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Un buen café bajo la ley. Por Lizeth Rasán.



Un buen café bajo la ley. Por Lizeth Rasán.

 

De inicio leemos el clásico road movie a través de las ágiles imágenes en blanco y negro: la primera colaboración de Jarmusch con el reconocido cinematógrafo holandés Robby Müller,  reconocido por su labor bajo la mirada del director de cine  Wenders; Down by Law es a todas luces una historia simple sin pretensiones, sin enmascaramientos, sin sabores agregados. Sentarnos a observar una cinta de autor nos implica el doble esfuerzo de destapar y entender el mérito de concebir un modelo de la realidad. La gratificación que obtenemos nos permite hacer un ejercicio de introspección, descubriendo el deterioro y el destierro notorio de los personajes. La cámara que dirige Jim Jarmusch en el sur de Lousiana, nos impone la simplicidad del abandono del alarde y emperifollamiento del que hacen gala los realizadores comunes. El autor escribe la historia de personajes adyacentes emparentados con el live out del régimen social. Protagonizada por John Lurie, Tom Waits y el cómico italiano Roberto Benigni (quien ya es reconocido por su profesión en la faena europea) interpretando a tres convictos que escapan de una cárcel de New Orleans.

La cinta de Jim Jarmusch puede ser separada en la casilla del cine neo-noir (del griego neo, ‘nuevo’, y del francés noir, ‘negro’) en una referencia y homenaje al estilo de cine que utiliza gran parte de los elementos del cine negro, film noir, pero en su versatilidad recurre al uso de temas con contenidos actuales, e invoca la imagen de un estilo nuevo ausente en películas de cine negro de las décadas de los 40´s y los 50´s. Sin embargo existen grandes coincidencias entre los personajes eran a menudo antihéroes conflictivos, dentro de una situación intrincada y desesperante, en un sistema moral excéptico. La película de Jarmusch recurre a elementos visuales aderezados por una iluminación discreta, destacando el uso de luz y sombras, y la cámara colocada en lugares desacostumbrados.

-“Sólo estoy viendo como cambia la luz”-

La historia instalada en los 60´s nos muestra de inicio a una pareja interracial donde el intercambio desde la cama entre proxeneta y su esclava sexual,  tiene un sosiego allanante. Las frases entre ellos son excretadas como sudor, expulsado naturalmente con toda mesura paralizante. La voz en off de Tom Waits adorna cabalmente la historia con un “Jockey full of Bourbon”, podemos sentir una incuestionable sensación áspera, adusta, ácida; donde incluso se permite el cortejo de la trompeta.

-…después de todo “Estados Unidos de América como un gran crisol. Porque cuando lo hierves, toda la escoria sube a la superficie”-

Jarmusch cuenta tres historias que coinciden en la cama, en la noche, en los silencios, en los engaños, en el arrinconamiento colectivo, en el tránsito aguantable entre los vecinos. Estas coincidencias son exquisitas al igual que frente a la mesa donde se sirve una taza con café recién preparado, sin aderezos, llano permitiéndonos como espectadores recibir al paladar el sabor amargo de la realidad transparente; para disfrutar una narración entretejida sin complicaciones, que avanza en una línea recta.

D.J. en la radio, transfiriendo un micrófono para equipar al jockey de la música en un lugar apartado en la cárcel, luego de sufrir el timo recurrente, encerrado por conducir un auto equivocado. Recibiendo del cielo la lluvia de lo que a veces nos dá el sentido de quienes somos, nuestras pertenencias; después de una disputa que ya no resulta amorosa.

La elección de los virtuosos actores no es de balde. Porque la tranquilidad de la cámara enfrente de los protagonistas encara y desafía la estancia de ellos en un cuarto cerrado para dotar a la historia de “muros que no existen”. Hasta abastecernos del ambiente echado tras las rejas. Ahora sin ocupación afuera, los protagonistas se ocupan adentro. Buscando romper el silencio del encierro con la descripción del clima. Con la declaración de quien es famoso y sólo se tiene el mérito de saberse famoso afuera, adentro es igual de necio que el resto de los presos.

La personalidad de los personajes reclama el embeleso continuo de las frases usadas. Compiten las situaciones, las miradas, los movimientos de un lado hacia el otro y se desafían contra los enunciados, con las intenciones, con el continuo susurro que añora la libertad. La historia desnuda las sensaciones de impotencia, encierro, de inseguridad, de incertidumbre. La frustración no los exime de los moretones resultantes, tiñendo de morado los ojos; la lucha es contra de las manecillas del reloj que igual hace las sumas y dibuja las líneas en le muro, reconociendo un calendario legítimo que permite encuadres detrás de las rejas, sobre las literas y debajo de ellas, en un recorrido al cuarto de apenas 4 por 5 metros.

“…si las miradas mataran, estaría muerto ahora”…

Por fin se conocen los tres protagonistas para darnos una atmósfera reflexiva en torno al uso del idioma. El actor italiano exime su imposibilidad de conocer el idioma aprendido, por un lenguaje plagiado de los libros, de las anécdotas, de los encuentros casuales en la calle. Esta casualidad les permite a los tres protagonistas escuchar la poesía de Walt Whitman rescatando el trascendentalismo y su preciso realismo filosófico en el universo entre tres personas obligadas por las circunstancias, a disfrutar del encierro y la falta pertenencias inefectivas, solo permiten reconocer en el minimalismo la riqueza inteligible de la verdad que ellos repiten: soy inocente. Admitimos una sorpresa pertinaz tras la lectura de frases hechas, leídas y obtenidas de un cuaderno apostillado por el italiano, en un ejercicio incansable de comunicarse con el otro. Adoptamos del mérito detrás quien ignora la lengua, pero que reconoce el talante de las palabras por su origen en los libros del poeta. Jarmusch quien escribe la historia expresa con sencillez filosófica y  desnuda profundidad la vida y las emociones del hombre y su carga social.

En la cinta de Jarmusch existe un visado paradisiaco que admite recrear con nuestra imaginación todo aquello en lo que queda afuera del recuadro que delata la cinta. Aquello que nos permite  ver el director en la acción descrita. ¿Qué está afuera de la imagen que nos permite entender la historia contada? ¿Cómo puedo ver más allá de lo admitido por el ojo del cineasta? ¿Por qué mi mente  se faculta una y otra vez para determinar lo que no me permite hacer el filme? Ver. ¿Por qué la banda sonora es en un inicio como la mujer dolida que arroja su afecto por la ventana? ¿Por qué en el campo la soledad lóbrega y sombría se embellece con el canto de los pájaros?

El filme de Jarmusch es en realidad una malla de profesionales que revisten la banda sonora con impecable genio. Este grupo de músicos, cantantes, compositores y artistas del sonido; lo mismo hacen la labor frente a la cámara actuando el papel de Jack, Zack y Bob que llevan a cabo el trabajo como musicalizadores y ágiles de la invención creativa que nos permite gozar un “tango till they´re sore” de T. Waits.

“Salimos del sartén para caer en el fuego.”

Para darle un verdadero sentido al road movie, Jarmusch sitúa la cámara entre la desnudez del  manglar y la fuga de los convictos, huyendo del sonido de los perros que prolonga la zozobra de la hazaña. Los tres reos batallan contra la incertidumbre de enfrentarse a la existencia, riñen al peligro de la vida, lidian contra el sufrimiento de cubrir las necesidades primarias. Es un gigante enfrentado a tres huérfanos el cansancio, del hambre, del frío, y esto ocupa todos sus pensamientos. En una paradoja resultante porque ya no suplen gratuitamente su pobreza en una evocación de la civilización que los ha marginado y empujado a ser parias de la humanidad. Si, en esta historia, nos quedamos con un contrasentido y cierta percepción del fraude cotidiano que hace el grupo social.

La emancipación de los culposos será horadada por una mujer que al igual que los protagonistas resiste la urbanidad en una cafetería que enaltece cualquier sabor servido en una taza común; mientras mueve las caderas al compás de “its raining” de Irma Thomas. Los reviste con las cualidades de su finado tío, haciendo gala de la suerte de los acaudalados los envía a un crucero que los guiará al este y al oeste. Porque el sabor que disfrutamos detrás de una taza de café, se queda en la mesa vacía y las relaciones entre las personas son solo el producto de la necesidad de permanecer.

Ficha fílmica. Down by Law. Título Bajo el peso de la ley (México). Dirección Jim Jarmusch. Producción Alan Kleinberg. Guión       Jim Jarmusch. Música John Lurie y Tom Waits. Fotografía Robby Müller. Montaje         Melody London. Protagonistas Tom Waits (Zack) John Lurie (Jack) Roberto Benigni (Bob) País Estados Unidos. Año 1986. Género Comedia-Drama. Duración        107 minutos. Idioma(s) Inglés Italiano.

Etiquetas: Lizeth Rasán. Cine. Autor. Jim Jarmusch. Jazz. New Orleans. Idioma. Lengua. Comunicación. Silencio. Cárcel. Aislamiento social. Neo-noir. Road movie. Fugas.

Enlace Down by Law http://www.youtube.com/watch?v=dKH9ZIVUCPU

Enlace John Lurie http://youtu.be/MeAR2seQQII

Enlace Tom Waits http://www.youtube.com/watch?v=vFtdBEM2AnY

http://www.youtube.com/watch?v=zlW1nyICawI

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