Cinemascope

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Las patatas fritas sabor jamón molan, las cosas como son. Ese aroma maravillosamente aumentado químicamente que se extiende alrededor, esa crujiente textura, esa bolsa que arrugas mil veces pensando que no tiene fondo… qué snack más estupendo para ver un partido, o para simplemente pasar el rato en el sofá…. pero joder… no para ir al cine.

Acudir a las salas a ver una película se está convirtiendo en lo que podríamos llamar un “artículo de lujo”, si tenemos en cuenta el (incesante) incremento del precio de la entrada, el gasto que nos supone desplazarnos hasta allí, etc… pero no importa, como amante de este arte, corres con dichos gastos con tal de ver la película elegida con la mejor calidad posible. Sin embargo, a pesar de que en la ecuación ha entrado la proyección en HD, las butacas mejoradas y el DolbySorround…también entra en juego la falta de educación de muchos de los asistentes.

Hace unos días fuí (…otra vez…) a ver “El Hobbit”, y madre mía… ¡la gente cantando! ¡Tenía detrás a unos chavales tarareando la banda sonora al ritmo de las carreras de Bilbo! … Por supuesto también se cumplió el clásico de tener cerca al grupito que A VOCES va comentando los “fallos” de la película con respecto al libro, los amantes de toda la comida crujiente existente… Hace unos años, recuerdo que en el cine veías a la gente con palomitas, regalices y poco más… Ahora el menú que puedes observar a tu alrededor consta de: Palomitas, nachos, cortezas de cerdo, patatas fritas, pipas, pistachos… Crees que con ello ha llegado el momento de protagonizar un momento Kill Bill con los que te rodean, pero no… llega alguien que lo supera… el que se sienta a tu lado con una docena de sandwiches que acaba de comprar a la entrada… de chorizo, de mahonesa con huevo, de jamón serrano… vamos, todo lo necesario para que no soportes el olor mientras intentas centrarte en la película.

Viendo “El Hobbit” me percaté también de un nuevo fenómeno, el de salir cada quince minutos en manada para fumar. Tener que ver pasar delante de tí y de la pantalla a un grupo de cinco chavales durante toda la película y comentando en voz alta el frio que han pasado mientras “echaban el piti”, pues vaya… saca bastante de la película.

Una de mis anécdotas predilectas  de “desgraciados en una sala”, fué viendo “Los Vengadores”, en cuyo pase, en pleno discurso de Nick Fury, gran parte de la sala se levantó para ponerse a aplaudir…

Ver una película así, obviamente no es cómodo para mí… pero para esa gente… joder, es que tampoco puede serlo!!! Es imposible que haciendo ruido, hablando, entrando y saliendo continuamente, etc… disfrutes de algo que exige atención y un grado de compromiso.  Imaginaos a una de esas personas con su pareja en la intimidad de su hogar… ha puesto velas,  una música relajante, ha perfumado la estancia con los pétalos de rosa que ha esparcido alrededor de la cama… el escenario ideal para mostrarse su amor físicamente….. pues justo en ese momento me encantaría entrar de una patada en la habitación golpeando un bombo y cantando a gritos una jota aragonesa, para que supieran lo que jode.

A todas esas personas, querría dedicaros unas breves palabras…. estoy totalmente en contra de la piratería, pero hasta que vuestras madres y padres (si sabéis quienes son) os enseñen un poquito de educación… que bien estáis bajandoos las películas en vuestra puta casa…

 

The Cove y PS Vita

ago-30-2012 By cinefilo

Anoche, en un episodio de Shinkan3 que me puse a ver para pasar el rato antes de volverme a dormir,

El juego de la fortuna

oct-22-2011 By cinefilo

Me parece q es una pelicula medianamente buena…
Te deja la clasica historia de el chico tambien puede hacer historia, aunque esta vez es con una idea mas estadistica q de esfuerzo de todos y ya saben…
La verdad es q solo es buena para pasar el rato o ver una vez mas a brad pitt pro… No es digamos la opcion mas interesante en taquilla
Les dejo el link del trailer por youtube
trailer el juego de la fortuna

El árbol de la vida

oct-18-2011 By cinefilo

Para entender esta película hay que comprender a su creador. Terrence Malick es un director atípico. Este es su quinto trabajo como guionista-realizador habiendo transcurrido veinte años entre su segundo y tercer filme. Su estilo está lejos del Hollywood de palomitas aunque sus estrellas se peleen por trabajar con él. Es un cineasta impactante en muchos sentidos, diferente. Su cine es profundamente reflexivo. Plantea diferentes cuestiones existenciales que suele concluir en un canto a la Naturaleza y a la vida.

Los que queráis ver El árbol de la vida para “pasar el rato” sería mejor que la olvidarais. Seguramente os decepcionará porque es densa, de pensamientos trascendentales, llena de detalles que exploran sensaciones casi inhóspitas. Estética y visualmente es sublime. Es tan real y sincera como laberíntica. Como lo pueda ser la propia vida. Trata sobre todo lo que significa vivir, de cómo nos sentimos a lo largo del camino.

Combina la vida de una familia estadounidense de los años 50 con secuencias de La Tierra en sus comienzos. La manera de describir la infancia hace que lo que vemos en pantalla nos recuerde nuestras propias vivencias. La rebeldía, los juegos, las obligaciones, la madurez… Capta de una forma envidiable lo que, como niños, todos hemos sentido. También se refiere a cómo todo va y viene. La vida, al igual que el Universo, está en constante cambio. Solo hay una cosa segura, nada es seguro. Malick parece contraponer conceptos contrarios para explicar que hay cabida para todo. Retrata como nadie la conexión humana ofreciendo momentos inolvidables por su ternura.  Esas imágenes en las que muestra los primeros pasos de nuestro planeta, de una manera casi documental, creo que viene a reforzar esa idea de colisión de ideas: lo bello contra lo violento; lo divino contra lo natural; el estancamiento contra la superación.

En definitiva, es un largo recorrido por las diferentes etapas de la vida y cómo cambian las percepciones. La obra más personal del director más personal.

                                                           Valoración:                                                                                                                                        4 sobre 5

Rafalito

Una película muy buena cuando se busca un mensaje y no sólo pasar el rato o entretenerse a costa de la desgracia ajena.

Nos habla sobre la disfuncionalidad –en familia y trabajo- que crea el materialismo, sobretodo en sociedades consumistas del primer mundito, aunque esto no significa que estemos exentos de ello porque personas que se definen por sus posesiones e imagen exterior hay en todo rincón del planeta.

La Aceptación es lo más importante que podemos rescatar de esta propuesta:  aceptar a los demás como son ya que es como quieren ser (las decisiones, concientes o no, son propias) y así es como los debemos respetar.

El castor –beaver- es un medio para representar la carencia psicológica del personaje pero es una excusa para decirle al público que esta sociedad impone comportamientos y actitudes, aprueba cuando se hace las cosas “correctas” (por ser terriblemente comunes) y acepta –falsamente- cuando se sufre y se baja la cabeza (alimentando la soberbia y el cinismo que flota por doquier).

Hacer lo que manda el corazón –intuición- es lo que debemos hacer pero es difícil debido a los pensamientos obligados y “por deber” que tenemos mal-aprendidos y mal-heredados y que producen comportamientos impostados como risas falsas, mostrar felicidad cuando no se conoce realmente, hablar con supuesta sabiduría cuando el cinismo es lo que brota cuando los demás no reconocen aquella sabiduría artificial (que se cree se debe tener con las arrugas y canas).

La experiencia es lo que construye la Vida, y la vida la tenemos para vivirla… dejemos que todos vivan como quieren hacerlo y vivamos la nuestra sin juzgar… a menos que nuestra vida sea tan miserable que debemos vivir en función de otros y de lo externo (apariencia, vanidad, aprobación) utilizando los males de la humanidad: soberbia, ira, rencor, celos, cinismo, etc.

Mostremos sabiduría educando sin imponer, aceptando sin juzgar, dejando ser a los demás… cuando así sea, una marioneta será innecesaria porque no existirán más necesidades emocionales insatisfechas y todos viviremos con mucha tranquilidad interior.