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                                                             Víctor & Sparky

Con las películas de Tim Burton a Atticus le sucede como con las películas de John Ford o las de Howard Hawks. Me explico, no es que tengan nada que ver temáticamente, pero con todos ellos sucede que la última película que has visto de ese director es tu película favorita de ese director. Con Hawks siempre le ocurre cuando ve primero “El Dorado” y luego “Río bravo”, y no sabe elegir, de veras. Y lo mismo le ocurriría con “La Diligencia”, “El último hurra” o “El hombre que mató a Liberty Valance”. Debe ser algo que  pasa solo con los genios.

Qué quieren que les diga, “Frankeenweenie” es una joya, perdonen que me repita con esta calificación, semana a semana ( Atticus es un sentimental), pero es que no se calificarla de otra manera. Desde ese arranque delicioso con película casera incluida, de soldaditos, pirotecnia e ilusión. Así, con una película casera, comenzaba la primera versión, el corto del mismo título que data de 1984, con personajes en carne y hueso.

Y porqué hablamos de la ilusión, porqué esta ilusión es la misma que se intuía en ese encuentro ficticio, pero maravilloso entre el vehemente Ed Wood y Orson Welles. La ilusión de ambos era la misma, porque como nos enseñan ambas películas, la que hoy comentamos y la obra maestra Ed Wood, lo importante es intentarlo.

Frankenweenie encierra la concepción que del arte y de la vida tiene este “poeta de lo diferente” ( calificativo que un gran amigo, que seguro nos permite la licencia, le otorgaba). La simiente de aquel Vincent primigenio está en este niño, Víctor, que juega con el destino por amor a su perro, Sparky, ese perrito simpático, verdadera estrella de la película. Sólo que aquí la estética y el discurso de Tim Burton es mucho menos tenebroso que en sus inicios y se dulcifica, claro.

El mito de Prometeo y el libro de Mary Shelley entroncan perfectamente con el derecho a ser diferente que parece reclamar la película, y lo hace gracias a una historia originalísima, que no para de tener hallazgos. Desde ese cementerio de mascotas, que no obstante, ya aparecía en el original, pasando por la galería de personajes geniales.

El primero en el que nos detenemos, como no en el profesor de ciencias, ese muñeco del adorado Vincent Price, cuyas teorías chocan con el mundo real. Un mundo real donde campa la ignorancia y el adocenamiento , el miedo a lo desconocido. Todo aquel que se aparta de esta absurda norma es un “misfit”, un inadaptado. Atticus es un inadaptado, y se ve incluido en ese estado de ánimo.

                                                                                                                    El “profesorr” Vincent Price

Frente a ello, Burton propone un escapismo terapéutico a través de la creatividad. Si en “La novia cadáver” el mundo de los muertos era un tiovivo chispeante, y el de los vivos, gris como el colmo de un cigarro, aquí el mundo de los llamados “normales” es el rematadamente gris. En el fondo del discurso late un pesimismo optimista y viceversa sobre la condición humana, que creo que está en gran parte de su obra, unas veces teñido de romanticismo ( “Eduardo manostijeras”),  otras de cinismo y de ironía ( pensemos en “Mars attacks”).

Siguiendo con los hallazgos, tenemos que citar a esa memorable colección de “freakies” que Víctor tiene de compañeros de cole. Desde el nervioso gordinflón sin personalidad, la niña de los ojos como platos vacíos de toda emoción ( ¡ Y qué me dicen del gato!), ese misterioso Frankenstein niño, hasta el odioso personaje que no suelta la cámara y veja constantemente al pobre gordinflón. También la niña triste sobrina del alcalde de Nueva Holanda, que nos recuerda a otra actriz fetiche de Burton, Winona Ryder. Bueno, no nos olvidemos de esa simiesca versión de Igor. Cuando miro esos ojos inmensos llenos de orfandad de Víctor, la chica triste o la niña siniestra del gato pienso en Munch, no sé porqué.

En el apartado de homenajes, Perséfone, la novia de Frankenweenie, con ese moño listado, el ya mencionado Vincent Price, y como no, la aparición del héroe de la Hammer, Christopher Lee, que aparece en una escena de una película del mítico sello británico.

Luego está la parte final, con ese vertiginoso homenaje a la serie B de todos los tiempos. El cine fantástico de los ochenta ( “Los gremlins”), o aquel Godzilla galápago dentro de esa feria tan decadente muy al estilo del género. Muy buenos los discursos solemnes a lo Boris Karloff o a lo Bela Lugosi del extraño niño Frankenstein del grupo.

En el debe de la película quizás se eche de menos un punto de romanticismo en general, y en particular, algún gesto entre Vincent y la niña triste. No tiene esa chispa romántica que ha acompañado a su cine siempre, casi como marca de fábrica (  las mencionadas “La novia cadáver”  y “ Eduardo manostijeras”, la emotiva “Big fish”).

En fin un placer volver a Burton cuántas veces haga falta, a su toque especial, su bendita diferencia, toque que nos hace retornar a la infancia, y que convierte a su cine en sagrado. Y atentos al eléctrico final.

 Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

Frankenweenie

nov-10-2012 By cinefilo

Aún con Disney, y con “Frankenweenie”, Tim Burton vuelve a caer de pie de verdad, cosa que no hacía desde “Sweeney Todd: el barbero diabólico de la calle Fleet” (2007). “Alicia en el País de las Maravillas” no solo era floja para ser un Burton, era floja en sí, y “Sombras tenebrosas” brillaba solo a ratos, y se desinflaba en el recuerdo por irregular.
Pero una vez el director vuelve meterse en la animación, y recuperando un viejo material (la película está basada en el corto de mismo título de 1984, y por el cual, irónicamente, Disney le dio la patada al realizador en aquel momento), todo vuelve a funcionar a la altura de lo que uno espera del creador de Eduardo Manostijeras.

Con todo, la “revisión” (o revisitación) del mito de Frankenstein de toda la vida que hace aquí Burton, le hace pensar a uno durante el visionado en dos posibles versiones de la historia a medida que esta avanza.
No es que lo que voy a comentar me parezca un defecto, pero puede dar que pensar. Lo que en la primera mitad de la película parece insinuar una nada desdeñable potencial reflexión sobre la muerte y su inevitabilidad, etc., obviamente toma otra dirección más acorde con las intenciones comerciales de quienes tienen la sartén familiar multicolor por el mango.
Es decir, lo que podría haber sido una película quizá menos “chorras” o más seria conceptualmente, deviene en una “monster movie” que te hace pensar tanto en el cine japonés clásico de monstruos como en las pelis gamberras de ídem (“Gremlins”, “Critters”…) que hicieron los americanos como rosquillas en los ochenta. Parece bastante obvio que en líneas generales la gente de Pixar se adapta bastante mejor a los imperativos de la peña del Rey León que el amigo Tim.

De todas formas, quiero insistir en que lo comentado no acaba siendo un defecto aquí, ya que la película en ningún momento es incoherente, su humor llega a ser de lo más negro, y el último tercio es todo lo divertido que uno espera según cómo se van desarrollando los acontecimientos.
En definitiva, una película más épica de lo que servidor esperaba, más aparatosa, pero al fin y al cabo el mejor Burton de los últimos Burton.

El Frankestein de Tim Burton

nov-9-2012 By cinefilo

Las películas de Tim Burton parecen haber llegado a un mismo punto: se construyen en base a unos geniales y estrambóticos personajes, más que alrededor de una compleja trama. Frankenweenie no es la excepción. ¿Cómo logra Burton extender un cortometraje de 25 minutos que realizó en 1984 a una película de casi una hora y media? Con la inclusión de unos extrañísimos niños que logran que la historia no sea solo la de un chico que busca revivir a su perrito que ha muerto tras un accidente.

La película, llena de guiños al viejo cine de terror, es sin duda una versión muy sui generis de la conocidísima historia de Mary Shelley, Frankestein. Con  esta nueva obra y muy cerca del Halloween, Burton parece regresar a sus sombríos y exitosos inicios. Vuelve a trabajar con Winona Ryder, quien presta su voz (en inglés) para uno de los personajes animados con la ténica de stop motion. El movimiento se logra a través de la sucesión de fotografías y piezas de silicón que van moldeándose para recrear las acciones.

Así como con El extraño mundo de Jack, resulta curiosa la vinculación de Disney en una cinta cuya trama en algún momento se pensó que podría asustar a los niños. Sin embargo, más allá de los escenarios oscuros y personajes monstruosos y deformes, que han caracterizado a Burton, la película es amena, conmovedora y graciosa. Esto supone también un cambio en el público infantil que comienza a aceptar películas como Coraline, Paranorman y Frankenweenie, y que entiende que el cine también se ve en blanco y negro.

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Estreno: Frankenweenie

oct-31-2012 By cinefilo

Segunda película que estrena este año Tim Burton como director . Contentos deben estar los fans de este original director, que todo hay que decirlo, hoy no atraviesa por su mejor momento creativo. Luego de Sombras tenebrosas, llega el turno de Frankenweenie (ídem, 2012), basado en su propio cortometraje -live action- del mismo nombre realizado en el año 1984 y con actuaciones de Shelley Duvall y Daniel Stern, entre otros.

Tim Burton vuelve a la animación en esta cinta que no es otra cosa que un homenaje al clásico Frankenstein y, mas específicamente, a las geniales versiones hechas por la Universal Pictures en los años ’30.

En esta remake (sí, hasta de los cortos se hacen) podremos disfrutar de las voces de: Martin Landau, Christopher Lee -en poco tiempo lo veremos en la primera parte de El Hobbit-, Martin Short -lo veremos el próximo año en una versión animada de El mago de Oz- y Winona Ryder -la veremos el próximo año en Homefront-, entre otros.

Burton es también productor de esta cinta. Por otro lado, hay que decir que, como productor, este año estreno la bizarra Abraham Lincoln: Cazador de Vampiros.

A continuación les dejamos el avance de Frankenweenie. Que lo disfruten!

Frankenweenie

Frankenweenie

Año 1984, un joven Tim Burton realiza un corto llamado Frankenweenie, por el cual es despedido de Disney, la empresa en la que trabajaba, debido a que “era demasiado terrorífica”… que curioso que haya sido Disney, 28 años después la que haya distribuido el largometraje. Frankenweenie se hace “largo” y Tim Burton vuelve a hacernos creer en él. Lea el resto de la entrada »