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PULP FICTION (El Cartel)



Este artículo se publicó originalmente en AGRESORES DISIDENTES, un “blog de colegas para hablar de lo que nos de la gana y publicar nuestras opiniones acerca de todo lo que nos gusta o de lo que no sobre música, cine y literatura”.

En el lavabo de caballeros de uno de los bares que frecuento han puesto el cartel de Pulp Fiction. Es uno de esos baños estrechos donde sólo hay sitio para una taza, y justo encima de la taza es donde está el póster. Uno entra allí y se pone a la tarea de mear de pie y es entonces cuando encuentra la mirada inquisidora de Uma Thurman -¿Y tú de qué vas, chaval?.

La primera vez que vi Pulp Fiction sentí que alguien se había tomado la molestia de hacerla para mí. Yo no sabía quién era Tarantino (aunque su nombre ya me sonaba) y pensaba que Travolta se dedicaba a otras cosas. Cuando irrumpió Bruce Willis comprendí que todo aquello era una broma maravillosa y con la aparición del Señor Lobo supe que esos minutos estelares iban a ser por siempre jamás una de mis secuencias favoritas de la historia del cine.

Pero volvamos al lavabo de caballeros, porque es allí donde nos está esperando tumbada sobre la cama una mujer con un vestido negro. Hay algo agresivo en esa imagen. Será quizá porque ese flequillo no consigue tapar las cejas tan rectas enmarcando la mirada. O puede que sean los tacones, esgrimidos como una amenaza. ¡No! ¡Ya lo tengo! Lo agresivo aquí es esa pistola que descansa apoyada en un cojín; aunque si nos fijamos bien, el arma parece un dibujo, un vil atrezzo, una ruin mentira si la comparamos con la verdad en los ojos de Uma Thurman.

También parecen de mentira la portada de la novelilla de quiosco y el paquete de tabaco. Uno está allí meando y de pronto comprende la vaina. El póster simula la portada de una novelita Pulp, con su papel ajado y su precio de 10 centavos y su tipografía americana. Todo es ficción, todo es mentira, todo es una farsa ideada por un tipo juguetón con el alma de Serie B.

Terminas de mear, te subes la bragueta y revisas la lista de nombres de la izquierda. Reparas por un momento en Maria de Medeiros, pero rápidamente vuelves a los ojos de Uma Thurman para pedirle perdón por el desliz. Y entonces tiras de la cadena y te vas de vuelta a la copa. Aunque en el último momento tienes que mirar de reojo a Mrs. Mia Wallace, por si quisiera decirte algo. ¿Y tú de qué vas, chaval?.

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