Cinemascope

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Acerca del fotoperiodismo.



Dudé si escribir estas líneas puesto que soy poco dado a expresar críticas feroces pero, esta vez, la ocasión así lo convenía.

Este domingo, Laura y yo, fuimos al CCCB (Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona) a ver la selección de reportajes de VISA pour l’image que han expuesto. La primera desilusión no tardó en llegar, puesto que, la entrada NO es gratuita el primer domingo de mes como en otros museos de toda Europa. Informo, a quien no lo sepa ya, que el CCCB es gratuito todos los domingos por la tarde. Así, tras pagar los cinco euros por cabeza avanzamos valientes hacia la cultura contemporánea.

Decepción.

No voy a entrar en detalles sobre los tres primeros trabajos a no ser que alguien me incite a ello mediante un comentario en este post, con el cuarto me voy a ensañar (un poquito).

Llegamos frente a un texto en el que se habla de los narcotraficantes en México, a priori un tema gastado que me remite a aquello que decía Man Ray sobre no hacer algo que ya está hecho a no ser que lo hagas mejor, también nos explican que ha surgido una moda entre las juventudes latinoamericanas de los EEUU en la que se idolatra a estos narcotraficantes, su estilo de vida, sus mujeres, armas y dinero.

Tras el texto, las imágenes. A primera vista colores chillones que acompañan tristes composiciones y un flagrante mal uso de la edición digital, aunque no nos ha de incomodar porque se trata de reportaje, lo importante es el contenido. No esperamos que los Fotógrafos que se juegan la vida en guerras o entre cárteres de la droga se entretengan a conseguir una bonita postal, prima el documento que nos muestre lo que ocurre allí.

Las primeras fotografías muestran jóvenes por la calle y en una discoteca, en las de la discoteca resalta la imagen de una gran ametralladora que se repite en varias imágenes empuñada por distintos jóvenes. Esto es impactante. En una de las fotos, un tipo que se encuentra a la izquierda lleva la caja de la ametralladora, con el dibujo de ésta y el logotipo de la marca. He de suponer que el arma es de juguete. ¿Por qué en el texto que acompaña cada imagen no se especifica que si es una arma o simplemente un juguete? Me quedo con un regusto a falta de sinceridad e incluso me planteo si no se trata simplemente de atrezzo para las fotografías. Siguen imágenes del rodaje de una película de narcotraficantes, sin demasiado interés, entre ellas se ven más armas, una mesa cubierta de “cocaína/harina” (así aparece escrito en el pie de foto)… Me aburro y lo dejo estar. Laura también termina de mirar la exposición y viene con cara burlona.

Robert Capa decía “Si tus fotografías no son buenas es porque no te acercaste lo suficiente”. Creo que el fotógrafo que pretendía hacer un reportaje sobre narcotraficantes y jóvenes que sueñan con esa vida, no se acercó lo suficiente o ni siquiera estuvo allí.

Todo esto me lleva a pensar en un fotógrafo y cineasta que expuso hace unos años en el VISA, un fotógrafo que sí se acercó al tema, tanto que acabó muerto con varios disparos y dejándonos a todos un trabajo para la historia, se trata de “La vida loca” de Christian Poveda. Sin palabras para este genio.

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