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cine « WordPress.com Tag Feed 2012-03-14 22:39:30



HERIDA

Título original: Damage. Año: 1992. Género: drama. Duración: 111’.  Dirección: Louis Malle. Guión: David Hare (Novela: Josephine Hart. Intérpretes: Jeremy Irons, Juliette Binoche, Miranda Richardson, Rupert Graves, Ian Bannen, Leslie Caron. Fotografía: Peter Biziou. Música: Zbigniew Preisner.

Sinopsis: Peligrosa aventura de amor y sexo entre un hombre maduro y la prometida de su hijo. Él es un respetable miembro del Parlamento, pero está dispuesto a dejarlo todo por ella; ella, calculadora y pragmática, está decidida a casarse con su novio.

Penúltimo film de Louis Malle. Escrito por David Hare, que adapta la novela “Damage” (1991), de la irlandesa Josephine Hart. Se rueda en exteriores de Londres y París. La acción principal tiene lugar en Londres, Bruselas y París, en un tiempo de entre 4 a 6 semanas, en 1991, con un epílogo situado apróximadamente un año más tarde (1992).

Stephen Fleming es un político de prestigio, tiene una familia adorable, vive confortablemente en una casa magnífica. Su vida está perfectamente instalada, hasta que aparece la novia de su hijo Martyn. Una Juliette Binoche hermosa, sensual, con un magnetismo animal que atrae sin remedio al hasta entonces comedido Stephen.

Ella es oscura y porta heridas incurables. Melancólica, silenciosa, enigmática, ardiente e insaciable. En Martyn, ella busca un hogar, amor duradero, estabilidad. Stephen es su lado más primitivo y salvaje, es la sexualidad extrema y desenfrenada, su desfogue, como ella lo es también para él. Con Martyn, Anna trata de huir de sus fantasmas. Con Stephen, se los encuentra cara a cara y disfruta dolorosamente del placer prohibido. Para Stephen, Anna es la pasión desbocada que descubre por primera vez. Es obsesión, placer infinito, culpa y condena.

El film desarrolla un drama pasional, que brinda al realizador la oportunidad de explorar uno de sus temas preferidos: las relaciones humanas poco convencionales de sexo, amor y pasión.
La interacción entre los dos personajes da lugar a una situación potencialmente destructiva que afecta al hombre y a la mujer. La narración es de formato clasicista. El guión usa expresiones concisas y estilizadas. El relato adopta formas contenidas, equilibradas y sobrias, apoyadas en elipsis y sobrentendidos. El foco de atención se centra en problemas humanos: drama interior, pasiones irrefrenables, reacciones instintivas.
La música, a cargo de Zbigniew Preisner, es de corte clásico, con acordes pausados y profundos. El tema principal se inicia con un solo de piano, pasando luego a cuerdas y acabando con guitarras. Se constituye en el regulador abstracto de la tensión fílmica, no anticipa, no constituye un añadido, sino que contribuye a ilustrar el lúgubre estado sentimental que predomina en la película, fundiéndose al final con la emblemática fotografía del triángulo amoroso.

La fotografía, de Peter Biziou, ofrece colores matizados, encuadres equilibrados, composiciones armónicas y movimientos de cámara suaves. La escena de la escalera es todo un prodigio de encuadre singular.

Una cinta sobre cómo se pierden los estribos por dar cabida al placer vedado, sobre cómo es imposible controlar todas las variables que se presentan en la vida, sobre cómo la razón es vencida por la pasión, sobre la obsesión del sexo y el desahogue instintivo, sobre las cicatrices imborrables de un pasado amoroso traumático, sobre la decadencia moral, sobre el derrumbe de una familia bien constituida, sobre el desenfreno irresponsable que no mide las posibles y trágicas consecuencias físicas y anímicas de un acto inmoral.

LOUIS MALLE
(1932-1995). Nació el 30 de octubre de 1932 en la pequeña localidad francesa de Thumeries, al norte de Francia. Perteneciente a una familia burguesa, criticó como pocos la moral de su clase. No dudó en atacar duramente la actitud de su país en la Segunda Guerra Mundial. Coincidió en espacio y tiempo con los autores de la Nouvelle Vague, pero nunca se enmarcó en ningún movimiento ético ni estético. Hombre de profundas convicciones, Malle labró una carrera cinematográfica firme, personal y sincera que le valió el reconocimiento de la crítica. Se gradúa en Ciencias Políticas en la universidad de la Sorbona.

En 1950, tras vencer la oposición de su familia, ingresa en el Instituto de Altos Estudios de Cinematografía en París. Inmediatamente, después de graduarse fue contratado en 1955 por el oceanógrafo Jacques-Yves Cousteau como operador de cámara en el barco Calypso. Cousteau le promovió pronto a co-director de “El mundo del silencio” (Le monde du silence), con el cual ganaron el Oscar al mejor documental y la Palma de oro en el Festival de Cannes de 1956. Ese mismo año trabaja también con Robert Bresson de ayudante de dirección en “Un condenado a muerte se ha escapado” (Un condamné à mort s’est échappé o Le vent souffle où il veut).

Su primer largometraje como director y guionista fue “Ascensor para el cadalso” (Ascenseur pour l’échafaud, 1958), Jeanne Moreau era la protagonista de esta historia policíaca, y la actriz repetiría con Malle ese mismo año con “Los amantes” (Les amants, 1958), donde el tema es el amor extraconyugal y la infidelidad. Con esta cinta obtuvo el premio especial del jurado en el festival de Venecia. Su contenido provocó la intervención de la Corte suprema de Estados Unidos tras su estreno.

Su situación económica le permitía gozar de recursos propios. Produce, escribe y dirige su siguiente película “Zazie en el metro” (Zazie dans le métro, 1960), una sátira de la sociedad francesa vista desde los ojos de la pequeña Zazie. Malle cuenta la visión del mundo adulto que tiene una niña de doce años mientras pasa el día al lado de su excéntrico tío en París durante la visita de su madre al amante de ésta.

En 1962 filma “Vida Privada” (Vie privée, 1962), protagonizada por Brigitte Bardot y Marcello Mastroianni, con guión del propio Malle y Jean-Paul Rappeneau. Vuelve a obtener el premio especial del jurado en el festival de Venecia con “Fuego Fatuo” (Le feu follet, 1963), que escribe y dirige y en la que vuelve a tratar un tema polémico, el suicidio.  En 1965 vuelve a trabajar con Jeanne Moreau y Brigitte Bardot en “Viva Maria!”.
Dirige a Jean-Paul Belmondo y Geneviève Bujold en “El ladrón de París” (Le voleur, 1967) y se consagra como documentalista con “Calcutta” (1969), una impactante visión de la ciudad de la India y sus contrastes, en la que pone la voz a la escueta narración y vuelve a ser guionista.

Sus dos siguientes películas vuelven a levantar cierta polémica. Tras su regreso de la India rueda “El soplo al corazón” (Le souffle au coeur, 1971), en la que describe la relación incestuosa entre una madre y su hijo y que genera una fuerte polémica en Francia, pero obtiene con ella su primera nominación al Oscar por el guión original. Relatada con total libertad y sin ningún tipo de juicio respecto a sus protagonistas, la película muestra a la perfección las maneras de un cineasta que en ningún caso buscó la polémica sino la destrucción de los tabúes que todavía hoy aterran a nuestra ‘liberal’ sociedad.

“Lacombe Lucien” (1974), premiada en diversos festivales y nominada al Oscar como película de habla no inglesa, describe la ocupación alemana en Francia durante la Segunda Guerra Mundial y la evolución hacia el colaboracionismo de su joven protagonista.

Tras la nueva polémica Louis Malle se traslada a Hollywood donde filmará algunas de sus películas más importantes. Dirige y produce “Niña bonita” (Pretty Baby, 1978), el fin que lanza a la fama a Brooke Shields. La película aborda la explotación sexual de la mujer.
“Atlantic City” (1980), obtiene cinco nominaciones a los Oscar, entre otras mejor director, película, actor para un espléndido Burt Lancaster y actriz para Susan Sarandon. Ampliamente premiada en distintos festivales, la película obtuvo el León de oro en el festival de Venecia.

Malle vuelve a Francia para producir, escribir y dirigir su obra más conocida, “Adiós muchachos” (Au revoir les enfants, 1987) con la que triunfa indiscutiblemente. Basada en sus experiencias personales durante la Segunda Guerra Mundial que le marcaron profundamente. La película narra las vivencias de los protagonistas en un internado y como allí es ocultado de los nazis un brillante estudiante judío. Con este film obtuvo siete César de la academia francesa y el León de oro en el festival de Venecia, además de dos nominaciones a los Oscar.

Su vida discurre entre Francia y los Estados Unidos y en la década de los noventa dirige sus dos últimas películas antes de caer gravemente enfermo: “Herida” (Damage, 1992) criticada por su forma de presentar la relación sexual de sus protagonistas y “Vania en la calle 42” (Vanya on 42nd Street, 1994), basada en la versión de David Mamet, es la filmación de los ensayos de una compañía teatral de cara a la representación.

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