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Cine | Los hermanos Coen y la imperfección: No es país para viejos (2007)



Amo a los hermanos Coen. Es así, un hecho inamovible e imperturbable en mi vida como cinéfilo. Jamás es amado tanto a un(os) directo(es) como a ellos. Son la magnificencia de un estilo, la supremacía del saber hacer. Cada película suya es ir un paso más allá, quizás en una dirección completamente distinta a la película anterior, pero más allá al fin y al cabo. Y no importa si hacen un thriller,  una comedia o un western porque el alma de los Coen está en todas ellas. En cada plano de Roger Deakins se puede palpar el cuidado y el amor que le ponen a cada película. Menos en una. Ay. Hay una película de los hermanos que siempre será una mancha en su historial. Esa película es, por supuesto, No es país para viejos.

Cartel original de No es país para viejos

Sobrevalorada es la primera palabra que me viene a la cabeza. Estúpida sería la segunda. No es país para viejos nos cuenta una serie de historias que se van entrelazando en un argumento basado en el libro homónimo de Cormac McCarthy, y creo que ahí residen gran parte del problema de la película. El guión, al no ser de los Coen, no tiene alma de los Coen. Ladykillers (2004) adolecía de un problema similar -aunque creo que supieron darle un toque más personal-, y lo lograron sortear con efectividad en Valor de Ley (2010) a mi parecer, pero que no fueron capaces de eludir en ésta película que nos toca. Veo No es país para viejos y no pienso en los Coen, pienso en que podría ser cualquier otro director el que hiciera éste film. No hay diálogos Coen, no hay planos Coen y especialmente no hay momentos Coen, me da la impresión de que está hecha mecánicamente siguiendo el libro paso a paso sin plantearse añadir algo nuevo o darle algún sentido diferente en alguna escena.

Estoy convencido de que a los hermanos les debió gustar la novela y le vieron potencial, y estoy seguro de que la tiene, o de otra forma no hubieran hecho la película, pero está claro que no consiguen cogerle el punto para llevársela a su terreno, vital en mi opinión cuando hablamos de unos directores con un estilo tan marcado y personal. Lo peor realmente de No es país para viejos no es la película en sí, que de estar firmada por cualquier otro director quizás no me desagradaría tanto -aunque lo dudo-, sino que haya sido multipremiada como si fuera la obra magna de un dúo que tienen una filmografía que da mil patadas a éste film: Barton Fink (1991), O Brother (2000), Muerte entre las flores (1990) o El hombre que nunca estuvo allí (2001) por poner ejemplos que se alejen de las típicas Sangre Fácil (1985), Fargo (1996) o El Gran Lebowski (1998). Muchas de éstas películas han pasado sin pena ni gloria en los certámenes (excepto en Cannes, los únicos con cabeza sobre los hombros al parecer) que han premiado y elogiado la película protagonizada por Javier Bardem como si fuera la octava maravilla. Lo siento, pero no compro. No es país para viejos adolece de una superficialidad y una comercialidad que no he visto en una obra de los Coen más que en Crueldad Intolerable (2003) o en la ya mentada LadyKillers, y eso vista la filmografía de Ethan y Joel es a mi parecer un paso atrás.

Por películas como ésta -o Malditos Bastardos (2009) por poner un ejemplo alejado de los hermanos Coen- me he acabado dando cuenta de que a veces la crítica es como un tsunami. Empieza en un punto, a kilómetros de distancia de donde tú estás, y de pronto y sin previo aviso te encuentras azotado por miles de críticos y opinadores diciendo exáctamente las mismas cosas, elogiando o desprestigiando las mismas películas, arrastrados por la ola gigante de apoyo o desprecio que arrasa con todas las revistas, blogs o webs que encuentran a su paso y de la que se salvan solo cuatro gatos que, una vez vista la película y encontrándose en desacuerdo con la catastrofe natural en forma de opinión generalizada, se encuentran solos en una zona devastada y sin originalidad ni pensamiento propio. Uno acaba por preguntarse si de verdad son opiniones fiables o no son más que gente que se sube al carro por no ser los raros a los que (no) les gustó tal o cual película.

Javier Bardem en una secuencia del film

En fin, dicho esto os recomiendo encarecidamente que veais toda la filmografía Coen -si, incluso ésta- pocos directores americanos actuales valen tanto la pena como ellos, si es que hay alguno.

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