Cinemascope

Cine , Cartelera de Cine, Estrenos, Actores y Actrices

Interesante de nuestros patrocinadores
Póster de El invitado, de Daniel Espinosa

Póster de El invitado, de Daniel Espinosa

Estos días se puede ver en nuestras carteleras El invitado, film cuyo reclamo comercial principal es la presencia de dos actores del reconocimiento de Denzel Washington y la talla de Ryan Reynlds (el intérprete de la magnífica Buried). Sin embargo, uno de sus puntos más interesantes es observar cómo se desenvuelve en Hollywood su director, el chileno Daniel Espinosa, quien previamente había desarrollado su trabajo  afincado en Suecia, desde donde precisamente llamó la atención de la gran industria gracias a su grácil soltura en el terreno del thriller con Dinero Fácil, su anterior película. En VaDeCine.es os hablamos de ello.

“The Man From Earth”

oct-24-2011 By cinefilo

En condiciones normales, empezaría describiendo la película, pero pienso que lo mejor es verla sin saber nada sobre ella porque cualquier descripción breve se convertiría en una tremenda injusticia a la calidad del contenido. (La he visto así y tras leer algunas sinopsis a posteriori pienso que igual no le hubiera hecho caso de haberla encontrado por ahí ya que tuve la suerte de leer una recomendación sin descripción). Por lo tanto, debo aconsejar que antes de seguir leyendo, la veáis. Espero que esto sirva también como un pequeño empujoncito a los que ya leyeron de qué va y se echaron atrás por no encontrarlo lo suficientemente atrayente.

Para los que quieran saber más antes de verla o ya la hayan visto, continúo:

Si os describiese una película como; independiente, de bajísimo presupuesto, rodada en una sala de una casa de campo, con sólo ocho actores y que no consiste más que en los diálogos que se desarrollan entre los mismos, prácticamente todo el tiempo en la misma sala, apuesto a que no me equivocaría al pensar que lo último que os sugiere es algo relacionado con la ciencia ficción. Pues en eso es exactamente en lo que consiste “The Man From Earth”.

Dicho así puede sonar aburrido, pero esta noche, se ha convertido para mí en una “pequeña gran película”. Pequeña, por la simpleza de la producción y grande por conseguir que te mantengas pegado a la pantalla, embobado durante sus 85 minutos de duración. Ni un solo segundo de aburrimiento, cosa que hoy en día es difícil de conseguir en la gran industria cinematográfica que domina las pantallas y que nos saturan de efectos especiales asombrosos, generosos decorados de ensueño y sonidos increíbles y envolventes xD, pero también predominantemente de historias tipo “buah, no es un gran guión, ¡pero tiene unos efectos especiales flipantes!”. Pues he aquí una película de ciencia ficción, sin efectos especiales y no por ello peor.

Os cuento un poco sobre la historia intentando no escribir muchos spoilers. John queda con sus compañeros de trabajo de la universidad para despedirse de ellos tras 10 años juntos y ante su inminente traslado a otra universidad cuyo paradero es desconocido para éstos, lo que les hace sentir curiosidad, a la vez que cierta acritud hacia tanto misterio. Allí, les cuenta, para sorpresa de todos, que en realidad se va porque es un hombre del Paleolítico Superior que, por alguna circunstancia que desconocemos,  ha sobrevivido durante 14.000 años sin envejecer una pizca desde sus 35, así que cada 10 años, antes de que la gente advierta que no envejece, se muda a otro lugar. (Vale, aquí es donde yo habría abandonado toda esperanza de ver una buena peli… así que, insisto, merece mucho la pena verla).

Como veis, puede sonar chorra, pero a mi me ha sorprendido la intensidad de los diálogos entre los personajes, que, siendo biólogos, psicólogos, historiadores, una estudiosa de textos religiosos y devota cristiana e incluso una alumna de uno de los profesores, enseguida comienzan a cuestionarse todo, desde la incredulidad y desde los diferentes puntos de vista de cada uno de ellos, intentando desmantelar lo que creen que es una broma por parte de su amigo, que se las está dando de graciosete el último día. No os cuento más detalles, sólo decir que los diálogos me parecen geniales y que puede que sea por el hecho de rodar todo en una misma sala y la correcta definición de la personalidad de cada uno de ellos, lo que me hizo sentir una oyente más e incluso me hicieron pensar todo el rato en qué le preguntaría yo si estuviera allí, ya que el personaje responde a sus preguntas durante toda la película. Dejad que vuele la imaginación, no os arrepentiréis.

(Vale, reconozco que en ciertos momentos pensé también: “buff ya la están liando” ^[SPOILER] como por ejemplo cuando suelta que fue Jesucristo xD pero luego me pareció muy interesante la idea basada en el budismo y la interpretación que se da sobre la historia [SPOILER]) Pero al final esas “liadas” resultan tener una interesante interpretación y dan mucho juego a la película.

Aquí el tráiler, eso sí, altamente recomendada en V.O.

Cine en Málaga, toma 1, ACCIÓN

ago-2-2011 By cinefilo
Hace unos días, caminando por Calle Alcazabilla, me detuve y observé el Cine Albéniz. Desde pequeña conocía este gran salón cerrado o en obras, y hace relativamente poco tiempo ha sido rehabilitado y puesto en marcha para deleite de los malagueños. Sentí una inmediata curiosidad mirando su fachada, majestuosa, con un toque clásico (no sé si arquitectónico o creado por mi revoltosa imaginación basándose en la impresión que tengo sobre este cine) y me pregunté: ¿Cómo sería su primera apertura? ¿Iría mucha gente? ¿A qué otros cines hizo competencia? Y sobre todo… ¿Cómo fue el origen del cine en Málaga?El cine, reconocido por todos, y con motivo, como el séptimo arte, mueve masas y tiene una gran importancia en el mundo actual. Y es que, a pesar de crisis económicas o al poco tiempo que nos deja libres el ritmo acelerado que rige nuestras vidas, las salas siempre estarán llenas, e “ir al cine” siempre será un plan perfecto para disfrutar tanto solo como acompañado.

Como los demás movimientos artísticos, el cine atrae a todo tipo de público, sin importar edad, sexo, clase social o ideología. Es algo que reúne a miles de personas completamente diferentes y las envuelve para alejarlas de su vida cotidiana y, sobre todo, como ha sido siempre su objetivo, de sus problemas y males. “Lo bueno del cine es que durante dos horas los problemas son de otros”, dijo acertadamente Pedro Ruiz, novelista y humorista. Es una herramienta de distracción y evasión utilizada en todos los contextos históricos. Con hambrunas, con proximidad de guerras o con crisis políticas.

También es considerado como un potente arma económico, y no sólo por el capital que se maneja en esta gran industria internacional, sino por la manipulación, lo que se muestra a través de las pantallas a un público pasivo, diciéndole lo que es bueno y lo que no, lo importante y lo mundano, lo correcto o lo incorrecto.

Hemos podido comprobar como a lo largo de los años el cine ha tenido repercusión en muchos aspectos sociales o culturales, incluyendo entre éstos modas y formas de pensar. O, ¿quién podría olvidarse de la prenda de vestir que causó furor tras salir en la película con su mismo nombre, Rebeca? Sin olvidar la moda de los chicos malos y de las camisetas de tirantes tras la película Rebelde sin causa, con un estupendo James Dean que volvía locas a las jovencitas (y las no tan jovencitas) de la época. Y, como no, el fenómeno fan que causan muchas películas o sagas, como Star Wars, Harry Potter o Crepúsculo.

El cine es capaz de aportarnos ideas, de provocar terror, nostalgia, tristeza, euforia… En definitiva, causar intensas sensaciones con las que el espectador queda maravillado, notando como se adentra en la historia y es un participante más a lo largo de la proyección de una película. No es extraño ver cómo alguien llora, grita aterrado o simplemente no pestañea mirando fijamente la pantalla esperando no perderse ningún detalle que podría ser imprescindible para el final. Al igual que vemos cómo el público comenta las mejores escenas o realiza retos para ver quién adivina la identidad “del malo” de la película, o con quién se va al final la chica.

Todo comenzó con el crecimiento económico que vivió Málaga al convertirse en una de las ciudades españolas con un mayor grado de mercantilización a lo largo del siglo XIX. La mejora de la situación económica de la ciudad propició que pudieran introducirse las novedades tecnológicas y se desarrollara un mayor interés por las actividades de ocio. Una gran cadena de sucesos, entre los que se encuentran los anteriores, llevaron a que los empresarios y cineastas tuvieran vía libre para presentar a los ciudadanos el gran espectáculo que era el cine.

Las publicaciones de los años comprendidos entre 1896 y 1898 del periódico La Unión Mercantil, que prestaba una especial atención a los eventos de esta índole, reflejan cómo poco a poco el cine se fue ganando un lugar importante tanto en sus páginas como en la vida de los ciudadanos. La asistencia rápidamente fue creciendo, llenándose poco a poco salas reservadas para la proyección de películas de ojos llenos de fascinación e ilusión. Al no haber sido construidos para este fin, los habitáculos no podían compararse con los que fueron naciendo desde principios del siglo XX, a los que ya se podía llamar “cines” con todas las letras.

A partir de 1900 comenzaron los proyectos más importantes en lo que a espacios cinematográficos se refiere. El Cine Pascualini, que en un principio fue como un circo ambulante, se ubicó finalmente en la que ahora se conoce como Calle Córdoba y es considerado el primer cine estable de Málaga. Sin embargo, a pesar de haber sido el primero y el referente para todos los demás, fue el último en introducir la novedad del cine sonoro. Otros cines clásicos fueron el Cine Ideal y el Salón Novedades.

Poco a poco fueron surgiendo muchas más salas de cine, que competían entre ellas por presentar las películas que tendrían más audiencia, incluir más comodidades y presentar la tecnología más novedosa entre sus paredes. Al fin y al cabo, el objetivo de estos era llamar la atención del público, que se encontraba maravillado con todas esas imágenes en movimiento e historias que les ofrecía un cinematógrafo.

Otras salas destacadas en el potente comienzo del movimiento cinematográfico en Málaga fueron Cine Victoria, Cine Moderno, Cine Las Delicias, Cine Goya, Cine Plus Ultra, Cine Echegaray, Cine Gran Olimpia y, como no, Cine Albéniz. Muchos de ellos ya han desaparecido, y otros han sido remodelados una y otra vez para dar lugar a los que conocemos hoy. Pero la mayoría son recordados, bien por los archivos y documentos oficiales de Málaga, o bien por las personas que acudieron a sus salas a lo largo de su existencia.

Y es que uno de los puntos de vista más importantes es el de la reacción de la sociedad ante el movimiento cinematográfico. Para conseguir esta visión he contactado con Isabel Guzmán Gómez, de 75 años, y con Ángeles González España, de 72, que me comentan entusiasmadas las proyecciones a las que asistieron y la repercusión que tuvieron éstas.

Para hacer cierta diferenciación entre ambas, ya que las fechas no serían un dato determinante pues son muy próximas, es importante decir que la procedencia es diferente. Una ha vivido toda la vida en la ciudad, y otra, en sus primeras excursiones al cine, residía en Guaro, un pueblo de Málaga.

En principio, ambas coinciden en la frecuencia con la que asistían al cine (dos veces al mes), además de la frecuencia de las proyecciones de las películas. Otros datos parecidos son los horarios de apertura de los cines, que rondaban las 20:00 o las 22:00, como también su precio, del cual no hay una constancia exacta, pero no era considerado demasiado caro. “No era muy caro teniendo en cuenta que un aprendiz de aquella época cobraba 6 pesetas diarias”, dice Ángeles. Según el periódico La Unión Mercantil, las tarifas en un primer momento se situaban en una peseta, pero según avanzaron los días, cambió a 50 céntimos para promover la asistencia. No obstante, poco a poco fueron apareciendo noticias en las que se decía que había un incremento en el precio. A pesar de esto, durante la adolescencia de ambas (momento en el que más asistieron al cine), ir a ver películas no era un plan extraordinario o sólo reservado a unos pocos, sino que cualquiera con una economía media podía permitírselo.

La temática de las películas no tenía tanta variedad entonces como ahora, pero sí había algo donde elegir. Ambas entrevistadas han destacado las películas románticas y de cante y baile, con protagonistas como Lola Flores, Carmen Sevilla, Manolo Escobar o Antonio Molina, además de películas de risa o del oeste. Títulos destacados son Marcelino pan y vino o Sor Citroen.

Tanto a Isabel como a Ángeles les pregunté si sus padres les habían comentado cómo era el cine cuando ellos eran jóvenes, para conseguir una proximidad mayor a las fechas de los inicios del cine, pero respondieron que era algo que no habían hablado en casa o que no habían ido nunca. “La primera vez que mis padres fueron al cine fue cuando yo les llevé estando ya en Málaga”, me comenta Isabel.

El hecho de que se haya realizado la misma entrevista a dos personas de procedencias diferentes ha dado juego en el análisis de ésta, mostrándose las diferencias que había entonces entre los pueblos y la capital. Para empezar, Ángeles, que se había criado en la ciudad, había ido desde pequeña al cine, aunque también asistió a teatros donde se hacían proyecciones, como el Teatro Cervantes. En el pueblo, en cambio, sólo existía un cine. “Era un salón grande con bancos de madera, como los de las iglesias. Las paredes estaban pintadas, y al fondo estaba la pantalla. Se distinguía de las demás casas del pueblo porque era mucho más grande”, declara Isabel.

Es curioso observar las diferencias entre ciudad y pueblo en los ámbitos más sociales. En Guaro, dice Isabel “nos enterábamos de que había una película por el boca a boca”, mientras que en la ciudad los cines se ofertaban con carteles en las calles y comercios, destacando el ejemplo de la promoción en las lecherías a cambio de entradas gratis, algo que vivió Ángeles de primera mano. “Tenía la oportunidad de ir más veces porque trabajaba en una lechería y allí los cines se promocionaban a cambio de darnos entradas gratis”. Al igual que la influencia del cine en las modas, que en la ciudad se notó más, poniendo Lola Flores y las demás actrices de la época las faldas de tres volantes de moda.

La diferencia era evidente en relación al número de cines y el tamaño de estos en pueblos y ciudades, destacando más incluso arquitectónicamente los de las segundas, ya que eran grandes salones con una fachada muy cuidada, con iluminación y numerosos carteles, mientras los otros eran como casas, pero más grandes.

El cine, junto a sus innumerables formas de producirlo y experimentarlo, consigue hacer que algo cambie por un momento casi fugaz de nuestra existencia. La empatía es un valor reforzado en los espectadores, y eso es justamente lo que los grandes y pequeños productores pretenden. Alguien sabio dijo una vez que el cine es una gran fábrica de sueños, donde lo impensable se hace realidad, donde los sentimientos más secretos, hermosos u oscuros afloran ante nuestros ojos y donde, en muchas ocasiones, nuestra mente es libre para sumirse en algo completamente nuevo que nunca hubiésemos podido imaginar.