Cinemascope

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Moon (Duncan Jones, 2009)



Fuente: http://filmbloggen.net/2011/10/07/lys…

Por: Tomás David Niño

Todos buscamos hacernos un lugar en el mundo. Y obviamente con ‘lugar’ no nos referimos simplemente a una casa o a un sitio donde dejar nuestras cosas. Lo que buscamos es que dentro de todo lo que pueda ser el funcionamiento del mundo, nosotros podamos desempeñar algún papel, incluso así sea un papel que tan sólo una persona reconozca. Pero ha de ser reconocido.

Por eso la historia contada en Moon, película de realizadores ingleses independientes, es en cierto sentido trágica.  Es la historia de Sam Bell –interpretado por un Sam Rockwell–, un hombre que viviendo desde hace años en la luna, parece ya no tener un lugar que le corresponda.

Lo vemos trabajar en una estación espacial en la luna, a miles de kilómetros de su familia, teniendo como única compañía a una computadora, Gerty –cuya voz es interpretada por Kevin Spacey–. Esta situación no parece ser más que una imagen de lo que ocurre con su vida, pues a lo largo de la historia Sam habrá de enfrentarse a que él en concreto pueda no tener valor alguno para nadie, a que lo único que le quede como familia sean unos recuerdos que de algún modo no le pertenecen.

El director y guionista Duncan Jones –quien también ha dirigido, con un presupuesto mucho más alto, la más reciente película Source Code (2011)–  logra ponernos frente a un problema complejo: el de nuestra identidad como hombres. Si nuestros recuerdos pudiesen ser simplemente copiados, ¿se haría irrelevante nuestra existencia concreta? ¿Podríamos decir que somos alguien si lo que tenemos en nuestra cabeza ha pertenecido también a otros?

Moon es ciencia ficción, y a ese campo podríamos circunscribir semejantes preguntas. Pero pienso que pueden hacerse extensivas a un planteamiento más general: todo lo que somos lo hemos aprendido por imitación, todo pensamiento, todo gesto, todo actuación. ¿De dónde pensamos entonces que somos singulares? ¿Por qué no es nuestra existencia particular prescindible, si somos tan sólo entidades que garantizan la repetición en la cultura de ciertas cosas?

La película nos indica precisamente que no hay nunca tan sólo una repetición. Recuerdos o aprendizajes comunes al concretizarse en alguien ya no son iguales. Por eso nuestros problemas y dificultades en encontrar un lugar, porque parece que no venimos a reemplazar a nadie, sino a introducir algo nuevo en el gran funcionamiento de las cosas.

 

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