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Crítica | Extraterrestre (2012)



Voy a haceros una confesión: no me gustó Los Cronocrímenes. La obra magna de Vigalondo se me hizo tan previsible y tonta que hasta me molestó, por lo que mis expectativas con Extraterrestre no eran particularmente altas, aunque en un principio no parecían tener nada que ver.

Julio (Julián Villagrán) se despierta en la casa de Julia (Michelle Jenner) tras una noche de fiesta de la que no se acuerda de nada. Aunque Julia intenta echarle por todos los medios, Julio logra quedarse el tiempo suficiente para darse cuenta de un detalle: No hay cobertura. Ni de TV, ni de móviles, ni de internet… Nada. Tampoco hay gente por la calle. Será cuando ambos se asomen por la ventana que verán por fin una mastodóntica nave espacial sobrevolando Madrid.

Éste hecho y el peligro de salir fuera con tan inesperados habitantes provocará que Julio se quede en casa de ella mientras ven como se calman las cosas, y donde conocera al obsesivo vecino de Julia, Ángel (Carlos Areces) que enamorado hasta lo enfermizo de Julia, y al propio novio de Julia, Carlos (Raúl Cimas) con el que empezarán a tramar un plan para librarse de los extraterrestres… y del pesado de Ángel, mientras Julio y Julia intentan esconder la infidelidad.

La trama es la que hay: cuernos, vecinos cotillas, novios excesivamente ingenuos y mucho humor. No es lo que esperaba en absoluto -suponía algo un poco más movido, considerando su anterior película- pero lo cierto es que Vigalondo se mueve mucho mejor por la comedia -española, españolísima- que por el drama. Hay conversaciones graciosas, quizás no hilarantes, pero que dejan con una buena sonrisa. Carlos Areces está estupendo, como siempre, y aunque Raúl Cimas no sea un futuro Goya se le deja pasar sin más molestias.

El punto negativo es ese mismo, el costumbrismo. Una situación que ya hemos visto demasiadas veces en el cine español pero simplemente aderezada con el hecho de que fuera hay una invasión alienígena -una excusa estupenda para limitar el número de escenarios y poner a los personajes juntos y revueltos-. De la invasión, nada. Un McGuffin tan bien pensado como cualquier otro, no hay que darle más vueltas.

He salido más contento de ésta que de Cronocrímenes aunque el nivel de pretensión haya bajado drásticamente, aunque no sea una maravilla ni mucho menos. Si estáis aburridos y no sabéis que ver es una buena opción.

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