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Hoy es mi día



Clara, ¿aceptas a Koldo como tu legítimo esposo y prometes amarle y respetarle de hoy en adelante, en la prosperidad y en la adversidad, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte os separe?

Sí, quiero.

“Hoy es mi día” le escuchamos decir a Clara cada vez que vemos el trailer de REC3. Pero el mío, sin duda, fue ayer. La revista Fotogramas me invitó a una maratón exclusiva de la saga REC en la que pudimos ver las tres películas de la saga en el cine Kinepolis de Valencia. La última de ellas, dos días antes de su estreno comercial en España.

Volver a ver REC y REC2 en la pantalla grande fue toda una experiencia. Y es que la capacidad de esta saga para involucrarte con los personajes y sentir y sufrir como ellos, alcanza límites que otras películas no llegan ni a rozar. No sé si será por su rodaje cámara en mano, al más puro estilo documental, con ese saborcito a que las cosas suceden en directo y con unas interpretaciones tan frescas y espontáneas que hacen olvidar que detrás hay un guión; el caso es que REC consiguió romper los esquemas con su peculiar manera de contarnos una historia y eso se reflejó en la acogida del público y en las críticas positivas que le hicieron arrasar en todo el mundo.

Ahora llega la tercera parte, REC3, cuyo subtítulo Génesis nos da a pensar que vamos a trasladarnos al origen de la infección. No entraré en detalles al respecto para no reventar la trama antes de que se estrene la película, pero os diré que en ocasiones no todo es lo que parece… Lo que sí que os puedo contar son los detalles del lavado de cara al que se ha sometido la tercera entrega de la saga.

La película empieza con la ceremonia y el banquete de la boda entre Clara y Koldo y durante todas esas escenas, nos vemos sumergidos en el universo REC, con sus cámaras en mano, con multitud de formatos (cámaras domésticas y no tan domésticas de los asistentes a la boda), con esa espontaneidad de los personajes al saludarse y darse la enhorabuena, con el romanticismo de la ceremonia, con el nerviosismo al soltar los discursos matrimoniales…

En fin, como si estuviéramos viendo un reportaje, una captura de la realidad, tal y como nos presentaban en las anteriores entregas, con el atractivo de contar con nuevos personajes que traen nuevas historias y que evolucionan en nuevos escenarios.

Aparece el primer infectado y se desata el caos (ya veréis cómo, tampoco entraré en detalles sobre eso…). Los novios han quedado separados y su cometido es reencontrarse. Por primera vez, en REC se habla de una historia de amor. Y digo por primera vez, porque todos sabemos que Pablo, el cámara, jamás estuvo interesado en César, el vecino argentino, por muchos ojitos que éste le pusiese…

En plena crisis nerviosa, Koldo destruye las cámaras de video y es así como se llega al verdadero cambio en la saga. A partir de este punto, se abandona el cine “documental” y se retoman los rodajes convencionales, con cámaras que no están presentes en la escena y que son invisibles para los personajes. Es un cambio chocante, sobre todo al principio, pero en mi opinión es un cambio totalmente acertado y necesario.

En las primeras películas, se puede justificar la necesidad de grabarlo todo porque hablamos de expertos en comunicación que necesitan contarle al mundo lo que está pasando. Así como las fuerzas especiales, que deben documentar todo lo sucedido en sus intervenciones. Pero en esta tercera película, hablamos de personajes que están de celebración, que se enfrentan por sorpresa a algo desconocido y que lo último en lo que pensarían ante tal situación de peligro, sería en seguir grabando. Lo importante es sobrevivir. Por mi parte, esa decisión queda totalmente justificada y no me disgusta que sus historias se nos cuenten por el sistema tradicional.

Y siguen los cambios, a cada cual, más importante. La claustrofobia de estar encerrados en un edificio de cuatro plantas se sustituye por la agorafobia de campar a sus anchas por un enorme salón de bodas, con sus capillas, cocinas, paneles de control, conductos, subterráneos y jardines… Si antes era posible controlar el número de infectados haciendo un recuento de vecinos, ahora se encuentran ante el desconcierto de qué destino habrá deparado en los más de cien invitados y dónde se esconden…

Ante el drama de la situación, se ha reforzado el humor. Un humor que antes se reflejaba ligeramente en los estereotipados vecinos y que ahora se pasea entre lo negro, lo absurdo y lo ácido. Y es que si antes se apostaba por la tensión pura y dura ante la incertidumbre de lo que iba a pasar, ahora hay mucha más acción, más sangre, más gore. El humor está presente en muchas escenas. Resta dramatismo, eres consciente de que te estás riendo, pero no eres consciente de que has bajado las defensas. Y en ese momento es cuando el director aprovecha para darnos el susto. Maldito Plaza, en hora y media estuve 20 veces al borde del infarto. Eres un genio.

Y sobre los personajes… En fin, sin comentarios. John Esponja, Cánon, Atún y el cura. No preguntéis si van a durar vivos en la película, lo que importa es que son personajes entrañables, difíciles de olvidar.

En resumidas cuentas (y por si todavía no lo habéis notado), nos encontramos ante una película que me ha encantado. Que llevaba meses esperando y que me había creado muchas expectativas. Tantas, que temía que el resultado me acabara decepcionando. Afortunadamente, no ha sido así. Y es que REC3 tiene todos los ingredientes para arrasar en la próxima edición de los Goya. Y de los Oscar, si me aventuro.

Abrid vuestra mente e id al cine. No esperéis ver un REC al uso. Porque aquí, además de eso, vais a encontrar mucho más. Seguramente veréis la sombra de Tarantino y de Sam Raimi. Incluso algún guiño a El día de la bestia. Además, es la única oportunidad que tenéis de ver a una espectacular Leticia Dolera, vestida de novia y enseñando el muslo mientras pasea una motosierra con la que descuartiza a los miembros de su familia. Y con el constante Gavilán o paloma sonando en contrapunto. Canciones de siempre como nunca las habías visto. Cosas de poetas.

Por último, un pequeño consejo. Intentad no contaminaros demasiado con los videos promocionales. Hay multitud de fotos, carteles, trailers y making of. A mi parecer, revelan demasiado. Sólo con esta crítica y con el trailer oficial, que os dejo a contaminación, ya tenéis suficientes elementos para tomar vuestra decisión. Espero que lo disfrutéis y sobre todo que visitéis las salas de cine este fin de semana. El cine español nos necesita y tenemos que premiar a los profesionales. REC3 se estrena mañana 30 de marzo.

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