Cinemascope

Cine , Cartelera de Cine, Estrenos, Actores y Actrices

Elipsis por correspondencia



Furia fue la primera película que Fritz Lang hizo en Hollywood. Era 1936. Hasta entonces ya había inspirado a Buñuel con Las tres luces (el director de Un perro andaluz dijo en sobradas ocasiones que fue este film el que le hizo interesarse por eso de las películas), hecho famoso al doctor Mabuse, conquistado el trono del cine alemán con Los nibelungos, Metrópolis y La mujer en la luna y sacado sobresaliente en su paso al sonoro con M, el vampiro de Düsseldorf. También había rechazado las presiones de Goebbles y huido de Alemania. A Estados Unidos llega con honores pero sin saber inglés. Se hace con el país leyendo los periódicos y se lanza a dirigir una película que habla de justicia y venganza a partes iguales. Su temática recurrente, el argumento de un hombre linchado por un delito que no ha cometido, cuyo desarrollo visto hoy cuando somos más cínicos y más desencantados sólo chirría al final, la honrosa y modernista idea de que puede existir verdad en un film documental, como el presentado como prueba acusatoria en el juicio contra los 22 ciudadanos que cometieron la atrocidad han sido muy estudiados. Yo esta vez me quedo con un par de cositas muy simples que a lo mejor nos ayudan a ejemplarizar un par de conceptos.

Primero una de las elipsis más originales de la época, por sencilla, directa y por la continuidad que desarrolla la escena que la contiene. Ha pasado casi un año desde que la pareja protagonista se despidiera, como no podía ser de otra forma en una noche de lluvia y con un tren de por medio. La novia nostálgica y ya en el lugar de su destino abre una caja en la que guarda las cartas que él ha estado enviando y las relee. Vemos que el tiempo ha pasado, y cómo han ido las cosas. Quien parecía no tener salida es hoy un hombre con un negocio que marcha bien, una licencia de matrimonio sacada y un día para reencontrarse. Una fotografía y nos vamos al lugar donde fue hecha con el tipo trabajando en su negocio. Luego de vuelta a ella que lee que han pasado las estaciones ¿Hay quién de más y mejor?

El otro concepto a relucir es ese asunto de las anticipaciones, una herramienta que funciona desde hace un siglo y que actúa como engranaje para que la historia quede armada desde el pequeño detalle. Una gabardina cosida apresuradamente, unos cacahuetes y una palabra mal dicha son propinas que nos van sembrando a lo largo de la película que luego servirán para reconocer al personaje principal en su ausencia. Como brilla Lang por Dios.

Escriba un comentario