Cinemascope

Cine , Cartelera de Cine, Estrenos, Actores y Actrices

Thriller psicológico o ¿quién le teme a quién?



El miedo es el más peligroso de los sentimientos colectivos. Emile Herzog (1885-1967); pseudónimo: André Maurois, biógrafo, novelista y ensayista francés.

El hombre es un ser vivo de comunidad, un ser que convive e integra grupos para sobrevivir. Los dos mejores ejemplos son el del equipo para cazar y la familia. Ser integrante de un grupo da un sentido de seguridad, de estabilidad e inclusión. Para formar parte de cualquier grupo se debe poseer ciertas características comunes pues son ellas las que lo unen. Siguiendo con el mismo ejemplo, para ser parte de los cazadores habría que tener fuerza y ser coperativo, para ser parte de una familia había que tener lazos de sangre.
Así que es indispensable encajar para ser integrante de un grupo. Aún los excentricos, los alienados, los incorformes forman parte de un conjunto, por ello llevan los adjetivos sustantivados ya mencionados. Sin embargo y al mismo tiempo, el hombre ha luchado por imponer ante lo homogéneo de la comunidad, la individualidad. Ser único, ser especial también ha sido parte de la ambición humana.
La lucha entre la individualidad y el grupo da como resultado un tipo de miedo fructífero tanto en la literatura como en el cine. Dentro del cine las películas de thriller o terror psicológico son el mejor ejemplo.
El miedo se dirige en dos sentidos, por un lado, el miedo a sí mismo, a la cara oculta de la personalidad, de la mente, y hasta de lo que sentimos; por otro lado, el miedo a los miembros del grupo, a la comunidad, a la sociedad, hacia aquellos con los que te identificas.
Sobre este tipo de miedo acentúo que va en dos sentidos porque desde la concepción de Pecado, el ser humano ha intendado atribuirle a éste un origen concreto: sea interno (del hombre lo contiene) o externo (la comunidad lo genera). El Pecado como tal (sin hacer alusión al cristianismo) se comete cuando se desafía a lo preestablecido por el grupo al que se pertenece. El desafiar a aquello que en sí nos protege y cuida, significa quedar desatentido y solo, lo que conllevaría a la muerte social o física. Al mismo tiempo, un hombre puede considerar traición hacia sí mismo cuando no se siguen las convicciones personales, se peca contra sí al alejarse de sí mismo, provocando una muerte interna, un pérdida de identidad, de individualidad.
Existen películas con esta primera temática (el miedo cuyo disparador es interno) desde las clásicas que implican un problema mental como (el tumor en el cerebro: “La mitad siniestra”), un problema psicológico (el doble: “Mente siniestra”, el pariente que no existe: “Dos hermanas”, “La maldición de las hermanas”, “El otro”, o personalidad múltiple como en “Identidad”), un problema de visión o de perspectiva (“El ojo”, “La ventana indiscreta”), un sueño o presentimiento o la creencia de que algo habita en ti (supuestas posesiones que encubren algo más; filmes como “La mano”o “Las manos de Orlac”; o presentimientos como en “Premociones”) o lo que sentimos (culpa como en “Diabólicas”, “El corazón delator”, o placer como en “Taxi driver”, o paz como en “Baby Blue”).
No obstante, también están las películas que atentan contra la seguridad de la familia (“El resplandor”, “El bebé de Rose Mary”, ), de la comunidad (“El inquilino”, “El pueblo de los malditos”) o el mundo entero (toda película de zombies, también, “El último hombre en la tierra” o “El hombre Omega”).
En resumen, el miedo que va en estas dos direcciones va de lo individual y de lo personal hacia lo comunitario y lo social, es cuestión de ver en qué momento de nuestra vida nuestro miedo corre hacia un lado o hacia otro, si tememos no ser aceptados o si tenemos unirnos a otros sin quererlo. En otras palabras, de un dicho que habría que reformular: si no puedes con ellos, úneteles o si no pueden conmigo, únanseme.

Escriba un comentario