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SON MIS AMIGOS

dic-19-2012 By cinefilo

Aitor Merino ha recaudado más de 8.000 euros mediante crowfounding para producir su documental Asier eta biok (Asier y yo). Aitor Merino es un actor vasco que vive en Madrid que tiene un amigo de la infancia (desde los tres años, creí entender) que ha sido (o es, no tengo claro ese punto) miembro de ETA y ha pasado más de ocho años en la cárcel. Su amigo se llama Asier y, aunque no tiene delitos de sangre, sí que ha sido condenado por terrorismo o integración en banda armada.

“Asier ETA biok” (Asier Y yo). CROWDFUNDING from doxa producciones on Vimeo.

Que Aitor se atreva a contar y reivindicar su relación de amistad con el miembro de una organización violenta de la que él mismo abjura es un síntoma obvio de que las cosas han cambiado mucho en este país. Han cambiado hasta tal punto que, lejos de acabar en un juzgado, esta aventura le ha llevado a los micros de la Cadena Ser, donde yo me enteré de la existencia de este proyecto. Le entrevistaba Gemma Nierga, en una charla muy intensa que acabó en el terreno estrictamente personal. Nierga llegó a decirle: «Tú tienes un amigo que es miembro de ETA. Yo tenía un amigo que fue víctima de ETA [Ernest Lluch]. Mi amigo está muerto y el tuyo está vivo, eso es una gran diferencia, ¿no?». Aitor se defendía bien, asumía las contradicciones del asunto y explicaba algo fundamental: que Euskadi es muy pequeño y ETA ha tenido muchos miembros. Por tanto, su situación no es excepcional. Aunque fuera del País Vasco no se conciba, hay muchos vascos que conocen a alguien dentro de ETA. Es una simple cuestión matemático-demográfica. Puede que no sean sus amigos, pero sí sus vecinos o ex compañeros de escuela.

La entrevista iba bien hasta que Gemma dijo que no entendía cómo Aitor podía mantener la amistad con Asier después de que este fuera condenado por terrorismo. «Si un amigo mío —dijo Nierga— fuera detenido por pederasta o por haber cometido un crimen, dejaría de ser mi amigo, no podría mantener esa amistad». Y Aitor le replicó que ojalá no se viera nunca en una situación así, pero que, en ese caso, vería que las cosas no son tan fáciles, que los afectos hacia un amigo íntimo van más allá de la repulsa que puedas sentir hacia algunos de sus actos, que las emociones son mucho más complicadas y contradictorias. Desde luego, son mucho más difíciles de entender y de sentir que un precepto moral.

De entre todas las novelas y películas que han tratado el asunto de la amistad, hay una que explica muy bien estas ambivalencias: El tercer hombre. Adelanto que soy un fan absoluto de esta peli, que la he visto más de cien veces y me la sé de memoria, así como la novela corta que sirvió de base al guión y las circunstancias en las que el borrachuzo de Graham Greene escribió ambos textos.

Holly Martins (Rollo Martins en la novela: le cambiaron el nombre en la peli porque el nombre de Rollo tenía connotaciones homosexuales en inglés americano) es un escritor de novelas del Oeste que se ha quedado sin un chavo y acaba de aceptar un trabajo de su amigo de la infancia Harry Lime, que está en la Viena de la inmediata posguerra haciendo negocios con las potencias ocupantes. Holly no sabe nada de los negocios de su amigo, pero confía en él y necesita la pasta. Cuando llega a la estación de Viena, Harry no está ni hay nadie esperándole. Primer mal augurio. En la casa de Lime, el portero le dice que su amigo ha sido atropellado y que la comitiva del funeral acaba de salir para el cementerio.

Sin un dólar, atrapado en Viena, Holly acepta la caridad de un oficial del ejército británico, que le invita a beber y le acaba contando que su amigo Harry estaba siendo investigado. A Holly le ofenden las insinuaciones del mayor Calloway. En el ínterin, el oficial encargado de las actividades culturales le ha confundido con un autor de prestigio y le ha invitado a dar una charla sobre literatura contemporánea. Holly acepta ese encargo, que rebasa con mucho sus capacidades intelectuales, para quedarse en Viena, investigar por su cuenta y limpiar el nombre de su amigo, como los protagonistas de sus novelitas del Oeste (de títulos como Arizona Kid o El jinete solitario de Santa Fe).

En su empeño busca la ayuda de Anna, la novia de Harry (interpretada por Alida Valli, uno de los personajes más sutiles, tristes y fascinantes de la historia del cine), y poco a poco va descubriendo que Harry ha fingido su muerte y que el mayor Calloway tenía razón: su amigo Harry ha hecho cosas horribles. Su amigo Harry es un criminal que ha repartido más dolor que Gallardón sobre niños indefensos. Holly admite que su viejo amigo no tiene defensa posible, pero le dice al mayor que no puede colaborar en su detención, que eso es pedir demasiado. Sin embargo, Anna está en apuros, va a ser entregada a las autoridades soviéticas, que la reclaman. Así que Holly hace un trato: si Calloway no entrega a la chica a los rusos y le garantiza inmunidad, él traicionará a su amigo.

El asunto está en que Anna sabe lo mismo que Holly acerca de Harry. Ambos saben que es un hijo de puta, pero Anna no puede dejar de ver a su Harry y todas las cosas buenas que ha hecho por ella. Por eso no entiende la traición de Holly. Y Holly tampoco la entiende del todo, porque la ha hecho por amor hacia Anna: ha sacrificado a su amigo para salvar a su amada.

Hay un momento de la película en el que Holly intenta explicarse a sí mismo las atrocidades de Harry indagando en la infancia de ambos. Repasa las travesuras que hacían juntos y cómo Harry tenía, ya en el colegio, modales de gánster. Pero no consigue hilvanar una explicación satisfactoria, son autoengaños: en el fondo, sabe que no hay una línea capaz de unir las chiquillerías del cole con los crímenes de la edad adulta.

Si Graham Greene hubiera escrito que Holly entregaba a Harry a la policía militar por una cuestión moral, el relato sería inverosímil. Para que nos creamos la traición de Holly, Greene ha de introducir un factor sentimental, egoísta y ajeno a las abstracciones morales: el factor Anna. Porque Greene sabe que los amigos no se traicionan por cuestiones morales o legales, tiene que concurrir algo más complejo. Anna es la palanca instrumental que permite que Holly pueda “hacer lo correcto”, para que el malo caiga.

La ironía del asunto es que, cuando Holly creía en la inocencia de su amigo, estaba dispuesto a partirle la cara a cualquiera que la pusiese en duda. Ebrio e inspirado en los sheriffs de sus novelitas del Oeste, no le importaba emprender una cruzada para salvar el buen nombre de Harry. Pero, cuando descubre que ese buen nombre es un nombre de mierda, desiste de su cruzada moralista. Siguiendo una lógica de western, entrega su estrella de sheriff. Sin embargo, Gemma Nierga estaba rotundamente convencida de que, en un caso parecido, ella actuaría según los principios de la rectitud moral. Piensen en el pobre Holly Martins cuando le dice al mayor Calloway: entiendo que Harry es un canalla (canalla, of course, ¿qué otra palabra puede emplear un autor de novelas del Oeste?), pero no me pida que lo traicione. Y el mayor Calloway, hombre sobrio, no insiste, a pesar de que Holly es su mejor baza para atrapar a Lime. El mayor Calloway entiende las razones sentimentales de la amistad, algo que muchos parecemos haber olvidado.

Otra peli magistral para entender estas cuestiones es Pat Garrett & Billy the Kid. Garrett, antiguo miembro de la banda de Billy, está viejo y cansado y ha aceptado un trabajo de sheriff cuya misión es matar a Billy. Son dos amigos muy amigos, que han pasado de todo juntos, pero Garrett quiere tener una jubilación tranquila, y eso pasa por cepillarse a Billy. Al final, le atrapa en Fort Sumner, donde le sorprende con la guardia baja y desarmado, pero, según la peli y según la leyenda, le dispara sin verle, incapaz de mirarle a los ojos. Y, después, en una secuencia que ha sido muy estudiada y debatida, se mira en un espejo y dispara contra su propia imagen: traicionar al amigo ha sido también una traición a sí mismo. Disparar a Billy es disparar contra su reflejo.

De todas formas, no hay que ir a casos extremos. Todos tenemos amigos que desafían nuestra rectitud moral y ética. Todos perdonamos y entendemos mucho más de lo que estamos dispuestos a reconocer que perdonamos y entendemos. Pero hablaré de esto en el siguiente post, que por hoy ya he destripado bastantes películas.

Hay muchos sitios donde me gustaría ir y esta tienda recientemente abierta en LA es uno de ellos.

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Vale, lo de los enanos es un poco excesivo, pero ¿ese Harry Potter hecho de Jelly Beans?, ¿todos esos botes llenos de caramelos?, ¿estanterías enteras del más goloso merchandising? Citando a Harry, “dénoslo todo”.  

(Via The Mary Sue, fotos por Elizabeth Daniels).

Hollywood conquista sin riesgo

oct-21-2012 By cinefilo

A principios de enero de 2012, la página web Short of the Week publicó un artículo muy interesante titulado “Has Hollywood Lost its Way?”  (en castellano: ¿Ha perdido Hollywood su camino?), que repasa, desde 1981 hasta 2011, las tendencias de la industria cinematográfica de Hollywood.

En 1981, 7 de las 10 películas más taquilleras de Estados Unidos eran historias originales. Cifras que disienten con la realidad cinematográfica de 2011, en la cual nos encontramos que no hay ni un solo guión original entre los títulos más taquilleros del año. De hecho, hay que saltar hasta el número 14, que corresponde a “Bridesmaids” (en España: “La boda de mi mejor amiga”), para encontrar un filme inédito.

Por otra parte, mientras que 8 de las 10 cintas más vistas eran secuelas en 2011, tan solo 2 lo eran veinte años antes. “Harry Potter y las reliquias de la muerte parte 1”, Transformers 3”, “Amanecer parte 1”, “Resacón en Las Vegas 2”, “Piratas del Caribe 4”, “Fast and Furious 5”, “Cars 2” y “El origen del planeta de los simios” estuvieron en lo más alto en 2011, al igual que “Superman II” y “Solo para sus ojos” en 1981.

Las adaptaciones experimentaron su mayor auge en 1991. En total 6 de los 10 taquillazos del año eran adaptaciones de libros. Fue el caso de “Robin Hood”, “La Bella y la Bestia”, “El silencio de los corderos”, “El capitán Garfio”, “La familia Adams” y “Durmiendo con su enemigo”. Sin embargo, en 2001 el número de adaptaciones cae a 3 (“Harry Potter y la piedra filosofal”, “El señor de los anillos: La comunidad del anillo” y “Shreck”), y en 2012 a 2 (“Thor” y “Capitán América”).

Otro dato significativo es que tanto la primera, como la penúltima película de Harry Potter lideraron el ránking de su respectivo año. En 2001 batió el récord “Harry Potter y la piedra filosofal” y en 2011 ocurrió lo mismo con la primera parte de “Harry Potter y las reliquias de la muerte”.  Ésta es otra de las estrategias comerciales que más parece gustar en Hollywood y es que en un intento por alargar la expectación del público se opta por dividir la saga en más partes que los libros. Pudimos verlo en la última entrega de Harry Potter y está a punto de estrenarse la segunda parte de la última de Crepúsculo.

Por su parte, “El planeta de los simios” siguió dando de sí en 2011 con “El origen del planeta de los simios” y el tirón de “A todo gas” continuó reportando beneficios en 2011 con “A todo gas 5″. Es más, la saga de “A todo gas” ya prepara una sexta secuela.

No hay duda de que 2011 presenta un panorama bien distinto que nos invita a reflexionar sobre el futuro de las producciones cinematográficas. Hasta ahora parece que Hollywood apuesta por rescatar éxitos del pasado con la intención de atinar en el centro de la diana a la primera. De hecho, a lo largo de este 2012 hemos visto como han relanzado “El rey León”, “Titanic” y “Star Wars” en 3D. Incluso, esta misma semana se anunciaba el rodaje de una tercera entrega de “Los Cazafantasmas” para 2013.

Hace algún tiempo, hablando sobre la escasa originalidad que se lleva viendo en Hollywood desde algún tiempo, alguien me explicó que es difícil imaginar hasta qué punto se la juegan los productores cuando deciden invertir en una película y no en otra. El éxito nunca está asegurado. La realidad es que puede funcionar un filme con menos presupuesto inesperadamente y fracasar otro mucho más costoso. A pesar de manejar una (más que) amplia cantidad de información sobre gustos y preferencias del público, sí me puedo llegar a creer es que a fin de cuentas es una lotería.

Lo que ocurre es que en tiempos de crisis, todavía el riesgo es mayor. Un batacazo te puede hundir. Y un valor sobre seguro es invertir en secuelas de otros éxitos y en adaptaciones de best-sellers. Esto explica las dificultades que atraviesan los directores cuando proponen nuevas historias, incluso directores reconocidos. Y no es que falte talento en Hollywood, lo que falta es capacidad para asumir riesgo.  En su lugar, la fórmula más habitual es probar haciendo películas más cortas y si tiene éxito sacar una secuela de la misma.

El desafío de Hollywood está en apostar por nuevas historias

El dramaturgo francés, Pierre Corneille, decía “Conquistar sin riesgo, es triunfar sin gloria”. Y eso es lo está ocurriendo en Hollywood. Falta nuevo género y se echan en falta guiones originales.

Desde mi punto de vista me resulta cuanto menos “cómodo” no intentar ir a por más, no innovar ni ofrecer más variedad al público. Una de las consecuencias de esta tendencia es que Hollywood podría dejar de ser el referente mundial en el mundo del cine porque la falta de originalidad en sus tramas puede ser castigada por un público cada vez más exigente. Es más, ante propuestas que se resumen en “más de lo mismo”, el relevo de la creatividad lo han tomado otros formatos, como la televisión e Internet.

Y realmente si uno sólo se guía exclusivamente por los resultados, puede parecer peligroso invertir en un valor que no es seguro. Pero no nos engañemos, la industria cultural nunca es segura. El público puede ser imprevisible, pero reconoce cuando algo es bueno y sobre todo premia la variedad. Ahora Hollywood se debe plantear si seguir apostando por valores seguros, que de momento sí han dado buenos resultados; o reinventarse y sorprender porque no nos engañemos… Ésa es la magia del cine.

Una curiosidad: Mientras buscaba información para redactar esta entrada, he encontrado con un blog sobre diseño gráfico que ha recopilado diversos carteles de películas divididos por géneros.  Echarle un vistazo para que veáis lo tristemente repetitivo que puede llegar a ser. Ya podrían tomar ejemplo de Saul Bass, el Picasso del cine. Si no sabes a lo que me refiero, te recomiendo que visites el Círculo de Bellas Artes de Madrid (Calle Alcalá, 42), que  alberga una exposición sobre su trabajo hasta el 13 de enero. Para más información, pincha aquí.

La amistad

ago-24-2012 By cinefilo

Este en realidad iba a ser un post sobre la comunicación y se transformo en post sobre la amistad. Una metamorfosis que no es tan extraña.

Hace tiempo hay dos fragmentos de películas que me vienen dando vueltas en mi imaginación. Las dos creo expresan muy bien la esencia de las relaciones profundas que marcan. Todos tenemos muchos conocidos, relaciones amistosas, compañeros. En mi caso puedo decir que son pocos las relaciones de amistad. Pero cada una me ayudo a crecer en humanidad, me ayudó a creer más en Dios. Me ayudó a creer más en mí y en las personas. La vida y los años hicieron que me separar de algunas de ellas. Pero en mi corazón siempre hay una bendición para cada una de mis amistades.

La primera escena es de la película Rapsodia en Agosto (八月の狂詩曲 Hachi-gatsu no kyōshikyoku del director japonés Akiro Kurosawa. La película gira en torno al tema de la bomba nuclear que cayó en Nagasaki y de como el pueblo japonés hace memoria, o no, de este hecho. Todo ocurre alrededor de la abuela Kane y sus nietos en los meses de verano. No voy a relatar toda la película. Pero la escena en que ella se encuentra con una vieja amiga es de gran belleza. El silencio esta cargado de comunión y de una historia, dolorosa, compartida no por palabras ni diálogos. Más bien en el simple gesto de sentarse, una frente a la otra, sin necesidad de más. En ese gesto la elocuencia gana la escena, siempre sobria y profunda del director japonés.

Alguien me dijo que la verdadera amistad es la capacidad de caminar junto a otra persona sin la necesidad de hablar una sola palabra. Claro que el diálogo y la confianza son fundamentales en toda relación. Pero yo he experimentado como en cierto punto las palabras solo entorpecen la verdadera comunicación. Aún esto se da en la relación con Dios donde el silencio es fruto de una plena comunión, no de la desconfianza ni del egoísmo.

 

La otra escena es de la saga de Harry Potter, Harry Potter y las Reliquias de la Muerte – Parte 1. Ya cuando la vi en el cine me llamó la atención esta escena. Harry ve el sufrimiento de su amiga Hermione. Ve su soledad, ve su tristeza, ve su abandono. Decide romper esa barrera acercándose e invitándola a bailar. El tema de fondo, que Hermione esta escuchando desde la radio de Ron, es de Nick Cave y se llama Oh Children. Siento que es una de las escenas mas linda de toda la saga. No construida por efectos ni trucos. Solo por la simple belleza de dos amigos que se deciden romper la soledad. Y arriesgarse a construir un puente. Porque quizá esto es lo más bello de la amistad, construir puentes, vencer la soledad y el desarraigo. Creer que cada uno tiene algo bello y bueno para dar y recibir, que encontrar en si mismo y en el otro. La amistad para mí en definitiva es un gran acto de fe en el ser humano. Acto de fe en un Dios creador que no nos deja solos en las tormentas de la vida. Un amigo siempre esta allí para cantarnos una canción, para darnos un abrazo, para caminar junto a nosotros. Aún en las tormentas de la vida.

Animales en el cine: Algunos ejemplos

ago-13-2012 By cinefilo

Hay películas donde los animales son personajes importantes y cuando yo me entero de eso corro a conseguirlas porque sé que me van a gustar. No más blablá y acá una reseña de algunas de ellas:

Cat’s eye: Tengo pensado escribir un post sobre Stephen King porque hay tantas historias suyas que me gustan y por estos días estoy leyendo entusiasmada “22/11/63”, así que seguro querré comentarlo cuando termine. Mientras tanto, me quedo con “Cat’s eye”, una película de 1985 compuesta por tres historias independientes que tienen a un gato gris con rayas como hilo conductor. El primer relato es el de un fumador empedernido que hará todo lo posible por dejar el vicio; el segundo trata de un marido que quiere vengarse del amante de su esposa y mi favorito es el tercero, donde una Drew Barrymore niña pasa susto por culpa de un gnomo (bastante feo, más cercano a un troll) que se mete a su pieza para atemorizarla por las noches. Mientras que en las dos primeras partes la presencia del gato es más bien circunstancial y no tiene mucha participación en el desenlace (aunque obviamente igual sale y una está todo el rato pendiente de él… que es la gracia de estas películas para los que queremos a los animales, claro), en la última fase interactúa mucho más con los personajes y hasta termina como héroe y protector infantil. Y además es lindo, todo un agrado verlo.

Harry y Tonto: Soy llorona y he terminado mal con muchas películas, pero esta es mi número 1 en lágrimas, me acuerdo y me da pena de nuevo. Trata de un anciano, Harry, que debe dejar su departamento porque lo van a demoler y aprovecha de irse de viaje junto a su gato Tonto (que se llama así no porque sea pavo ni leso ni nada parecido, sino porque ese es el nombre original del compañero del Llanero Solitario, el indio Tonto, en español conocido como Toro). Es de esas típicas historias de viajes, encuentros, carreteras, personajes entrañables e introspección, donde el protagonista conoce gente que influye en su vida y viceversa. Hay escenas divertidas, otras absurdas y otras muy tristes, el tipo de experiencias que todos hemos vivido alguna vez o escuchamos a alguien hacerlo, así que podemos entenderlas bien y la empatía es fácil. La relación entre gato y amo es el eje central, Harry realmente quiere a Tonto y es un componente importante en su solitaria vida tras haberse alejado un poco de sus hijos, los que también aparecen en la historia  y podemos conocer sus problemas y en especial, el por qué de la separación. El final realmente vale la pena. Es de 1974 y el viejito ganó un Óscar como mejor actor por este papel que es realmente poderoso, conmueve y lleva a una profunda reflexión con respecto a la vejez y la soledad que puede involucrar (snif).

Hagamos un alto. Soy una gran fanática de los gatos, pero también quiero a los perros. Y ya se sabe que ellos son más populares, así que hay mucho cine para escoger en materia canina. Estos son mis dos elegidos para empezar:

Marley & me: Creo que el gran problema de Marley y yo es la pareja protagónica que escogieron en Hollywood, Jennifer Aniston y Owen Wilson. Son actores populares que se supone levantan cualquier película, pero creo que en este caso, lo que hacen es distraer con sus pelos rubios y eterna ropa de verano el real foco de la historia, que son los problemas que uno vive en distintas etapas de la vida junto con el cariño y compañía que puede entregar una mascota. A primera vista Marley es una comedia sobre un perro labrador tierno que lo muerde todo y hace miles de maldades, pero más profundamente  trata sobre lo que queremos tener y no podemos conseguir, de no estar nunca conformes con algo pero aprender a vivir con lo que hay (aunque el tan hollywoodense éxito del personaje de Wilson  hace sospechar del fondo del asunto). El protagonista y amo de Marley (el ya mencionado Wilson), siempre quiso ser un periodista y escribir grandes reportajes, pero termina trabajando en un diario local hasta que le dan la posibilidad de publicar una columna semanal (el sueño del pibe), pero él no es feliz porque quiere reportear “cosas importantes”. Años más tarde (porque la historia abarca como una década) logra ser periodista, pero echa de menos la libertad que le daba la columna y se queja de nuevo. Y el tema de las mascotas está muy bien desarrollado, yo entiendo por ejemplo que puedes querer mucho a un animal, pero hay días en que se porta tan mal o tú estás tan colapsada que piensas seriamente en que se vaya, para después darte cuenta que es parte de tu vida y tu responsabilidad. Y el final… otro de esos lacrimógenos. Tercero en mi ranking después de “Harry y tonto” y “Hachiko”.

Lassie: Atención, la niña que aparece en este afiche es Elizabeth Taylor con 14 años de edad. Así de vieja es esta película y por eso me sorprende mucho su argumento. Yo conocía a Lassie como el perro héroe que salva las casas de los incendios, lleva a la gente al epicentro de los accidentes mordiéndoles la ropa y ayuda a los niños que están en problemas. Las historias son por lo general muy inocentes…en extremo a veces!, muy de película familiar para todo espectador. Pero esta no. O al menos yo siento que hace una diferencia. Supongo que da lo mismo si me pongo a dar spoilers de algo estrenado en 1946, así que la voy a contar completa: Lassie (acá llamado Bill) es un perro que llega a la vida de Cathy y se vuelven íntimos amigos, corren juntos por la pradera, pasean, se ríen y son felices. Pero un accidente los separa y lleva a Bill a convertirse en perro rastreador en la guerra. Cuando finalmente regresa y Cathy lo recupera ya no es el mismo, está mucho más agresivo y es llevado a juicio en el pueblo donde viven por el peligro que representa para los demás. Todo pinta mal para el pobre perro y están casi a punto de condenarlo a muerte cuando uno de los abogados se da cuenta de que tiene en la oreja una inscripción tatuada por la Armada. Ahí averiguan dónde estuvo el tiempo en el que se perdió y la película termina con una arenga a que tal como las personas que viven eventos traumáticos pueden tener problemas para reinsertarse, con los animales  puede ocurrir lo mismo y depende de aquellos que están bien darles soporte y apoyo para superar sus problemas. ¿Ven que es un mejor argumento este? Y con el infaltable final feliz. Me gusta mucho esta película.

Bonus Track:

Gatos Viejos: Made in Chile. Son un par de gatos muy gordos, algo ya entrado en años y flojos como pocos… o como todos en realidad. Si  bien no participan de forma activa en el argumento de la película, sí tienen un papel al representar la metáfora de los ancianos muy bien personificados por Bélgica Castro y Alejandro Sieveking  ya que ellos dependen de los amos de la casa, hay que tenerlos encerrados para que no se arranquen y causan alergia a la complicada hija de ella…  En el fondo, es la misma alergia que tiene hacia la presencia de su madre.