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Secretos, espías, éticas, salarios: perspectivas



Este fin de semana he disfrutado 23 y visto The KGB, the computer and me. Dos películas que nos muestran una misma historia, un mismo contexto, dos perspectivas.

En 23 se ve a un joven activista que descubre como jugar a burlar al sistema, las reglas establecidas pueden romperse jugando con tu ordenador, retándote a ti mismo, una atmósfera oscura y cargante de los bajos fondos de la tecnología. Una frase descolgada en la televisión: “La verdadera riqueza es la información y crece cuando se comparte”. Un ambiente cargante, una atmósfera oscura, una voluntad de permanecer fuera del sistema y la aparición de la cuestión ética: “estamos luchando por la paz mundial”. Pero el juego se convierte en trabajo, el filme da un giro brusco cuando los protagonistas se dan cuenta de que son meros “espías asalariados del KGB”, de luchar fuera del sistema se han convertido en una herramienta más de la estructura opresiva del mismo. Comienza su propia lucha ética, sus propias incongruencias atacan su vida trastornada por el ambiente, la paranoia, las drogas y la peresecución. Y la necesidad de dinero para seguir jugando.

Por otro lado, la visión inversa, The KGB…, un asalariado, un trabajador que en su primer trabajo tiene que resolver una pequeña pérdida en los cálculos; una labor que también se convierte en un juego, un rompecabezas que resolver. Tras la apariencia de “falso documental” se esconde una voluntad de informar inocentemente de cómo funciona internet, de cómo los sistemas son atacados (por los chavales de 23), mostrándose una perspectiva temerosa a lo desconocido de internet, queriendo llegar mediante el humor y la situación de un freak entrañable a mostrarnos que nuestra estructura corre peligro si es atacada. La ética del astrónomo es inversa, un sistema militar atacado filtrando información supone un peligro para la seguridad de todos nosotros y debe ser evitado: el miedo como generación de repulsa. Es cierto, el peligro no es virtual.

Es curiosa la asimilación de perspectivas y más aún cuando se nos narra una época dura del ciberactivismo, del hacking y del cracking, cuando los meros juegos de irrumpir en sistemas acaban degenerando en una actuación en pos de los propios ideales y más aún, la enseñanza de que hay que tener cuidado con tus medios de gestión, no puedes pretender atacar al sistema desde dentro.

En los noventa, con la caida del muro, el origen de la extensión e implantación de la informática, el juego de los vaqueros de consola y de la actuación informática según los propios ideales. No existe una visión única de la realidad, y eso queda demostrado en las dos perspectivas que se nos muestran.

Eran tiempos tumultuosos pero, ¿lo siguen siendo?

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