Cinemascope

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La invención del arte



Robert Richardson, este es el nombre del último ganador del Óscar a Mejor Fotografía. Su película, La Invención de Hugo, fue una de las más galadonadas en la noche de la celebración, si bien acaparó todos los premios “técnicos”, también sorprendió con este galardón, arrebatado a una película mucho más dependiente de la fotografía como The Artist.

Richardson es colaborador habitual de Quentin Tarantino, Oliver Stone y Martin Scorsese y ya había sido ganador anteriormente de este galardón en dos ocasiones, por su trabajo en JFK (1992), y El Aviador (2004).

En La Invención de Hugo podemos apreciar una fotografía mágica, impuesta por las necesidades del nuevo 3D de Scorsese. Los espacios oníricos que recrean otra época, no solo ubicada en el pasado, sino también en otra realidad, demuestran la importancia que tiene la fotografía como sustento de toda película.

Cómo en casi todos los films en los que ha puesto la cámara, no se aprecia un gran contraste de tonal, pero si aparece un gran contraste cromático, es el ejemplo propio de Kill Bill, su aportación con Tarantino. La luz tiende a no ser dura, ya que mediante este efecto busca, a pesar del dramatismo que pueda tener, tratar a la narración por igual, sin necesidad de recurrir al exceso de emociones que aporta toda luz de contrastes.

El contraste que suponen las características de este tipo de fotografía, con el empleado en la película The Artist es abismal. La decisión de la Acadaemia favoreció la modernización de las técnicas y la innovación a la hora de contar una historia por medio de la imagen, pero The Artist conlleva una fotografía cuidada al extremo para hacer creer al espectador que se encuentra frente a un cine clásico mudo, un peso para muchos inménsamente mayor que el de las películas comerciales actuales.

Guillaume Schiffman es el autor de estas efectivas fotografías que conforman el universo de The Artist, la gran ganadora de la gala.

En lo que a gustos se refiere no hay nada escrito. Para los amantes de la fotografía clásica, la película francesa debeía haber sido la ganadora de este premio, para los que creen en las nuevas ténicas y en el color, sin duda Richardson habrá sido un digno ganador.

Publicado por Elena

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La invención del arte



Robert Richardson, este es el nombre del último ganador del Óscar a Mejor Fotografía. Su película, La Invención de Hugo, fue una de las más galadonadas en la noche de la celebración, si bien acaparó todos los premios “técnicos”, también sorprendió con este galardón, arrebatado a una película mucho más dependiente de la fotografía como The Artist.

Richardson es colaborador habitual de Quentin Tarantino, Oliver Stone y Martin Scorsese y ya había sido ganador anteriormente de este galardón en dos ocasiones, por su trabajo en JFK (1992), y El Aviador (2004).

En La Invención de Hugo podemos apreciar una fotografía mágica, impuesta por las necesidades del nuevo 3D de Scorsese. Los espacios oníricos que recrean otra época, no solo ubicada en el pasado, sino también en otra realidad, demuestran la importancia que tiene la fotografía como sustento de toda película.

Cómo en casi todos los films en los que ha puesto la cámara, no se aprecia un gran contraste de tonal, pero si aparece un gran contraste cromático, es el ejemplo propio de Kill Bill, su aportación con Tarantino. La luz tiende a no ser dura, ya que mediante este efecto busca, a pesar del dramatismo que pueda tener, tratar a la narración por igual, sin necesidad de recurrir al exceso de emociones que aporta toda luz de contrastes.

El contraste que suponen las características de este tipo de fotografía, con el empleado en la película The Artist es abismal. La decisión de la Acadaemia favoreció la modernización de las técnicas y la innovación a la hora de contar una historia por medio de la imagen, pero The Artist conlleva una fotografía cuidada al extremo para hacer creer al espectador que se encuentra frente a un cine clásico mudo, un peso para muchos inménsamente mayor que el de las películas comerciales actuales.

Guillaume Schiffman es el autor de estas efectivas fotografías que conforman el universo de The Artist, la gran ganadora de la gala.

En lo que a gustos se refiere no hay nada escrito. Para los amantes de la fotografía clásica, la película francesa debeía haber sido la ganadora de este premio, para los que creen en las nuevas ténicas y en el color, sin duda Richardson habrá sido un digno ganador.

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La invención del arte



Robert Richardson, este es el nombre del último ganador del Óscar a Mejor Fotografía. Su película, La Invención de Hugo, fue una de las más galadonadas en la noche de la celebración, si bien acaparó todos los premios “técnicos”, también sorprendió con este galardón, arrebatado a una película mucho más dependiente de la fotografía como The Artist.

Richardson es colaborador habitual de Quentin Tarantino, Oliver Stone y Martin Scorsese y ya había sido ganador anteriormente de este galardón en dos ocasiones, por su trabajo en JFK (1992), y El Aviador (2004).

En La Invención de Hugo podemos apreciar una fotografía mágica, impuesta por las necesidades del nuevo 3D de Scorsese. Los espacios oníricos que recrean otra época, no solo ubicada en el pasado, sino también en otra realidad, demuestran la importancia que tiene la fotografía como sustento de toda película.

Cómo en casi todos los films en los que ha puesto la cámara, no se aprecia un gran contraste de tonal, pero si aparece un gran contraste cromático, es el ejemplo propio de Kill Bill, su aportación con Tarantino. La luz tiende a no ser dura, ya que mediante este efecto busca, a pesar del dramatismo que pueda tener, tratar a la narración por igual, sin necesidad de recurrir al exceso de emociones que aporta toda luz de contrastes.

El contraste que suponen las características de este tipo de fotografía, con el empleado en la película The Artist es abismal. La decisión de la Acadaemia favoreció la modernización de las técnicas y la innovación a la hora de contar una historia por medio de la imagen, pero The Artist conlleva una fotografía cuidada al extremo para hacer creer al espectador que se encuentra frente a un cine clásico mudo, un peso para muchos inménsamente mayor que el de las películas comerciales actuales.

Guillaume Schiffman es el autor de estas efectivas fotografías que conforman el universo de The Artist, la gran ganadora de la gala.

En lo que a gustos se refiere no hay nada escrito. Para los amantes de la fotografía clásica, la película francesa debeía haber sido la ganadora de este premio, para los que creen en las nuevas ténicas y en el color, sin duda Richardson habrá sido un digno ganador.

Publicado por Elena

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