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cine « WordPress.com Tag Feed 2012-03-14 21:39:04



CICLO JULIETTE BINOCHE

Homenaje a JULIETTE BINOCHE por el  crítico Mario Arango Escobar.

Actriz. Nació en  París, el 9 de marzo de 1964, hija de la actriz, escritora, directora y profesora Monique Stalens y del mimo, actor, director de teatro y escultor, Jean-Marie Binoche. Se separaron cuando Juliette tenía apenas dos años y medio. Desde muy joven estuvo vinculada al teatro, a los 11 años, participó como Harpagón en un recital para clase de la obra “El ávaro” (L’avare) de Molière. A los 18, recibió clases privadas con Vera Gregh, profesora de actuación renombrada en Francia. Realiza sus estudios en el Conservatorio Nacional de Arte Dramático de París, audicionando en la obra “La Lezione” de Eugène Ionesco.

En 1983,  apareció en la televisión francesa en “Dorotea, bailarina de cuerda” (Dorothée, Danseuse de Corde) de Jacques Fansten. El mismo año debutó en el cine con pequeños papeles en  “Liberty Belle”, una película escrita y dirigida por Pascal Kané.  Se dió a conocer en 1984, por su papel de una adolescente Virgen María en la controvertida “Yo te saludo, María” (Je vous salue, Marie) de Jean-Luc Godard. Sin embargo, se revela verdaderamente al público y a la profesión con la película “La Cita” (Rendez-vous, 1985) de André Téchiné, cuya interpretación le vale los honores en el Festival de Cine de Cannes y su primera nominación al premio César como Mejor Actriz.


En 1986, se produce su primera colaboración con el extraño director Leos Carax, en el film “Mala sangre” (Mauvais sang), parábola moralista sobre el SIDA. Su siguiente película, primera en inglés, “La insoportable levedad del ser” (The Unbeareable Lightness of Being, 1988) adaptación de la novela de Milan Kundera, y dirigida por Philip Kaufman, atrajo la atención internacional. En 1991 realizó un brillante trabajo en  “Los amantes de Pont-Neuf” (Les amants du Pont-Neuf), nuevamente al lado de  Leos Carax. En esta película interpretó a una pintora sin techo. Al igual que la protagonista de la cinta, Juliette es una apasionada de la pintura. De hecho, el cartel de la cinta lo hizo ella. Durante el año de 1992, protagonizó el drama romántico “Cumbres borrascosas” (Wuthering Hights) del director Peter Kosminsky  y “Herida” (Damage) drama erótico, bajo la dirección de Louis Malle, donde demuestra su gran sensualidad.

El cambio definitivo para la actriz llega con la primera película de la trilogía de los tres colores de la bandera francesa -”Azul”, “Blanco”, “Rojo”-  dirigida por el polaco Krzysztof Kieslowski. Juliette protagoniza la primera de la serie, “Azul” (Trois coleurs: Bleu) de 1993, por la cual recibe la Copa Volpi, como mejor actriz en el Festival de Venecia. Con “Azul”, la Binoche se convierte en el prototipo de personaje introspectivo, estático, reflexivo en el que muchos todavía la reconocemos. En el film de Kieslowski interpreta a la mujer de un famoso compositor que se queda viuda después de un accidente de tráfico El director supo extraer la máxima expresividad con el mínimo gesto de la actriz, una sola palabra de ella basta para abrir la puerta de sus pensamientos y su dolor interior.

En 1995, participa en el film más caro de la historia del cine francés hasta entonces, “El húsar sobre el tejado” (Le hussard sur le toit), dirigida por Jean Paul Rappeneau, donde la actriz interpreta a Pauline de Theus. En “El paciente inglés” (The English Patient, 1996), dirigida por Anthony Minghella, Juliette encarna a la dulce enfermera Hana, personaje con el que llegó al gran público y que le merece el Premio Oscar a la mejor actriz secundaria y el Oso de Plata en el Festival de Cine de Berlín. En 1998 debuta como actriz teatral en Londres, con una obra de Pirandello, y rueda además “Alice y Martin” (Alice et Martin), de nuevo con André Techiné.

En el año 2000 trabaja bajo el mando de Michael Haneke, en la impactante “Código desconocido” (Code inconnu), donde consigue una de sus mejores interpretaciones. Este mismo año protagoniza “La viuda de Saint-Pierre” (La veuve de Saint-Pierre), dirigida por Patrice Leconte. “Chocolate” (Chocolat, 2001) de Lasse Hallström, le proporciona una nueva nominación al Oscar. Para preparar su papel, la actriz estuvo trabajando durante un tiempo en una chocolatería de París. Una de las pocas excepciones dramáticas que hay en su carrera ocurre en  2002, año en el que  interpretó su primer papel cómico en “Jet Lag”  (Décalage horaire) junto al popular actor francés Jean Reno.

En “Mary” (2005), del director Abel Ferrara, realiza una interesante interpretación de una actriz que buscando el sentido de su vida, encarna a María Magdalena. En el 2006, vuelve a trabajar con Michael Haneke, protagonizando “Escondido” (Caché), cuenta el descenso a los infiernos de una familia aparentemente normal. Daniel Auteuil encarna al presentador de televisión que recibe videos anónimos de su entorno familiar, filmados sin que nadie lo advierta. Un film sobre la culpa.

“Las horas del verano” (L’heure d’été , 2008) de Olivier Assayas, sútiles reflexiones sobre el peso del pasado o la relación personal con los objetos. También de 2008 es su trabajo en “Paris”, de Cédric Klapish. Esta es la historia de un parisino enfermo que, creyendo que puede morir, empieza a ver a la gente con la que se encuentra de una forma nueva y distinta. Imaginar su muerte, le da de repente un nuevo significado a su vida, a la vida de otras personas e, incluso, a la vida de toda la ciudad.

En 2010, con el film “Copia certificada” (Copie conforme) del iraní Abbas Kiarostami. El director juega a ser Roberto Rossellini. Parte Kiarostami de una idea sencilla de entender, pero dífcil de aceptar: una buena copia es mejor que un mal original. Y no quiere decir con ello que “Copie conforme” sea ni mejor ni peor que “Viaggio in Italia”  (Te querré siempre, 1942). Se le otorga el premio a Mejor Actriz en el Festival de Cine de Cannes. Con estos galardones se posiciona como la primera actriz en ganar la Triple Corona Europea por los Festivales de Venecia (1993), Berlín (1997) y Cannes (2010).

Otros de sus trabajos a destacar: “París, te amo” (Paris, je t’aime), “Algunos días en septiembre” (Quelques jours en septembre), “Violación de domicilio” (Breaking and Entering) en la que vuelve a trabajar con el director Anthony Minghella; “El vuelo del balón rojo” (Le voyage du ballon rouge), del premiado director taiwanés Hou Hsiao-Hsien y “Liberación” (Désengagement) de Amos Gitai. Durante el año 2011, protagoniza “La vie d’une autre” de Sylvie Testud. Un cuento Proustiano de una joven que tras enamorarse se despierta una década después siendo madre de un joven muchacho y estando en pleno proceso de divorcio. También en el 2011, trabaja en “Ellas” (Elles) de la directora polaca Malgorzata Szumowska, sobre la prostitución de los estudiantes extranjeros.

Juliette Binoche se ha convertido, con el paso del tiempo,  en una importante y significativa referencia del cine europeo. No tiene el nervio, la resolución en el gesto, quizás la personalidad de Isabelle Huppert, pero sí ofrece a cambio un rostro (la fascinante geografía que el director debe explorar con la cámara, decía Dreyer) cuya característica no es la belleza o espectacularidad, sino una cualidad de introspección.

Penetrar en la mirada de Juliette Binoche es ya un acto poético, una vista también a nuestro propio interior; quizás sea simplemente magia, o la conjunción extraordinaria de unos ojos en el filo del llanto, unos labios elegantes, que pueden afirmar o negar con igual veracidad, o la piel fría que la hace tan distante aunque también extrañamente cercana, pero lo cierto es que Juliette Binoche actúa con el rostro y expresa ideas con él, pocas actrices pueden conseguirlo como ella. Se ha dicho en alguna ocasión: “puede convencerte de que está pensando, sin necesidad de hacer nada, de una manera obvia”.

Este año comenzamos el semestre con un ciclo dedicado a la célebre actriz,  Juliette Binoche, con una buena selección de sus películas para observar su carrera y evolución como actriz.

LA CITA
Título original: Rendez-vous. Año: 1985. Género: drama. Duración: 82’. Dirección: André Téchiné. Guión: Olivier Assayas, André Téchiné. Intérpretes: Juliette Binoche, Lambert Wilson, Wadeck Stanczak, Jean-Louis Trintignant, Dominique Lavanant, Anne Wiazemsky. Fotografía: Renato Berta. Música: Philippe Sarde.

Sinopsis: Nina (Binoche), una joven estudiante francesa de provincia, descubre la capital. Allí intentará ir en busca sus sueños de amor y teatro. Guiada por su instinto, viaja sola a través de la ciudad dejándose llevar por encuentros casuales, ya sean malos o buenos. En su camino, primero conoce a Paulot, un simple empleado con tranquilizante cara de hombre honesto. Luego entra en la vida de Nina, Quentin, un actor fracasado y consumido por un drama de su pasado. La tercera persona que ella conoce es Scrutzler, un director rígido y ya cansado. Es este quien elegirá a Nina para moldearla, lanzarla al escenario y dejarla en soledad para que se enfrente a sí misma.

Como es habitual en el cine de Téchiné, hay un oscuro y tormentoso personaje que actúa como desestabilizador de la tranquilidad de los demás, pero también como estímulo para que evolucionen y salgan de sus mediocridades y apatías. En este caso se trata de un casi primerizo Lambert Wilson, que recrea un personaje cínico, duro, misterioso y fantasmagórico que, movido por un terrible sentimiento de culpa, busca su destrucción tanto por sus propios medios como induciendo a los demás a que lo destruyan, convulsionando así las banales vidas de los personajes ‘normales’.
Drama extremo que le valió a André Téchiné, uno de los cineastas más destacados de la generación post-Nouvelle Vague, el galardón al mejor director del Festival de Cannes de 1985. El principal mérito de la película radica en la elección de Juliette Binoche como protagonista, y es que a partir de aquel momento la carrera de la por aquel entonces joven actriz sería netamente ascendente. Llama la atención el acusado erotismo de la película, donde una joven Binoche de poco más de 20 años muestra su cuerpo desnudo una y otra vez, desnudando igualmente su alma. Los celos, la posesión espiritual del otro, el amor loco, los malos entendidos, el sentimiento de culpa, el suicidio como expiación, son algunos de los temas presentes en la obra, abordados con rotundidad y unas interpretaciones que hacen creíble y vigorosa esta historia dramática.

La discusión del foro se centró en la complejidad psicológica de los personajes, la evolución de Nina en un mundo  de promiscuidad y abandono, la banda sonora original de Phillippe Sarde cuya precisión sostiene la fuerza dramática de cada escena, la inspiración de la obra shakespereana y la fatalidad.

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