Cinemascope

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Quizás es más que un comediante (aunque a mi no me da risa ese tipo) pero de que es un maestro, lo e

El maestro hace comedia

nov-1-2012 By cinefilo

Es el sueño de todo artista – ¿o sería de todos los hombres? Fama de genio, dinero y una casa majestuosa que comparte con siete mujeres. Y todas le aman y esperan por su turno de manera organizada para disfrutar un poco de la compañía del “maestro”.

La película “Esas Mujeres” (1964) es la más divertida de Ingmar Bergman. Hay escenas muy graciosas y al menos una bastante sentimental en que el chófer del maestro y la dueña de la mansión revelan sus historias de desilusión.

De paso para conocer al grande violonchelista, el crítico musical Cornelius, que escribe su biografía, es lo mejor de la película. Enseña que el ego de los críticos a veces puede ser aun mayor que el de los artistas. “Por cierto, ¿cómo está Stravinsky?, pregunta el empresario del maestro a Cornelius. “Consideré que mi obligación purificadora como crítico musical era desenmascararlo”, le contesta, humilde. Que pena que Bergman no tuviese más ganas de hacer comedia.

Spooky

nov-1-2012 By cinefilo

¡Bienvenidos al pasaje del terror! Soy el maestro de ceremonias. Si queréis llegar a nuestro cofre d

San Sebastián

oct-3-2012 By cinefilo

Hace unos días estuve en San Sebastián y además de visitar la ciudad, entre pincho y pincho tuve tiempo de ver cuatro películas de las que se proyectaban en la 60 edición del festival internacional de cine.

Silent City fue la concesión al cine menos comercial, en la sección dedicada a los nuevos directores. La proyección tuvo lugar en una sala de cine normal y corriente y me llamó la atención que los subtítulos se proyectasen a mano, con un ordenador portátil y un proyector en la primera fila de butacas. Lo mejor fue que al final de la película estaban presentes Threes Anna, la directora y Laurence Roothooft, la actriz protagonista, que participaron en un coloquio con los espectadores.

Silent City cuenta la historia de una joven cocinera que se va a Japón para aprender la técnica de un famoso chef especialista en pescados, el maestro Kon. Pero una vez allí, las cosas no salen como ella pensaba. El maestro le encarga solamente limpiar pescado, igual que al resto de aprendices, y además se encuentra sola en cultura extraña y sin poder apenas comunicarse. Sin embargo, cada revés que sufre le ayuda de alguna forma a entender mejor a los peces y a aprender la técnica del maestro.

Fraude, proyectada también en una sala de cine normalita, fue la película que más me gustó. Además pude ver a pocos metros de distancia a dos de las estrellas que participan en ella, Richard Gere y Susan Sarandon. Gere interpreta a un ejecutivo que intenta mantener una fachada de éxito sobre una vida completamente podrida. Aparentemente todo le va de perlas, está a punto de completar la venta de su empresa y tiene una familia ideal, pero en realidad la empresa está quebrada y debe conseguir que la auditora apruebe la venta a toda costa. Además tiene una amante que muere en un accidente de coche cuando él conducía, así que aparte de los problemas financieros también tiene que preocuparse por el detective que investiga el caso. Pero no es que este hombre sea especialmente malvado. En mayor o menor medida todos los personajes renuncian a su integridad. Por ejemplo, su mujer conocía su infidelidad y sus chanchullos, pero le daban igual mientras él financiase sus actividades benéficas, y el policía falsifica las pruebas para conseguir llevarlo a juicio, sin importarle que eso afecte a personas inocentes. La escena final en la que el protagonista se dirige a dar un discurso ante una sala repleta de personas con apariencia respetable, pero igual de falsos que él, es demoledora.

En el teatro Victoria Eugenia también disfruté con Argo, de un Ben Affleck que está ganando cada vez más prestigio como director. Trata del rescate de seis americanos refugiados en la casa del embajador de Canada en Teherán, durante la revolución iraní del 79. Estas seis personas consiguen huir del asalto a la embajada americana (que se salda con la captura de 66 personas y la posterior “crisis de los rehenes”) pero necesitan a alguien que les ayude a salir del país, y es ahí donde entra un miembro de la CIA experto en rescates. El plan es ir a Teherán y hacer pasar a los refugiados por miembros de un equipo de rodaje en busca de exteriores para una película de ciencia ficción. Para ello necesita montar una tapadera convincente con la ayuda de sus contactos en Hollywood, un experto en maquillaje y efectos especiales y un productor un poco chiflados.

Y por último, Salvajes, de Oliver Stone, en el cubo pequeño del Kursaal. Una película que prometía mucho, sobre todo por el personaje de Salma Hayek, que interpreta a una jefa narco que quiere arrebatar el negocio de un par de chicos californianos expertos en I+D aplicado al cultivo de cannabis. Me decepcionó porque algunos personajes, como la jefa y sobre todo su secuaz, el personaje interpretado por Del Toro, me parecieron demasiado exagerados, casi grotescos. Pero lo peor fue el final, o, mejor dicho, el hecho de que tuviese dos finales, uno de verdad y otro falso.

Blog 25 – Malos malísimos

sep-30-2012 By cinefilo

 

Si pensaban que iba a hablar de políticos, banqueros, economistas, dictadores, terroristas o empresarios inescrupulosos e insensibles están equivocados… Esta vez voy a hablar de los malos en el cine, gente que hace mucho mal, pero en un mundo de ficción… ¡afortunadamente!

El maestro

No deja de ser curioso e irónico que Alfred Hitchcock nunca fuera premiado con un Oscar o una Palma de Oro por alguna de sus películas… aunque por fortuna sí recibió otros premios prestigiosos y los de reconocimiento a su carrera… tarde o temprano todo ocupa el lugar que le corresponde… Uno de sus films, Vértigo (1958) está en el primer lugar en la lista de las 50 mejores películas de todos los tiempos según el British Film Institute (BFI). Compartamos esto o no es innegable la calidad narrativa que tenía el director británico cuya influencia llega hasta nuestros días.

En uno de los capítulos de “El cine según Hitchcock”, maravilloso e imprescindible libro de conversaciones entre el maestro del suspense y François Truffaut, Hitchcock nos ilustra con el siguiente concepto “(…) cuanto más logrado sea el retrato del malo, más lograda será la película. He aquí la gran regla fundamental… “ . Me atrevería a afirmar que el cine nos ha demostrado en numerosas oportunidades que esta teoría está más que demostrada.

Tiene que ser muy, muy malo

Los malos de la vida real tienen muchas caras… A veces, ni siquiera nos damos cuenta de que son tan malos hasta ver las consecuencias de sus actos… Otras sí, pero son tan hábiles para utilizar las diferentes estructuras de poder y engaño a su alcance, que todo intento de oponernos se queda en eso, simplemente en una intención. Pero algunos malos del cine pueden llegar a ser muy atractivos (¡y mucho más inofensivos para nosotros!)… de hecho, a veces nos ponemos de su parte y preferimos que ganen, porque son más carismáticos que el protagonista…

Por supuesto, para conseguir un villano logrado, hace falta un buen guión y una buena interpretación. Nuestra memoria colectiva recuerda muy bien a algunos de ellos, curiosamente “protagonistas” de algunas de las mejores escenas o secuencias del cine, cuando su lugar natural debiera de ser el opuesto:

Roy Batty, un replicante interpretado por un inspirado Rutger Hauer en la película “Blade Runner” (Ridley Scott, 1982); o el Joker de “The Dark Knight” (Christopher Nolan, 2008) con un merecidísimo reconocimiento póstumo a Heath Ledger… Y ni hablar del Anton Chigurh con la cara de Javier Bardem en “No es país para viejos”  (Joel y Ethan Coen, 2007)… O el Hans Beckert, asesino de niñas que evade a la policía y a la mafia en el clásico de 1931 de Fritz Lang “M, el vampiro de Dusseldorf” con la mirada siniestra y el silbido de Peter Lorre. Pero hay muchos, muchísimos más, bastante memorables en los casi 117 años de la historia del cine.

Son antagonistas muy malos, pero llenan la pantalla con su presencia y nos generan una curiosa fascinación. En esta entrada voy a hablar de uno de los malos más atractivos de los últimos años.

Un currículum aterradoramente impresionante

Nombre: Coronel Hans Landa
Profesión: Cazador de judíos en la alemania nazi
Película: Inglourious Basterds (Malditos bastardos)
Director: Quentin Tarantino
Año: 2009

El cine bélico da para mucho, si es que nos podemos permitir catalogar cualquier film de Tarantino en algún género. Pero de la mano de este director, el resultado suele ser una propuesta bastante original como esta que nos propone este especialista en crear personajes fascinantes.

Hans (Christoph Waltz) Landa, es un personaje diseñado para causarnos una aversiva atracción, si es que me permiten el oxímoron (¡me encanta esta palabra!). Nos planta su presencia en la primera secuencia de la película (según mi opinión una de las más logradas de los últimos tiempos) y toda nuestra atención se centra en él.

La regla fundamental de Hitchcock se cumple de manera contundente en este film. Vemos durante casi 19 minutos una escena ambientada mayormente en el interior de una granja francesa, en la que se nos presenta a un tipo del que difícilmente se libre nuestra protagonista. Se muestra amable, agradable, educado, incluso hasta empático; pero no deja de ser un asesino metódico y sistemático. Es el primer personaje importante que se nos introduce en la película… Tarantino sabe muy bien que todo funcionará mucho mejor presentando al Coronel Landa en acción en esta intensa secuencia inicial. Vemos cómo se esfuerza por hablar francés con el granjero, elogia a sus hijas, la leche que producen sus vacas y va cercando, con lo que en apariencia es un cordial interrogatorio, al hombre, íntegro en un primer momento, pero que comienza a flaquear al ver que no se está enfrentando a un nazi burócrata más. Incluso el genial Waltz le da un toque de deliberada torpeza a la caracterización de su personaje cuando no encuentra uno de los nombres en su lista negra o saca esa especie de pipa ridícula y se pone a fumar.

Secuencia diseñada al mejor estilo Hitchcock, una de las más evidentes influencias en Tarantino, en la que la tensión va creciendo al tiempo que se nos revela información hasta llegar al clímax y su violenta resolución final.

Un Landa que recordaremos siempre como uno de los villanos más crueles y carismáticos de la historia del cine, que le mereció a Waltz el premio de la academia de Hollywood y el de Cannes por su actuación.

Prometo que seguirán desfilando malos memorables por este espacio… es mi plan para dominar el mundo: llenar internet de malos malísimos (se oye mi exacerbada risa sarcástica).

Christian Flavio Tasso