Cinemascope

Cine , Cartelera de Cine, Estrenos, Actores y Actrices

Unos Oscars cantados.



Ya nadie dudaba del triunfo de The Artist, pero tampoco de La invención de Hugo. Dos grandes películas pero que… dan que pensar. ¿Es casualidad que las cintas más nominadas y premiadas sean sendos homenajes a la historia primitiva del séptimo arte? Se busca el pasado cuando el presente está en crisis, y el cine lo está. Qué va a pasar con la exhibición tras la revolución digital, qué va a pasar con la distribución en el imperio de internet, hasta dónde va a llegar la democratización del cine,… y un sinfín de cuestiones abiertas dibujan un futuro incierto y confuso. Pero todo eso se resolverá, sin duda alguna, en una dirección u otra. Lo realmente decisivo es otra cosa.

Cada vez es más evidente que el problema del cine actual no es técnico. Ni siquiera en España. Sobran los buenos directores, los buenos montadores, los excelentes sonidistas, los geniales directores de arte y de efectos visuales y digitales,… y los grandes actores (en España esos no sobran). El problema está en los guiones. Los manantiales de ideas se secan en Occidente. Han dado la espalda a los acuíferos de la cultura, y se han secado, dejando un cerco de lugares comunes, corrección política, tópicos,… es decir, sólo queda el agua estancada del pensamiento único.

Cuando algún cineasta decide volver al fontanar de la tradición occidental más profunda, griega, romana, cristiana y judía, se encuentra a menudo con la incomprensión y extrañeza del público. La gente abandona las salas en la proyección de El árbol de la vida, pero se derriten de gusto con Melancholía; no se molestan en ir a Verbo, pero vacían las taquillas de Torrente 3; los jóvenes prefieren Promoción fantasma a Maktub,…

El problema del cine es fundamentalmente cultural y educativo. Hay que volver a un cine que entretenga sin traicionar lo humano, que divierta sin mentir, que nos lleve de aventuras a la vez que nos ayuda a arraigarnos en el presente, que nos devuelva la inconmensurabilidad de lo humano, que nos haga vibrar con el Misterio. Afortunadamente, siempre quedan héroes solitarios que mantienen encendida la antorcha de la verdadera cultura.

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