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El principio del final



El título no es catastrofista; al menos, no quiere serlo. Pero Paco Plaza ha partido peras, radicalmente, con el planteamiento, el tono y la intención de la saga Rec, que inició él mismo junto a Jaume Balagueró en 2007. «El principio del final» simplemente hace referencia a que esta Rec 3: Génesis es la penúltima entrega de la saga, que verá su final en 2013 o 2014 de la mano de Jaume Balagueró y Rec 4: Apocalipsis, no a que la película sea un fiasco.

Para estas dos supuestas últimas entregas, los directores decidieron trabajar por separado, a diferencia de lo que ocurrió en las dos primeras cintas, que fueron dirigidas a dueto por ambos. El resultado, al menos en el caso de Paco Plaza, ha sido inesperado (y bastante sorprendente), pues como decía más arriba, es totalmente distinto a lo visto en los dos capítulos anteriores.

Cuando digo distinto, quiero decir totalmente diferente (salvo por el gore). Así que: adiós al mockumentary, adiós al espíritu original de la saga, adiós a la Rec que todos conocíamos. Tanto que incluso puede parecerte una autoparodia. En efecto, lo que más caracteriza a esta Rec 3: Génesis es su inclinación al humor, a la comedia gore (o splatter) y no al horror salvaje, frenético e infernal que rezumaba la saga originalmente (salvo por la aparición estelar de la niña Medeiros).

Por el camino se han quedado también las ganas de comunicar o reflexionar acerca de un tema (salvo, tal vez, el matrimonio) aunque eso se perdió ya en la segunda entrega, sin duda, forzada por el éxito de la primera. Ya no hay nada sobre lo que detenerse a pensar, como pasaba en Rec y su alegato sobre una de las parafilias mentales más comunes del ciudadano posmoderno: el insaciable hambre de material audiovisual.

Siempre he creído que Rec debió de quedarse en una sola película (aunque Rec 2 para nada me disgustó), y Rec 3: Génesis es la prueba fehaciente de que construir una saga, sin que se hubiera pensado antes, es bastante arriesgado artísticamente (aunque no desde un punto de vista comercial, y si no que se lo digan a Saw).

Si la película la entiendes independientemente, separándola del conjunto de las otras dos partes, es una entretenida y muy graciosa comedia de terror con fantásticos litros de sangre y sabrosos kilos de vísceras, aunque no llega a la calidad de Zombis Party, Doghouse o Fido, entre otras.

Lo triste es que, unida a los otros filmes, hace que la saga al completo pierda solemnidad.

¿Qué tendrá pensado Balagueró como epílogo?

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