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cine « WordPress.com Tag Feed 2012-03-14 22:56:21



EL HÚSAR EN EL TEJADO

Año: 1995. Género: Drama. Duración: 124’. Dirección: Jean-Paul Rappeneau. Guión: Jean-Paul Rappeneau, Nina Companeez, Jean-Claude Carrière (Novela: Jean Giono). Intérpretes: Juliette Binoche, Olivier Martinez, Claudio Amendola, François Cluzet, Jean Yanne, Pierre Arditi, Isabelle Carré, Paul Freeman, Richard Sammel, Carlos Moreno, Gérard Depardieu. Fotografía: Thierry Arbogast. Música: Jean-Claude Petit.

Sinopsis: En 1832, el cólera devasta la Provenza francesa. Al mismo tiempo, los italianos intentan librarse del control de Austria. En medio de esta situación, el coronel Angelo Pardi, un joven oficial italiano, encuentra a Pauline de Theus, una bella mujer que busca a su marido.

Muy interesante como muestra los estragos del cólera, abatiéndose sobre el sur de Francia. Por un lado los estragos puramente físicos o ambientales, retratados con algún efectismo y algo de crudeza. Por otro lado, el miedo que se extiende a la pandemia, a la muerte, generando un clima entre la población que recuerda el de la caza de brujas de décadas antes, sacando lo peor de todo el mundo. Nadie esta a salvo de caer víctima de la enfermedad, nadie se libra de degradarse por su miedo a ella, y los protagonistas, a veces, reflexionan sobre las causas y consecuencias de todo ello. No sólo hay que luchar contra el cólera, sino también contra quienes huyen de él: paranoia, pánico, persecuciones.

El protagonista, huyendo de sus perseguidores contrarrevolucionarios, se ha encontrado huyendo también del cólera, la aterrorizada población, los dragones franceses, e incluso de los cuervos. Todo esto de pie a una narración a veces trepidante, en cuanto a la sucesión de situaciones y escenarios, que nunca se detiene ante lo innecesario; ágil y amena, con los momentos lúcidos justos.Una fotografía magnífica en la que predominan los contrastes de luces y sombras. El maravilloso manejo de la luz, hace pensar en los pintores románticos e impresionistas, que se deleitaron y plasmaron en sus obras la belleza y el encanto de la campiña francesa.

La música, con melodías evocadoras y nostálgicas, envuelve la historia y crea esa atmósfera de incertidumbre y de miedo. La banda sonora no está compuesta como generadora del ritmo de la película, ya que este se logra a través de las imágenes y del movimiento.

Binoche, de nuevo esplendida en otro papel de mujer misteriosa y de entereza fuera de lo común; con voluntad a prueba de balas, dignidad y desprecio por lo bajo y afectado. Su personaje de Pauline de Théus, imprime interés en la historia, sobre todo cuando ocurre el encuentro entre ella y el joven militar, ya que la atracción entre ambos es indiscutible; no obstante que sus sentimientos permanecen siempre en el aire, cubiertos de un halo de misterio.

“El húsar sobre el tejado” está adaptado de una novela de Jean Giono, un escritor que se centra en la vida de las provincias francesas y que disfruta de un estatus en Francia equivalente a John Steinbeck en EEUU.

JEAN- PAUL RAPPENEAU

(Auxerre, Francia, 1932). Licenciado en Derecho, a principios de los años sesenta comienza a trabajar como ayudante de los directores Alain Cavalier, Philippe de Broca y Louis Malle. Como guionista, Rappeneau dejó su sello en una serie de películas que ya han pasado a formar parte de la historia de cine. En 1959, escribió “El Toisón de Oro” (Signé Arsène Lupin) para Yves Robert. Fue el guionista de Louis Malle en dos ocasiones: “Zazie en el metro” (Zazie dans le métro,1960) y “Vida privada” (Vie privée, 1961). Este mismo año, Alain Cavalier dirigió “Hielo y fuego” (Le combat dans l´ile), también con una historia de Rappeneau. Y en 1964, escribió el guión de “El hombre de Río” ( (L’homme de Rio), dirigida por Philippe de Broca.

Debuta como realizador con la comedia “Esposa ingenua” (La vie de château, 1965), situada al final de la ocupación alemana de Francia, durante la II Guerra Mundial. La historia nos habla de un matrimonio que vive en un apartado castillo. La esposa, interpretada por Catherine Deneuve, sueña con viajar a París, pero su esposo, preocupado por la fidelidad de su mujer, prefiere que ésta, esté aislada en el campo. Hasta que unos soldados alemanes acaban con la tranquilidad del castillo.

“Gracias y desgracias de un casado del año II” (Les mariés de l’an deux, 1971) ambientada en los años de la revolución francesa, protagonizada por Jean Paul Belmondo, combina lo cómico y lo aventurero. Un hombre es perseguido por el asesinato de un hombre… pero también por traer de América, trigo envenenado.

Su mejor trabajo es la comedia romántica “Mi hombre es un salvaje” (Le sauvage,1975) en gran parte desarrollada en una isla colombiana con la perfecta pareja Catherine Deneuve e Ives Montand. Después de su boda en Caracas, Nelly se escapa. Mientras su esposo la busca, ella pide ayuda a un francés que acaba de conocer. Éste le da el dinero para que regrese a París, sin embargo Nelly no viaja, para quedarse al lado del francés.
En 1982, dirige la comedia convencional, “Todo el fuego y las llamas” (Tout feu, tout flamme, 1982), que enfrenta a un seductor padre, encarnado por Yves Montand, y a su atractiva hija, interpretada por Isabelle Adjani.

En 1990 dirige “Cyrano de Bergerac”, cuidada adaptación de la famosa obra de teatro homónima de Edmon Rostand que le otorga una proyección internacional, aunando el reconocimiento de la crítica y del público. En 1995, realiza “El húsar en el tejado” (Le hussard sur le toit, 1995), ambiciosa, lograda y brillante adaptación de la conocida novela de Jean Giono.

Vuelve a los años de ocupación alemana de Francia en la ambiciosa comedia de acción “Bon voyage” (2003), sobre guión original del conocido novelista Patrick Modiano y suyo, en torno a unos personajes que huyen de París y se encuentran en un hotel de Burdeos.

Durante apróximadamente treinta años, la filmografía de Rappeneau se reduce a seis títulos. La razón hemos de buscarla en su pasión primera, que está ligada a la labor de guionista. Perfeccionista, meticuloso, aspira a dotar a sus películas de esa redondez en los detalles, capaz de componer el guión ideal. Las correcciones, los retoques y las ampliaciones hacen que una obra suya vea la luz con una cadencia de cinco años. Su reconocimiento como esmerado guionista le ocupa también en trabajos de otros directores, salvando en ocasiones textos que ya habían sido abandonados o estaban faltos de resolución; en muchas ocasiones trabajando de forma anónima. No es de extrañar por tanto que se interesara por la historia de Cyrano de Bergerac: un hombre cuya pasión es escribir, y que desinteresadamente lo hace para otro, quedando él en la sombra.

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