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La rebelión de los novatos



CRÓNICA DEL MAN. UNITED 2 – ATHLETIC 3 / IDA 16º DE FINAL DE LA EUROPA LEAGUE

   El Athletic de Bilbao, que llegó a Old Trafford con la candidez de un nerd, ha triunfado esta noche como un Lambda Lambda Lambda tras vencer por dos goles a tres al Manchester United. Los de Ferguson están con pie y medio fuera de la Europa League pese a la gran actuación de David de Gea, quien no pudo evitar los goles de Llorente, De Marcos y Muniain. Rooney marcó los dos tantos del United, uno de ellos de penalti en el minuto 91.

   El Athletic saltó al campo con cierto nerviosismo, decidido a controlar el balón desde el principio, pero algo azorado en los metros finales, sin saber muy bien si tirar, entrar por las bandas o intentarlo por el centro tras prenderse a lo bonzo. Fue Llorente el primero en disparar, después de aguantar la pelota de espaldas al borde del área, pero el tiro pasó a dos palmos del palo derecho, avisando a De Gea de que la noche no sería muy tranquila.

  Con el paso de los minutos, los de Bielsa continuaban atacando sin hilar bien las jugadas, como si se hubieran olvidado de que en Liga tratan con el Barça; aunque se puede decir, en su descargo, que jugar en Europa es como un chute de Four Loko para un equipo con 23 años de media. Parecía el Athletic un adolescente con acné, la camisa mal abrochada y toda la noche por delante. Solo el tiempo y algún que otro rechazo femenino podían llevar al equipo a madurar las jugadas. Y claro, el primer bofetón se lo dio Wayne Rooney, una chica difícil.

  Corría el minuto 21 cuando Chicharito se hizo con el balón dentro del área rival, recortó a un defensa y disparó con la zurda. Gorka se estiró como bien pudo y evitó el tanto, pero nadie pudo detener a Wayne Rooney, que entró desde atrás con sus ochenta kilos para anotar el uno a cero. Así llegaron los peores minutos para el Athletic, que, pese a dominar claramente el encuentro, no sentía una mejilla y veía peligrar la otra con cada contraataque del United. Iraola, Llorente y Susaeta ampliaban el horizonte, se movían por la noche en busca de nuevas ocasiones para completar la empresa, pero seguían sintiéndose como ‘McLovin’ comprando alcohol para una fiesta universitaria. Solo Fernando Cera Llorente podía solucionarlo.

   El ’9′ riojano volvió a controlar el balón al borde del área, luchando con el ‘cockblocker’ Smalling y su compañero Evans, hasta encontrar a Iraola en el vértice derecho del área. El lateral se la cedió a Susaeta y Llorente, que había aprovechado para librarse de Smalling, cabeceó a la red el centro de Markel. Quedaba un minuto para el descanso y el Athletic había robado el primer beso. Conociendo al chaval de Bielsa, estaba claro que no se conformaría.

BAILE INDECENTE EN EL MEDIO DE MANCHESTER

   Lejos de achantarse, el Athletic salió a por la victoria en el segundo tiempo, y el gol de Llorente aminoró sus pulsaciones y le ayudó a pensar con la cabeza. Los ataques alocados de la primera parte se convirtieron en jugadas de enorme precisión, en frases lapidarias para chicas indecisas, y Muniain y Llorente pudieron marcar el 1-2 en apenas seis minutos. Solo De Gea, en tres veces, y un mal tiro del ’9′ evitaron que el Athletic llegara a segunda base.

   Hubo que esperar hasta el 71 para cantar el segundo gol vasco. Tras veinte minutos de acoso visitante y un par de sustos del United, Óscar de Marcos hizo el 1-2 de volea, con la zurda y dentro del área, tras un pase de vaselina de Ander, quien enamoró a Ferguson con un partido para el recuerdo. De Marcos, eso sí, remató en fuera de juego, pero los méritos del Athletic parecían suficientes para llevarse a la chica a un lugar privado. Y Alex Ferguson, como todo padre protector, no sabía si matar al yerno o ponerle un piso en el centro.

   Los minutos finales, que a veces son lo mejor de la noche, se le hicieron eternos al United, dominado en todo momento por el Athletic. Rooney bajaba a por el balón hasta medio campo, ante la ausencia de un Ander Herrera en su equipo, y Chicharito encogía ante las piernas interminables de Javi Martínez. Pero el Athletic quería más y no descansaría hasta anotar el tercero. En el 89, De Marcos se hizo con un balón largo peleado por Toquero y disparó de primeras desde el vértice derecho del área. De Gea, que aún luchaba por conservar la falda, rechazó el disparo y Muniain llegó desde atrás para batir a su amigo, dejando la eliminatoria casi sentenciada. Sin embargo, la felicidad no pudo ser completa, ya que un penalti tonto de De Marcos en el 90 permitió a Rooney marcar el segundo y salvar el tipo para la vuelta. Bailando así, en cualquier caso, los vascos pueden dormir la borrachera tranquilos.

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