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Shiloh Fernandez y Amber Heard en “Syrup”.

Está disponible el trailer de la comedia “Syrup”, escrita y dirigida por Aram Rappaport, la cual cuenta con un elenco integrado pro Amber Heard, Shiloh Fernandez, Brittany Snow y Kellan Lutz, entre otros. Basada en la novela de culto escrita por Max Barry, este film muestra la historia de un brillante ejecutivo que planea una estafa de un millón de dólares, pero para ello deberá confiar en su atractiva colega corporativa. Aún no hay fecha establecida para su estreno, pero se exhibirá en lo que resta del 2012.

(Trailer)

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Emilio Fernández (unplugged)

ago-5-2012 By cinefilo

En la historia del cine mexicano ha quedado inscrito el nombre de Emilio Fernández, como representante de un lenguaje propio que de alguna manera ha servido para definir la idiosincrasia nacional.

Hace apenas 26 años, el 6 de agosto de 1986, falleció a los 82 años, Emilio Fernández Romo, apodado El Indio, por ser hijo de una indígena kikapú y de un militar español, lo que en realidad lo convertía en un mestizo.

Mi más remoto recuerdo de este personaje no provino de sus películas, sino de lo que él se decía en mi entorno. Mi abuela me hablaba mucho de él, y no precisamente bien; solía contrastar su figura con la de Carlos Chaplin- mi abuela no hablaba inglés- dejando muy en claro que el indio (Fernández) de alguna manera era algo así como un mal necesario.

En esos tiempos de mi infancia no había más alternativas de información y entretenimiento que los periódicos, la radio y el cine; por tal razón Emilio Fernández debió de haber sido una alternativa, seguramente para muchos incomoda, para tomarle el pulso a la realidad mexicana.

Y nadie mejor que este personaje nacido en Mineral del Hondo, Coahuila, el 26 de marzo de 1904, para crear un cine representativo y seguramente honesto, elaborado a partir de experiencias personales, sin el recurso de efectos especiales y sin descaradas pretensiones de lucro.

Hay mucho de injusticia cuando se califica la obra de Emilio Fernández, tal vez se pretenda despojarlo de su condición humana para alinearlo junto a las figuras míticas de la cinematografía universal, que a su vez han cumplido el requisito de ser despojados de su propia condición humana, aislando la obra, lo cual imposibilita un conocimiento integral del contexto de creación de la misma.

Emilio Fernández debe ser considerado como un cineasta, un director de culto, y dejar en un plano secundario su actividad como actor y productor en el ámbito cinematográfico. Es deseable que su vida personal no intervenga en el momento de calificar su obra, pero sí en mucho ayuda saber que nunca se desprendió de la identidad mexicana que fue el ingrediente secreto de su creación.

Mucho tenemos que agradecerle a Fernández por su entrega sincera a un oficio que él mismo aprendió viendo cómo lo hacían los demás. Equivocado estaba cuando decía que la obra de creación artística era producto del esfuerzo individual, lo que refleja de alguna manera el poco espíritu colaboracionista de nosotros los mexicanos.

Lo cierto es que al revisar la extensa y premiada obra de este cineasta nuestro, es inevitable encontrar referencias de su propia vida. Militar revolucionario con el grado de coronel, luego disidente, ejecutor de oficios diversos en los Estados Unidos, practicante de los vicios de la no lograda revolución y luego víctima de esos mismos vicios del sistema y de los suyos personales propios.

Recuerdo que las películas de Emilio Fernández provocaban cierta aversión, principalmente las de corte rural en las que los elementos escenográficos no provenían del sastre o guardarropas de la producción, sino de las prendas habitualmente usadas por los campesinos. No estoy muy seguro, pero presiento que la llamada Época de Oro del Cine Mexicano no considera precisamente la parte más subliminalmente sórdida de las películas de Fernández.

Disfrutar en estos tiempos su creación, especialmente para los jóvenes, requiere atraer la integralidad de nuestra idiosincrasia nacional, la cual, afortunadamente sigue vigente, conserva los mismos atributos y defectos, con la diferencia de que ahora difícilmente se filma de una manera artística y con esa particular visión intimista.

El buen cine de Emilio Fernández, aunque él no lo admita, es el producto de un trabajo colectivo realizado en un contexto muy bien definido. Los cómplices directos e indirectos son muchos, entre ellos sobresalen: Sergéi Eisenstein, Gabriel Figueroa, Dolores del Río, Pedro Armendáriz, Roberto Cañedo, Fernando de Fuentes, David Silva, John Steinbeck, Columba Domínguez, Diego Rivera, José Clemente Orozco, Silvestre Revueltas, etc. etc. etc.

Fueron dos rodajes precarios, según sus palabras, pero de ahí salieron dos míticas películas del cine español. Una de ellas es la que nos ocupa desde hace varias semanas, La ley del deseo; la otra es una de las más enigmáticas de la cinematografía patria: Arrebato (en la que, oh casualidad, también estaban Eusebio Poncela y Marta Fernández-Muro).  Ángel Luis Fernández las conoció de cerca para poder decir que surgieron de rodajes precarios, ya que fue el director de fotografía de ambas.

El responsable de la imagen de algunas de las principales cintas de la comedia madrileña (Tigres de papel, Ópera prima) se había encargado de la iluminación de las películas de Almodóvar desde Laberinto de pasiones hasta La ley del deseo. Según él, “el enfrentamiento” entre los personajes de Eusebio Poncela y Antonio Banderas era la idea que rondaba en su cabeza a la hora de confeccionar los planos y el tipo de fotografía para la película.

Fernández recordó para Voces del deseo cómo la sexta película de Almodóvar era el primer film que producía El Deseo, con muy poco dinero pero con mucha ilusión por parte de un equipo “heterogéneo” que se conocía desde hacía tiempo (Miguel Ángel Pérez Campos, Rafa Monleón, José María de Cossío…). Para el también operador de El sol del membrillo, de Víctor Erice (junto a Javier Aguirresarobe) “fue una experiencia que estuvo bien y al final creo que mereció la pena”.

Imagen: Madrid Imagen

CINE: REUS

abr-6-2012 By cinefilo

No es frecuente que se estrenen en el país films uruguayos, y menos aún que la producción se encuadre explícitamente en un cine de género, en esta ocasión el policial. En el caso de Reus, la película (una coproducción con Brasil) llega a la Argentina después de una prolongada permanencia en las carteleras uruguayas y de su paso por numerosos Festivales.

Dirigida por Eduardo Piñero, Pablo Fernández y Alejandro Pi, el film ha tenido un largo y complejo proceso de gestación que incluyó reconocimientos varios, entre ellos el de Israel Adrián Caetano como presidente del jurado de los premios FONA, todo un orgullo para los cineastas de estas latitudes. Desde el punto de vista del relato, la mayor preocupación de los realizadores ha sido el “realismo”, sobre todo en función del tema elegido: el impacto de las pandillas en la vida urbana cotidiana. Dicha preocupación ha quedado inscrita tanto en el tiempo dedicado a la selección y entrenamiento de actores, ya sea profesionales o no, como en la elección de procedimientos estéticos que permiten un acercamiento al registro documental, en especial la cámara en perpetuo movimiento. En este sentido, es significativo que el título haga referencia a un barrio muy concreto de Montevideo. Se trata de un sector comercial de la ciudad, mayoritariamente habitado por judíos, con negocios semejantes a los de nuestro barrio de Once. Allí se desarrolla una historia que protagonizan tres grupos antagónicos: por un lado, dos pandillas rivales; por el otro, los comerciantes del lugar.

La narración trabaja con detenimiento sobre los espacios y los personajes; la insistencia en su consolidación hace que, por momentos, la acción flaquee y el relato parezca “aplanarse” para surgir de nuevo, más tarde, con fuerza. La importancia dada a los espacios y su significación quedan corroboradas al final del film con los planos que pasan revista a los lugares en los que se concentró el conflicto y que, precisamente por esa razón, adquieren un valor simbólico en relación a los grupos y la naturaleza de la disputa.

Puesto que la elección estética fundamental ha sido el realismo, los mayores aciertos y desaciertos del film se vinculan con la capacidad de construir el verosímil a través de situaciones, lenguajes y actuaciones creíbles. En este punto hay que destacar la labor del actor argentino Camilo Parodi  quien logra una excelente personificación del líder de la pandilla dueña del barrio.

FICHA TÉCNICA

Reus (Uruguay, Brasil, 2011)

Dirección y guión: Eduardo Piñero, Pablo Fernández y Alejandro Pi

Productor ejecutivo: Pablo Fernández

Coproductor: Beto Rodrigues

Fotografía: Martín Espina

Montaje:  Sebastián Cerveñansky

Música: Rodrigo Gómez (Uruguay) y Sergio Rojas (Brasil)

Dirección de arte: Leho de Sosa

Dirección de Sonido: André Sittoni

Duración: 88 minutos

Elenco: Camilo Parodi, Alberto Acosta, Micaela Gatti, Walter Etchandi, Mauricio Navarro, Flavio González, Nicolás Cabrera, Ignacio Duré, Gastón Davo y Daniel Martínez.

TRAILER

La Casa de Cultura de Cangas de Onís culmina esta tarde su programación cinematográfica del mes de Marzo con la proyección de la película “La Caja 507″ a partir de las 7 de la tarde.

El film, dirigido por Enrique Urbizu en 2002, presenta -en los principales papeles- unas de las mejores interpretaciones que tanto Antonio Resines como José Coronado han realizado a lo largo de sus dilatadas carreras profesionales. Además de ellos en el reparto también se cuentan Goya Toledo, Dafne Fernández, Juan Fernández, Miriam Montilla y Sancho Gracia.

El thriller presenta a Modesto, un hombre honrado y trabajador que dirige una sucursal bancaria en la Costa del Sol. Unos atracadores revientan la caja de seguridad de su banco y le dejan atrapado en la cámara que las contiene. La caja 507 es una de ellas y su contenido le revela que la muerte de su hija, ocurrida hace unos años, no fue accidental. Rafael, un ex-policía corrupto y sin escrúpulos, tendrá que recuperar lo robado en esa caja. Mientras que los documentos desaparecidos estén en otras manos, su vida no vale nada, por lo que emprenderá una búsqueda desesperada para recuperarlos. Ambos se ven envueltos en una frenética carrera con objetivos distintos en la que sus destinos se cruzan.

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