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La otra cara del crimen (The Yards) / Flag scenes / Escenas bandera



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La otra cara del crimen (The Yards)

Dirigida por James Gray, 2000

Guión de James Gray y Matt Reeves

Miramax

Nota media en filmaffinity:  6.0   Número de votos: 2.265

 

He contabilizado hasta siete apariciones de banderas estadounidenses (de tela) más una en forma de “pin”. Es “La otra cara del crimen” una película desoladora en todos los sentidos; recoge el testigo del cine negro con reminiscencias a películas como El Padrino e incluso algunas de Scorsesse. El director nos retrata un mundo hostil, una sociedad difícil en la que uno no puede hacer nada para escapar de su destino; y el destino, a menudo, es caótico y violento. Tenemos a Leo que acaba de salir de la cárcel y pretende reinsertarse como un buen ciudadano más. Pero pronto verá como no resulta tan sencillo, y los hechos le van abocando, sin él quererlo, a un descenso a los infiernos. Al principio tiene una entrevista con el nuevo marido de su tía; que es un empresario de una fábrica de piezas para trenes. En esa entrevista, en la oficina de su tío, es cuando descubre que el camino hacia la reinserción no será rápido; su tío, en vez de ofrecerle trabajo, le aconseja hacer un curso de dos años para poder estar capacitado para trabajar para él. En esa oficina es donde vemos la primera bandera de la película. Este film tiene una interesante ambivalencia moral, la mezcla de valores familiares y lazos de sangre con la lealtad y fidelidad a los códigos de una sociedad mafiosa. Para mi humilde entendimiento, creo que el personaje del tío está magníficamente interpretado por James Caan, y en todo momento nos hace dudar de si las decisiones que va tomando respecto a su sobrino Leo, son para protegerle o para usarle.

La segunda bandera la vemos cuando Leo acompaña a su mejor amigo, que trabaja para el tío de Leo como hombre de confianza para los asuntos turbios. Van a escuchar los resultados de los concursos públicos para fabricar piezas para los vagones de metro de la ciudad. Allí Leo descubre como ese concurso está amañado y concenden varios pedidos a la fábrica de su tío, previo soborno. Es decir, al situar aquí la bandera, es lógico pues es un edificio del ayuntamiento, y a la vez, por lo que nos explica el guión, vemos que esa bandera representa una sociedad corrupta.

La cosa se complica cuando Leo vuelve a acompañar a su amigo a un visita nocturna para boicotear la producción de la competencia y sobornar el encargado. Hay una muerte y eso no gusta a los políticos encargados de Transporte Urbano que manejan oscuros negocios ocultos a la luz pública. Por eso, el primer concejal del municipio (según el doblaje al español), o el presidente de Queens Borough (un equivalente al presidente de TMB en Barcelona), cuando celebra su fiesta de cumpleaños no saluda al tío de Leo. Por que puede salpicarle si los ven juntos en público. En esa fiesta es donde vemos la tercera bandera. Aquí la bandera es testigo que en esos lares corruptos, nadie tiene amigos.

 

La cuarta bandera es apenas “insignificante”; pues la vemos empequeñecida, en lo alto de un edificio, en un plano que muestra el “skyline” de New York.

La quinta bandera la vemos en la pantalla de un televisor, cuando el noticiario ofrece imágenes de una manifestación. Ignoro si ese material forma parte del rodaje de la película o son imágenes de archivo; muy probablemente sean imágenes de archivo de alguna manifestación real; imágenes que se usan en el film para dar más veracidad y realismo. Ya he comentado en entradas anteriores la constante reflexión que hace el cine sobre las otras pantallas en muchas películas de las años noventa. Así que creo no equivocarme al decir que esta cuarta bandera es una bandera “real”, en contraposición de las banderas de atrezzo que algún director de arte elige situar aquí o allá del set de rodaje. Y dicho sea de paso, según las 76 películas que llevo vistas cazando banderas, las banderas de atrezzo son las más habituales.

La sexta bandera, también es una bandera real; pues sale en un plano breve rodado en las calles de New York. Como ya he dicho en entradas anteriores, este tipo de aparición de bandera es muy sugerente; pues por un lado, sabemos que se trata de una bandera “real”, no de atrezzo; es decir, esa bandera seguirá en el mismo lugar independientemente de que se ruede o no una película de cine. Por otro lado, el director y su equipo deciden rodar esa escena situando la cámara donde quieren; es decir, eligen que esa bandera salga en pantalla o no.

Por último, vemos la séptima bandera en una comparecencia del “primer concejal del municipio” (según el doblaje al español), presidente de la Queens Borough, empresa que dirige el transporte público de New York.

Muchos afirman que el género negro, tanto en la vertiente cinematográfica como en la literaria, es el género que mejor sabe reflejar el turbio mundo de la corrupción, la mafia y el lado más violento y cruel de la sociedad yanqui. En esta película se esconde un mensaje turbador, desolador, en el que vemos como pese a que algunos se esfuerzan en ser buenos, a menudo son malos. Siete banderas nos muestran que esa sociedad letal y devoradora es la que habita los Estados Unidos; propaganda y crítica… y es que al gobierno estadounidense le importa más bien poco el trato que se le de a la bandera en las películas, lo que importa es que se vea.

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