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Los mejores press book de lo mejor de los Oscars. Vol 9: The Iron Lady



¿Hay algo que no pueda hacer Meryl Streep como actriz?“, se pregunta el crítico Peter Travers en su análisis sobre la película para la Rolling Stone americana. Parece que no, y parece también, que esta vez será imposible calificar a todos los galardones recibidos como mera recompensa por el esfuerzo de maquillaje y caracterización (algo que ya se ha hecho (con más o menos razón) en el caso de Nicole Kidman por Las horas (“The Hours” 2002), Charlize Theron por Monster (2003) o Kate Winslet por El Lector (“The Reader”, 2009).

Streep da vida a una Thatcher impecable en un film, The Iron Lady,  en que tal vez su mayor fallo esté directamente relacionado con lo ambicioso mismo del proyecto. Resumir la vida y obra de la que fue Primera Ministra de Inglaterra de 1979 a 1990, conlleva un minucioso trabajo de síntesis y jerarquización, en el que decidieron no mostrar tanto la manera en que se forjó su carácter, o no centrarse en un período determinado de su biografía, lo que lleva a pasar de manera apresurada por capítulos tan trascendentales como la Guerra de las Malvinas, el atentado del IRA o su lucha contra los soviéticos.

En cuanto a las críticas recibidas por el enfoque elegido, esto es, el de una Tatcher en el ocaso de su vida, envuelta en la soledad del poder, la vejez y la enfermedad, no llego a advertir cómo un hecho del que su propia hija informó a los medios hace ahora cuatro años, pueda calificarse, en función de la sensibilidad política, en falta de respeto e intento por ridiculizar al personaje, ni, menos aún, en una especie de chantaje emocional que va a conseguir que todo aquel contrario a su mandato se compadezca y cambie de parecer.

En cualquier caso, os invito a reflexionar sobre el que considero el diálogo más brillante del film.

P.D: Sin la presencia de Streep en el film, éste no habría tenido repercusión alguna. Agradezco por tanto, su valentía al aceptar interpretar a una Tatcher alejada del estereotipo de mujer-azote de las libertades a la que nos tienen acostumbrados. De momento, ya tiene su recompensa: con su nominación ha roto su propio récord como actriz con más postulaciones de la historia de los Oscar (17, estando Jack Nicholson y Katharine Hepburn empatados en segunda posición con 12).

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