verás detalles en la segunda parte que no te darás cuenta si ha pasado mucho tiempo desde que viste la primera.

Cartel promocional de la versión extendida “The Final Cut”, de 1992.

La película original nos sitúa en un futuro ciberpunk (oscuro y tecnológico), donde la genética ha avanzado hasta tal punto en el cual se pueden crear seres humanos, llamados “replicantes”. Estos individuos artificiales son utilizados para trabajos peligrosos, ya que poseen mayor fuerza y resistencia que los humanos reales. Según la compañía fabricadora, Tyrell Corporation, carecen de sentimientos y emociones. No obstante, es posible que los “replicantes” empiecen a mostrar sentimientos, por lo que una brigada especial de la policía, llamados “Blade Runners”, decide “retirarlos” (un eufemismo para matarlos y eliminarlos).

Un pequeño grupo de “replicantes” están atacando la ciudad de Los Ángeles (EEUU). La policía no es capaz de detenerlos, por lo que recurren al ex-agente Rick Deckard (Harrison Ford), debido a su experiencia contra los “replicantes” y la violencia de los fugitivos robóticos. El agente Gaff (Edward James Olmos) es quien contacta con Deckard y le pone al corriente de la situación. A lo largo de la película se ve cómo el protagonista consigue derrotar a los cuatro “replicantes” problemáticos.

Entre medias, una “replicante” especial llamada Rachael intenta demostrarle a Deckard que es real y no un robot artificial. A pesar de tener recuerdos implantados de otras personas no lo consigue. Gracias a este personaje, interpretado por Sean Young, se trata el tema del amor entre seres humanos reales y artificiales, aunque en el cine hay otras películas como “A. I. Inteligencia Artificial” (2001; Steven Spielberg) que también tratan este tema.

Tráiler oficial en castellano de “Blade Runner: 2049” (2017).

“Blade Runner: 2049” nos sitúa 30 años después de su precuela. En 2022 ocurre el Apagón, un misterioso efecto que hizo que toda la tecnología e información electrónica se estropeara o quedase gravemente dañada. A causa de esto, Tyrell Corporation quiebra y se dejan de fabricar “replicantes”. Pero de la nada aparece Niander Wallace (Jared Leto), compra la empresa y funda Wallace Corporation, una empresa que continúa su legado de seres humanos artificiales. Además, crea otros productos como Joi (Ana de Armas), un holograma capaz de mostrar diferentes sentimientos como felicidad, enfado o amor.

El agente K (Ryan Gosling) investiga un caso en el que una “replicante” femenina ha tenido un bebé. Si el caso llegara a ver la luz podría sumir el mundo en el caos y la guerra, por lo que la teniente Joshi (Robin Wright), jefa del agente K, le obliga a “retirar” al bebé. Sin embargo, Wallace quiere saber quién es ese bebé para investigar su genética y por eso envía a Luv (Sylvia Hoeks), su secretaria, para saber dónde se encuentra.

Durante la investigación, el holograma que tiene el agente K de Joi le ayuda y le da una valiosa pista, relacionado con uno de sus recuerdos: de pequeño, escondió un caballo de madera en una fábrica abandonada ya que unos niños le estaban persiguiendo para destruirlo. El “Blade Runner” viaja hasta unas instalaciones en las que está una chica llamada Ana Stelline (Carla Juri). Ella es la creadora de la mayoría de recuerdos de los “replicantes” actuales, por lo que le ayuda a saber si su recuerdo es o no real. Finalmente, afirma que es real y K se cuestiona si es humano o un robot.

El agente K investigando sobre la madre “replicante” y el bebé en una de las escenas.

El agente K decide viajar hasta el orfanato en el que estuvo para encontrar información sobre él, el bebé (ya que estuvo en el mismo orfanato por las mismas fechas) y el caballo de madera. Aunque encuentra el juguete, no consigue más información ya que las páginas de esos años han desaparecido misteriosamente.

Tras descubrir que la madre del bebé se llama Rachael, decide buscar el paradero del desaparecido ex-agente Rick Deckard para hacerle unas preguntas al respecto. K viaja hasta Las Vegas (EEUU) y allí se reúne con Deckard, aunque Luv consigue secuestrarle y llevarle ante Wallace. El agente K decide infiltrarse y rescatarle, a costa de sufrir heridas muy graves. Tras matar a Luv y salir ambos con vida, K lleva a Deckard ante Stelline, ya que ella es la hija entre Deckard y Rachael. Mientras ambos se reúnen, el agente K cae y fallece debido a la gravedad de sus heridas.

Joi señalando al agente K en una de las escenas de “Blade Runner: 2049”.

He intentado resumir la película de “Blade Runner: 2049” de la forma más sintética posible en cinco párrafos, saltándome así muchas escenas y detalles, el agente K visita al ex-agente Gaff, o cuando K reflexiona sobre su amor con Joi. Estas escenas, en mi opinión, son de relleno y sobran en la película, aunque sean guiños de la anterior entrega.

Uno de los principales problemas de este segundo film es la duración. La primera peli no llega a las dos horas por poco, mientras que la segunda dura dos horas y tres cuartos. Esa hora de diferencia es crucial, ya que hay momentos que te da la sensación de que el film avanza muy lento o que hay escenas que no deberían estar. Además, el director Denis Villeneuve comentó que esta segunda parte es “una extensión de la historia, no una secuela”. Sin embargo, parece que es todo lo contrario.

Uno de los detalles que hizo a “Blade Runner” un film de culto fue la filosofía ética en una posible distopía oscura y tecnológica. El agente Gaff, por ejemplo, crea varios origamis de papel, cada una de ellas representa algo en cada momento que aparecen. La gallina es el primer origami que aparece y simboliza la cobardía de Deckard por rechazar al principio el trabajo de “retirar” a los “replicantes”. El hombre erecto hecho con una cerilla es un aviso de Gaff a Deckard de que tenga cuidado con Rachael, ya que está jugando con fuego porque ella es una “replicante”. Además, es una puya para que deje de pensar con la polla y piense con la cabeza.

La mayor polémica surge con el origami del unicornio. En la versión original solo simboliza la posibilidad de anhelar lo inalcanzable y alcanzar los sueños. Sin embargo, en la versión de “The Final Cut” (1992) aparece una escena de un sueño de Deckard: un unicornio corriendo por un bosque de noche. Algunos fans teorizan que este sueño significa que Deckard es un “replicante” y que Gaff lo sabe. Yo las veces que he visto “Blade Runner” ha sido con la versión “The Final Cut”, y aun así me quedo con la simbología original: el poder alcanzar los sueños.

Los tres origamis que el agente Gaff crea durante “Blade Runner” (1982).

En la segunda parte, ésta filosofía se pierde casi por completo y se sustituye por el amor entre el agente K y Joi. En este caso, se trata el tema de cómo puedes enamorarte de alguien que no es real, ni siquiera de forma física. Algunos pueden llegar a pensar que es una crítica al amor en Internet, pero no es así ya que existe la posibilidad de que puedas conocerlo/a en persona. Yo lo compararía más con el amor de una persona ante un personaje ficticio del cine o la literatura.

Es aquí donde entra en escena el personaje  interpretado por Mackenzie Davis: Mariette, una “replicante” que ejerce la prostitución. Gracias a ella, permite que Joi se sincronice con sus movimientos y poder tener sexo con K. Para Joi no es más que un efecto placebo, pero hace que la relación con K sea más fuerte que antes. Si tuviera que describir esto sería que el protagonista quiere, literalmente, follarse a una “waifu 2D” (una “waifu” es una chica ficticia con la que serías capaz hasta de casarte; el término “2D” se refiere a un personaje ficticio que solo aparecen en dibujos, principalmente de manga y anime).

El agente K conversando con Mariette en una escena

Para acabar, quiero opinar sobre la cuestión del propio título. “Blade Runner” (1982) sola, sin necesidad de secuela o extensión, me parece un peliculón. Junto a “V de Vendetta” (2005; James McTeigue), es un film que trata el futuro distópico de una forma filosófica y que te hace reflexionar hasta el punto que te cuestionas si realmente el futuro puede llegar a ser tan desolador. No es la primera vez que se trata el futuro genético de forma triste y negativa, uno de los pioneros fue Aldous Huxley, con su novela Un mundo feliz” (1932).

Pero entonces, ¿por qué han hecho una “extensión” si la obra está más que terminada? Lo primero que hay que saber es que, originalmente, el film es una adaptación de “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” (1968) de Philip K. Dick. La segunda entrega está parcialmente basado en esta novela, ya que solo recoge a ciertos personajes (como a Deckard, Gaff o Rachael) y continúa su historia a partir del final misterioso de la primera peli. Recordemos que hay dos finales: el primero, el de la versión original, un final feliz en el que Deckard y Rachael están juntos y no se sabe qué pasa en su futuro; y el segundo, el de la versión “The Final Cut”, se muestra, de forma intuitiva, en la que Deckard y Rachael tienen sexo entre ellos. Hay gente que discute sobre si ambos tienen sexo o si bien se trata de una violación por parte de Deckard, otra polémica más para esta versión extendida.

En mi opinión, “Blade Runner: 2049” hace que cambie el significado de ambos finales. Con el primer final hace que quede mal, ya que está preparado para ser un final terminado, nada inconcluso, mientras que con el segundo se confirma que tienen sexo y hace que el final tenga continuación con esta segunda parte. Yo creo que no hacía tanta falta hacer esta segunda peli. La ambientación, música y personajes siguen la esencia de la primera parte, pero no llega al culmen de la misma. Como película no está tan mal, es entretenida a pesar de su extensa duración, pero hasta ahí. Personalmente, me sobra esta entrega, aunque tampoco me disgusta del todo. Tengo sentimientos encontrados hacia la segunda parte…

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Fotograma de una escena de “Blade Runner” (1982).

¿Qué es el cine?

oct-22-2017, por cinefilo

Valladolid está de celebraciones culturales este mes. Ayer comenzó la Seminci, uno de los festivales de cine internacional más importantes de España, especialmente para el cine de autor e independiente.

Pues bien, esta semana también ha tenido lugar en la ciudad castellana el IX Congreso Internacional de Análisis Textual “¿Qué es el cine?”. Desde el día 18 hasta el sábado 21 hemos podido disfrutar de la más variada selección de ponencias sobre el séptimo arte, con temas como “El cine es La La Land. Fantaseos al son de los locos que sueñan” de Shaila García e Iván Bort, y “A la sombra del Holocausto: Sidney Bernstein, Alfred Hitchcock y La soga (Rope, 1948)”, de Alberto Lena. Todas ellas se han presentado en diferentes salas de la Facultad de Filosofía y Letras.

En esta estrada quería hablar en concreto de un día y una sala: viernes 20 a las 10:45 de la mañana en el Salón de Grados de la Facultad. Las dos ponencias a las que quiero apelar aquí son “La violencia urbana en Ciudad de M de Oscar Malca: de la obra ficcional al texto fílmico” de Michele Ardon, y “Como alcalde vuestro que soy os debo una explicación”, expuesta por Amparo Plaza Vidal.

La primera de estas películas no la conocía, nunca había oído hablar de Ciudad de M, pero lo que vi me dejó muy sorprendida. La ponente comenzó leyendo un extracto de la novela (Al final de la calle), en el que se describía cómo unos chicos agredían sexualmente a una joven. La crudeza de la narración te ponía los pelos de punta. Además, la voz de Michele Ardon te transportaba directamente allí, incluso te podías imaginar la música que le habían puesto a esa escena en la película. Seguidamente, el presidente de la mesa proyectó unas imágenes de la película para ilustrar cómo esta juega con la ambigüedad. Me explico. En la pantalla vemos a una joven con ropa ajustada de pie en una esquina. El director nos muestra ese plano para que pensemos que es una prostituta, dado que es la imagen con la que las asociamos. Cuando la ven, los chicos, que van en un coche, empiezan a hablar sobre violarla, pero uno de ellos se da cuenta de que es su vecina. Aquí está una de mis preguntas: hacen intención de detenerse porque uno de ellos la conoce ligeramente, ¿la mujer solo importa según su relación con el hombre? Aun así, finalmente la meten en el coche. Las imágenes de la película, junto con la voz de la ponente describiendo su brutalidad, retratan el abandono del cuerpo de la joven que, mientras la desnudaban para forzarla, ha sufrido un ataque epiléptico. En la siguiente escena vemos a los chicos tirando el cuerpo fuera del coche, lo que nos enseña el desprecio con el que la sociedad trata a la mujer por simplemente estar sola en la calle de noche. Segunda cuestión: si la pasa algo a una joven en esta situación, que encima iba vestida provocativamente, seguramente era porque lo estaba buscando, tendría que haber tenido más cuidado. Este es un pensamiento muy general aún en nuestro tiempo. Tú tienes que tener cuidado de que no te violen, pero no enseñes al otro a no violar.

Qué es el cine

Michele Ardon y Amparo Plaza

Pasamos a la siguiente ponencia con mal sabor de boca, el que solo consiguen provocarnos cuando algo nos abre los ojos, algo que siempre es positivo. Amparo Plaza, como he dicho antes, nos presentaba su ponencia con una frase de la película ¡Bienvenido, Míster Marshall! de Luis García Berlanga. Su exposición trataba del cine como recurso pedagógico. A raíz del mundo tecnológico al que ahora están acostumbrados los jóvenes, es mucho más fácil para ellos ver una película que leer un libro, por lo que optar por el cine para enseñar historia puede ser muy positivo para un apredizaje más ameno. La ponente afirma que ella siempre partes de esta película para mostrar cómo se vivía durante el franquismo, sobre todo en los años 50. Con esta obra de Berlanga los alumnos pueden conocer el estraperlo, profundizar en el acercamiento de EE. UU. y España en ese tiempo, el papel de la Iglesia en la sociedad de la época… Cuestiones que, de otra manera, se les harían mucho más pesadas y aburridas. El filme, además, muestra cómo falseaba la dictadura de Franco su imagen para congraciar a los estadounidenses (viste a un pueblo manchego de cordobeses para afirmar la imagen folclórica que quería dar el régimen). El director también hace un guiño a la educación de la época: muestra un mapa del Imperio Austrohúngaro (disuelto en 1919) en un aula de este pueblo de 1953, no sabemos si como símbolo de que eran tan pobres que no podían permitirse actualizarlo, o que al régimen le daba igual la educación de los niños. Ambas premisas son una crítica feroz. Por último, el cura del pueblo tiene gran protagonismo, representando a uno de los pilares del franquismo (la Iglesia). Este sacerdote define la grandeza de España por su fe, frente a los estadounidenses protestantes, pero a los que al mismo tiempo acoge porque tienen dinero. En definitiva, una muy buena película para enseñar ese periodo de España, y un magnífico ejemplo para defender el cine como recurso en la enseñanza.

Como pueden ver, las temáticas no tienen nada que ver entre ellas, al igual que el resto de las del Congreso, pero eso precisamente es lo que lo hace tan interesante: tener opciones para todos los gustos y que cualquiera pueda disfrutar de una ponencia sobre un tema que le interesa y le apasiona: el cine.

 

¿Qué es el cine?

oct-22-2017, por cinefilo

Valladolid está de celebraciones culturales este mes. Ayer comenzó la Seminci, uno de los festivales de cine internacional más importantes de España, especialmente para el cine de autor e independiente.

Pues bien, esta semana también ha tenido lugar en la ciudad castellana el IX Congreso Internacional de Análisis Textual “¿Qué es el cine?”. Desde el día 18 hasta el sábado 21 hemos podido disfrutar de la más variada selección de ponencias sobre el séptimo arte, con temas como “El cine es La La Land. Fantaseos al son de los locos que sueñan” de Shaila García e Iván Bort, y “A la sombra del Holocausto: Sidney Bernstein, Alfred Hitchcock y La soga (Rope, 1948)”, de Alberto Lena. Todas ellas se han presentado en diferentes salas de la Facultad de Filosofía y Letras.

En esta estrada quería hablar en concreto de un día y una sala: viernes 20 a las 10:45 de la mañana en el Salón de Grados de la Facultad. Las dos ponencias a las que quiero apelar aquí son “La violencia urbana en Ciudad de M de Oscar Malca: de la obra ficcional al texto fílmico” de Michele Ardon, y “Como alcalde vuestro que soy os debo una explicación”, expuesta por Amparo Plaza Vidal.

La primera de estas películas no la conocía, nunca había oído hablar de Ciudad de M, pero lo que vi me dejó muy sorprendida. La ponente comenzó leyendo un extracto de la novela (Al final de la calle), en el que se describía cómo unos chicos agredían sexualmente a una joven. La crudeza de la narración te ponía los pelos de punta. Además, la voz de Michele Ardon te transportaba directamente allí, incluso te podías imaginar la música que le habían puesto a esa escena en la película. Seguidamente, el presidente de la mesa proyectó unas imágenes de la película para ilustrar cómo esta juega con la ambigüedad. Me explico. En la pantalla vemos a una joven con ropa ajustada de pie en una esquina. El director nos muestra ese plano para que pensemos que es una prostituta, dado que es la imagen con la que las asociamos. Cuando la ven, los chicos, que van en un coche, empiezan a hablar sobre violarla, pero uno de ellos se da cuenta de que es su vecina. Aquí está una de mis preguntas: hacen intención de detenerse porque uno de ellos la conoce ligeramente, ¿la mujer solo importa según su relación con el hombre? Aun así, finalmente la meten en el coche. Las imágenes de la película, junto con la voz de la ponente describiendo su brutalidad, retratan el abandono del cuerpo de la joven que, mientras la desnudaban para forzarla, ha sufrido un ataque epiléptico. En la siguiente escena vemos a los chicos tirando el cuerpo fuera del coche, lo que nos enseña el desprecio con el que la sociedad trata a la mujer por simplemente estar sola en la calle de noche. Segunda cuestión: si la pasa algo a una joven en esta situación, que encima iba vestida provocativamente, seguramente era porque lo estaba buscando, tendría que haber tenido más cuidado. Este es un pensamiento muy general aún en nuestro tiempo. Tú tienes que tener cuidado de que no te violen, pero no enseñes al otro a no violar.

Qué es el cine

Michele Ardon y Amparo Plaza

Pasamos a la siguiente ponencia con mal sabor de boca, el que solo consiguen provocarnos cuando algo nos abre los ojos, algo que siempre es positivo. Amparo Plaza, como he dicho antes, nos presentaba su ponencia con una frase de la película ¡Bienvenido, Míster Marshall! de Luis García Berlanga. Su exposición trataba del cine como recurso pedagógico. A raíz del mundo tecnológico al que ahora están acostumbrados los jóvenes, es mucho más fácil para ellos ver una película que leer un libro, por lo que optar por el cine para enseñar historia puede ser muy positivo para un apredizaje más ameno. La ponente afirma que ella siempre partes de esta película para mostrar cómo se vivía durante el franquismo, sobre todo en los años 50. Con esta obra de Berlanga los alumnos pueden conocer el estraperlo, profundizar en el acercamiento de EE. UU. y España en ese tiempo, el papel de la Iglesia en la sociedad de la época… Cuestiones que, de otra manera, se les harían mucho más pesadas y aburridas. El filme, además, muestra cómo falseaba la dictadura de Franco su imagen para congraciar a los estadounidenses (viste a un pueblo manchego de cordobeses para afirmar la imagen folclórica que quería dar el régimen). El director también hace un guiño a la educación de la época: muestra un mapa del Imperio Austrohúngaro (disuelto en 1919) en un aula de este pueblo de 1953, no sabemos si como símbolo de que eran tan pobres que no podían permitirse actualizarlo, o que al régimen le daba igual la educación de los niños. Ambas premisas son una crítica feroz. Por último, el cura del pueblo tiene gran protagonismo, representando a uno de los pilares del franquismo (la Iglesia). Este sacerdote define la grandeza de España por su fe, frente a los estadounidenses protestantes, pero a los que al mismo tiempo acoge porque tienen dinero. En definitiva, una muy buena película para enseñar ese periodo de España, y un magnífico ejemplo para defender el cine como recurso en la enseñanza.

Como pueden ver, las temáticas no tienen nada que ver entre ellas, al igual que el resto de las del Congreso, pero eso precisamente es lo que lo hace tan interesante: tener opciones para todos los gustos y que cualquiera pueda disfrutar de una ponencia sobre un tema que le interesa y le apasiona: el cine.

 

La novia de América

oct-22-2017, por cinefilo

 Julia profesional

Después de participar en numerosos proyectos que no tuvieron demasiada repercusión, Julia Roberts tuvo su primera oportunidad con el personaje de Daisy Arujo en la comedia Mystic Pizza (1988), dirigida por Donald Petrie, además de intervenir en uno de los episodios de la serie de gran éxito Miami Vice, donde encarnaba a la esposa de un narcotraficante.

Posteriormente encarnó a la prostituta Vivian Ward en la comedia romántica Pretty Woman (1990), que protagonizó junto a Richard Gere. La cinta recaudó algo más de 460 millones de dólares en todo el mundo​ y por el cual ganó otra vez el premio Globo de Oro, esta vez en la categoría de Mejor actriz de comedia o musical, así como una nueva candidatura al Óscar como mejor actriz.

Luego trabajaría con Steven Spielberg, Robin Williams y Dustin Hoffman en Hook (1991) que adaptaba al cine en imagen real y con actores reales el cuento de Peter Pan y donde Julia interpretaba al personaje de campanilla. La cinta no recibió el apoyo de la prensa especializada pero aun así sumó más de 300 millones mundialmente. Participaría en el musical de Woody Allen Todos dicen I Love You (1996) en la que compartió cartel con actores como Drew Barrymore, Edward Norton, Natalie Portman y Goldie Hawn entre otros.

 

Julia personal

Nació en Smyrna, Georgia, el 28 de octubre de 1967 y fue bautizada como Julia Fiona Roberts.​ Julia tiene dos hermanos, Eric Roberts (1956) y Lisa Roberts (1965), ambos actores, es tía de la también actriz Emma Roberts.

Julia asistió a la escuela primaria de Fitzhugh, continuó sus estudios en Griffin y los finalizó en la High School de Campbell, todas ellas en la propia Smyrna. Siempre quiso ser veterinaria, pero terminó estudiando periodismo. Se trasladó con Lisa a Nueva York le costó conseguir otro trabajo, hasta que su hermano Eric, habló con Peter Masterson para que le diera un papel en el drama Blood Red (1989), que no triunfó.

La actriz encontró estabilidad junto a Daniel Moder, al que conoció durante el rodaje de El Mexicano (2001), se casaron en julio de 2002 en una ceremonia en Nuevo México.​ Actualmente el matrimonio tiene tres hijos en común, los mellizos Phinnaeus Walter y Hazel Patricia  y su tercer hijo, llamado Henry Daniel. La familia suele residir varios meses al año en el rancho que la actriz posee en Nuevo México, ya que sostiene que es una gran zona para poder relajarse.

 

Filmografía