Cinemascope

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THE BEATLES TERCERA PARTE

ene-2-2013 By cinefilo

Durante las sesiones de grabación para el álbum, que se extendieron desde fines de mayo hasta mediados de octubre de 1968, las diferencias y los desacuerdos comenzaron a dividirlos. Starr los dejó por un tiempo, lo que hizo que siguiesen adelante con McCartney tocando la batería en varios temas. Lea el resto de la entrada »

2013

2012 ha llegado ha llegado prácticamente a su fin, y esta aventura que inicio varios años atrás, nos ha dejado este año nuevas experiencias, conocidos, compañeros y por supuesto Fans.  Lea el resto de la entrada »

orfanato

Por lo general, los guiones de todas las películas siguen un orden o estructura concreta. Se divide en tres actos. En el primero (presentación), las películas presentan a los protagonistas y antagonistas pero también se deja claro el ‘objeto de deseo’ del protagonista y su ‘destinador/tarea’. En el segundo (desarrollo), se marca el conflicto, que tiene que ver con las pruebas y sacrificios que surgen entre la relación de los aliados y los enemigos. Finalmente, en el tercer acto (desenlace), se da el clímax o resolución de la historia.

Todo esto parecerían palabrerías si no os ponemos un ejemplo del esquema. Hemos escogido la película ‘El Orfanato‘ de Juan Antonio Bayona ya que esperamos que la mayoría de vosotros la hayáis visto. De esa forma, no os estropearíamos ninguna sorpresa.

En el primer acto, se nos presenta a la protagonista principal “Laura” (Belén Rueda). Laura era una niña que vivía en un orfanato con varios niños. Un tiempo después ella vuelve con su marido y su hijo para reabrirlo como una residencia para niños discapacitados. También conocemos al segundo importante: “Simón” (Roger Princep), el hijo de Laura, un niño adoptado con VIH. Pone a prueba a su madre con el juego de la búsqueda del tesoro que le proponen sus amigos imaginarios, y que poco a poco este juego resultará un conflicto entre madre e hijo.

Se nos hace creer que los antagonistas son los cinco niños que fueron compañeros de Laura durante su instancia en el orfanato y que fueron envenenados por una de las trabajadoras, Benigna Escobedo (Monserrat Carulla). Estos niños son durante toda la película los que ponen a prueba a Laura utilizando a su hijo Simón, a través de un juego, para contarle como fueron asesinados.

El objeto de deseo es Volver a sus raíces. Volver al lugar donde se crió para ofrecer la ayuda que a ella le dieron en su infancia y así dar asistencia también a niños discapacitados que sus familias no se pueden hacer cargo de ellos. Por otro lado, la tarea es reconstruir y rehabilitar el orfanato donde ella se crió.

orfaanato

En el segundo acto, la prueba principal de la película es el juego del tesoro que le enseñan los niños imaginarios a Simón y que él le explica a su madre.Consiste en reemplazar unos objetos por otros y al acabar las pistas deberías encontrar tu tesoro, y al hacerlo puedes pedir un deseo. Los niños junto con Simón ponen a prueba a Laura y le invitan a jugar al juego. Cuyo tesoro es su hijo.El juego para la protagonista comienza el día de la inauguración de la residencia, que Simón le invita a su madre a conocer la casa de Thomas, su principal amigo imaginario que murió ahogado en una gruta cerca del orfanato. Laura le dice que nos es el momento ya que tiene que atender a los invitados, por lo que Simón se enfada con su madre y se va de la habitación donde se encuentran. Es en ese momento cuando comienza el juego para Laura sin ella darse cuenta aun hasta seis meses después de la desaparición de su hijo.

Los aliados principales de la protagonista son los Medium, ya que su marido llega a un punto que no soporta la presión de la situación que están viviendo tras la desaparición de Simón y decide alejarse poco a poco. Los enemigos son la cuidadora del orfanato, Benigna Escobedo, ya que intenta impedir que Laura no pueda rehabilitar la residencia para que no descubra que fue ella la que envenenó a los cinco compañeros de Laura y los cinco niños que son los que ponen realmente a prueba a la protagonista y le hacen “jugar” a la búsqueda del tesoro.

La prueba o sacrificio es el juego de la búsqueda del tesoro, que los niños proponen a Laura. Con este juego se muestra quien fue la asesina de los niños y como murió Thomas. Esta prueba pone al límite a Laura, hasta el punto de dejar de lado su vida, la rehabilitación del orfanato y su matrimonio.

En el tercer acto se da el clímax o resolución. Laura consigue descifrar el juego que los niños le proponían y se da cuenta de que su tesoro es su hijo. Una vez que ha encajado todas las piezas encuentra a su hijo muerto. Desesperada, se suicida tomando las pastillas que se debía tomar Simón para combatir el VHI, pidiendo el deseo de que el vuelva junto a ella.

Les comento algunas de mis últimas opciones cinematográficas y ya me dirán qué les parecen. Algunas de ellas, lo reconozco, son ya un poquito viejas, pero ¡nunca se sabe!: quizá mis comentarios puedan ayudar remotamente a la gente que espera a que las pelis salgan en DVD para verlas.

Invasor es una película española que nos plantea un dilema moral y nos muestra a las claras cómo es el Sistema supuestamente democrático en que vivimos y cómo actúa éste contra algunos individuos honrados cuando éstos pueden resultar una amenaza para él.

La acción comienza en el Irak de 2004, un Irak en plena guerra de “liberación”, en la que el ejército de nuestro país interviene, según se nos dijo, en “zapaterianas” misiones humanitarias. En ese contexto, dos médicos militares del ejército español deciden trasladar, sin seguir los protocolos establecidos, un herido, pero en el viaje el convoy sufre un atentado de la insurgencia. Al recuperarse, todo el empeño de uno de aquellos médicos será reconstruir los acontecimientos. En su indagación descubre, sin embargo, que las cosas no son tal como le habían contado.

 

La parte de los ángeles es esa parte del whisky recién producido que se pierde debido a un proceso de evaporación (se podría decir que esa parte va “para los ángeles”). Esto nos lo enseña esta película británica, poco comercial, que nos cuenta la vida de un grupo de delincuentes de baja estofa condenados por sus delitos a realizar trabajos sociales. Entre ellos está Robbie, un joven con tendencias violentas que trata pese a todo de rehacer su vida junto a su novia y su hijo recién nacido. Cierto día, el viaje que hace junto a sus compañeros de cuadrilla a una destilería escocesa le descubre los pormenores del complejo mundo del whisky y le lleva incluso a idear un plan de robo relacionado con este agradable liquidillo.

La película, que se vende como comedia pero hace reír bastante poco, muestra a las claras los ambientes sórdidos de las barriadas de Glasgow y esa violencia estructural que permea parte de la sociedad británica. No la recomiendo, pues es, en general, es una película bastante aburrida.

 

Una comedia francesa ligera, El Chef, es ligera en el amplio sentido de la palabra. En ella los azares de la vida llevan a un desempleado que trabaja ocasionalmente como pintor, pero que está dotado de un exquisito gusto para la cocina, a formar parte del equipo de un renombrado cocinero necesitado de nuevas ideas  para no perder las tres estrellas de su restaurante parisino.

Esa mencionada ligereza hace a la película fácilmente soportable, pero sinceramente no es apta para gente con “pretensiones”. Y un dato:  Santiago Segura aparece haciendo el mini-papel de estrambótico cocinero español.

En otro ámbito de cosas, la interesante Operación E nos traslada al escenario de una Latinoamérica convulsa, a la Colombia de hace escasos años marcada por la pobreza y por la violencia. Allí, en las mismas selvas en que operan las FARC, vive, con su mujer, su suegro y varios hijos, un campesino acertadamente interpretado por Luis Tosar. Huyendo de las acciones de los paramilitares, la familia se ha establecido en un más que humilde tenderete junto al río en una zona de selva controlada por la guerrilla. Un día ésta les deja a recaudo un bebé muy enfermo al que dicen que pasarán a recoger. Pero el tiempo pasa y la enfermedad del niño se agrava, lo que les obliga a trasladarlo furtivamente al hospital de la ciudad. Es allí donde descubren que ese recién nacido no es un niño cualquiera. La guerrillla lo reclama y la situación de pronto se torna más complicada de lo esperado.

Y esto es todo de momento.

SON MIS AMIGOS

dic-19-2012 By cinefilo

Aitor Merino ha recaudado más de 8.000 euros mediante crowfounding para producir su documental Asier eta biok (Asier y yo). Aitor Merino es un actor vasco que vive en Madrid que tiene un amigo de la infancia (desde los tres años, creí entender) que ha sido (o es, no tengo claro ese punto) miembro de ETA y ha pasado más de ocho años en la cárcel. Su amigo se llama Asier y, aunque no tiene delitos de sangre, sí que ha sido condenado por terrorismo o integración en banda armada.

“Asier ETA biok” (Asier Y yo). CROWDFUNDING from doxa producciones on Vimeo.

Que Aitor se atreva a contar y reivindicar su relación de amistad con el miembro de una organización violenta de la que él mismo abjura es un síntoma obvio de que las cosas han cambiado mucho en este país. Han cambiado hasta tal punto que, lejos de acabar en un juzgado, esta aventura le ha llevado a los micros de la Cadena Ser, donde yo me enteré de la existencia de este proyecto. Le entrevistaba Gemma Nierga, en una charla muy intensa que acabó en el terreno estrictamente personal. Nierga llegó a decirle: «Tú tienes un amigo que es miembro de ETA. Yo tenía un amigo que fue víctima de ETA [Ernest Lluch]. Mi amigo está muerto y el tuyo está vivo, eso es una gran diferencia, ¿no?». Aitor se defendía bien, asumía las contradicciones del asunto y explicaba algo fundamental: que Euskadi es muy pequeño y ETA ha tenido muchos miembros. Por tanto, su situación no es excepcional. Aunque fuera del País Vasco no se conciba, hay muchos vascos que conocen a alguien dentro de ETA. Es una simple cuestión matemático-demográfica. Puede que no sean sus amigos, pero sí sus vecinos o ex compañeros de escuela.

La entrevista iba bien hasta que Gemma dijo que no entendía cómo Aitor podía mantener la amistad con Asier después de que este fuera condenado por terrorismo. «Si un amigo mío —dijo Nierga— fuera detenido por pederasta o por haber cometido un crimen, dejaría de ser mi amigo, no podría mantener esa amistad». Y Aitor le replicó que ojalá no se viera nunca en una situación así, pero que, en ese caso, vería que las cosas no son tan fáciles, que los afectos hacia un amigo íntimo van más allá de la repulsa que puedas sentir hacia algunos de sus actos, que las emociones son mucho más complicadas y contradictorias. Desde luego, son mucho más difíciles de entender y de sentir que un precepto moral.

De entre todas las novelas y películas que han tratado el asunto de la amistad, hay una que explica muy bien estas ambivalencias: El tercer hombre. Adelanto que soy un fan absoluto de esta peli, que la he visto más de cien veces y me la sé de memoria, así como la novela corta que sirvió de base al guión y las circunstancias en las que el borrachuzo de Graham Greene escribió ambos textos.

Holly Martins (Rollo Martins en la novela: le cambiaron el nombre en la peli porque el nombre de Rollo tenía connotaciones homosexuales en inglés americano) es un escritor de novelas del Oeste que se ha quedado sin un chavo y acaba de aceptar un trabajo de su amigo de la infancia Harry Lime, que está en la Viena de la inmediata posguerra haciendo negocios con las potencias ocupantes. Holly no sabe nada de los negocios de su amigo, pero confía en él y necesita la pasta. Cuando llega a la estación de Viena, Harry no está ni hay nadie esperándole. Primer mal augurio. En la casa de Lime, el portero le dice que su amigo ha sido atropellado y que la comitiva del funeral acaba de salir para el cementerio.

Sin un dólar, atrapado en Viena, Holly acepta la caridad de un oficial del ejército británico, que le invita a beber y le acaba contando que su amigo Harry estaba siendo investigado. A Holly le ofenden las insinuaciones del mayor Calloway. En el ínterin, el oficial encargado de las actividades culturales le ha confundido con un autor de prestigio y le ha invitado a dar una charla sobre literatura contemporánea. Holly acepta ese encargo, que rebasa con mucho sus capacidades intelectuales, para quedarse en Viena, investigar por su cuenta y limpiar el nombre de su amigo, como los protagonistas de sus novelitas del Oeste (de títulos como Arizona Kid o El jinete solitario de Santa Fe).

En su empeño busca la ayuda de Anna, la novia de Harry (interpretada por Alida Valli, uno de los personajes más sutiles, tristes y fascinantes de la historia del cine), y poco a poco va descubriendo que Harry ha fingido su muerte y que el mayor Calloway tenía razón: su amigo Harry ha hecho cosas horribles. Su amigo Harry es un criminal que ha repartido más dolor que Gallardón sobre niños indefensos. Holly admite que su viejo amigo no tiene defensa posible, pero le dice al mayor que no puede colaborar en su detención, que eso es pedir demasiado. Sin embargo, Anna está en apuros, va a ser entregada a las autoridades soviéticas, que la reclaman. Así que Holly hace un trato: si Calloway no entrega a la chica a los rusos y le garantiza inmunidad, él traicionará a su amigo.

El asunto está en que Anna sabe lo mismo que Holly acerca de Harry. Ambos saben que es un hijo de puta, pero Anna no puede dejar de ver a su Harry y todas las cosas buenas que ha hecho por ella. Por eso no entiende la traición de Holly. Y Holly tampoco la entiende del todo, porque la ha hecho por amor hacia Anna: ha sacrificado a su amigo para salvar a su amada.

Hay un momento de la película en el que Holly intenta explicarse a sí mismo las atrocidades de Harry indagando en la infancia de ambos. Repasa las travesuras que hacían juntos y cómo Harry tenía, ya en el colegio, modales de gánster. Pero no consigue hilvanar una explicación satisfactoria, son autoengaños: en el fondo, sabe que no hay una línea capaz de unir las chiquillerías del cole con los crímenes de la edad adulta.

Si Graham Greene hubiera escrito que Holly entregaba a Harry a la policía militar por una cuestión moral, el relato sería inverosímil. Para que nos creamos la traición de Holly, Greene ha de introducir un factor sentimental, egoísta y ajeno a las abstracciones morales: el factor Anna. Porque Greene sabe que los amigos no se traicionan por cuestiones morales o legales, tiene que concurrir algo más complejo. Anna es la palanca instrumental que permite que Holly pueda “hacer lo correcto”, para que el malo caiga.

La ironía del asunto es que, cuando Holly creía en la inocencia de su amigo, estaba dispuesto a partirle la cara a cualquiera que la pusiese en duda. Ebrio e inspirado en los sheriffs de sus novelitas del Oeste, no le importaba emprender una cruzada para salvar el buen nombre de Harry. Pero, cuando descubre que ese buen nombre es un nombre de mierda, desiste de su cruzada moralista. Siguiendo una lógica de western, entrega su estrella de sheriff. Sin embargo, Gemma Nierga estaba rotundamente convencida de que, en un caso parecido, ella actuaría según los principios de la rectitud moral. Piensen en el pobre Holly Martins cuando le dice al mayor Calloway: entiendo que Harry es un canalla (canalla, of course, ¿qué otra palabra puede emplear un autor de novelas del Oeste?), pero no me pida que lo traicione. Y el mayor Calloway, hombre sobrio, no insiste, a pesar de que Holly es su mejor baza para atrapar a Lime. El mayor Calloway entiende las razones sentimentales de la amistad, algo que muchos parecemos haber olvidado.

Otra peli magistral para entender estas cuestiones es Pat Garrett & Billy the Kid. Garrett, antiguo miembro de la banda de Billy, está viejo y cansado y ha aceptado un trabajo de sheriff cuya misión es matar a Billy. Son dos amigos muy amigos, que han pasado de todo juntos, pero Garrett quiere tener una jubilación tranquila, y eso pasa por cepillarse a Billy. Al final, le atrapa en Fort Sumner, donde le sorprende con la guardia baja y desarmado, pero, según la peli y según la leyenda, le dispara sin verle, incapaz de mirarle a los ojos. Y, después, en una secuencia que ha sido muy estudiada y debatida, se mira en un espejo y dispara contra su propia imagen: traicionar al amigo ha sido también una traición a sí mismo. Disparar a Billy es disparar contra su reflejo.

De todas formas, no hay que ir a casos extremos. Todos tenemos amigos que desafían nuestra rectitud moral y ética. Todos perdonamos y entendemos mucho más de lo que estamos dispuestos a reconocer que perdonamos y entendemos. Pero hablaré de esto en el siguiente post, que por hoy ya he destripado bastantes películas.