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PIXAR, ¿EN CRISIS CREATIVA? El caso de “John Carter”.



"Monstruos, S.A." (2001), guión de Andrew Stanton, director de "John Carter".Hay que ser claros y directos en el juicio sobre John Carter. Estamos ante una película de aventuras fallida, con un entretenimiento efectista de alto nivel, que vuela alejado de la dramaticidad de una historia mal narrada. Sorpresa y perplejidad ante una obra que proviene de Andrew Stanton, uno de los talentos que ha dado la factoria Pixar. Stanton co-dirijió películas como Buscando a Nemo (2003) y Bichos (1998). Fue guionista de obras maestras de la animación como Monstruos, S.A. (2001) o la trilogía de Toy Story. Y su última película fue nada menos que, la bellísima y también oscarizada Wall-e (2008). Por afecto a la trayectoria de Pixar, a Andrew Stanton y a todos las personas que han dedicado tiempo y energía en esta obra, se debe hacer el esfuerzo de señalar sus errores. Porque un verdadero fan debe saber cuándo se acierta y cuándo no, y decirlo. Y John Carter no es un éxito a saborear sino un error del que aprender.

               El ejercicio de adaptación cinematográfica corre a cargo de Andrew Stanton y de Mark Andrews, dando como resultado un guión con gran intuición pero carente de claridad narrativa. John Carter es una obra adaptada a partir de la novela de 1912, Una princesa de Marte, de Edgar Rice Burroughs, creador de Tarzán. Y cuenta la historia de un veterano de la guerra civil americana que, misteriosamente, acaba en Marte o en Barsoom, que es como Burroughs llama al planeta en sus libros. En lo referente a la ambientación de la historia aciertan en la ubicación y la dimensión física pero yerran en la duración del metraje y en la creación y resolución de los conflictos de los personajes. Cuesta introducirse dentro de la nomenclatura del universo de Burroughs, con sus tribus y sus planetas. Cuesta también identificarse con los conflictos interiores de los personajes que afloran en flash backs, queriendo dotar aceleradamente de significado, las decisiones que tomen. Por lo tanto, se podría decir que los creadores de John Carter, no han estado a la altura de un trabajo que requería una madurez narrativa y visual específica. Ciertamente, la saga de Batman creada por Cristopher Nolan, ha significado un punto de inflexión en la creación de héroes a nivel narrativo e incluso existencial. El trabajo de Nolan debe ser examinado y estudiado con calma para que sea, en un futuro cercano, un ejemplo más sobre el difícil arte de narrar historias. El reto para Stanton podría haber sido, siguiendo el estilo de Nolan, dotarle de un tono más luminoso visualmente, más cercano a un público familiar, que es siempre el público objetivo deseado por la factoría Disney-Pixar.

...un héroe no se define por sus errores...sino por algo mucho más grande...

               Pero no todo es desechable en John Carter. La historia de John Carter en Marte estuvo a punto de sustituir a Blanca Nieves y los Siete Enanitos (1938) y convertirse en la primera película de animación de la historia. Pasó de despacho en despacho por los mejores productores de Hollywood y sirvió de inspiración a grandes cineastas. Desde James Cameron (Avatar) hasta Ridley Scott (Alien) pasando por George Lucas (Star Wars). Curiosamente, John Carter en su adaptación cinematográfica, es deudora tanto de Avatar (2009) como de Star Wars, quedando a mucha distancia de ellas. Por otro lado, las excelentes animaciones digitales y los impactantes efectos especiales, la sitúan como la apuesta más arriesgada de Disney hasta la fecha. A nivel interpretativo cabe destacar la aparición del joven Taylor Kitsch, que a pesar de su aparente poco carisma, parece tener lo necesario para consolidarse en esta, quizás, futura Saga de John Carter. No sucede lo mismo con la bella Lynn Collins con la que mantiene una relación que no resulta ni creíble ni conmovedora, bien por los problemas de guión descritos anteriormente bien por, quizás, un casting desafortunado. Sobresale una fotografía de gran calidad y una banda sonora más que correcta como es habitual en Michael Giandino. Una mención aparte requiere la creación de los Tharks, esa tribu alienígena de marcianos verdes de 3 metros de altura y cuatro brazos. Notable alto para la creación física-digital de los tharks y para los esfuerzos tanto en rodaje como en postproducción. Insuficiente resulta la creación de la sociedad de los Tharks, con su autoridad/estado, su Diosa/religión, clases sociales y tradición. Basta recordar a los habitantes de Pandora en Avatar para darse cuenta de que les falta alma. Sin embargo, sí que consiguen humanizar al, quizás, más interesante perro marciano del cine de ciencia ficción de los últimos años. 

                                                                                                                                                                         Andrew Stanton.Debo confesar que mis expectativas frente a la primera película en imagen real de Pixar, de la mano de Andrew Stanton, eran grandes, como grandes habían sido sus anteriores obras. Debe tenerse en cuenta, el rumor de que Disney redujo el presupuesto de John Carter impidiendo, según algunos, que Stanton consiguiera mostrar su verdadera mirada, su verdadero talento. Sin embargo, creo que tanto el director como el equipo de producción, deberían haber tenido la capacidad de adaptarse a la situación, y más aún en los tiempos de crisis que nos ha tocado vivir. Muchos creadores del 7º arte y de otros artes, están siendo aún más creativos con menos medios, como si la escasez fuese en realidad una ocasión para generar productos más auténticos. Como decíamos al principio, John Carter no es un éxito que debamos saborear, que es lo que solíamos hacer con las obras de Pixar, sino que es un error del que se debe aprender. De hecho, cualquier héroe de la historia de la literatura o del cine sabe, por experiencia propia, que nadie se define sólo por los errores que ha cometido sino que es algo mucho más grande lo que nos define. Ojalá Pixar, Andrew Stanton y todos los responsables de John Carter sean capaces de hacer este trabajo, y sorprendernos la próxima vez, con una historia real y atractiva pero sobre todo, humana. Una historia en la que podamos adentrarnos y, puestos a pedir, en donde el espectador recupere la certeza de que cualquiera puede ser un héroe, ya sea en Marte, en el planeta Tierra o en el universo de la vida cotidiana de cada uno. Ánimo Pixar.

Carlos Aguilera Albesa

"Wall-e" (2008), también del director Andrew Stanton.

 

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