Cinemascope

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Unos Goyas de expiación.



González Macho, en la ceremonio de los Goya 2012.

González Macho, Goya 2012.

González Macho tiene los pies en la tierra. Si el españolito medio se cabrea con el cine español, él lo nota. Por la sencilla razón de que es el dueño de las salas en las que más cine patrio se proyecta. Así que,… tonterías, las justas. Ni política, ni ofensas, ni mítines, ni reivindicaciones… ¿Cómo? ¿En un año de crisis, recortes, de dura reforma laboral? ¿Con un PP recién llegado al poder? Como lo oyen: González Macho enarboló su segundo apellido y consiguió, en el año más difícil, una de las Galas más desintoxicadas de la historia, de las menos politizadas.

Sin embargo, siempre alguien tiene que dar la nota, y en este caso fue una profesional… de dar la nota: Isabel Coixet. Se permitió un discursito sobre Garzón. Muchas gracias, maja,… pero no nos interesa. De verdad, a ver si os convencéis, artesanos del cine: no nos interesan vuestras opiniones políticas; no nos interesan nada. Sólo nos interesa vuestro cine, cuando lo merece. Por favor, no os aprovechéis del púlpito gratuito de vuestra recogida de premios ¡de cine! para largarnos vuestros personales, discutibles y cansinos argumentos políticos. Ahorraros el papelón.

Afortunadamente Coixet fue la excepción. El guión era fundamentalmente cinéfilo y humorístico. Y los premiados se dedicaron a agradecer, que es lo propio, aunque Kike Maillo se permitió dar una lección de vida a su actriz Claudia Vega, lo cual resultó bastante impostado. Por el contrario, Elena Anaya ofreció el modelo de discurso: elegante, completo, sin chistecitos trillados, pero a la vez muy sentido.

Jose Coronadao y Enrique Urbizo, celebran los 6 goyas de "No habrá paz para los malvados".

Jose Coronadao y Enrique Urbizo, celebran los 6 goyas de "No habrá paz para los malvados".

Pero lo más importante son los premios. Correctos. Discutibles, cómo no, pero equilibrados, repartidos, sin grandes lobbies ni sectarismos. La mayor parte de los premios, y desde luego los más importantes, fueron a parar al cine de género ¡menos mal!: El cine negro (No habrá paz…), la ciencia ficción (Eva), y el western (Blackthorn). Poco espacio para la memoria histórica: ya está amortizada. De verdad, Zambrano, hazle caso a Santiago Segura: ya está amortizada, ¡no more, please! ¡Anda que no hay episodios peliculeros en la historia de España allende el 36!. Un millón más que en la historia norteamericana.

En fin, que en general podemos estar contentos. En un momento tan complicado, los Goyas de este año han sido un ejemplo de responsabilidad y sentido común. Así se empiezan a expiar los errores del pasado. Ojalá González Macho mantenga el rumbo y el pulso con la ayuda de todos.

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