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Crítica | Shame (2011)



Brandon (Michael Fassbender) es un hombre que lo tiene todo, pero no es feliz. Es un hombre que ha convertido el sexo en el centro de su existencia y cuya adicción le empieza a destrozar poco a poco la organizada vida que lleva. En el trabajo ha de austenarse de su puesto para ir al baño a masturbarse y tiene el ordenador lleno de virus por ver porno duro, en casa ve más porno y llama a prostitutas cuando la necesidad es demasiado potente, en el metro coquetea con las mujeres atractivas que ve y es incluso capaz de pararse en una salida que no es la suya para seguirlas, en el bar con los amigos solo piensa en tirarse a la chica guapa. Éste es Brandon, el hombre que lo tiene todo.

Cartel de Shame

La llegada de su hermana Sissy (Corey Mulligan) pone patas arriba la vida de Brandon, que ve como su existencia empieza a resquebrajarse por las constantes necesidades de ésta, que chocan con las suyas. Ese es el argumento de Shame: nos habla de la amargura, de la soledad, de la falta de empatía, donde tanto Brandon como Sissy se nos muestran en su más amarga e hipnotizante humanidad. Psicológicamente podemos ver a dos personas que sufren a la hora de conectar con la gente, cada una a su manera. Brandon se refugia en el sexo, Sissy en la automutilación. Brandon es independiente y frío, Sissy busca el calor de la gente de forma obsesiva. Son hermanos y son opuestos en prácticamente todo, como se ve en las constantes peleas que mantienen. Son personas rotas y miserables y lo saben.

Shame nos muestra como un hombre cae hasta lo más bajo y se avergüenza de ello mientras se ve incapaz de remediarlo. No le importa su familia. No le importa su trabajo. No le importan sus amigos. No le importan las mujeres con las que se acuesta. Sólo le importa acostarse con ellas, y ni él mismo está seguro de porqué, pero su búsqueda de sexo es contínua e insaciable. Y cuando por fin se plantea dar paso a algo más, fracasa estrepitosamente.

Fassbender y Mulligan, que mantienen el peso de la trama -especialmente el primero- con sus actuaciones, están fantásticos en sus personajes, un par de psicópatas a falta de una definició mejor. La crudeza con la que Brandon hace lo que hace, la absoluta carencia de sentimientos que muestra durante gran parte del metraje hacen que las explosiones que sufre durante el film cobren aún más fuerza. A mi parecer están ambos fantásticos, y perfectamente secundados por Dave (James Badge Dale) el jefe de Brandon al que vimos en la infravaloradísima serie Rubicón.

Sissy y Brandon

En definitiva, Shame es a día de hoy de lo mejor que se puede ver en el cine en España hoy en día. Muy recomendable, pero no es una película para todo el mundo -más allá de que no sea para todos los públicos-.

Y la banda sonora.

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