Cinemascope

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Medianeras



Se ve que estoy en una fase de tedio existencial, o eso que estoy en una racha muy mala de películas que aburren a los muertos. Y ademas racha de pelis con sello de Sundance que aburren a los muertos, porque si ya era un coñazo “Take Shelter” que se estrena dentro de poco, esta absoluta pretenciosidad de factura Argentina, ya no tiene mas sentido que el gustarse así misma.

Abuso extremo de la voz en off para decirte en todo momento lo que tienes que pensar, lo que tienes que sentir, en lo que tienes que fijarte y para hacerte creer que en Buenos Aires toda persona normal, tiene media docena de fobias, media docena de pastillas recetadas por sus dos visitas semanales al psiquiatra y por supuesto todo el mundo es psicólogo.

Es una historia aburrida y tontuna de pretendido amor entre dos personas que aun no se conocen, pero son tal para cual, se supone. Estos son Martin (Javier Drolas) y Mariana (Pilar Lopez de Ayala). El uno es prácticamente un hikikomori versión argentina, pero con un par de fobias mas para darle sabor al asunto. Ella es una chica en crisis existencial, depresión, búsqueda de un ideal inexistente y con fobias, entre otras cosas, a los ascensores.

La voz en off nos insiste en que reflexionemos sobre la separación de la gente en el mundo digital, y en la soledad del individuo, frente a su mayor conectividad. Y poco mas, no pasan muchas cosas y la verdad es que me ha parecido muy aburrida y muy de ir de la manita sin espacio para que el espectador piense lo que le salga de las narices. No me gusta que me digan que, como y cuando debo sentir en una película, al menos no hasta el punto de una voz en off, prefiero que me manipulen con hilos que ambas partes aparentemos que son invisibles.

Otro tema especialmente extraño, a parte de saber como se han podido gastar 11 millones de dolares en hacer una película tan mínima, es en porqué escoger a una actriz española para hacerla pasar por argentina. Pilar Lopez de Ayala, fuerza tanto el tener que hacer acento argentino creíble que pierde totalmente su voz, si es que no esta directamente doblada, cosa que no descarto.

En definitiva, gafapastismo barato, reflexiones de baratillo que sientan cátedra cayendo en generalidades burdas y estereotipos tanto de la imagen de la ciudad, de sus habitantes y de Internet. Me ha costado dios y ayuda terminar sus 95 minutos. Se gusta tanto la película así misma, que se olvida de gustar a los demás.

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