Cinemascope

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Sobre mí…

dic-29-2012 By cinefilo

Desde muy pequeño me sentí atraído por el mundo del celuloide y los medios de comunicación, y más co

Menú: Elegir idioma: Español.

dic-26-2012 By cinefilo

Luis Varela en el doblaje de 'Up'Hoy queremos hacer un pequeño homenaje a los grandes artistas españoles que se esconden tras los actores de cualquier película extranjera:  los dobladores. Las grandes voces de nuestro país nos permiten entender cualquier cosa de la industria del cine o la televisión, venga de donde venga y sin necesidad de seleccionar los molestos subtítulos.

El proceso de doblaje de una película no es tan costoso como muchos se imaginan. Por ejemplo, una película puede ser doblada con éxito en tres jornadas de trabajo de 7 horas. Esto quiere decir que unas 20 horas, se lleva a cabo el proceso de elección de actores, adaptación del guión y minutado de los takes.Esta agilidad se debe a la profesionalidad de los que lo llevan a cabo, no les gusta llamarse dobladores sino actores de doblaje, puesto que todos ellos son verdaderos actores que, en un pequeño estudio fuera del contexto del rodaje, deben interpretar todos los sentimientos del actor original usando sólo el poder de su voz.

Para iniciarse en esta profesión no basta con tener una buena voz, hay que saber interpretar y trasladar esos matices originales de la película al idioma de destino. Por ello, en España hay escuelas de doblaje muy reconocidas que antes de cada trabajo, lo que hacen es un proceso de interpretación con el director para captar la esencia del guión original.

Una vez grabados los takes, se mezclan todas las voces con el resto de sonidos de la obra finalizando así la labor de doblaje. Pero no es nada sencillo: existen grandes horrores del doblaje, llamados así por no haberlos tratado adecuadamente. Es el caso por ejemplo de El Resplandor, una gran película con un pésimo doblaje por no haber sabido escoger a los actores adecuados.

Pero para gustos, colores. Mucha gente piensa que ver una película doblada es una atrofia de la esencia original de esta, y que el esfuerzo actoral se pierde en gran medida. Pero, ¿qué pasa cuando el espectador final no entiende el idioma origen y debe estar leyendo los subtítulos de principio a fin? Que gran parte de la interpretación, como puede ser la expresión corporal del actor, es imposible de observar al estar continuamente con la vista puesta en los subtítulos.

SOÑAR

nov-19-2012 By cinefilo

Es un concepto que alguna que otra vez en nuestra vida hemos usado, mas de una persona ha imaginado o soñado cosas que no podían tener o que les gustaría tener. Desde pequeño ya se soñaba con tener algún juguete que no teníamos, de joven se soñaba con llegar a ser alguien importante  y de adulto sueñas con tener un buen hogar y una buena familia. Pero aun así, cuando un adulto sueña se sigue sintiendo pequeño, nunca llegamos a crecer.

Con este blog trataré de transmitiros todos mis sueños e inquietudes, cine, diseño y fotografía.

Espero que os guste.

Una mísera entrevista

oct-22-2012 By cinefilo

Con su fedora de fieltro marrón y cinta negra y una cazadora de cuero, también negra, sentado en su silla de ruedas, Bernardo Bertolucci contaba historias en una entrevista hasta hace un momento.

Me he acercado a la televisión para ver una escena de su nueva película. Para cuando he vuelto en mí mismo llevaba casi una escuchando cómo el hombre contaba historias de su juventud. De cuando conoció a Pier Paolo Pasolini al llamar a la puerta de su casa y no le dejó entrar porque pensaba que quizá era un ladrón; de sus primeros pasos escribiendo poesía antes de descubrir su pasión por el cine (que, de hecho, fue más su búsqueda de un lenguaje propio inicialmente); de cuando casi termina en chirona con Marlon Brando a raíz de que Último Tango en París sirviera para acusarles de desacato pansexual; de cuando conoció el significado de la palabra comunista por los altavoces de un camión que pasaba por un camino de tierra cerca de su casa de campo cuando era pequeño; de sus primeros encuentros adolescentes y la forma de sentir la soledad más como una claustrofilia que como una claustrofobia; de como selecciona a sus actores para sus casting y siente que es él el elegido y no ellos, especialmente cuando sus papeles deben ser interpretados por jóvenes; de cómo le gusta cargar de simbología sus películas con pequeños detalles que, habitualmente, acuden directos a sus recuerdos más íntimos de la infancia; de la simbología de cómo usa el encuadre; de que a él, a pesar de todo lo que se ha dicho y de haber participado activamente, la política a estas alturas de la película le importa una real mierda.

Y todo, así, calmado. Un discurso lento pero sin pausa, con una cadencia de voz impresionante, una dicción perfecta, una prosodia de hilar dulce y meloso que colocaba cada ingrediente de la historia con esmero matemático, casi obsesivo. Una expresión como hacía lustros que no escuchaba.

Es cierto que en italiano todo suena mejor. Se mire por donde se mire, y juro que no es desviación sentimental, es un lenguaje infinitamente más melódico, menos duro y más vocal que el castellano. Pero aún así, en esta entrevista lo que hacía volar al espectador era otra cosa, más sutil y que yo he cazado desde el primer momento y, sospecho, me he embelesado con la única intención de tratar de aprender por ósmosis.

Lo increíble de esta entrevista es exactamente lo mismo que lo que sucede con las entrevistas a Roberto Benigni: que te topas de frente con un narrador escalofriante. Escuchas, claro que sí, porque la entrevista te llega por los oídos, pero sus historias te golpean directamente en el cerebro, atravesando el trigémino e instalándose en el centro de tu cráneo. Y sientes cómo hurgan en tu imaginación y respirando hondo, y si te rodearan las condiciones ambientales adecuadas, podrías recrear las escenas que te cuentan con el vaho al exhalar.

Se plantan en el escenario y lo mismo te abstraen durante una hora entera contándote sus historias de juventud como, y esto lo hizo Benigni hace un par de años, te cascan la Divina Comedia del tirón. Y tú, hipnotizado, no puedes hacer más que escuchar, con una pequeña sonrisa unos, con la boca abierta y alucinando, otros, con las imágenes que generan con sus inflexiones de voz tan nítidas que poco te cuesta imaginarte olores y colores y sonidos de cada uno de sus recuerdos y ocurrencias.

Y aquí estoy yo alucinando con la misma ilusión de un niño pequeño y pienso que, aunque tengo una novela armada, otra a punto, un blog que da sus primeros pasos y el tiempo escapándose durante el día tiritando encogido al pensar que ya comienza el NaNoWriMo, me siento pequeño, ínfimo ante semejantes maestros y a la par me acojona y me enardece la idea de que en algún momento del futuro —espero que mas pronto que tarde, aunque me vale cualquiera de los dos—, lograré hilar y entretenerte a ti con la mitad de esa destreza de estos hombres.

Quizá a ti te la trae floja y no me parece mal. A fin de cuentas, vienes aquí esperando encontrar barruntes mañaneros y resulta que, de primeras, llevo unos días tecleando por la noche, así que pschá. Pero si en el futuro consigo sorprenderte y trasladarte y arrancarte de tu realidad, o enseñarte algún truco del oficio y con eso te hago sentir la mitad de bien de lo que me han hecho sentir esta noche, y lo logro con aquello que de otra manera sería una mísera entrevista, entonces podré largarme de este planeta satisfecho como nadie.

Terciopelo azul de David Lynch

ago-16-2012 By cinefilo

Hay una vida plácida, pequeño burguesa, de adosado y parcelita que no percibe el otro lado de la rea