Cinemascope

Cine , Cartelera de Cine, Estrenos, Actores y Actrices

Estados Unidos Del Amor



Llegamos con un poco de retraso a la película. La función empezaba a las 20:20, en todo lo que buscábamos cuál película ver y nos decidíamos, nos dieron las 20:30. El estilo de ésta, me dijo mi amigo, imagino que debe ser un poco distinto a lo que se ve normalmente, no sé si te gustará. Recordé La pianista y otras obras de Jelinek. Es un estilo muy distinto, es verdad, un estilo sin estilo, dirían algunos. Esto no queda claro, pero prometo retomarlo más adelante. Recordé también las obras de Gombrowicz. Todo esto en pocos segundos. Estábamos entre dos películas, una que seguramente habría tenido un corte más normal, y Estados Unidos del amor. Estados Unidos del amor había empezado ya y la otra no empezaría hasta las 22 horas. Nos decidimos por entrar a esa. Me gustaron los colores de la fotografía.

Entramos en la sala, una sala pequeñita que ni siquiera estaba llena. Seguramente las personas que estaban allí más o menos sabían a qué clase de historia se iban a enfrentar. Imagino que estaba en polaco. Estos cines se distinguen por poner películas en su idioma y subtítulos para personas como yo, que no sabemos una palabra de algo que no sea inglés o español. Los escenarios, los colores de la ropa, las pieles de los personajes, todo era frío, completamente desolador. Cielos blancos donde hasta costaba respirar del frío que te causaba ver esos paisajes. Edificios de concreto. Me sentí incapaz de poder escribir algo parecido a eso. Yo, que soy de una país tan verde, de un clima tan amarillo, con una piel tan café y sí, puede que hasta una sonrisa tan azul verdoso. Pero no dije nada en ese momento, había un silencio absoluto porque tenías que estar atento a los subtítulos o perdías alguna información y en la última parte, tenías que estar atento a las escenas porque casi no había diálogo.

Una escena en particular me pareció que resumía la angustia que se vive cuando se vive enamorado. La película gira en torno a cuatro mujeres, cuatro mujeres infelices y con ganas de amar. Una de ellas, la segunda historia que presenta la obra, es una directora de un colegio. Todas viven en el mismo pueblo. Todos se conocen entre sí. La directora es amante de un doctor. Está situada en los años noventa. El doctor deja de buscarla, es obvio que ya no quiere nada, pero ella no lo acepta. No se veían en la clínica porque la gente, como en todo pueblo pequeño, habla de más. La directora desesperada porque el doctor no la ha buscado en muchos días, decide ir a verlo al consultorio. Hay una enfermera que no deja el consultorio, el doctor y la directora no saben cómo hablar para que no se escuche o no se entienda lo que dicen. Finalmente él dice:

—¿Qué le sucede?
—No puedo dormir.

Esta fue una de mis escenas favoritas porque resume muchas cosas sin caer en el diálogo rutinario y en los pensamientos rebuscados que ya todos conocemos. Con seis palabras dice todo lo necesario para conocer el ánimo de la directora, la desilusión y el dolor.
Este estilo tan natural, tan real, corre el riesgo de parecer demasiado sencillo. Los actores y las actrices ni siquiera están maquillados, no como en Hollywood. Los escenarios no son relucientes, todo está tal cual lo veríamos en la vida real. Los hombres y mujeres aparecen desnudos, mostrando sus cuerpos no perfectos, sus tetas caídas, sus penes flácidos y la gordura desbordándose a los lados de la cintura. No hay nada bonito y por eso es tan bello. Es tan triste y tan grotesco que lo único que te queda decir, cuando ves en la última historia, como un fotógrafo abusa de una modelo inconsciente por borracha y se masturba sobre ella, mientras ella duerme y deja su semen en su abdomen. Luego entra la mujer que ha estado enamorada de ella y la limpia y le besa la mano y después la deja seguir durmiendo. Solo puedes decir es asquerosamente bello. El amor, la vida, el desamor, todo lo que nos haga sentir, incluso el odio. Todo es asquerosamente bello.

No quiero dejar de sentir en ningún momento, temo que si llega ese día, todo esto terminaría. Todo. Por eso este estilo tan, aparentemente sencillo, me parece tan difícil de lograr y que logre transmitir tanto. La sencillez requiere mucho más que solo hacer algo porque sí. Lo que sucede con la sencillez es que está tan bien encorsetada que no deja hilos sueltos.

Escriba un comentario