Cinemascope

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Pues sí, así de contundente empezamos esta nueva entrada. Y es que, a veces, tengo la sensación de que a los españoles se nos toma por tontos. Entiendo perfectamente que una productora determinada quiera hacer su película atractiva para el público, pero es que a veces se pasan de castaño oscuro, ¿no?

En este país nos encanta que nos lo pongan todo a huevo. Si no, no me puedo explicar por qué, además de tener que lidiar con el doblaje, tenemos que tragarnos títulos de películas que en ocasiones lo único que hacen es un flaco favor a la película en sí. ¿No me creéis? Pues aquí tenéis algunos ejemplos:

The Parent Trap – Tú a Londres y yo a California

All the jazz – All the jazz (empieza el espectáculo)

The Fast and the Furious – A todo gas

Dial M for a Murderer – Crimen Perfecto

Adaptation – El ladrón de orquídeas

The money pit – Esta casa es una ruina

Die Hard – La jungla de cristal

Ghost Town - ¡Me ha caído el muerto!

Romuald et Juliette – Mamá, hay un hombre blanco en tu cama

The Ice Princess – Soñando, soñando… ¡triunfé patinando!

Jingle all the way – Un padre en apuros

The Hangover – Resacón en las Vegas

The Hangover 2 – Resacón 2: ¡ahora en Tailandia!

Get him to the Greek – Todo sobre mi desmadre

Bueno, creo que es un buen resumen del cutrerío español para poner títulos a películas extranjeras. Sinceramente, creo que ninguna de estas traducciones han favorecido en absoluto a que las películas tengan más espectadores, de hecho, el efecto probablemente haya sido exactamente el contrario. Seguro que echando un ojo a estos títulos, os habréis acordado de otros que siguen la misma estructura. Por ejemplo, ese “Mamá, hay un hombre blanco en tu cama” a más de uno le habrá recordado al clásico “Cariño, he encogido a los niños”, ¿no? Pero eso sí, algo con lo que, directamente, se me caen los palos del sombrajo es ese tipo de películas que han dejado sin traducir, como “All the Jazz”, pero como parece que ese título puede atraer a mucha gente, deciden añadirle una explicación entre paréntesis “(empieza el espectáculo)”. Olé, chapó por ti.

Simplemente imaginad la situación en diferentes países. Imaginaos a una pareja estadounidense de treintañeros que un sábado por la noche deciden ir al cine a ver la película “The Ice Princess”. Ahora pensad en una pareja española de treintañeros en la taquilla del cine diciendo: “Hola, dos entradas para Soñando, soñando… Triunfé patinando”. Parece que tenemos que pasar vergüenza hasta para ir al cine.

Como veis, no estoy muy de acuerdo en ese cambio radical que se le hace a los títulos de las películas. Mi opinión es que deberíamos ser más fieles al título original, que seguramente se ha pensado bastante antes de salir a la luz. De hecho, yo creo que si algún director que otro supiera lo que se ha hecho con sus películas, no estarían para nada contento. Vale que hay que echarle imaginación al asunto, pero sin pasarse.

Uno de mis ejemplos favoritos es (500) días juntos, cuyo título en inglés es (500) days of Summer. El título original, además de evocarnos un verano sin fin, se refiere a la duración de la relación sentimental (los famosos 500 días) entre el protagonista y una chica llamada Summer. Si al director se le ocurre filmar una segunda parte (500) days of Winter/Spring/Autumn, ¿qué haría el traductor? Seguramente dejar el título de la primera añadir los socorridos dos puntos e inventar una frase ñoña para que nos suba el azúcar en la sangre: “(500) días juntos: ahora más felices que nunca”, “este amor es un desmadre”.

500 días juntos

500 días juntos

Si seguimos traduciendo los títulos de las películas como nos parece, le podemos hacer la vida imposible a futuros traductores. Por ejemplo, en este capítulo de “New Girl” se hace referencia durante todo el capítulo a “Parent Trap“. De hecho, nombran la película más de 15 veces durante todo el capítulo, así que imaginad la pesadilla que sería decir todo el tiempo “Tú a Londres y yo a California“, además de no entenderse el mensaje original.

Y para todos los insaciables, aquí tenéis una lista con más traducciones de títulos de películas.

J.M.

Ese punto color carne

nov-18-2012 By cinefilo

 

La secuencia de El árbol de la vida. Sí, todos sabéis de cuál hablo. ESA secuencia. ¿De qué iba eso? ¿Intenta hacernos partícipes de la enormidad de la vida? ¿Debemos sentirnos abrumados por el espíritu del universo? Es tentador decir, como se ha dicho, que es una secuencia que peca de ambiciosa. Pero eso sería como decir que algo es demasiado bueno. Lo que sí llama la atención es que en una secuencia aparentemente encaminada a encuadrar las penas de la condición humana en el marco infinito del cosmos, las costuras de la imperfecta y sesgada comprensión humana sean más evidentes que nunca. En otras palabras, ese cosmos, en principio magnificiente e incognoscible, está retratado con la misma simpleza y estrechez de miras que la película, en apariencia, intenta superar. O, por lo menos, poner sobre la mesa para que, por primera vez en nuestra vida, la contemplemos alucinados.

En la película, primero se crea el universo. Luego la Tierra. Esas escenas de la Tierra primigenia, escenas de volcanes y géiseres probablemente rodadas en Islandia o algún sitio así, aparecen a cámara rápida. Así se ve todo moviéndose, cambiando sin parar. Porque la Tierra no está terminada. Está en proceso, pero todavía no está lista. ¿Lista para quién? Pues para los seres vivos, claro. Cuando aparecen las primera células, el metraje ya va a velocidad normal. Da igual que hasta su aparición transcurriesen miles de millones de años. Y que entonces, e incluso hoy en día, la Tierra siga cambiando a la misma velocidad. Es una muestra sutil pero potente de antropocentrismo. Aunque de todas formas, en cualquier otro momento histórico habríamos pasado directamente al Homo Sapiens Sapiens en esta historia.Así que no está mal.

Luego hacemos una elipsis temporal. ¿Hasta dónde? Hasta los dinosaurios, por supuesto. A falta de algo mejor, los dinosaurios son nuestro avatar, nuestro equivalente en historias prehistóricas. Unos animales grandes y majestuosos que dominaron la Tierra hasta que un inoportuno meteorito los barrió a todos. El cabrito. ¿Por quién vamos a sentir empatía si no? ¿Por las amebas? No es casual que la primera acción de gracia y generosidad del universo se le atribuya a una especie de velocirraptor. Que por cierto, ahora que lo releo, dicho así la peli mola muchísimo más.

Es decir, si hay algo que se le puede atribuir a esta secuencia es, como apuntaba, un marcado antropocentrismo que entra en conflicto con los objetivos narrativos que persigue. Lo cual, si lo piensas, es todo un piropo. ¿Qué clase de obra de ficción tiene objetivos tales que los obstáculos que se encuentra pertenecen a la inevitable y eterna condición humana? No es un problema de estructura ni de diálogos ni leches, es que la ambición de la peli supera con mucho a la propia capacidad humana de entender las cosas.

Si hay algo que nos cuesta a todos es tomar distancia. Juzgarnos con severidad y rigor. Es imposible vernos desde fuera. Nos cuesta mucho valorar nuestro trabajo, pero no tenemos ninguna dificultad en valorar el trabajo ajeno. Lo hacemos continuamente con toda alegría. Podemos hacerlo mientras andamos, echando sólo un vistazo y sin dejar de hablar con alguien del partido de ayer. Y es así con todo. Incluso como especie. El antropocentrismo es una carga que hemos llevado siempre y de la que no nos libraremos fácilmente, si es que llegamos a hacerlo. Está tan imbuida en nosotros, en nuestra cultura, que no somos conscientes de ella. Uno de los libros que más y mejor han hablado sobre el antropocentrismo, aunque sin mencionarlo explícitamente, es probablemente Solaris (Stanislaw Lem, 1961). En él se habla de una de las consecuencias más inmediatas de la manía que tenemos de medir las cosas con nuestra propia vara: el problema de los límites del conocimiento. ¿Hasta dónde alcanza el método científico? ¿Podemos llegar a saberlo todo? Se trata, al fin y al cabo, de una variación de la cuestión clásica del infinito, el epítome del pensamiento abstracto. ¿Por qué puede el ser humano, un ser imperfecto en un universo imperfecto, concebir cosas perfectas? El libro lo plantea con la siguiente cuestión: ¿puede existir un ser alienígena tan alienígena… que ni siquiera seamos capaces de reconocerlo? ¿De ponernos de acuerdo en si lo es o no?

Ahora mismo hay alguien en el mundo pensando, discutiendo o manifestándose a favor o en contra del aborto. Busca a alguien que sea capaz de discutir las cosas desde la razón y que opine al revés que tú. Eso permitirá que vuestra discusión sea productiva. Si lo hacéis bien, te garantizo que cuando lleguéis al fondo de la cuestión, tardéis cinco minutos o una hora, esta se resumirá en la siguiente pregunta: ¿a partir de qué momento podemos considerar que un ser humano está… vivo? ¿A la semana de gestación? ¿A los dos meses? ¿Cuando nace? ¿Cuando se fecunda el óvulo? La gracia del asunto es que es una pregunta sin respuesta clara, porque atañe a la misma esencia de nuestro ser. ¿Cómo clasificarnos a nosotros mismos, si no tenemos más referencia que nosotros mismos? Nuestro juicio sobre la vida es, con frecuencia, una cuestión de complejidad, de escala. Ni siquiera los científicos están seguros aún de si los virus son seres vivos ¿Dónde empieza la vida? ¿En los dos centímetros? ¿En las dos micras? O una cuestión de antropomorfismo. Suelta doscientas cucarachas en una reunión de Greenpeace, a ver dónde queda su amor por los animales. Imagina que, de alguna manera, la evolución en la Tierra se hubiera producido de tal modo que no existiese la vida vegetal. Jamás hemos visto una flor o una planta. Ahora imagina que nos encontramos un árbol en Marte. ¿Seríamos capaces de identificarlo como ser vivo?

Otra película reciente planteaba el mismo problema en términos más de andar por casa: Zodiac (David Fincher, 2007). O qué pasa cuando en una película de un asesino en serie no tenemos ni idea de quién es el asesino en serie. Ni cuando empieza ni dos horas y media después, cuando salen los créditos. Nunca. A muchos espectadores esto no les hizo demasiada gracia, lo que demuestra que el problema del conocimiento sigue siendo la gran espina clavada en nuestra especie. La cultura clásica ha dividido tradicionalmente el conocimiento en dos tipos: la iluminación intelectual, más o menos equivalente al método científico, y la iluminación espiritual, que consiste en que baje Dios y te lo cuente. Como pasarte un juego con guía. Es decir, somos tan conscientes intuitivamente de que no podemos conocerlo todo, y nos da tanto miedo semejante idea, que siempre hemos guardado en lo más profundo la esperanza de que este segundo tipo de conocimiento exista, aunque racionalmente sepamos que no. Aún en nuestra civilizada sociedad actual, doscientos años después de la Ilustración, podemos encontrar este pensamiento supersticioso, por ejemplo, en cualquier canal de la TDT de madrugada.

Si una película de un director tan meticuloso y sensible como Terrence Malick, un tío que parece volar por encima de todos nosotros, está tan contaminada por los prejuicios humanos incluso cuando intenta específicamente no estarlo, ¿cómo podemos confiar en la evolución humana? El método científico es una herramienta fantástica para conocer la verdad. De hecho, es la única que tenemos. Pero, ¿será suficiente?

A mí El árbol de la vida me gustó. Creo. Ni siquiera puedo estar seguro de eso. Quizá eso sea bueno, quizá una peli que te plantea la misma inseguridad cósmica que pensar en el infinito o en la muerte sea una buena peli. O quizá no. Yo qué sé.

El Gobierno del Estado de Guanajuato, la Comisión Estatal para la Planeación de la Educación Superior y el Festival Internacional de Cine Guanjuato (GIFF), convocan al cuarto Concurso Estatal de Documental Universitario “Identidad y Pertenencia”, para estudiantes de instituciones de educación superior de Guanajuato, a realizar cortometrajes documentales sobre el tema identidad y pertenencia. Serán elegidos seis proyectos de otros tantos equipos, mismos que deberán realizar el trabajo entre abril y junio y entregarlo antes del primero de julio de 2013. Habrá tres premios y todos los trabajos serán exhibidos en el XVI GIFF, a celebrarse del 19 al 28 de julio de 2013.

Los proyectos deben presentarse a más tardar el primero de febrero del 2013.

Habrás visto los afiches que rezan que la televisión se adapta a vos, bien, a partir de hoy y para los clientes que tengan cablevisión digital se lanzo el servicio que te permite navegar por varios canales y ver programas de manera gratis a la hora que quieras.

Por ahora el servicio tiene una grilla reducida de canales en los que se incluyen el trece, utilisima, I-sat y Cartoon Network entre otros. Dentro de cada canal hay varias opciones de series, películas novelas y programas de interés general , como por ejemplo el PPT de Lanata. También si tenes alguna suscripción premium tenes programación de HBO y MovieCity, esta última señal bastante mas ordenada y con programación más amplia. Vale aclarar que si estas suscrito a HBO no verás MovieCity y viceversa.

Por otro lado hay un pack de 1000 horas a un valor de $25.- que es opcional y también la posibilidad de alquilar películas diarias, no muy nuevas por cierto, que van desde $9.90.- a $20.-.

La programación se renueva mes a mes y celebramos esta llegada de esta especie de “Tivo” a los clientes, dense una vuelta por el canal 1 de CV y a descubrir que algo para ver habrá…

 

Alfred Hitchcock era un “depredador sexual” que aterrorizó a la actriz Tippi Hedren durante el rodaje de “Los pájaros”, según “The Girl”, una película producida por la cadena británica BBC y la estadounidense HBO, que amenaza la reputación del director inglés.

Protagonizada por Toby Jones y Sienna Miller, el filme, que se emitirá en EEUU el próximo sábado, presenta a Hitchcock como un depredador sexual que acosó a Hedren y destruyó su carrera, adelanta hoy el periódico británico “The Daily Telegraph”.

Una de las escenas de la cinta muestra a Hitchcock disfrutando, con un toque sádico, de la angustia de la intérprete al ser atacada por los cuervos mientras filmaban el famoso “thriller”.

La película, que será emitida en el Reino Unido a finales de año, está basada en varias entrevistas efectuadas por Gwyneth Hughes, guionista de “The Girl”, a varios miembros del reparto y del equipo de rodaje, incluida la propia Tippi Hedren y Donald Spoto, autor de la biografía “Alfred Hitchcock: El lado oscuro de un genio”.

Entre los entrevistados, destaca Jim Brown, el asistente de dirección de “Los pájaros” y mano derecha de Hitchcock durante varios años.

Sin embargo, Brown falleció el año pasado, antes de que el rodaje del film finalizase, y su viuda, Nora, aseguró que él se hubiera sentido “horrorizado” ante las acusaciones que contiene la cinta y no las habría aceptado.

“Él no sentía nada más que admiración y respeto por ‘Hitch’, y comprendía su astuto sentido del humor. Pensaba que el hombre era un genio”, afirmó Nora Brown al diario “The Daily Telegraph”.

Según su viuda, Jim aceptó conceder las entrevistas a Hughes pensando que su propósito era construir un retrato afectuoso del cineasta, pero que de estar vivo aún se habría “entristecido ante esta imagen de su amigo y mentor”.

Sin embargo, la guionista se mostró segura de que su trabajo representa verazmente la “dolorosa relación” de Hitchcock con la intérprete.

“Jim fue un testigo de primera mano inestimable y habló con mucha franqueza. Comprendí claramente que esta era una triste historia de amor no correspondido”, subrayó Hughes.

En la “premiere” londinense de “The Girl”, Tippi Hedren se dirigió a la audiencia y describió su experiencia como “opresiva y aterradora”.

“No sé si alguna de vosotras habéis pasado por la horrible experiencia de ser el objeto de la obsesión de alguien”, comentó la actriz, de 82 años.

“Descubres que has sido perseguida y espiada, y que te han pedido cosas que nunca deberías haber consentido bajo ninguna circunstancia. Se convierte en una situación con la que es difícil lidiar”, añadió Hedren.