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La importancia de la música en cine

dic-28-2012 By cinefilo

Muy a nuestro pesar,  hay una tendencia generalizada a valorar una película atendiendo exclusivamente a la calidad y grandeza de su imagen o a la profundidad del guión. De ahí, que en gran parte se califique como buena o mala. No estamos diciendo que no sea importante pero hay algo muy importante a tener en cuenta que se pasa bastante por alto: la música o banda sonora.

La calidad de un film puede variar en función de este último parámetro y es que, la sonorización de una película es una gran herramienta de ambientación para determinadas escenas. Muchos de los grandes compositores ayudan a reforzar pasajes alegres, melancólicos, terroríficos o de acción. Tanto es así, que no son pocas las ocasiones en las que un director no ve que su pieza funciona hasta encontrar una buena música. De hecho, varias veces se han tenido que contratar a varios compositores con la esperanza de que alguno de ellos de en el clavo. La música expresará aquellos sentimientos, circunstancias, pensamientos e ideas que podrán alcanzar y traspasar la sensibilidad del espectador y conseguir una transformación psicológica en él.

Bernard Herrmann fue un compositor estadounidense especializado en el género cinematográfico. Galardonado con un premio de la Academia a la mejor música de película dramática por su trabajo, ‘El hombre que vendió su alm’a (1941), es principalmente conocido por sus colaboraciones con Orson Welles (‘Ciudadano Kane’, ‘La guerra de los mundo’s) y con Alfred Hitchcock, director con el que Herrmann cosechará la mayoría de sus grandes éxitos (‘Vértigo’, ‘El hombre que sabía demasiado’, ‘Psicosis’).

Os mencionamos a esta figura de la música cinematográfica por una frase que va a dirigir el contenido de lo que qeda del post: “La música debe suplantar lo que los actores no alcanzan a decir, puede dar a entender sus sentimientos, y debe aportar lo que las palabras no son capaces de expresar”.

Respecto a esta frase de Herrmann, el equipo de ‘Detrás de las Cámaras’ ha elaborado un pequeño experimento en el que podremos ver que, con la misma secuencia pero con diferente música, la interpretación de la actriz, la historia y la atmósfera de las imágenes pueden variar completamente.

En el primer vídeo, hemos colocado una música de misterio a las imágenes. Por ello, parece que cuando la chica mira por la ventana está tramando algo, o incluso espiando a alguien. Por su mirada, incluso podemos descifrar que hay odio en ella y que lo que está pensando lo está haciendo de forma oculta a las demás personas.

En el segundo vídeo la historia cambia completamente. Se trata de una música alegre. Podríamos pensar perfectamente que la mirada de esa chica tenebrosa, ahora cambia a feliz. Parece que está mirando por la ventana de un cuarto de hotel en el que está disfrutando del paisaje y de sus vacaciones. La cosa no es para nada parecida al anterior ejemplo.

El tercer vídeo es mucho más melancólico. Le hemos puesto una música triste que recuerda a un desamor. En este caso, la joven está mirando por la ventana recordando a un amor pasado o un amor que no pudo ser, o incluso, viendo cómo su amor se aleja poco a poco sin que ella pueda hacer nada. Ahora, su rostro refleja tristeza, y tal vez, nos podríamos imaginar que el brillo de sus ojos puede acabar en alguna lágrima.

Finalmente, el último clip tiene una atmósfera terrorífica. En él, podríamos pensar que la chica va a ser atacada por detrás de un momento a otro sin darse cuenta del peligro que está corriendo. Cuando en las demás secuencias ella era el punto de mira, en ésta estamos muy pendientes de qué puede pasar por sus espaldas.

Bueno, y aquí os dejamos nuestro pequeño experimento que recalca la importancia de una buena banda sonora en una película para transmitir diferentes sensaciones. Es importante agradecer y mencionar la ayuda de la modelo: Gloria García Giménez (@Glowely), la cual se ha prestado sin ningún inconveniente.

No suelo hablar de noticias en mi blog, puesto que he preferido dedicarlo al análisis y a la reflexión sobre obras de distinta índole, pero en esta ocasión, el tema que se presenta está precisamente relacionado con la crítica cinematográfica y, por tanto, me parece un asunto interesante al respecto del cual reflexionar. Me refiero a la reciente publicación de los resultados de la encuesta que la revista Sight and Sound del Instituto de cine británico publica cada diez años. Esta vez Ciudadano Kane ha sido desbancada como mejor película de la historia tras 50 años en el primer puesto.

Seguramente muchos diréis que estas listas no determinan en ningún caso el valor de unas películas por encima de otras. Y tendréis razón. Pero, por otro lado, una lista como esta, especialmente cuando se basa en las opiniones de tantos expertos (846 críticos, distribuidores, académicos y programadores de todo el mundo) sirve para hacerse una idea de cómo ha cambiado la crítica cinematográfica a lo largo de los años y cuáles serán las directrices que, durante la próxima década, tomarán probablemente las academias de cine, tanto en la valoración de obras cinematográficas como en la enseñanza de cine en universidades.
Las opiniones de uno nunca pueden coincidir plenamente con listas como estas, pero ¿qué mejor que la media aritmética de las opiniones de personas que dedican su vida al análisis cinematográfico para orientar nuestro aprendizaje de cine? ¿Acaso no es como mínimo instructivo para hacernos una idea de la opinión general de los expertos y, de paso, para saber qué películas no hemos visto de entre aquellas que muchos otros consideran fundamentales?
Aunque sea por una cuestión de mera curiosidad, creo que es interesante echar un vistazo a esta lista. A esta en particular, porque además ha sido la más prestigiosa desde la primera encuesta realizada en 1952, donde El ladrón de bicicletas fue nombrada mejor película de la historia, antes de que en 1962 Ciudadano Kane le quitara el puesto, donde ha permanecido hasta la encuesta de este año.

He aquí la lista de las diez mejores películas de la historia según los críticos encuestados por el BFI a través de la revista Sight and Sound:

-1. Vértigo (De entre los muertos) (1958) – Alfred Hitchcock
-2. Ciudadano Kane (1941) – Orson Welles
-3. Cuentos de Tokio (1953) – Yasujiro Ozu
-4. La regla del juego (1939) – Jean Renoir
-5. Amanecer (1927) – F. W. Murnau
-6. 2001: Una odisea en el espacio (1968) – Stanley Kubrick
-7. Centauros del desierto (1956) – John Ford
-8. El hombre de la cámara (1929) – Dziga Vertov
-9. La pasión de Juana de Arco (1927) – Carl Theodor Dreyer
-10. Ocho y medio (1963) – Federico Fellini

Lo primero que ha sorprendido a todo el mundo y se ha recalcado en periódicos y televisión ha sido el triunfo de Vértigo por encima de Ciudadano Kane tras 50 años de supremacía de la segunda. Supremacía que, además, se ha convertido prácticamente en saber popular (casi todos teníamos en mente esta película como la considerada oficialmente mejor de la historia), precisamente a raíz, sobre todo, de los resultados de esta encuesta en particular a lo largo de los años. Bueno, pues por fin ha caído. Y digo “por fin”, porque esto ayuda un poco a relativizar los resultados de la lista.

Vértigo es una obra maestra deslumbrante, paranoica, obsesiva y repleta de matices de muy diversa índole, además de ser un ejercicio narrativo complejísimo, innovador en su momento y todavía impactante. Elementos habituales en Hitchcock se juntan con otros que no lo son tanto en una historia que rompe los moldes estructurales convencionales (al igual que otras películas del autor, como Psicosis) y se erige en esta ocasión como la película más votada por su importancia para la historia del cine.

Ciudadano Kane obtiene, por primera vez, un segundo puesto. Sigue, por tanto, considerándose merecidamente como una película fundamental para la historia del cine y demuestra seguir siendo una de las mejores desde la fecha de su estreno. La caída responde, probablemente, a que su dinamismo y su variedad de recursos a la hora de contar retrospectivamente la historia de este complejo personaje, ya han sido tan imitados y tan subrayados a través de medio siglo de teoría cinematográfica que, probablemente, cualquier experto encuestado la tenga demasiado masticada como para otorgarle el primer puesto con ganas, lo merezca o no.

Pero, para mí, la gran alegría de la lista es el inmenso reconocimiento recibido por la maravillosa Cuentos de Tokio. Mi película favorita, por cierto. Una obra que quizá incluso haya ganado con el tiempo, puesto que vista desde ahora, su concepción narrativa parece una propuesta radical: la cámara permanece fija constantemente (salvo en un momento crucial que hace de visagra a mitad de la historia), y muestra la vida familiar y las relaciones de los personajes dando una sensación de plena objetividad. Las claves de las palabras y las acciones de los personajes no se subrayan, y son presentadas como un detalle cotidiano más. Esta ausencia de énfasis es precisamente la responsable de que la historia resulte tan profundamente conmovedora, ya que el espectador siente que está viendo algo tremendamente real. El estilo de Ozu, en esta bella historia sobre unos ancianos que viajan a Tokio, se traduce en un pesimismo dulce tan especial que hace de esta película una obra irrepetible.

Por otro lado, Cuentos de Tokio también alcanzó el estatus de mejor película de la historia, al encabezar la lista llevada a cabo a través de las encuestas que, al mismo tiempo, se realizaron a 358 directores prestigiosos de todo el mundo (incluyendo a Woody Allen, Tarantino, Scorsese, Coppola, del Toro, Kaurismäki, etc). Las diez primeras películas de esta lista fueron las siguientes:

-1. Cuentos de Tokio (1953) – Yasujiro Ozu
-2. 2001: Una odisea en el espacio (1968) – Stanley Kubrick
-2. Ciudadano Kane (1941) – Orson Welles
-4. Ocho y medio (1963) – Federico Fellini
-5. Taxi Driver (1976) – Martin Scorsese
-6. Apocalypse Now (1979) – Francis Ford Coppola
-7. El padrino (1972) – Francis Ford Coppola
-7. Vértigo (De entre los muertos) (1958) – Alfred Hitchcock
-9. El espejo (1974) – Andrei Tarkovsky
-10. El ladrón de bicicletas (1949) – Vittorio De Sica

Sorprende ver, en esta lista, dos películas de Francis Ford Coppola, aunque me alegra que una de ellas sea Apocalypse Now. Vértigo aparece también en estas diez primeras, pero en séptima posición. También repiten Ocho y medio y, empatadas en una segunda posición, Ciudadano Kane y 2001: Una odisea en el espacio. Llama la atención, además, que cuatro de las diez películas pertenezcan a la década de los setenta.

En la lista de los expertos también hay varias cosas que comentar. Por mi parte, por ejemplo, aunque me fascina Vértigo, aún prefiero Psicosis, película que sin duda metería en una lista de las mejores de la historia. También comprendo la posición de La pasión de Juana de Arco, pese a que yo habría elegido antes Vampyr, también de Dreyer, que si mal no recuerdo, Hitchcock calificó como la única película que merecía ser vista dos veces.
Pero, poniéndonos un poco más objetivos, lo que verdaderamente extraña del “top ten” de los expertos, es la presencia de El hombre de la cámara, de Dziga Vertov, documental experimental que alcanza una insólita octava posición.

Hace unos días se publicó una versión de esta lista alargada hasta las 250 primeras (la adjunto a continuación), donde hay muchas más extrañezas: que El padrino esté por delante de El padrino: Parte II; que, estando Paris, Texas, no esté El cielo sobre Berlín; que estando Madame de… no esté Lola Montes; que El espíritu de la colmena esté por delante de Viridiana; que Metrópolis, no sólo no esté entre las primeras, sino que se vea por detrás de cosas como Deseando amar; que Deseando amar esté en la lista; que Mulholland Dr. esté tan arriba; ¡que no esté El bueno, el feo y el malo!; que Nosferatu esté tan abajo; que, estando Pozos de ambición, no esté Magnolia o Boogie Nights; que no haya nada de Jim Jarmusch; que Pasión de los fuertes no esté mucho más arriba (para mí incluso por delante de Centauros del desierto); que La matanza de Texas esté ahí; que La naranja mecánica esté ahí…

Hay muchas cosas que sorprenden para bien y para mal. Me ha gustado ver que El árbol de la vida se ha quedado a sólo un voto de entrar en las 100 primeras de la lista. También me ha gustado encontrar el clásico de Mikio Naruse Nubes flotantes, o la película de animación Mi vecino Totoro (poca animación hay en la lista, por cierto).

Antes de terminar el artículo, hago una pausa para transcribir aquí la lista de 250 películas, para que juzguéis por vosotros mismos (he puesto a todas su título español correspondiente siempre que lo tuvieran):

-1. Vértigo (De entre los muertos) (1958) – Alfred Hitchcock
-2. Ciudadano Kane (1941) – Orson Welles
-3. Cuentos de Tokio (1953) – Yasujiro Ozu
-4. La regla del juego (1939) – Jean Renoir
-5. Amanecer (1927) – F. W. Murnau
-6. 2001: Una odisea en el espacio (1968) – Stanley Kubrick
-7. Centauros del desierto (1956) – John Ford
-8. El hombre de la cámara (1929) – Dziga Vertov
-9. La pasión de Juana de Arco (1927) – Carl Theodor Dreyer
-10. Ocho y medio (1963) – Federico Fellini

-11. El acorazado Potemkin (1925) – Sergei M. Eissenstein
-12. L’Atalante (1934) – Jean Vigo
-13. Al final de la escapada (1960) – Jean-Luc Godard
-14. Apocalypse Now (1979) – Francis Ford Coppola
-15. Primavera tardía (1949) – Yasujiro Ozu
-16. Al azar de Baltasar (1966) – Robert bresson
-17. Los siete samuráis (1954) – Akira Kurosawa
-17. Persona (1966) – Ingmar Bergman
-19. El espejo (1974) – Andrei Tarkovsky
-20. Cantando bajo la lluvia (1951) – Stanley Donen y Gene Kelly
-21. La aventura (1960) – Michelangelo Antonioni
-21. El padrino (1972) – Francis Ford Coppola
-21. El desprecio (1963) – Jean-Luc Godard
-24. Rashomon (1950) – Akira Kurosawa
-24. La palabra (1955) – Carl Theodor Dreyer
-24. Deseando amar (2000) – Wong Kar Wai
-27. Andrei Rublev (1966) – Andrei Tarkovsky
-28. Mulholland Dr. (2003) – David Lynch
-29. Stalker (1979) – Andrei Tarkovsky
-29. Shoah (1985) – Claude Lanzmann
-31. Taxi Driver (1976) – Martin Scorsese
-31. El padrino: Parte II (1974) – Francis Ford Coppola
-33. El ladrón de bicicletas (1948) – Vittorio de Sica
-34. Psicosis (1960) – Alfred Hitchcock
-34. El maquinista de la General (1926) – Buster Keaton
-36. Sátántangó (1994) – Béla Tarr
-36. Metrópolis (1927) – Fritz Lang
-36. Jeanne Dielman, 23 quai du Commerce, 1080 Bruxelles (1975) – Chantal Akerman
-39. La dolce vita (1960) – Federico Fellini
-39. Los cuatrocientos golpes (1959) – François Truffaut
-41. La canción del camino (1955) – Satyajit Ray
-41. Te querré siempre (1954) – Roberto Rossellini
-43. Pierrot el loco (1965) – Jean-Luc Godard
-43. Close-Up (1989) – Abbas Kiarostami
-43. Con faldas y a lo loco (1959) – Billy Wilder
-43. Playtime (1967) – Jacques Tati
-43. Gertrud (1964) – Carl Theodor Dreyer
-48. Histoire(s) du cinéma (1998) – Jean-Luc Godard
-48. La batalla de Argel (1966) – Gillo Pontecorvo
-50. Luces de ciudad (1931) – Charles Chaplin
-50. Cuentos de la luna pálida de agosto (1953) – Kenji Mizoguchi
-50. La Jetée (1962) – Chris Marker

-53. Con la muerte en los talones (1959) – Alfred Hitchcock
-53. La ventana indiscreta (1954) – Alfred Hitchcock
-53. Toro salvaje (1980) – Martin Scorsese
-56. M, el vampiro de Dusseldorf (1931) – Fritz Lang
-57. El gatopardo (1963) – Luchino Visconti
-57. Sed de mal (1958) – Orson Welles
-59. El moderno Sherlock Holmes (1924) – Buster Keaton
-59. Barry Lyndon (1975) – Stanley Kubrick
-59. La maman et la putain (1973) – Jean Eustache
-59. El intendente Sansho (1954) – Kenji Mizoguchi
-63. Fresas salvajes (1957) – Ingmar Bergman
-63. Tiempos modernos (1936) – Charles Chaplin
-63. El crepúsculo de los dioses (1950) – Billy Wilder
-63. Pickpocket (1959) – Robert Bresson
-63. Rio Bravo (1958) – Howard Hawks
-69. Blade Runner (1982) – Ridley Scott
-69. Terciopelo azul (1986) – David Lynch
-69. Sans Soleil (1982) – Chris Marker
-69. Un condenado a muerte se ha escapado (1956) – Robert Bresson
-73. El tercer hombre (1949) – Carol Reed
-73. Eclipse (1962) – Michelangelo Antonioni
-73. Los niños del paraíso (1945) – Marcel Carné
-73. La gran ilusión (1937) – Jean Renoir
-73. Nashville (1975) – Robert Altman
-78. Chinatown (1974) – Roman Polanski
-78. Beau travail (1998) – Claire Denis
-78. Hasta que llegó su hora (1968) – Sergio Leone
-81. El cuarto mandamiento (1942) – Orson Welles
-81. Lawrence de Arabia (1962) – David Lean
-81. El espíritu de la colmena (1973) – Víctor Erice
-84. Fanny y Alexander (1984) – Ingmar Bergman
-84. Casablanca (1942) – Michael Curtiz
-84. El color de la granada (1968) – Sergei Parajanov
-84. Avaricia (1925) – Erich von Stroheim
-84. A brighter summer day (1991) – Edward Yang
-84. Grupo salvaje (1969) – Sam Peckinpah
-90. Una partida de campo (1936) – Jean Renoir
-90. Aguirre, la cólera de Dios (1972) – Werner Herzog
-90. A vida o muerte (1946) – Michael Powell y Emeric Pressburger
-93. El séptimo sello (1957) – Ingmar Bergman
-93. Un perro andaluz (1928) – Luis Buñuel
-93. Intolerancia (1916) – D. W. Griffith
-93. Yi yi (1999) – Edward Yang
-93. Coronel Blimp (1943) – Michael Powell y Emeric Pressburger
-93. Touki Bouki (1973) – Djibril Diop Mambéty
-93. Todos nos llamamos Alí (1974) – Rainer Werner Fassbinder
-93. Imitación a la vida (1959) – Douglas Sirk
-93. Madame de… (1953) – Max Ophüls

-102. Wavelength (1967) – Michael Snow
-102. El conformista (1970) – Bernardo Bertolucci
-102. El viaje de los comediantes (1975) – Theodorus Angelopoulos
-102. Meshes of the afternoon (1943) – Maya Deren y Alexander Hammid
-102. 2 ou 3 choses que je sais d’elle (1967) – Jean-Luc Godard
-102. El árbol de la vida (2010) – Terrence Malick
-102. Iván el terrible (1945) – Sergei M. Eisenstein
-102. El año pasado en Marienbad (1961) – Alain Resnais
-110. Las tres noches de Eva – Preston Sturges
-110. Los olvidados (1955) – Luis Buñuel
-110. La fiera de mi niña (1938) – Howard Hawks
-110. Performance (1970) – Donald Cammell y Nicolas Roeg
-110. El reportero (1974) – Michelangelo Antonioni
-110. Viridiana (1961) – Luis Buñuel
-110. La edad de oro (1930) – Luis Buñuel
-117. Un cuento de Canterbury (1944) – Michael Powell y Emeric Pressburger
-117. Mouchette (1966) – Robert Bresson
-117. Teléfono rojo, volamos hacia Moscú (1963) – Stanley Kubrick
-117. Nosferatu (1922) – F. W. Murnau
-117. Las zapatillas rojas (1948) – Michael Powell y Emeric Pressburger
-117. Un ladrón en la alcoba (1932) – Ernst Lubitsch
-117. Ciudad doliente (1989) – Hou Hsiao-hsien
-117. Amarcord (1972) – Federico Fellini
-117. El hombre que mató a Liberty Valance (1962) – John Ford
-117. Días del cielo (1978) – Terrence Malick
-127. Xiao cheng zhi chun (1948) – Fei Mu
-127. Haz lo que debas (1989) – Spike Lee
-127. Out 1 (1990) – Jacques Rivette
-127. Tropical malady (2004) – Apichatpong Weerasethakul
-127. El río (1951) – Jean Renoir
-127. Jules y Jim (1962) – François Truffaut
-127. Pulp Fiction (1994) – Quentin Tarantino
-127. Cita en St. Louis (1944) – Vicente Minnelli
-127. El dinero (1983) – Robert Bresson
-127. Vivir (1952) – Akira Kurosawa
-127. Tres colores: Azul (1993) – Krzysztof Kieslowski
-127. Amenaza en la sombra (1973) – Nicolas Roeg
-127. Celine y Julie van en barco (1974) – Jacques Rivette
-127. Annie Hall (1977) – Woody Allen
-127. El apartamento (1960) – Billy Wilder
-127. El último (1924) – F. W. Murnau
-127. Hiroshima mon amour (1959) – Alain Resnais
-144. Blow up (1966) – Michelangelo Antonioni
-144. El gran dictador (1940) – Charles Chaplin
-144. Memorias del subdesarrollo (1968) – Tomás Gutiérrez Alea
-144. El diario de un cura de campaña (1951) – Robert Bresson
-144. Chungking Express (1994) – Wong Kar Wai
-144. Ser o no ser (1942) – Ernst Lubitsch
-144. Una mujer bajo la influencia (1974) – John Cassavetes
-144. Napoleón (1927) – Abel Gance
-144. Vivir su vida (1962) – Jean-Luc Godard
-144. El mago de Oz (1939) – Victor Fleming
-154. Marketa Lazarová (1967) – Frantisek Vlácil
-154. Caché (Escondido) (2004) – Michael Haneke
-154. El resplandor (1980) – Stanley Kubrick
-154. Solaris (1972) – Andrei Tarkovsky
-154. Campanadas a medianoche (1966) – Orson Welles
-154. La quimera del oro (1925) – Charles Chaplin
-154. Carta de una desconocida (1948) – Max Ophüls
-154. Breve encuentro (1945) – David Lean
-154. En un lugar solitario (1950) – Nicholas Ray
-154. Narciso negro (1947) – Michael Powell y Emeric Pressburger
-154. Mi vecino Totoro (1988) – Hayao Miyazaki
-154. Sólo los ángeles tienen alas (1939) – Howard Hawks
-154. Vampyr (1932) – Carl Theodor Dreyer
-154. Masacre (ven y mira) (1985) – Elem Klimov
-154. Distant voices, still lives (1988) – Terence Davies
-154. Érase una vez en América (1983) – Sergio Leone
-154. Gritos y susurros (1957) – Ingmar Bergman
-171. King Kong (1933) – Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack
-171. Armonías de Werckmeister (2000) – Béla Tarr
-171. La guerra de las galaxias (1977) – George Lucas
-171. Encadenados (1946) – Alfred Hitchcock
-171. Luna nueva (1939) – Howard Hawks
-171. Uno de los nuestros (1990) – Martin Scorsese
-171. Los paraguas de Cherburgo (1964) – Jacques Demy
-171. Viaje a la Luna (1902) – Georges Méliès
-171. Chantaje en Broadway (1957) – Alexander Mackendrick
-171. Ocho sentencias de muerte (1949) – Robert Hamer
-171. Tabú (1931) – F. W. Murnau
-171. La tierra (1930) – Aleksandr Dovzhenko
-183. Rompiendo las olas (1996) – Lars von Trier
-183. Las uvas de la ira (1940) – John Ford
-183. Paris, Texas (1984) – Wim Wenders
-183. E.T., el extraterrestre (1982) – Steven Spielberg
-183. Roma, ciudad abierta (1945) – Roberto Rossellini
-183. Faces (1968) – John Cassavetes
-183. Jalsaghar (1958) – Satyajit Ray
-183. Historia del último crisantemo (1939) – Kenji Mizoguchi
-183. Xia nu (1969) – King Hu
-183. Listen to Britain (1942) – Humphrey Jennings y Stewart McAllister
-183. Dies irae (1943) – Carl Theodor Dreyer
-183. La delgada línea roja (1998) – Terrence Malick
-183. Cabeza borradora (1976) – David Lynch
-183. La matanza de Texas (1974) – Tobe Hooper
-183. El discreto encanto de la burguesía (1972) – Luis Buñuel
-183. La conversación (1974) – Francis Ford Coppola
-183. Retorno al pasado (1947) – Jacques Tourneur
-183. He nacido, pero… (1932) – Yasujiro Ozu
-183. I know where i’m going! (1945) – Michael Powell y Emeric Pressburger
-202. Moartea domnului Lazarescu (2005) – Cristi Puiu
-202. El desierto rojo (1964) – Michelangelo Antonioni
-202. Chelsea girls (1966) – Andy Warhol y Paul Morrisey
-202. Malas tierras (1973) – Terrence Malick
-202. En el curso del tiempo (1976) – Wim Wenders
-202. Pozos de ambición (2007) – Paul Thomas Anderson
-202. WALL-E (2008) – Andrew Stanton
-202. Berlin Alexanderplatz (1980) – Rainer Werner Fassbinder
-202. Videodrome (1983) – David Cronenberg
-202. Las margaritas (1966) – Vera Chytilová
-202. Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas (2010) – Apichatpong Weerasethakul
-202. Manhattan (1979) – Woody Allen
-202. Cleo de 5 a 7 (1962) – Agnès Varda
-202. Tiexi qu (2002) – Wang Bing
-202. El arca rusa (2002) – Aleksandr Sokurov
-202. Skazka skazok (1979) – Yuri Norstein
-202. El viaje de Chihiro (2001) – Hayao Miyazaki
-202. La strada (1954) – Federico Fellini
-202. Paisà (1946) – Roberto Rossellini
-202. El bazar de las sorpresas (1940) – Ernst Lubitsch
-202. El sueño eterno (1946) – Howard Hawks
-202. Killer of sheep (1977) – Charles Burnett
-202. Wanda (1970) – Barbara Loden
-202. Alemania, año cero (1948) – Roberto Rossellini
-202. La vida de Oharu (1952) – Kenji Mizoguchi
-202. El ejército de las sombras (1969) – Jean-Pierre Melville
-202. Salo, o los 120 días de Sodoma (1975) – Pier Paolo Pasolini
-202. Sopa de ganso (1933) – Leo McCarey
-202. El diablo, probablemente (1977) – Robert Bresson
-202. Turin horse (2011) – Béla Tarr
-202. Love Streams (Corrientes de amor) (1984) – John Cassavetes
-202. El ángel exterminador (1962) – Luis Buñuel
-202. Nubes flotantes (1955) – Mikio Naruse
-202. El piano (1992) – Jane Campion
-235. Lo que el viento se llevó (1939) – Victor Fleming
-235. Melancolía (2011) – Lars von Trier
-235. Khaneh siah ast (1962) – Forough Farrokhzad
-235. El gabinete del doctor Caligari (1919) – Robert Wiene
-235. Río rojo (1947) – Howard Hawks y Arthur Rosson
-235. La naranja mecánica (1971) – Stanley Kubrick
-235. Carretera asfaltada en dos direcciones (1971) – Monte Hellman
-235. El sabor del sake (1962) – Yasujiro Ozu
-235. The thin blue line (1989) – Errol Morris
-235. El mundo de Apu (1958) – Satyajit Ray
-235. El testamento del doctor Mabuse (1933) – Fritz Lang
-235. Pasión de los fuertes (1946) – John Ford
-235. La doble vida de Verónica (1991) – Krzysztof Kieslowski
-235. Kes (1969) – Ken Loach
-235. Tres colores: Rojo (1994) – Krzysztof Kieslowski

En el número de septiembre de la revista (que me alegro de tener entre las manos) hay mucha más información sobre las encuestas y muchos más datos de entre los cuales, algunos de los más interesantes son las elecciones de ciertos directores en particular. Como por ejemplo, que Michael Mann haya osado incluir Avatar en su lista de diez películas; que el frío y sobrio Assayas haya elegido, entre otras, El árbol de la vida; que Bong Joon-Ho (Crónica de un asesino en serie, The Host) haya tenido el valor de apuntar la desconcertante Cure de Kiyoshi Kurosawa o la relativamente reciente Zodiac de David Fincher; que Coppola incluyese dos de su coetáneo Scorsesse; que Guillermo del Toro no nos sorprenda al escoger clásicos como Frankenstein, La parada de los monstruos, Nosferatu o La bella y la bestia (la de Cocteau); que Kaurismäki tampoco sorprenda eligiendo todo películas de antes de los 70; que José Luis Guerín repitiera directores apuntando tres de Chaplin, dos de Dreyer y dos de Ozu; que Kore-Eda haga tanto hincapié en su mención de Nubes flotantes de Naruse; que Fernando Meirelles incluya dos de Terrence Malick; que la mayoría de las elecciones de Sam Mendes sean tan recientes; que la mayoría de las de Tarantino también lo sean (incluyendo, valientemente, Jóvenes desorientados de Richard Linklater); que casi la mitad de las de Scorsesse sean italianas; que Béla Tarr no cite nada de Tarkovsky…
Es digno de mencionar que conforme a los votos de los críticos, los cinco directores más valorados de la historia son, por este orden: Alfred Hitchcock, Jean-Luc Godard, Orson Welles, Yasujiro Ozu y Jean Renoir. No sólo me sorprende ver a Godard tan arriba, sino a John Ford relegado a una sexta posición.

Para terminar, no me queda nada más que decir sobre todo esto aparte de que, por mucho que entre las películas que conocemos algunas elecciones nos sorprendan radicalmente (para bien o para mal), sobre las que no conocemos no tenemos nada que decir. Aunque eso tiene solución. Yo, por mi parte, revisaré minuciosamente esta lista de 250 películas y me apuntaré todas aquellas que no haya visto, aunque sea para poder opinar. Y con suerte quizá, de paso, descubro alguna que otra obra maravillosa.

Largometrajes como ‘Blade Runner’, ‘¡Qué bello es vivir!’, ‘La noche del cazador’, ‘Ciudadano Kane’, ‘The Rocky Horror Picture Show’ o ‘La fiera de mi niña’ son hoy venerados como clásicos por legiones de seguidores. Muchos de ellos fueron, sin embargo, incomprendidos por la crítica o el público durante su estreno. El libro ‘Cult Movies. Las películas de nuestra vida’ repasa algunos de estos títulos.

Foto de Harrison Ford, en un fotograma de la película `Blade Runner´

Harrison Ford, en un fotograma de la película `Blade Runner´.

Los productores de Blade Runner nunca imaginaron que aquel largometraje, que fue un relativo fracaso en 1982, se convertiría en una de las películas más influyentes de la historia del cine.

Como desvela Juan Tejero en su libro Cult Movies. Las películas de nuestra vida, muchos de los críticos de la época calificaron el filme de pretencioso, mientras que otros, más clarividentes, consideraron que la adaptación de la novela de Philip K Dick era una auténtica joya.

El tiempo parece que ha dado la razón a estos últimos. No es el primer ni único caso en el que una cinta recibe el rechazo de la crítica y el público en su fecha de estreno en salas para conseguir el reconocimiento años después.

En algunos casos, como muestra Tejero, la mala recepción de la cinta cercenó la carrera de sus responsables. Ese es el caso de La noche del cazador (1955), la única película como realizador del actor Charles Laughton.

El fracaso comercial fue tan rotundo y el recibimiento crítico en el momento de su estreno fue tan poco entusiasta que la estrella británica nunca volvió a dirigir.

Más curiosa fue la trayectoria de The Rocky Horror Picture Show (1975), una de las películas más bizarras de la Historia. Esta mezcla de musical, película de terror y comedia fue un verdadero fiasco cuando llegó a las salas por primera vez.

Sin embargo, sus responsables tuvieron la gran idea de colocarla en las sesiones nocturnas de varios cines. Fue entonces cuando empezó a ganarse un público fiel, que no dudaba en disfrazarse como los estrambóticos personajes y recitar al pie de la letra los diálogos.

Cult movies nos descubre también como algunos clásicos que hoy consideramos esenciales, como Ciudadano Kane (1940) o ¡Qué bello es vivir! (1946), no siempre gozaron del respaldo que tienen en la actualidad.

La obra maestra de Orson Welles fue recibida con buenas críticas por parte de la prensa especializada, que supo valorar las innovaciones del largometraje.

Sin embargo, el boicot de las cabeceras pertenecientes a William Randolph Hearst, que se sintió dolido por las evidentes referencias a su vida, y una cierta incomprensión de gran parte del público convirtieron a la película en un fracaso de taquilla.

La Academia de Hollywood, por su parte, se limitó a premiar con un Óscar el magnífico guion escrito por Welles y Herman Mankiewicz. Tendrían que pasar años para que Cahiers du Cinéma, la revista más prestigiosa sobre el séptimo arte, la coronara como la mejor película del cine.

Tampoco tuvo mucha suerte en su estreno ¡Qué bello es vivir! (1946), una cinta esencial para cualquier Navidad.

Como nos descubre Tejero, la crítica consideró el largometraje como otra película de buenas intenciones de su director, Frank Capra. El fracaso económico precipitó, además, la caída de Liberty Films, la productora del cineasta.

Otro hito de la comedia como La fiera de mi niña (1938) tampoco causó una gran impresión entre la crítica y el público de los años 30, aunque hoy sea considerada un clásico incontestable.

Quizá la historia de una joven rica y un sabio que se meten en mil líos fue considerada demasiado avanzada para la época. La cinta, además, consolidó la fama de su protagonista, Katharine Hepburn, como veneno para la taquilla.

La actriz rompería su mala racha con Historias de Filadelfia (1940), una comedia donde volvería a trabajar con el gran Cary Grant.

Son solo algunos ejemplos de los muchos que incluye Cult movies. Las películas de nuestra vida, un libro que demuestra que los clásicos de culto no nacen, sino que se hacen con el paso del tiempo.

En este impresionante archivo, reunido desde 1939 por una tienda de Manhattan llamada “Movie Star News”, figuran carteles de títulos tan emblemáticos como “King Kong” (1933), “Ciudadano Kane” (1941), “Lo que el viento se llevó” (1939) y “El padrino” (1972), y negativos de astros del celuloide como Charles Chaplin, James Dean, Cary Grant, Judy Garland, Orson Welles y Marylin Monroe.

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Carteles, como el de “Ciudadano Kane” entran en la subasta

El mayor archivo gráfico del mundo sobre estrellas y películas de Hollywood saldrá a subasta el próximo año debido al cierre de una tienda de Nueva York que durante más de siete décadas había atesorado tres millones de, negativos, carteles, fotos y grabados que capturan la historia más memorable del cine.
“Hay representadas más de 11.000 películas y unos 5.000 actores, es la colección más completa del mundo y, lo que es más importante, incluye negativos nunca vistos y que son los únicos ejemplares que han sobrevivido”, explicó hoy a Efe Arlan Ettinger, presidente de Guernsey’s, la casa de subastas a la que se ha adjudicado la venta.
En este impresionante archivo, reunido desde 1939 por una tienda de Manhattan llamada “Movie Star News”, figuran carteles de títulos tan emblemáticos como “King Kong” (1933), “Ciudadano Kane” (1941), “Lo que el viento se llevó” (1939) y “El padrino” (1972), y negativos de astros del celuloide como Charles Chaplin, James Dean, Cary Grant, Judy Garland, Orson Welles y Marylin Monroe.
“Se calcula que, sólo de Monroe, puede haber entre 600 y 1.000 fotografías nunca vistas. Pero no sólo hay documentos de gigantes de la pantalla, sino también de caras que resultarán familiares para los espectadores, quienes las habrán visto muchísimas veces, aunque no sepan sus nombres”, añadió.
Este archivo gráfico de tres millones de unidades fue a parar a Movie Star News a lo largo del tiempo desde los grandes estudios cinematográficos, que “no tenían tiempo para gestionar los negativos que generaban, por lo que decidieron delegar el servicio de distribución en una empresa especializada que actuara como conducto.
Según explicó Ettinger, la tienda se encargaba de hacer copias de los negativos para venderlas a los aficionados, pero la expansión de internet restó sentido a su función como distribuidora, por lo que ha acabado cerrando sus puertas.
El archivo ha sido comprado por una compañía de Las Vegas dedicada al coleccionismo, y será puesto a la venta a comienzos del próximo año, en una subasta que, según Ettinger, se pretende realizar en tres tandas, ordenadas por actores, el género de las películas o sus títulos, “cuando tengan entidad por sí mismos”.
También se le asignará una sección aparte a Bettie Page (1923-2008), la modelo estadounidense que se convirtió en un icono de los póster y que mantenía una estrecha amistad con uno de los fundadores de la tienda, Irving Klaw.
Éste aprovechó su relación con ella para darle una nueva dimensión al negocio y tomar él mismo fotografías de artistas ligeras de ropa, portando objetos como cuerdas o fustas, que también ponía a la venta, entre ellas hasta 1.500 de Page.
Klaw tuvo que comparecer por este motivo en 1955 ante un subcomité del Senado estadounidense que vigilaba la difusión de materiales obscenos y pornográficos.
“No es que sean unas fotos especialmente escandalosas o provocativas para lo que estamos acostumbrados hoy en día, de hecho, son muy inocentes comparadas con los anuncios publicitarios actuales, pero en la década de los cuarenta y cincuenta, el mundo era diferente”, puntualizó Ettinger.
Por el momento, la tienda se está vaciando, “una tarea nada fácil”, según Ettinger, y los que hasta ahora han sido sus habitantes están abandonando la que fue su casa durante 73 años, en busca de un nuevo hogar que quiera acoger a unos inquilinos de película.

Blade Runner, ¿Quién vive?

jul-9-2012 By cinefilo

El futuro en el cine se presenta blanco y aséptico. El de Blade Runner es sucio, la atmósfera es sórdida, se diría que irrespirable. Todo está lleno de humos y mugre bajo una perpetua lluvia. La Tierra es ya un lugar poco menos que apocalíptico. En las inhabitables ciudades se come mal y los omnipresentes neones de los anuncios publicitarios ocupan cualquier espacio. Incluso se encuentran instalados en vehículos voladores para que su acoso al ciudadano sea constante. La suciedad se eleva hasta los cielos por lo que el día no pasa de ser una especie de crepúsculo. Los grandes avances tecnológicos no se traducen en unas condiciones de vida mejores para los humanos, más bien ocurre todo lo contrario. No es un futuro exagerado tal y como lo hemos visto representado en un sinfín de filmes. En Blade Runner conviven los coches que sobrevuelan la ciudad y las bicicletas. La globalización ha alcanzado su máxima expresión, todas las nacionalidades se cruzan por calles atestadas de gente y se escuchan innumerables lenguas en los mismos espacios y al mismo tiempo. Todo esto hace que el futuro en Blade Runner resulte sobrecogedor y terriblemente creíble. Aquellos que tienen recursos ya se han largado de la Tierra para emprender una nueva vida en las lejanas colonias exteriores, en otros mundos.

Junto con la maravillosa banda sonora de Vangelis, este panorama es el marco que envuelve la película Blade Runner de 1982. EL film dirigido por Ridley Scott, basado vagamente en la novela de Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, fue fríamente acogido por la crítica tanto americana como europea. Hoy es una película de culto. Si Ciudadano Kane es la película de los 40 y si El Padrino es la de los 70, Blade Runner es la de los 80. Hay un antes y un después de Blade Runner en la historia del cine. El film de Scott, en principio, se puede clasificar dentro del género de ciencia ficción, aunque en esta historia hay mucho de cine negro y mucho de western. Su apariencia es sencilla, la trama parece poco pretenciosa, e incluso puede que tras un primer visionado resulte absurda. Pero su trasfondo es enorme. Su contenido da para hablar durante horas y horas. Amor, vida, angustia, mucha angustia, y muerte.

La Tyrell Corporation es una gran compañía dedicada a trabajos de manipulación genética. Su éticamente cuestionable labor consiste en crear criaturas muy similares a los propios humanos, unos androides denominados en el film replicantes, los Nexus 6, que cuentan con una fuerza y agilidad superior y una inteligencia al menos igual a la de sus ingenieros creadores. Son los esclavos de este futuro, los encargados de los trabajos más peligrosos y duros en las colonias del exterior y cuya presencia está prohibida y perseguida en la Tierra. En sus mentes se les ha implantado un pasado que no es suyo. Pasado. El pasado es otra de las piedras angulares sobre la que gira la película. El replicante León se aferra con fuerza a sus viejas, y falsas, fotografías.  El pasado es la base sobre la que se sustenta nuestra identidad, el pasado delimita lo que somos en el presente. Otra pieza clave son las emociones y empatía de las que en un principio estos replicantes carecen por completo. De ahí la eficiencia del llamado test Voight – Kampff, empleado para delatar replicantes midiendo respuestas físicas involuntarias ante estímulos emocionales. La validez de esta prueba se va poniendo en entredicho a medida que avanza la película, pues se pone de manifiesto la evolución de estos replicantes de última generación hasta alcanzar el desarrollo de sus propias emociones que, entre otras cosas, lejos adoptar una postura resignada, les lanza a una rebelión en Marte que les libere del yugo humano. Como medida de prevención ante todo esto, los replicantes están programados para vivir durante 4 años. Tras este exiguo plazo mueren irremisiblemente. Y es esta muerte cercana, la certeza de un próximo final, la angustia vital que atenaza a los replicantes. Los replicantes, de alguna manera, se rebelan al mismo tiempo contra su propia condición y destino y no se muestran dispuestos a aceptar estas reglas de juego. Su líder, Roy, encarnado magistralmente por el actor Rutger Hauer, en una carrera contra reloj, se lanza en busca de su creador, el Sr. Tyrell, con el objetivo de lograr prolongar su vida. Ante la negativa, Roy, este ángel caído, en una memorable escena, asesina a su creador, acaba con el padre. Dios ha muerto. Aparece frente a nosotros el superhombre de Nietzsche.

Deckard, encarnado por Harrison Ford, es un ex policía mercenario, un ex Blade Runner.  Los Blade Runner tienen la misión de perseguir y matar, en la película se emplea el eufemismo retirar, a los replicantes díscolos que se rebelan contra las reglas establecidas. En la reciente versión director´s cut del film se ha eliminado la voz en off que constantemente explicaba las emociones y sentimientos a la vez que justificaba el comportamiento y las acciones de Deckard. Sin esta voz en off el policía queda retratado como un ser antipático, cobarde y despiadado, un canalla capaz de matar a replicantes femeninas por la espalda sin que le tiemble el pulso. Es esa voz en off la que suaviza a un Harrison Ford que poco tiempo atrás había interpretado al héroe bueno en films como Indiana Jones o Star Wars. Reunido con Rachel, la joven secretaria del Sr. Tyrell, queda patente su frialdad y escasa empatía al afirmar, sin muchos miramientos, que ella es asimismo una replicante más, sumiendo de este modo a la joven en un estado de shock. O con los escasamente delicados modos que Deckard emplea para obtener los favores carnales de la mujer replicante. Los únicos atisbos de humanidad del Blade Runner se manifiestan en la relación sentimental que iniciará poco después con Rachel.

Roy, el líder de los replicantes rebeldes, afectado profundamente por la retirada Pris, un modelo de replicante “básico de placer”  retirada por Deckard, y sabiendo que su tiempo se está acabando,  acabará por cruzarse con el Blade Runner para culminar su venganza.

Es toda una experiencia vivir con miedo ¿verdad? Eso es lo que significa ser esclavo.

Tras el esperado enfrentamiento sobre la azotea de un edificio, Deckard queda aparatosamente agarrado a una cornisa a punto de caer al vacío. En un giro inesperado Roy le agarra y le salva la vida pronunciando sus últimas palabras justo antes de completar su ciclo vital de 4 años. Las palabras de Roy aludiendo una vez más  a los recuerdos y la memoria pasarían a la posteridad de la historia de la cinematografía y le robaría todo el protagonismo del film a un atónito Deckard. Son las palabras de quien desea vivir pero no puede hacerlo:

Yo… he visto cosas que vosotros no creeríais: Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán… en el tiempo… como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.

Dejamos para el final a un extraño personaje que pese a sus apariciones esporádicas condiciona el film.  Se trata de un oscuro policía, Gaff, encarnado por el actor Edward James Olmos, que se ayuda de un bastón y se muestra aficionado a los origamis o papiroflexia. Da la sensación de que Gaff conoce todo sobre Deckard, y parece saber en todo momento en qué lugar se encuentra el Blade Runner. Aparece justo después de su encuentro con Roy para devolverle la pistola que había perdido en la lucha y pronunciar unas palabras refiriéndose a la replicante Rachel con la que Deckard ha iniciado una relación, condensando, así, el principal motivo de la película:

Lástima que ella no pueda vivir, pero ¿quién vive?

Tras escuchar esto el Blade Runner se dirige rápidamente a su apartamento temiendo que Rachel haya sido definitivamente retirada. Rachel se encuentra sana y salva, pero Deckard encuentra un unicornio de papel que delata la presencia de Gaff. Curiosa y casualmente Deckard había soñado con un unicornio recientemente (la escena aparece en la versión director´s cut). “Durante la Edad Media era perseguido por su cuerno ya que brindaba protección contra todos los venenos así como enfermedades, lo cual lo hacía muy longevo a quien se lo administraba” (fuente: Wikipedia). Es como si la actividad mental del Blade Runner fuese conocida por terceros, en este caso por el policía Gaff. ¿Acaso es Deckard también un replicante? ¡Kinship!: es el grito del replicante Roy justo en el momento en el que salva la vida a Deckard y con el que hace referencia a los lazos de parentesco (el grito no aparece ni en la versión española doblada ni en la subtitulada)

¿Es Gaff el auténtico Blade Runner y Deckard su herramienta de trabajo? ¿Quién es aquí más humano? Humano, demasiado humano. Nuevamente Nietzsche, el apego a la vida y los enfrentamientos morales que a menudo ello conlleva.