Cinemascope

Cine , Cartelera de Cine, Estrenos, Actores y Actrices

Arranca la Semana Farsa



Joder

Fue uno de los primeros síntomas de que algo no iba bien. No prestamos atención a señales de alarma como ésta. Bajo el manto púrpura de la reivindicación de las tradiciones, instilaron nuevamente en las bases de nuestra sociedad la ideología parasitaria para beatos y falsarios; para sepulcros blanqueados con mucho que ocultar y que purgar como habría afirmado su líder. Una ideología autoritaria, intolerante, revanchista y prepotente. Y así andamos. Bienvenidos, un año más, a la Semana Farsa.

España iba bien, sin complejos, y los tocados y las mantillas, los cuervos y las sierpes, los crucifijos y las procesiones volvían a ser lo auténtico. El laicismo y la modernidad, la racionalidad y la inteligencia, eran los argumentos de una progresía aprovechada, corrupta y trasnochada.

Siempre diferentes, inconscientes, desinformados y entregados a las hipotecas, nuestras nuevas cadenas, volvimos a enfilar el túnel del tiempo ‘a la española’: en el sentido contrario al de las agujas del reloj. La dirección favorita de unas clases dominantes endogàmicas e incultas, enfermas y retrógradas, necesitadas de un pueblo manso, inculto e inocuo.

A muchos les dio la risa floja, con una inconsciencia que después hemos pagado y pagaremos muy cara. El Histrión Cojo, vomitando odio desde los micrófonos benditos, no era creíble. La Jeta del Perogrullo Ilustrado quedaría en evidencia a través de las mentiras de su Gaceta Amarilla…

Nada más lejos de la realidad. Ellos capitanearon el resurgir de los Zombies que regresaron del limbo con sus ideas de los años Treinta del Veinte. Ideas que en los Diez del Veintiuno, van calando en las mentes más planas y subdesarrolladas, de manera inexorable.

Y llega la Semana Farsa y España se arranca por “¡Oh, la saeta, el cantar al cristo de los gitanos, siempre con sangre en las manos, siempre por desenclavar!”. Y se olvida del resto de los versos del Poeta: “¡Oh, no eres tú mi cantar! ¡No puedo cantar, ni quiero a ese Jesús del madero, sino al que anduvo en el mar!”. ¿Y si, don Antonio, no puedo cantar ni quiero, al Jesús del madero, ni al que anduvo en el mar? 

Cuando Alejandro Amenábar nos regaló la maravillosa ‘Ágora, algunos críticos la acogieron con cierta indiferencia y el resto la obviaron de manera consciente. Aludieron que el film destilaba frialdad. ¿Por qué? Porque Amenábar no había rodado una de romanos, nos había regalado un ‘evangelio apócrifo’, una versión alternativa, creíble y temible.

“¡No pensé que fueran tantos!”, venía a lamentarse uno de los últimos defensores de la Biblioteca de Alejandría. No, ‘Ágora’ no es como  ’Los Diez Mandamientos’ o como la ‘Túnica Sagrada’. Amenábar no quiso rodar ‘Ben Hur’, sino una narración razonable y razonada sobre cómo el Cristianismo engulló a la Antigüedad; de cómo  el Fanatismo y la Intransigencia devoraron a la Razón.

Y en ésas volvemos a estar. En un país devastado por el paro, dominado por los Lobos que azuzan a los Mansos y en el que los Bravos empiezan a reaccionar, llega una nueva Semana Farsa para que algunos blanqueen las fachadas de sus ennegrecidas conciencias.

Quieren que los Cuervos bendigan los despidos masivos, las leyes que devuelven a la condición de semiesclavos a los trabajadores y el sistema que permite acumular las riquezas en manos de unos pocos.

Felices vacaciones para los que aún tienen trabajo y a seguir con la penitencia los que no lo tengan. Ahí va el obsequio. A juego con las fechas, tiene un toque bíblico:

Judas:

“Hombre falso, traidor, fementido y alevoso. Es voz cuyo sentido le viene dado por la conducta del apóstol de Cristo Judas Simón Iscariote, que vendió o traicionó a su Maestro por treinta monedas de plata. El uso del término como ofensa e insulto, es antiguo. F. de Quevedo lo utiliza en el primer tercio del siglo XVII: ‘Grande cosecha de Judas dicen que ha de haber hogaño’…”.

(Cita del ‘Inventario General de Insultos’ de Pancracio Celdrán Gomáriz).

Escriba un comentario