Cinemascope

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Lo mejor del cine 2011



Por: Carlos Díaz

Las temporadas de premios tienden a ser caprichosas y la prueba está en que muchas de las cintas que actualmente están haciendo ruido en las premiaciones terminarán olvidadas en algún rincón de la memoria. Dentro de unos meses será difícil recordar los nominados a Mejor Película, a veces hasta es difícil recordar los actores o escritores que se alzaron con algún galardón. Esto se debe a que una premiación jamás puede ser del todo justa, está atada a subjetividades de todo tipo. Y es que a final de cuentas el gusto por una película es estrictamente personal.

El cine es una forma de arte en constante cambio, requiere ser reinventado, transformado y llevado a otros niveles. Las películas del 2011 que se recordarán son aquellas que arriesgaron, en cualquier aspecto, y este impacto es difícil de borrar. Las películas de este tipo, me parece, trascienden el tiempo y cualquier tipo de premio, pues el galardón más grande es ser recordadas por siempre. Como ya lo dije, esta lista es estrictamente personal, sin embargo, estoy casi seguro que quien vea alguna de estas cintas tardará mucho tiempo en olvidarlas. Al menos sé que eso me pasará a mí.

10.- “Hugo” de Martin Scorsese

Cuando se comenzó a decir que Scorsese filmaría su primera cinta familiar y utilizando el afamado 3D, apenas podía creerlo. Después de “Avatar”, había vivido cada vez más decepcionado de esta extravagante tecnología y cada día me convencía más que era un aditamento innecesario al momento de contar una historia. Scorsese probó que estaba equivocado. El cine requiere de riesgos  y cambios y por eso el legendario cineasta optó por contar una historia que nunca había contado y utilizando el 3D como un verdadero complemento atmosférico que en verdad aporta algo a la cinta. “Hugo” no sólo es un tributo al séptimo arte (a la historia de Melies y el nacimiento de la industria como la conocemos ahora), también es una experiencia divertida e inteligente, y todo en tres maravillosas dimensiones.

9.- “La Piel Que Habito” de Pedro Almodóvar

Si hablamos de riesgo, la más reciente película de Almodóvar es el mejor ejemplo. Nada más alejado de la filmografía de este cineasta, quien en esta ocasión opta por fusionar sus melodramas con elementos de ciencia ficción, terror y suspenso. La combinación hubiera sido un desastre en manos de cualquier otra persona, pero no con Almodóvar. Con el detallado cuidado que pone a cada imagen que pasa por sus ojos, sus actores demuestran certeza al afrontar una historia tan inverosímil. Y a pesar de ser así, la película funciona, no porque sea posible o creíble, sino porque está contada por alguien que sabe contar historias.

8.- “Another Earth” de Mike Cahill

Aunque pocos se dieron cuenta, la ciencia ficción tuvo grandes aportaciones en el 2011. La cinta cuenta sobre la repentina aparición de otro planeta tierra, exactamente idéntico al nuestro, donde habitan exactamente las mismas personas. Sin embargo, la historia no se pierde en las implicaciones que esto supondría para la ciencia y la humanidad. “Another Earth” es un drama con un poder impresionante, sobre dos personas que se encuentran en medio de la tragedia, donde la presencia de esa “otra tierra” parece no tener importancia, pero cuyo significado va más allá. La película funciona como un drama desgarrador, pero también suelta un montón de preguntas que lo hacen mucho más interesante, pues las respuestas las tiene que asumir la audiencia por sí sola.

7.- “50/50” de Jonathan Levine

Debo confesar mi escepticismo cuando vi por primera vez esta película. ¿Una tragicomedia sobre un chavo que le diagnostican cáncer? ¿Qué puede tener de original eso? Pero cuando comenzó, me sorprendí a mí mismo con lágrimas en los ojos. ¿De verdad? ¡No puede ser! Tuve que verla por segunda ocasión para entender si de verdad era una buena cinta, o si yo sólo estaba susceptible. Me di cuenta que la película es excelente, y a pesar de tratar con un tema que todos conocemos, lo hace de un modo tan original, sincero y sin chantajes, que cualquiera que no se vea conmovido es porque de verdad no tiene corazón. Así deben ser contadas las historias conmovedoras, con honestidad y sin prejuicios, sin forzar las emociones, dejando que sucedan. Es una comedia a ratos, pero el poder dramático de su tema central se quedará contigo por mucho tiempo.

6.- “The Woman” de Lucky McKee

Por mucho la cinta de horror más original y aterradora del año pasado. Una mujer salvaje y caníbal es atrapada por un hombre que la encierra en su casa. Ella no parece un ser humano, es una bestia sucia y violenta, pero… ¿quién es el verdadero monstruo de esta película? No tiene que pasar mucho rato para que el espectador descubra dónde se encuentra la verdadera maldad. La cinta maneja tan bien esta cuestión sobre lo que llamamos ser “civilizados”, que uno siente escalofríos al descubrir las verdades más bajas de la naturaleza humana. El final es tan impactante en su violencia, no sólo visual, sino argumentativa, que llega como un gancho terrible a la quijada de quien la vea.

5.- “A Separation” de Asghar Farhadi

Otro buen ejemplo de cómo un argumento simple se puede convertir en un drama conmovedor e inteligente. La historia es sobre la separación de una pareja en el Irán contemporáneo. La mujer se quiere ir del país, pero el hombre se rehúsa a irse y abandonar a su padre que sufre de alzheimer. En medio está la hija, quien los ata a ambos con un vínculo silencioso pero fuerte. Cuando la esposa se va de la casa y el hombre decide contratar a una mujer para que lo ayude, comienza un intenso drama con serias implicaciones. El guión es tan simple y está tan bien manejado que impacta en un lugar profundo, toca fibras sensibles sobre las relaciones, la ambición y, sobre todo, la familia, sin importar  que se trate de una cultura ajena a la occidental. Esta historia trasciende fronteras, es universal.

4.- “Source Code” de Duncan Jones

El hijo de David Bowie apenas impactó hace unos años con “Moon”, demostrando una destreza increíble para la ciencia ficción. Su segunda película no es la excepción. Es quizá uno de los argumentos más originales y bien pensados del año y que, sin embargo, al final se vuelve muy humano y cercano a las emociones más simples. Trata sobre un soldado que tiene que viajar a un tren ocho minutos antes de que explote, regresando constantemente en el tiempo hasta que pueda descubrir al terrorista, antes de que éste, en el tiempo real, vuelva a realizar un ataque. Suena complejo, y lo es, pero Duncan Jones no tiene problemas para explicarlo bien sin necesidad de ser didáctico y sin olvidarse del elemento humano, bien presente, sin que ni un aspecto, ni otro sea más importante. La cinta crea un equilibrio entre la acción, la ciencia ficción y hasta el romance.

3.- “Bellflower” de Evan Glodell

Alguna vez se me ocurrió pensar que esta película es como si Quentin Tarantino hubiera dirigido “(500) Days of Summer”. No sé que tan cierta sea esa afirmación, pero ciertamente se pierde en la originalidad con que está contada esta cinta, pues creo que jamás en la historia del cine se había contado un drama romántico de esta forma. Parece tener todos los elementos de lo típico: jóvenes enamorados y triángulos amorosos. No exagero al decir que esta película no tiene absolutamente nada de típica. La juventud, su pasión, su vanidad y su locura son retratadas con una cámara que parece tener exactamente esas mismas cualidades. Y es que a final de cuentas así es el amor: siempre joven, loco, apasionado y en muchas ocasiones violento y egoísta.

2.- “Midnight in Paris” de Woody Allen

La película más divertida y para sentirse bien del 2011 y uno de los mejores trabajos de Woody Allen en años. Con la nostalgia de sus mejores filmes, nos cuenta la historia de un hombre (Owen Wilson asemejando el papel que el propio Allen hacía años atrás, así como lo hiciera John Cusack en “Bullets Over Broadway”) quien encuentra en un callejón parisino un transporte que lo lleva a viajar en el tiempo y conocer algunas de las personalidades del arte más importantes. En manos de Allen esta historia que suena tan absurda, se vuelve una simpática, divertida y profunda película. Además de dejar una reflexión, el director se mueve aquí como en un juego, es su maravillosa y experta pluma, que ha escrito tantos guiones, la que se divierte retratando las situaciones más increíbles, pero de forma tan honesta, que su complicidad con el espectador es cautivadora.

1.- “Drive” de Nicolas Winding Refn

El cuidado tan matemático con el que Winding Refn parece haber creado esta cinta, la convierte en la mejor del 2011 y el desdén más evidente y desastroso de esta entrega del Oscar. La cinta es tan perfeccionista en cada detalle, que uno queda cautivado, casi hipnotizado por las imágenes que nadan en un guión increíble, dinámico y con una fuerza narrativa impresionante. Un misterioso y callado conductor (interpretado con gran destreza por Ryan Gosling) que ayuda a criminales, se enamora de su nueva vecina (la magnífica Carey Mulligan), pero se involucra en un crimen que termina en desastre. La cinta es arriesgada, directa, y cuidadosa en detalles de iluminación, fotografía, actuación y música. Todas y cada una de las escenas se pueden saborear lentamente, transfiguradas en una poesía visual llena de violencia, romance y suspenso. Simplemente te deja sin habla.

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Lo mejor del cine 2011



Por: Carlos Díaz

Las temporadas de premios tienden a ser caprichosas y la prueba está en que muchas de las cintas que actualmente están haciendo ruido en las premiaciones terminarán olvidadas en algún rincón de la memoria. Dentro de unos meses será difícil recordar los nominados a Mejor Película, a veces hasta es difícil recordar los actores o escritores que se alzaron con algún galardón. Esto se debe a que una premiación jamás puede ser del todo justa, está atada a subjetividades de todo tipo. Y es que a final de cuentas el gusto por una película es estrictamente personal.

El cine es una forma de arte en constante cambio, requiere ser reinventado, transformado y llevado a otros niveles. Las películas del 2011 que se recordarán son aquellas que arriesgaron, en cualquier aspecto, y este impacto es difícil de borrar. Las películas de este tipo, me parece, trascienden el tiempo y cualquier tipo de premio, pues el galardón más grande es ser recordadas por siempre. Como ya lo dije, esta lista es estrictamente personal, sin embargo, estoy casi seguro que quien vea alguna de estas cintas tardará mucho tiempo en olvidarlas. Al menos sé que eso me pasará a mí.

10.- “Hugo” de Martin Scorsese

Cuando se comenzó a decir que Scorsese filmaría su primera cinta familiar y utilizando el afamado 3D, apenas podía creerlo. Después de “Avatar”, había vivido cada vez más decepcionado de esta extravagante tecnología y cada día me convencía más que era un aditamento innecesario al momento de contar una historia. Scorsese probó que estaba equivocado. El cine requiere de riesgos  y cambios y por eso el legendario cineasta optó por contar una historia que nunca había contado y utilizando el 3D como un verdadero complemento atmosférico que en verdad aporta algo a la cinta. “Hugo” no sólo es un tributo al séptimo arte (a la historia de Melies y el nacimiento de la industria como la conocemos ahora), también es una experiencia divertida e inteligente, y todo en tres maravillosas dimensiones.

9.- “La Piel Que Habito” de Pedro Almodóvar

Si hablamos de riesgo, la más reciente película de Almodóvar es el mejor ejemplo. Nada más alejado de la filmografía de este cineasta, quien en esta ocasión opta por fusionar sus melodramas con elementos de ciencia ficción, terror y suspenso. La combinación hubiera sido un desastre en manos de cualquier otra persona, pero no con Almodóvar. Con el detallado cuidado que pone a cada imagen que pasa por sus ojos, sus actores demuestran certeza al afrontar una historia tan inverosímil. Y a pesar de ser así, la película funciona, no porque sea posible o creíble, sino porque está contada por alguien que sabe contar historias.

8.- “Another Earth” de Mike Cahill

Aunque pocos se dieron cuenta, la ciencia ficción tuvo grandes aportaciones en el 2011. La cinta cuenta sobre la repentina aparición de otro planeta tierra, exactamente idéntico al nuestro, donde habitan exactamente las mismas personas. Sin embargo, la historia no se pierde en las implicaciones que esto supondría para la ciencia y la humanidad. “Another Earth” es un drama con un poder impresionante, sobre dos personas que se encuentran en medio de la tragedia, donde la presencia de esa “otra tierra” parece no tener importancia, pero cuyo significado va más allá. La película funciona como un drama desgarrador, pero también suelta un montón de preguntas que lo hacen mucho más interesante, pues las respuestas las tiene que asumir la audiencia por sí sola.

7.- “50/50” de Jonathan Levine

Debo confesar mi escepticismo cuando vi por primera vez esta película. ¿Una tragicomedia sobre un chavo que le diagnostican cáncer? ¿Qué puede tener de original eso? Pero cuando comenzó, me sorprendí a mí mismo con lágrimas en los ojos. ¿De verdad? ¡No puede ser! Tuve que verla por segunda ocasión para entender si de verdad era una buena cinta, o si yo sólo estaba susceptible. Me di cuenta que la película es excelente, y a pesar de tratar con un tema que todos conocemos, lo hace de un modo tan original, sincero y sin chantajes, que cualquiera que no se vea conmovido es porque de verdad no tiene corazón. Así deben ser contadas las historias conmovedoras, con honestidad y sin prejuicios, sin forzar las emociones, dejando que sucedan. Es una comedia a ratos, pero el poder dramático de su tema central se quedará contigo por mucho tiempo.

6.- “The Woman” de Lucky McKee

Por mucho la cinta de horror más original y aterradora del año pasado. Una mujer salvaje y caníbal es atrapada por un hombre que la encierra en su casa. Ella no parece un ser humano, es una bestia sucia y violenta, pero… ¿quién es el verdadero monstruo de esta película? No tiene que pasar mucho rato para que el espectador descubra dónde se encuentra la verdadera maldad. La cinta maneja tan bien esta cuestión sobre lo que llamamos ser “civilizados”, que uno siente escalofríos al descubrir las verdades más bajas de la naturaleza humana. El final es tan impactante en su violencia, no sólo visual, sino argumentativa, que llega como un gancho terrible a la quijada de quien la vea.

5.- “A Separation” de Asghar Farhadi

Otro buen ejemplo de cómo un argumento simple se puede convertir en un drama conmovedor e inteligente. La historia es sobre la separación de una pareja en el Irán contemporáneo. La mujer se quiere ir del país, pero el hombre se rehúsa a irse y abandonar a su padre que sufre de alzheimer. En medio está la hija, quien los ata a ambos con un vínculo silencioso pero fuerte. Cuando la esposa se va de la casa y el hombre decide contratar a una mujer para que lo ayude, comienza un intenso drama con serias implicaciones. El guión es tan simple y está tan bien manejado que impacta en un lugar profundo, toca fibras sensibles sobre las relaciones, la ambición y, sobre todo, la familia, sin importar  que se trate de una cultura ajena a la occidental. Esta historia trasciende fronteras, es universal.

4.- “Source Code” de Duncan Jones

El hijo de David Bowie apenas impactó hace unos años con “Moon”, demostrando una destreza increíble para la ciencia ficción. Su segunda película no es la excepción. Es quizá uno de los argumentos más originales y bien pensados del año y que, sin embargo, al final se vuelve muy humano y cercano a las emociones más simples. Trata sobre un soldado que tiene que viajar a un tren ocho minutos antes de que explote, regresando constantemente en el tiempo hasta que pueda descubrir al terrorista, antes de que éste, en el tiempo real, vuelva a realizar un ataque. Suena complejo, y lo es, pero Duncan Jones no tiene problemas para explicarlo bien sin necesidad de ser didáctico y sin olvidarse del elemento humano, bien presente, sin que ni un aspecto, ni otro sea más importante. La cinta crea un equilibrio entre la acción, la ciencia ficción y hasta el romance.

3.- “Bellflower” de Evan Glodell

Alguna vez se me ocurrió pensar que esta película es como si Quentin Tarantino hubiera dirigido “(500) Days of Summer”. No sé que tan cierta sea esa afirmación, pero ciertamente se pierde en la originalidad con que está contada esta cinta, pues creo que jamás en la historia del cine se había contado un drama romántico de esta forma. Parece tener todos los elementos de lo típico: jóvenes enamorados y triángulos amorosos. No exagero al decir que esta película no tiene absolutamente nada de típica. La juventud, su pasión, su vanidad y su locura son retratadas con una cámara que parece tener exactamente esas mismas cualidades. Y es que a final de cuentas así es el amor: siempre joven, loco, apasionado y en muchas ocasiones violento y egoísta.

2.- “Midnight in Paris” de Woody Allen

La película más divertida y para sentirse bien del 2011 y uno de los mejores trabajos de Woody Allen en años. Con la nostalgia de sus mejores filmes, nos cuenta la historia de un hombre (Owen Wilson asemejando el papel que el propio Allen hacía años atrás, así como lo hiciera John Cusack en “Bullets Over Broadway”) quien encuentra en un callejón parisino un transporte que lo lleva a viajar en el tiempo y conocer algunas de las personalidades del arte más importantes. En manos de Allen esta historia que suena tan absurda, se vuelve una simpática, divertida y profunda película. Además de dejar una reflexión, el director se mueve aquí como en un juego, es su maravillosa y experta pluma, que ha escrito tantos guiones, la que se divierte retratando las situaciones más increíbles, pero de forma tan honesta, que su complicidad con el espectador es cautivadora.

1.- “Drive” de Nicolas Winding Refn

El cuidado tan matemático con el que Winding Refn parece haber creado esta cinta, la convierte en la mejor del 2011 y el desdén más evidente y desastroso de esta entrega del Oscar. La cinta es tan perfeccionista en cada detalle, que uno queda cautivado, casi hipnotizado por las imágenes que nadan en un guión increíble, dinámico y con una fuerza narrativa impresionante. Un misterioso y callado conductor (interpretado con gran destreza por Ryan Gosling) que ayuda a criminales, se enamora de su nueva vecina (la magnífica Carey Mulligan), pero se involucra en un crimen que termina en desastre. La cinta es arriesgada, directa, y cuidadosa en detalles de iluminación, fotografía, actuación y música. Todas y cada una de las escenas se pueden saborear lentamente, transfiguradas en una poesía visual llena de violencia, romance y suspenso. Simplemente te deja sin habla.

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