Cinemascope

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Tuyos, míos, nuestros



Señoras y señores, por favor presten atención para que pueda presentarles una de las mejores comedias de la historia. Y no estoy hablando del remake de 2005, sino de la original, la de 1968 con Lucille Ball, la dama de la comedia; y Henry Fonda, o más conocido como One-Take-Fonda.

Tuyos, míos, nuestros: esta divertida y surrealista comedia relata la historia de cómo Helen North y Frank Beardsley se conocen y se enamoran. Estos dos maduritos resultan ser el uno para el otro pero hay un pequeño y ligero problema, o mejor dicho varios problemas: 18 en concreto. Y es que ambos son viudos y con varios hijos: 8 North y 10 Beardsley. Cuando deciden que su intensa prole es un problema para su relación deciden ser amigos, pero esta decisión les dura poco ya que su amigo Darrel Harrison (Van Johnson) les tiene preparados una sorpresa. Tras organizarles citas horribles con otras personas consigue juntarles y al final se casan. Pero el gran problema no es la casa destartalada en la que viven, ni la organización, ni el jaleo que montan…el problema es que ninguna de las dos familias quiere aceptar a la contraria ni a su progenitor.

Empieza así la vida de los Beardsley en la que todos están celosos de todos y reina el caos. Los primeros intentos de motín en los que emborrachan a Helen se aplastan y Frank, que es de la marina, implanta un sistema ordenado. Cuando aparece la primera señal de que ambas familias funcionan, Frank debe irse a cumplir una misión por un proyecto que creó. Helen le obliga a ir lo que le hace ganar el respeto de algunos de sus hijos. Parece que uno solo de los niños quiere formar parte de ambas familias y uno de los que no se quejan de que ambos padres adopten a los hijos del otro. El pequeño Philip se rebela contra su profesora, defendiendo que todos son hermanos, con una divertida pelea que acaba en un “¡Ten cuidado Mamá o también conseguirás un ojo morado!”

Pero todo cambia cuando Helen se queda embarazada. No quiere decirle nada mientras su marido está fuera con la marina, pero una de las niñas (ya ni se de qué familia es) le manda un dibujo a su padre diciendo que Helen lleva “un hijo dentro de la tripa”. Al volver parece estar todo patas arriba y la alerta roja suena por toda la casa.

Este gracioso filme lleno de pérdidas de combinaciones y pestañas, peleas por la comida, enamoramientos típicos de la adolescencia, rebeliones, botas de todas las tallas, consejos sobre el amor y la paternidad, y 18 niños asegura una tarde entretenida en la que no podrás parar de reír. No tiene nada que ver con la patética adaptación de 2005 sino con el libro Who Gets the Drumstick? de Helen Beardsley en la que está basada la película.

El delirante guión y la actuación de los personajes hace que ver esta película sea un ocurrente y gozoso placer. Pero por algo decían “si lo dice Fonda te lo crees”. La banda sonora brilla por su ausencia pero es completamente innecesaria, puesto que las payasadas y el ruido de toda la familia es la verdadera música. Os dejo abajo algunos vídeos.

¿Usted ha visto caminar a Henry Fonda? Pues eso es el cine.

Contestación del cineasta John Ford cuando en una entrevista se le preguntó qué era el cine para él.

 Firmado: María

Tuyos Míos Nuestros Escenas

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