Cinemascope

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El artista y la modelo es una gran película de Fernando Trueba que nos habla del proceso de creación y la relación del artista con su entorno. Llevo siguiendo a Fernando Trueba desde la mítica Ópera Prima allá por el año 1980 y no me ha defraudado nunca y lo bueno es que siempre te ofrece sorpresas agradables, aquí a una bellísima Aida Folch, un inconmesurable Jean Rochefort y una gratísima reaparición de Claudia Cardinale; pero el secreto está en el guión del mismo Fernando Trueba con Jean Claude Carriére y la supervisión desde el más allá de Rafael Azcona.

El proceso de cración o perseguir hasta el fin una idea, quizás sean los argumentos esenciales de esta película sólo para paladares exquisitos.

El artista y la modelo

sep-23-2012 By cinefilo

Director: Fernando Trueba Intérpretes: Jean Rochefort, Aida Folch, Claudia Cardinale, Götz Otto País

El LEVANTE ALMERIENSE ha sido el escenario de cientos de películas desde los años 50 hasta la actualidad. Desde ‘Lawrence de Arabia’, ‘Indiana Jones y la última cruzada‘, ‘Cleopatra’, ‘Patton a filmes más actuales como ’800 balas’ o ‘Camino’. Son solo algunos de los títulos destacados que atrajeron a actores como Clint Eastwood, Arnold Schwarzenegger, Claudia Cardinale, Liz Taylor o incluso John Lennon hasta estas tierras.

Los peculiares paisajes del desierto de Tabernas, sus acantilados, las playas vírgenes del parque natural Cabo de Gata-Níjar, y su espléndida luz han logrado que estos espacios se hayan convertido en platós naturales de cientos de cintas. Aunque el género por excelencia que ha dado mayor protagonismo al LEVANTE ALMERIENSE ha sido el ‘western’, aquí se han rodado películas de temáticas muy diversas desde dramas a históricas. Y en la actualidad se siguen rodando anuncios, vídeos musicales y películas de forma periódica.

PELÍCULAS DESTACADAS

  • ‘Lawrence de Arabia’. Las grandes dunas que recorrían Peter O’Toole, Omar Sharif o Anthony Quinn en esta película pertenecen al Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. También se rodó en Carboneras, en el paraje conocido como El Algarrobico donde, se construyó un poblado de carácter oriental, que era una reproducción exacta de la ciudad jordana de Aqaba.

Photographs & Memories #33

sep-29-2011 By cinefilo

Claudia Cardinale. 8 1/2 (Federico Fellini, 1963)

(c) 2011 by J.C. Planells
  
Desde hace algún tiempo menudean los premios y homenajes a Claudia Cardinale, una de las más conocidas e importantes actrices del cine italiano, glorioso cine en épocas añoradas. Se ha descubierto que ha rebasado los setenta años, que se conserva bien para su edad, que sigue haciendo cositas y, por consiguiente, es cuestión de agasajarla con premios, medallas, títulos y distinciones; suele pasar a veces con los actores: se les olvida y de repente, nos acordamos de que aún siguen vivos y corremos a celebrarlo. Ella, la mar de fina y discreta, lo agradece sonriendo y contando alguna anécdota de los muchísimos rodajes en que ha intervenido.
Claudia Cardinale, es, en efecto, una de las muchas grandes actrices que fueron bandera de ese cine italiano, abundante en señoras estupendas: la Loren, la Lollo, la Pampanini, la Schiaffino, la Mangano, la Podestà y, claro, la Cardinale. Los fans y admiradores las llamamos así: “la Loren”, “la Lollo”, por aquello de la estima y la confianza y el privilegio que tenemos como tales fans y admiradores; el resto de la gente debe llamarlas por su nombre y apellido completo. Muchas de ellas se dieron a conocer en concursos de belleza y muchas de ellas se casaron con productores de cine (la Loren, la Mangano, la Schiaffino y la Cardinale), lo cual evidentemente, podría hacer pensar a más de uno que quizá sería interesante convertirse en productor de cine. Aquí podría contar cómo en 1970 puse veinte duros para producir un cortometraje, básicamente para ver si me lo hacía con la chica que metí de protagonista, pero no creo que esa historia resulte muy interesante. Por otra parte, hacerse productor en España significa exponerse a hacérselo con Belén Esteban, Elsa Pataki o las hermanas Cruz, y, sinceramente, no es algo que me apetezca mucho.
Volvamos a la Cardinale (Claudia Cardinale para ustedes). Hay algo que la diferencia del resto de las maggioratas: empezó después que las más conocidas (Loren y Lollobrigida) y ha sido siempre bastante discreta, menos diva y más terrenal que estas dos; parecía más la amiga de todos que no una diva del cine, aun habiendo llegado a ello por méritos propios. Nacida como Claudina Josefina Rosa Cardinale en Túnez en 1939 (otras fuentes dan 1938, vete a saber por qué) de familia siciliana, ganó el típico concurso de belleza a la italiana más guapa residente en Túnez cuando tenía unos 17 años. Para celebrar dicha belleza, alguien que no tenía nada mejor que hacer la violó, a consecuencia de lo cual tuvo un hijo, Patrick, cuya existencia mantuvo en secreto durante años y que sería reconocido por el que se convertiría en su marido, el productor Franco Cristaldi (lo que llevó a algunos a creer que era hijo de él); la Cardinale no contó la verdad de lo ocurrido hasta que escribió su autobiografía. Debutó en el cine en 1958 con un pequeño papel en Goha, una coproducción entre Francia y Túnez, y ese mismo año ya apareció en otro más destacado en Rufufú, uno de los grandes clásicos de la comedia italiana. Entre los títulos que rodó a continuación figuran películas como Rocco y sus hermanos, El gatopardo, Sandra, La chica con la maleta, Los indiferentes, El bello Antonio… El éxito artístico y de público de estas películas, y de muchas otras, llamó la atención del cine americano, que ya había “captado” a la Loren y a la Lollo, y trató de hacerlo con la Cardinale; pero nuestra Claudia no estaba muy interesada por rodar en Hollywood, y sus apariciones en producciones americanas son escasas, aunque podemos verla en títulos tan estimables como La pantera rosa, No hagan olas  y Los profesionales

Su filmografía de la década de 1960 es casi irreprochable: además de los títulos mencionados anteriormente hallamos otros tan interesantes como El día de la lechuza (según la novela de Sciascia) y Hasta que llegó su hora (la primera vez que Sergio Leone ponía un personaje femenino importante en un western suyo). Actriz de una ductilidad, sensibilidad, naturalidad y sencillez casi pasmosas, está dotada lo mismo para el drama que la comedia. Lo suyo es una interpretación natural, creíble, nada afectada, capaz de dotar de un cierto misterio sus personajes (ese mismo misterio del que, ella misma lo dice, ha tratado de dotar su vida privada a fin de mantenerla alejada de los cotilleos), y de hacerlos tan cercanos al cielo como apegados a la tierra. En la década de 1970 encontramos dos horrores de gran calibre en su filmografía, casi consecutivos: Las petroleras (compartiendo protagonismo con la siempre desnortada e insustancial Brigitte Bardot) y Popsy Pop contra Papillon (monumental idiotez con protagonismo del ex delincuente llamado “Papillon”, de moda entonces por su best-seller contando su fuga de la cárcel), pero se las perdonamos porque a ella se le debe perdonar todo (y era lo único soportable de ambos desastres). Como compensación, una comedia de Alberto Sordi a reivindicar: Bello, honesto, emigrado a Australia, quiere casarse con chica intocada y La tienda roja, una extraña coproducción multinacional a redescubrir. Al llegar a los cuarenta años, le ocurrió lo que a todas las actrices, tanto de ayer como de hoy: el cine empieza a prescindir de ellas porque quiere carne fresca (como si el cine fuera antropófago); aun así, en los años ochenta apareció en La piel y Fitzcarraldo, además de en otras películas, muchas de ellas no estrenadas en España: empezábamos a entrar en tiempos de penuria en cuanto a estrenos que no fueran del cine hollywodiense. Su carrera ha proseguido en cine y televisión, pero poco de ello nos ha llegado. Sea como sea, su filmografía de la década de 1960 es una de las más impresionantes de todas las estrellas femeninas del cine italiano: pocas de ellas aparecen en tantas cintas memorables, y pocas han dejado la huella que ella deja.