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Encuentros de cine : Con Kabir Bedi huyendo por la calle Princesa



No le tuvo Dios en su mano, ni a sus asesores, cuando al pobre de Kabir Bedi decidieron traerle a España. Kabir debía de ser un tipo tranquilo educado en los misterios espirituales de la India. Qué lejos la serenidad de oriente con la crispación enloquecida de un país como España.

Kabir Bedi protagonizaba una serie de éxito que se titulaba Sandokán, basada en las novelas de Salgari. El elemento femenino hispano andaba revolucionado con el tal Kabir, bandas de fanáticas tomaban los televisores para ver la serie y el hombre español andaba disminuido en su autoestima por culpa del dichoso Sandokán. Desde las niñas de cinco años a las mujeres de noventa andaban suspirando por el Tigre de Malasia. El tipo este ya cargaba con tanto tigre y tanto turbante y siempre atizando al Imperio Británico. Cargaba y cómo.

Pero como suele suceder en estos casos el hombre español fue vengado por el destino. Al pobre Kabir decidieron traerle a España a promocionar creo que un disco,que no me acuerdo ya. Los de la productora no entendían que España estaba en plena transición, que con la muerte de Franco todo el mundo andaba con una ganas de juerga y de armar bulla incontenible. Que las mujeres andaban en pie de guerra , y que pronto una de las canciones más cantadas sería aquella de Coz Las chicas son guerreras, como anuncio del futuro . Los de la productora no sabían donde se metían, y sobre todo lo que le esperaba al bueno de Kabir, luchar contra el Imperio Británico, o despedazar tigres era un juego de niños comparado con lo que se le venía encima.

A Kabir- Sandokán le llevaron al Corte Inglés de la calle Princesa, no sé a qué fue, si a firmar algún libro, un disco o qué asunto.  El tipo aquel se las prometía tan feliz y pensaba ya en las superventas que conseguiría con su promoción personal. Lo que no esperaba es que bandas de fanáticas empezasen a concentrarse  a las puertas de los grandes almacenes. La falta de previsión por parte de las autoridades policiales le habían dejado casi desprotegido. Cuando Kabir salió, una masa enfervorecida de mujerío hispánico ya ocupaba toda la calle. Kabir se vio cercado, quiso hacerse el simpático en plan estrella mediática, pero aquella masa de mujeres no entendía de cortesías y se lanzaban como cuadrilla de bacantes en éxtasis por su ídolo al grito, que se haría famoso, “queremos un hijo tuyo”. La policía no podía contenerlas y el pobre Kabir, cercado y sin escapatoria fue presa del pánico,  logró zafarse de la multitud,abrirse paso y saltando por loscoches que estaban aparcados primero, y esquivando el tráfico como pudo después, emprendió la carrera calle Princesa abajo seguido por la masa femenil que insistían en lo del hijo y otras cuantas cosas que mejor no decirlas.

Salía yo de casa de un amigo que vivía allí cerca, vi a la masa y a la policía, entonces en Madrid cada dos por tres había manifestaciones de esas ilegales y la policía atizaba de lo lindo, vi a la masa y a la policía avanzar y por puro instinto yo también salí corriendo en busca de la boca de metro más cercana, vi pasar al bueno de Kabir a mi lado, corría como si le persiguiese todo el Imperio Británico y todos los tigres de la selva.

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