Cinemascope

Cine , Cartelera de Cine, Estrenos, Actores y Actrices

“El público español puede desertar de las salas de cine por el excesivo coste de las entradas”, by José Vicente García Santamaría



“El público español volvió la espalda al cine en las décadas de los setenta y ochenta del siglo pasado como consecuencia del incremento continuo en términos reales del precio de las entradas y de la obsolescencia de sus salas de proyección. Las consecuencias fueron devastadoras: en ese período de tiempo desaparecieron más de 5.000 pantallas de las siete mil existentes.
Si en 1970 una entrada costaba 12 cts de euro, en 1989 había pasado a valer 2,1 euros, una vez que los precios dejasen de estar intervenidos por el Estado. La situación actual guarda, sin embargo, algunas diferencias con aquella época: los locales son mucho menos glamourosos pero más confortables, y las condiciones de proyección y sonido han mejorado gracias a las cuantiosas inversiones realizadas por los grupos de exhibición.
Pese a ello, el precio de las entradas de cine sigue siendo la principal barrera a la asistencia a los cines, como así lo demuestran todas las investigaciones realizadas hasta ahora.

Sin embargo, y durante años, la patronal de la exhibición, FECE, no ha querido reconocer el papel que jugaba esta variable, a pesar de que desde el año 2001 (con 146,8 millones de espectadores) no ha dejado de bajar el número de asistentes al cine y hemos perdido en esta última década nada menos que 40 millones de espectadores.
Pero lo cierto es que, según mis datos, contrastados con los de la consultora europea Media Salles,los precios de las entradas entre 1990 y 2005 subieron un 84%, y no han dejado de subir de manera ininterrumpida desde 1994. Si bien es verdad, que a comienzos de los años noventa España era uno de los países de la UE en el que una butaca de cine costaba menos dinero.
En cualquier caso, la consultora Media Salles demostró en un estudio del año 2006 que aquellos países de la UE con las entradas aparentemente más baratas (Portugal, Italia y España) eran en realidad los más caros. Si nos dejamos llevar por una mera comparativa de precios entre países (campaña del Metro de Madrid) que no tenga en cuenta el Índice de Paridad de Poder Adquisitivo: inflación y el PIB por habitante, la comparación no es válida. O lo que es lo mismo, ya sabemos que el precio de una entrada en Suiza es muy superior al existente en España, pero el salario y el poder adquisitivo de los suizos es también mayor que el español. Con lo cual para un suizo o noruego pagar 10-12 euros por una entrada equivale para un español a pagar 7-8 euros.
Esta estrategia de agresivas subidas de precios, por encima de la inflación, como ha venido ocurriendo en España, ya habían sido puestas en marcha hace años por la industria hollywoodense para compensar la profunda caída experimentada a partir de los años setenta en la frecuentación cinematográfica. Así, aunque el número de espectadores bajase la recaudación no se resentiría.
Pero Estados Unidos, Francia o Inglaterra han llegado a comprender que esta estrategia era un suicidioUna subida continua de precios debilita la demanda y concentra los resultados sobre un pequeño número de títulos. De ahí que Estados Unidos haya aplicado una estrategia de contención: el precio medio de las entradas ha subido un 53% entre 1990 y 2010 (de 4,22$ a 7,89$), pero en términos reales ha permanecido estancado durante buena parte de los años noventa, y sólo con la llegada del 3D ha experimentado una subida mayor. Es decir, el coste medio de una entrada en España (6,5 euros) tiene prácticamente el mismo coste que en Estados Unidos (7,89$), aunque el nivel de vida de los norteamericanos sea muy superior al nuestro.
También en Francia esta política de contención ha posibilitado sin duda que sobrevivan hasta el momento numerosos cines en todo su territorio, e incluso que el pasado año sus salas hayan conseguido un récord de venta de entradas (215,6 millones), que no se había alcanzado desde el año 1966.
Moraleja: la fragilidad en la asistencia al cine debería animar al sector cinematográfico a pedir tarificaciones más adaptadas al nivel de renta de los españoles y a sus diferentes modos de vida. De lo contrario, ese 56% de la población que no acude ni una vez al año a una sala de cine seguirá en aumento. Y mucho me temo que la moda del 3D no sea suficiente para mantener los ingresos actuales”.

José Vicente García Santamaría en lainformacion.com

P.D: Y tú…

Escriba un comentario