Cinemascope

Cine , Cartelera de Cine, Estrenos, Actores y Actrices

Interesante de nuestros patrocinadores

Dirigido y protagonizado por Andy Serkins (‘Una razón para vivir’), el nuevo remake, rodado en Sudáfrica y producido por Warner, cuenta en su reparto con Christian Bale, Cate Blanchett, Benedict Cumberbatch, Naomie Harris, Matthew Rhys, Jack Reynor y Peter Mullan.

El Oscar a los Mejores Efectos Visuales que se llevó ‘El libro de la selva‘, versión de acción real de Disney dirigida por Jon Favreau en 2016, ha frenado a Warner para seguir adelante con su propio remake, cuyo primer tráiler acaba de salir a la luz. Dirigida y protagonizada por Andy Serkis (‘Una razón para vivir’), ‘Mowgli‘ es, según su director, mucho más cercana al libro de Rudyark Kipling y enfocada a otro tipo de público: “Es para adultos, no para niños de cinco años. Se trata de una versión más oscura ambientada en la India, en plena época colonial con el cambio de siglo”.

Otra diferencia con la versión de Disney es que los protagonistas no solo han prestado su voz a los personajes sino que han podido interpretarlos gracias a la tecnología de captura de movimiento. Por eso, Serkis, que da vida a Baloo, ha querido contar con un elenco de lujo encabezado por Christian Bale (Bagheera), Cate Blanchett (Kaa), Benedict Cumberbatch (Shere Khan), Peter Mullan (Akela), Eddie Marsan (Vihaan), Matthew Rhys (John Lockwood), Naomie Harris (Nisha), Rohan Chand (Mowgli) y Tom Hollander (Tabaqui).

Callie Kloves es el encargado del guión y la historia girará en torno a un niño que, tras ser criado por los lobos de la selva y crecer como un animal más, se enfrente a los peligros que suponen sus congéneres. La fecha de estreno prevista es el 19 de octubre.

Tambien recomendamos

Marisco a domicilio
Si quieres disfrutar del mejor marisco gallego, no dudes en pedirlo en emarisco, sin duda la mejor calidad y el mejor precio de marisco en internet. Una verdadera gozada.

Cannes 2018

may-21-2018, por cinefilo

La 71ª edición del Festival de Cannes ha puesto el broche de oro este fin de semana en la ciudad francesa. Un festival lleno de glamour que ha repartido sus premios a través de sus diferentes secciones de la siguiente manera:

Sección oficial
Palma de Oro a la mejor película: Shoplifters de Hirokazu Kore-Eda
Gran premio del jurado: BlacKkKlansman de Spike Lee
Premio del jurado: Capernaum de Nadine Labaki
Mejor dirección: Pawel Pawlikowski por Cold War
Mejor actor: Marcello Fonte por Dogman
Mejor actriz: Samal Yeslyamova por Ayka
Mejor guión: Ex aequo: Lazzaro felice de Alice Rohrwacher y Three Faces de Nacer Saeivar
Palma de Oro especial: Le Livre d’Image de Jean- Luc Godard

Una cierta mirada
Mejor película: Gräns (Border) de Ali Abbasi
Premio especial del jurado: The Death and Others de Joäo Salaviza y Renée Nader Messora
Mejor dirección: Sergei Loznitsa por Donbass
Mejor interpretación: Victor Polster por Girl
Mejor guión: Sofia de Meryem Benm’Barek

Quincena de realizadores
Premio Art Cinema a la mejor película: Climax de Gaspar Noé
Premio Europa Cinemas Label: Lucia’s Grace de Gianni Zanasi
Premio SACD: The Trouble With You de Pierre Salvadori

Semana de la crítica
Mejor película: Diamantino de Gabriel Abrantes y Daniel Schmidt
Mejor cortometraje: Extoras Malo: I teleftea mera tis chronias de Jacqueline Lentzou
Revelación: Félix Maritaud por Sauvage

Cámara de Oro
Mejor ópera prima presentada en la 71ª edición: Girl de Lukas Dhont. Presentada en Una cierta mirada

Cortometraje
Mejor cortometraje: All These Creatures de Charles Williams. Mención especial: On the Border de Wei Shujun

Hirokazu Kore-Eda ganador de la Palma de Oro. La recibió de la mano de la actriz australiana Cate Blanchett

A estos premios oficiales de esta 71ª edición sumamos los premios paralelos.
FIPRESCI
Mejor película de la sección oficial: Burning de Lee Chang-dong.
Mejor película de Una cierta mirada: Girl de Lukas Dhont
Mejor película de Quincena de realizadores o Semana de la crítica: One Day de Zsófia Szilágyi

Jurado Ecuménico: Capernaum de Nadine Labaki. Mención especial: BlacKkKlansmande Spike Lee

Isla de Perros (dijeron los gatos)

may-21-2018, por cinefilo

Wes Anderson, Japón, política y… ¡Perros! (Y… algún gato malvado sin diálogo)

Nada podría ir mal y así fue, gran entrega de este joven director quién siempre fiel a su niño interno nos entrega una joya más para la ecléctica y entrañable colección fílmica a su detallado cargo.

Del amor artesanal por el stop motion, el gusto por los animales y el fetish por Japón nace esta irónica-heroica historia con grandes actores doblando característicos personajes bípedos y cuadrúpedos como Edward Norton, Bill Murray, Harvey Keitel, Scarlet Johansson, Jeff Goldblum y Brian Cranston por nombrar nombres de alta. Un boom en taquilla, el primer fin de semana que el día de hoy solo se encuentra en pocas salas a punto de extinguirse hasta aguardar su versión digital con ansia para quien no pueda correr a ver esta entrañable pieza. El diablo sin duda está en el detalle para Wes, quien siempre denota un placer extremo por la atmósfera y el arte presente en cada cuadro. Vale la pena mi discreción al no delatar la trama pues sabotearía la inteligencia en este suculento guión. No es una película para niños ni para intelectuales aburridos, es cine artesanal, del alma y eso debería romper nuestras perreras, de lo contrario querido lector será usted una persona de gatos o peor aún, un humano robado de su instinto animal. Corra rabioso a verla.

Rosa Patricia Quintero Barrera

 

Hay cosas en la vida, que ellos simplemente no quieren ver. Pero si Martin Luther estuviera vivo, no dejaría que esto ocurriera (They dont’ care about us).

Golpéame, ódiame, nunca podrás vencerme. Sustitúyeme, asústame, nunca podrás matarme. Llámame judío. Denúnciame, todo el mundo lo hace, patéame, degrádame, no me tildes de negro o blanco (Black or White)

 

Katherine recuerda que su hijo -Michael Jackson- comenzó a bailar desde que tenía once meses, al escuchar el traqueteo de la vieja lavadora que tenían en casa. Creció en un ambiente familiar melómano, su padre fue un músico frustrado que compensó su sueño en la estricta disciplina musical y comercial que le inculcó a sus hijos. Los muchachos Jackson desde muy jóvenes incursionaron en la industria musical. Michael se inició como cantante de los Jackson 5 a los cinco años, interpretó My girl en el concurso de talentos de su escuela. Se les vino el contrato con la disquera Steeltown Records, que les estrenó al mundo musical y al aprendizaje de esa empresa con los artistas afroamericanos más reconocidos de la época.

De niño cantaba con el sentimiento de un hombre que sabía del dolor y de la alegría que traen los dramas de la existencia. De niño se comportaba como un adulto en el escenario. De hombre vivió como un niño solitario en su casa de Neverland, en alegoría al país del nunca jamás de Peter Pan. Quienes lo conocieron de cerca, sólo guardan elogios hacía su personalidad, carisma y talento. Kenny Gamble y Leon Huff coinciden en que su voz angelical siempre encontraba las notas perfectas. Según Dionne Warwich, él cantaba porque su corazón le decía que eso debía hacer. “Sólo habrá un Michael Jackson”, manifiesta Don Black (Gest, 2011).

Michael se entregó al mundo como la más bella e ingenua flor, se adueñó de las expectativas y de la fe de sus fanáticos, contó con la admiración de los talentosos músicos y con la codicia de los opulentos empresarios. No le resultó suficiente cantar como los ángeles, bailaba con la misma maestría que alcanzaban sus notas. En 1984 ganó ocho Grammys por Thriller. Billie Jean fue la primera canción de un cantante afroamericano que difundían con frecuencia en MTV. Tuvo que dejar su individualidad a causa del asedio de sus seguidores, a donde fuese, le seguían. Fue el Rey del Pop.

En Thriller se detiene en la oscuridad que deja la luna llena, para que los muertos con su hedor apestoso dejen sus criptas, se dispongan a poseer a los transeúntes desprevenidos, con el propósito de darles la primicia de que les llegó la hora de no volver a ver al sol. Michael, que gusta tanto de mutarse, deja su piel de ovejo para habitar la del terrorífico lobo que olvida proteger a su chica. En Black or White expresa su fastidio por la discriminación étnico-racial, y se vale del multicolor de las culturas subalternas, a través de los bailes y de las geografías. Nos deja suspendidos en la diversidad humana, cuando los rostros se convierten en otros, entre fenotipos y géneros, entre formas de ver y de sentir la vida. Por eso, se queja de la maldad, del negocio, del chisme. Manifiesta que ya no le tiene miedo a nada. Premisa que desarrolla con mayor vehemencia en They don’t care about us: “todo lo que quiero decir, es que a ellos no les importamos”. El video generó gran controversia por el contenido que algunos consideraron como violento, fue filmado en la favela Santa Marta de Río de Janeiro, con la participación del grupo Odulum y muchos lugareños.

Michael Jackson compuso, cantó, bailó a lo subalterno/extremo/paradójico de la condición humana. Sus líricas circulan entre antagonismos. Lo más tierno del amor, en I just can’t stop loving you. La dinámica implícita en la mercancía del amor, Dirty Diana, es la mujer sucia que seduce a los hombres, que se presta como juguete amoroso para obtener de ellos lo que se le antoja. Billie Jean es la bailarina del teatro de la vida que le acusa de esperar un hijo suyo; mientras él piensa: Y mamá siempre me dijo, ten cuidado con quien amas y ten cuidado con lo que haces, porque la mentira se convierte en verdad y no vayas rompiendo los corazones, sólo recuerda pensar dos veces.

En Smooth criminal se pregunta si Annie está bien, porque ha sido golpeada y abandonada por un criminal suave; además hay sangre en la alfombra. Remember the time transcurre en el Egipto de los faraones y de los felinos. Allí la reina sucumbe a su aburrimiento ante la magia que trae de la nada a Michael Jackson, le acuerda que había sido una mujer joven, enamorada, solía decir “te amo, así que nunca te dejaré ir”. Pero así como llegó, de la nada, ese hombre dorado, desapareció; igual que se desvanece el amor entre los que alguna vez se amaron y juraron no dejarse.

Son tantas las canciones que legó al mundo. Algunas detenidas en lo fronterizo de lo socialmente aceptado. En Bad, el amigo le reprocha “ya no eres malo, no eres como nosotros”, y deja surgir al álter ego, ese ser exuberante acicalado con prendas rudas de corte rockero-militar, emblemáticas en sus presentaciones. Se enfrentan dos pandillas que bailan por el subterráneo: ¿Quién es malo? Te portas mal, vete a encerrar antes de que agraves. En verdad soy malo y loco. Al final, se reencuentran en un apretón de manos. Bad transcurre en un ambiente masculino, como la mayoría de los escenarios que identifican sus vídeos.

We are the word la compuso a dos manos con Leonel Richie. Dedicaron la canción a África. Reunieron a una pléyade de artistas que al unísono, con sus voces más sentidas entonaron: es tiempo de tender una mano a la vida, el más grande regalo de todos, nos estamos salvando, haremos un día mejor, solamente tú y yo. El mensaje fue claro: reconocer la propia humanidad en la otredad.

Smile era su canción favorita. Se la cantó su hermano Jermain Jackson en su ritual fúnebre “sonríe, aunque tu corazón esté dolido, aunque esté roto”. Smile inunda la última escena de la inolvidable película Tiempos modernos de Chaplin. Y es que Michael Jackson tenía mucho de Charlot. La imposición del social, de su vida impresionantemente colectiva, todos se sentían con el derecho y la audacia de inmiscuirse en lo más hondo de su existencia, le juzgaron y le sacaron provecho.

Michael Jackson con sus líricas, ritmos y representaciones visuales narró el teatro dialéctico de lo humano. Cruzó las dimensiones existenciales, se metamorforseó a su propia voluntad, mostró los cruces posibles de lo obstinado: En Thriller se convirtió en el lobo muerto/vivo. En Bad fue pandillero. En Smooth criminal fue un gánster de los años treinta. En Billie Jean habitó al hombre que niega la paternidad de su propio hijo y que acusa a la mujer de ser muy generosa en el amor. En Remember the time es el hombre hermoso y vigoroso que se quiere robar a una mujer ajena. En Dirty Diana reta a la mujer que vive libremente su sexualidad y afecto. En la película Moonwalker se vale del surrealismo para mostrar su propia vida. En They don’t care about us se exacerba de la injusticia, de la pobreza, del descuido actual con el planeta y sus moradores.

Jackson encarnó a un personaje con atributos de superhombre en el escenario, protegió su delgadez con armaduras para la guerra, disimuló la fragilidad de su cuerpo con el intocable y mortífero del metal. Dejó su impronta indeleble en el arte; ya  Don Black había sentenciado “Sólo habrá un Michael Jackson”. Qué baile de esa manera, tan descaradamente sexual, con sus trajes excéntricos, su inglés de la barriada, del Harlem y de la favela, su comprensión del dolor, de la tragedia, de lo abyecto. Su voz estremecedora, no se apaga, como tampoco sucumbe la esperanza de un mundo sin racismo, clasismo y exclusión, ni de facto ni simbólico. Lea el resto de la entrada »

MOWGLI: relatos del Libro De La Selva

may-21-2018, por cinefilo

En Hollywood siguen reciclando clásicos animados con las excusas de nuevos enfoques y mejores efecto