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Las mil y una facetas de Clooney



La política suele convertirse en un recurso recurrente en el cine. Más si se trata del norteamericano. Intentar trasladar al espectador las miserias de ese mundo parece que es la  tarea que se ha marcado George Clooney en ‘The Ides of March’, su último reto como director.

El momento en que los españoles podemos ver esta cinta es el más apropiado: en plenas primarias republicanas estadounidenses, con dos candidatos intentando apartar a Barack Obama de la Casa Blanca.

Y es que esta película trata los entresijos de ese proceso. En este caso, Ryan Gosling encarna a Sthepen Meyers, un excelente comunicador y número dos de la campaña de Mike Morris (George Clooney), gobernador de Carolina del norte y aspirante a la presidencia estadounidense.

Ambos personajes son tratados como la cara de una misma moneda. A priori, la película premia la inteligencia y brillantez de Meyers, que pese a su juventud parece tener claro su vocación al servicio de la política. Morris, en contraprestación, refleja al político honesto y coherente, que juega limpio.

El viraje argumental se detecta en una conversación de apenas cinco minutos. La llama prende y nada vuelve a ser como antes. ¿O en realidad se retoma la situación de partida?. Los protagonistas evolucionan hacia sí mismos y proyectan la verdadera esencia de la que están hechos.

Una película en la que Clooney consigue su propósito. El pretexto argumental que se vive en la preparación de las primarias de Ohio cumple a la perfección las reglas (desconocidas) del juego de la política: hay traición, falta de honestidad, ambición, ansia por el poder. La pregunta que Clooney nos hace es hasta qué punto estamos dispuestos a dar para conseguir estos objetivos.

La cinta gana en calidad gracias al trabajo de Gosling, que mantiene en vilo al espectador con su postura a lo largo de la narración. Un personaje difícil de trabajar, sin duda, aunque el giro que sufre no consiga sorprender lo que pretende.

Clooney sabe lo que hace. Y apuesta sobre seguro. Cofirma este guión adaptado del premio Pulitzer Thornton Wilder, –que obtuvo su recompensa en la última edición de los premios Oscar con una nominación– y pone valor añadido a la película con una puesta en escena sencilla, que deja el suspense hasta el final gracias a la música –o a la falta de ella– que utiliza.

Parte del éxito de ‘The ides of March’ también la tienen sus actores secundarios. Una plantilla de lujo, llena de calidad, que queda reflejada en la película. A Gosling le acompaña  su jefe Paul Zara (Philip Seymour Hoffman), hombre negociador y “poli bueno” de la cinta, ya que encarna la lealtad y las férreas convicciones de la película.

Y también hay féminas. Las mujeres juegan un rol importante que determina el destino de la historia. Primero, por parte de Molly Sterns (Evan Rachel Wood), la voluntaria de la campaña demócrata, hija de un importante político católico y responsable del giro argumental de la película. Paralelamente se encuentra, Ida (Marisa Tomei), periodista freelance a la que Clooney encarga representar –nuevamente– el peligro que los medios de comunicación ejercen sobre los candidatos.

Con estos ingredientes, ‘The ides of March’ se contempla como una película interesante, gracias al buen trabajo de sus actores y a la buena voluntad de su director. No es imprescindible ni necesaria si uno no tiene intención de plantearse cuáles son los límites de la política. O de la vida, que es lo mismo. El resultado final merece la pena ser visto.

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