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UNA PELUSA EN LA CORTE DEL PINTOR GOYA (Crónica personal)



He visto los Goya durante años, casi como un acontecimiento familiar. He comido palomitas, he llorado y he soñado. Ahora no sé muy bien con qué soñaba, la verdad, pero cada vez lo hago menos cuando veo los Goya, no sé por qué.

Es casi un secreto a voces lo que no funciona, lo que no hace gracia, lo que no gusta y lo que está podrido. Por eso he decidido quedarme con lo que me emocionó y me hizo soñar como entonces.

Este año, como buena pelusa, he conseguido colarme dentro de un ombligo (aunque no voy a deciros cuál…no, no es en el de González Macho…de verdad…) para contarnos lo que me puso los pelos de punta.

Todo lo que no nombre, es que no me gustó o que me dio completamente igual. Ahí van mis diez momentos favoritos (o únicos):

  • Lluis Homar, mejor actor de reparto,  y su recuerdo para los auxiliares de todos los departamentos, trabándose como un chaval al que le hacen leer una redacción en clase.
  • Ana Wagener, mejor actriz de reparto, por su recuerdo a los que ”siguen queriendo desenterrar voces dormidas a pesar de que por ello tengan que pagar un precio demasiado alto”.
  • María León, mejor actriz revelación, por las palabras que le dedicó a Pepita Patiño y a otras ”mujeres valientes, generosas, que han conseguido perdonar pero no olvidar”.
  • Clara Bilbao, mejor diseño de vestuario, cuyos nervios hacían que pareciese que estaba recogiendo la medalla después de una maratón y que me cautivó con sus agradecimientos tan espontáneos, sobre todo con el final:  “Con quien más quiero compartirlo es con madre, que ya sé que las vuestras son geniales, pero la mía os aseguro que es la mejor”.
  • Ver a Victoria Abril y a Jorge Sanz en el escenario, me hizo trasladarme a esa década de los noventa de mi infancia, y sentí nostalgia y una pena enorme por los frutos que recoge mi generación.
  • Me impresionó la sinceridad de Elena Anaya, mejor actriz protagonista, y creo que definió a Almodóvar de la mejor manera posible: valiente.
  • Josefina Molina dejó una de esas frases que quedan unos días en los oídos; no la he transcrito,  pero en esencia decía que no había que traicionar al adolescente que fuimos.
  • Aunque no me gustó que interrumpiera la entrega del Goya al documental sobre Garzón, tengo que reconocer que la aparición de “El muletilla” me llegó al alma. Por mucho que nos vistamos de seda, ahí tenemos a España en estado puro.
  • Y, qué quieres que te diga, pero la risa no se elige y me reí bastante con Santiago Segura, de hecho, de los pocos momentos que me reí.
  • Y me encantó que se llevara el guion adaptado una película de animación. En ese momento, en la columna de al lado en los comentarios a través de facebook alguien decía: “yo no voy al cine a ver dibujos animados”. Para gustos, los colores.

Me doy cuenta de que casi todo lo que he rescatado son agradecimientos, quizá fue lo más auténtico…

Fdo: Una pelusa espectadora como otra cualquiera

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