Cinemascope

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El Cine y Los Sueños, una Introducción.



Cine y Sueños o, Las Relaciones Perfectas sí existen.

No hay mejor forma para retratar los sueños que el cine. Federico Fellini dijo “Hablar de sueños es como hablar de películas, ya que el cine utiliza el lenguaje de los sueños: años pueden pasar en segundos y se puede saltar de un lugar a otro”. Desde sus inicios, el cine se usó como el lenguaje idóneo para hablar de los sueños, por eso los sueños en el cine son tan interesantes como abundantes en la historia de este arte. No menos interesante es analizar o cuando menos revisar las películas que contribuyen a este genero, el cine onírico.

En Introducción al Psicoanálisis Sigmund Freud no da una definición concreta de lo que son los sueños pero se acerca. Dice que los sueños son una forma que el alma tiene de reaccionar durante el estado de reposo, ademas estos son procesos psicológicos que difieren por completo de los procesos mientras estamos despiertos. La realidad de los sueños aunque absurda, la creemos mientras dormimos. Dichos sueños se nos presentan predominantemente en forma de imágenes visuales, acompañadas algunas veces de sentimientos, ideas e impresiones. Siempre es visual. La dificultad con la que tropezamos para exponerlos en un relato verbal proviene de tener que traducir las imágenes en palabras. Y ahí entra el cine.

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La sobreposición y fundido de imágenes es un recurso común del cine onírico. Mulholland Drive (David Lynch, 200)

Desde los inicios del cine, cuando aún era un arte joven e inmaduro en su forma, los cineastas buscaron maneras de representar los sueños, las películas de Georges Méliès son un buen ejemplo de esto pero sus visiones eran incompletas y simples. Sin duda el cine permitía retratar ficciones extravagantes pero no eran sueños como los que describe Freud. Sin embargo, en los años 20’s surgió un movimiento artístico que permitió a los artistas, por fin, retratar a los sueños: el surrealismo. Con sus bases en las teorías psicoanalíticas de Sigmund Freud el surrealismo buscaba ir más allá de la realidad. Cineastas como René Clair y Luis Buñuel, a base de experimentación y practica, usaron el surrealismo para crear abstracción y un sentimiento de extrañamiento, propio de los mismos sueños. Por un lado Clair usaba fundidos en sus montajes hasta el punto en que ya no se sabía que era real y que un sueño, Luis Buñuel logra lo mismo pero con cortes rápidos en su opera prima, Un Perro Andaluz (Un Chien Andalou, 1929).

Buñuel ademas trabajó con Salvador Dalí, el máximo representante de surrealismo, en Un Perro Andaluz, y ésta no es la única participación de Dalí en el cine. Años después el pintor realizó el decorado de una escena para la película de suspenso onírico-psicológico Recuerda (Spellbound, 1945) de Alfred Hitchcock. La escena era el sueño de uno de los protagonistas donde un actor cortaba con unas tijeras enormes un ojo pintado en el escenario, escena que recuerda a Un Perro Andaluz.

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Escena decorada por Salvador Dalí en Recuerda de Alfred Hitchcock.

Después de sentar las bases del cine onírico muchos cineastas empezaron a recurrir a estos elementos formales como el montaje con cortes rápidos o fundidos para representar los sueños. Buñuel por su parte siguió filmando películas surrealistas, algunas oníricas otras no, pero es notable que aun en su película más realista, Los Olvidados (1950), introdujera una escena onírica a la mitad. En su obra maestra El Discreto Encanto de la Burguesía (Le Charme Discret de la Bourgeoisie, 1972) logra una ambigüedad e incertidumbre incomparables en donde no se sabe que es real y que un sueño.

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Escena surrealista en Los Olvidados de Luis Buñuel. Esta película fue la respuesta de Buñuel al neorrealismo italiano.

Pero el tema no solo fue de interes a principios del siglo XX. Casi un siglo depués David Lynch, uno de los cineastas mas celebrados de la actualidad, usó las técnicas de fundidos de Clair en su obra maestra Mulholland Drive (2000). Inclusive Lynch hace uso de hormigas en el cuerpo humano en Terciopelo Azul (Blue Velvet, 1989) similar a como lo hizo Buñuel en Un Perro Andaluz. Tal pareciera que a pesar de los años estás técnicas y temas que surgieron desde los inicios de este arte no fueron abandonadas.

Más recientemente cineastas como Satoshi Kon, Christopher Nolan y Martin Scorsese han explorado los sueños de diversas maneras. Satoshi Kon ve a los sueños en Paprika (2006) como un campo de juego donde las ideas y recuerdos son manipulados para su vez manipular y dañar a la gente. En la era de tecnología y los ordenadores los sueños se vuelven susceptibles a ser hackeados, igual que las computadoras. Ademas de eso, Kon, como maestro de la forma cinematográfica en animación, aprovecha las técnicas de Buñuel y Clair y las eleva a un grado impensable por ahora para el cine en Live-Action, gracias al uso de reflejos, su manejo de espacios y cortes y escenas rápidas Kon juega con la forma cinematográfica para darnos una excepcional película onírica. De manera muy parecida lo hace Nolan en El Origen (Inception, 2010), ya que no es secreto que Nolan se basó en la obra de Satoshi Kon para realizar su film. La participación de Scorsese la encontramos en La Isla Siniestra (Sutter Island, 2010) donde, al igual que maestros como Buñuel y Lynch, logra ambigüedad entre lo real y lo onírico.

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Gracias a la animación se puede aprovechar al máximo la forma cinematográfica en cuanto a lo onírico. Paprika (Satoshi Kon, 2006)

Si bien el cine siempre fue el medio ideal para retratar nuestros sueños, fue gracias a cineastas surrealistas como Buñuel y Clair que hoy existe el cine onírico. A pesar de su juventud como arte el cine a demostrado su enorme aportación a campos estilísticos en donde otras disciplinas artísticas no se han podido acercar con éxito. Recordando a Fellini -que logró la ambigüedad característica del cine onírico en su película 8½ (1963)- el cine es el lenguaje de los sueños por excelencia. Por eso seguiremos recreando los sueños en el cine mientras sigamos soñando.

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