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Sobre literatura, cocina y magia



Uno de los dilemas del profesor de español como lengua extranjera puede ser qué novela llevar a la clase para animar a que los alumnos conozcan la literatura hispánica. Desde mi punto de vista, la literatura en el aula juega un papel importantísimo, pero muchas veces se puede cometer el error de llevar obras que, aun siendo de un indudable valor histórico y literario, resulten largas, tediosas o aburridas para el alumno extranjero. Uno de los movimientos literarios más interesantes del s.XX, tanto por su singularidad como por ser casi exclusivo del mundo hispánico, es el realismo mágico.

Muchas de las novelas enmarcadas en este género, como la famosa Cien Años de Soledad del colombiano Gabriel García Márquez, pueden resultar interesantes para el aula de ELE, pero siendo realistas, ¿de verdad es necesario que un alumno que busca leer en una segunda lengua y aprender algo nuevo sobre otra cultura se enfrente a una lectura de más de 700 páginas? Yo creo que no, y desde este espacio me permito la libertad de recomendar una excelente novela mexicana llamada Como Agua para Chocolate.

Esta novela, escrita por Laura Esquivel en 1989, cuenta a través de una original estructura en forma de recetario, la historia de Tita, una joven condenada a la soltería por culpa del egoísmo de su madre, a la que está obligada a cuidar hasta que ésta se muera, tal y como dicta la tradición. Entretenida, breve y fácil de leer, Como Agua para Chocolate incorpora interesantes episodios donde se refleja el realismo mágico, y es una de las obras que mejor ha sabido plasmar la idiosincrasia mexicana, a lo que posiblemente deba su enorme popularidad. La historia fue llevada al cine en 1992 por el director mexicano Alfonso Arau con tremendo éxito de crítica y público en México y Estados Unidos.

La novela puede descargarse en versión PDF haciendo click sobre la foto de arriba. A continuación comparto un tráiler de la fantástica versión cinematográfica dirigida por Alfonso Arau. ¡También me gustaría animar a todos los lectores anónimos de este blog a que dejen de serlo y se animen a publicar algún comentario!

Sergio.

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