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Una educación de cine

ene-5-2013 By cinefilo

Cuando un joven entra en una sala de cine se encuentra sólo ante un montaje audiovisual que conscien

La compañía del director canadiense (Cameron Pace Group) está detrás del increíble 3D de ‘La vida de Pi‘, la nueva película de Ang Lee. El director taiwanés ha adaptado el best-seller de Yann Martel sobre las aventuras de un joven indio que, tras un naufragio, se encuentra en un bote salvavidas que va a la deriva por el Pacífico. Sus únicos compañeros son una hiena, una cebra, una orangután y un tigre de bengala.

En un principio, Lee fue el primero en pensar que utilizar el 3D en el film iba a ser un proyecto imposible pero que si le añadía otra dimensión podría ser posible, que añadirlo podría abrirle la mente. James Cameron, propietario de Cameron Pace Group, ya tiene experiencia en el terreno después de haber vivido en primera persona el éxito de una de las mejores películas de la historia: ‘Avatar’. Para él, dejarse llevar en la sala de cine por un gran cineasta como Lee es algo fantástico. Y para ello, piensa que el 3D ayuda en gran medida. Por otro lado, Vince Pace, otro de los grandes de Cameron Pace Group, opina que las técnicas digitales utilizadas y la historia encajan perfectamente, lo que hace del largometraje una sintonía de arte en estado puro. El 3D es parte integrante de ese arte.

En este vídeo de ‘La vida de Pi’, Lee cuenta cómo uno de los retos de la película fue el propio animal: “Hubo que usar imágenes generadas por ordenador. De otra manera, algunas escenas habrían sido imposible de filmar”. Solo en la piel del tigre trabajaron más de quice dibujantes. Alguien tenía que controlar y colocar los diez millones de pelos que cubren su cuerpo. Tenían a gente en Los Ángeles, en la India, y algunos otros dibujantes en Vancouver y en Kuala Lumpur, todos trabajando sobre Richard Parker, el tigre.

Con ‘Avatar‘ como hermana gemela, y quizás también con John Carter, ‘La vida de Pi’ llega a los cines con ganas de ilusionar al público, de demostrar que la narración de historias clásicas respaldadas por el uso del CGI, los efectos especiales y una infinita paleta de colores puede cobrar vida en una sala de cine, más si cabe con un impresionante uso del 3D que por seguro deja algunas de las mejores secuencias del año.

Ayer fui al cine, a ver el Hobbit. Al margen de los comentarios de la película, me cabreo mucho cuando voy al cine y me meto en una sala llena de críos maleducados que no hacen más que preguntarle a sus padres, en voz alta, cada cosa de la película.

  • ¿Eso es el Dragón? A ver, nene, un bicho con pinta de lagartija grande, que vuela y echa fuego, y que no es un meteorito ¿qué va a ser?
  • ¿Ese es malo? Un tipo grimoso que se come al protagonista si falla las adivinanzas, ¿te parece bueno? Esto es preocupante: ¡los niños de hoy no saben distinguir entre el bien y el mal!
  • ¿Eso son orcos? Cállate y mira la puñetera película y ya te enterarás.

Así durante dos horas y cincuenta minutos, aproximadamente.

En general me pone de muy mal humor que alguien, ya sea niño o adulto, se ponga a hacer comentarios mientras veo una película que no he visto todavía, y sobre todo cuando hacen comentarios para intentar anticiparse al argumento, haciéndose preguntas como “pero entonces, no entiendo: ¿es que… ?” Si estamos viendo la película y tú no lo sabes, ¿qué puñetas te hace creer que yo voy a saberlo? Pero que lo hagan niños gritando en una sala de cine, con el precio actual de las entradas, y encima con la mirada condescendiente de sus malditos padres al lado, me pone del hígado. ¿Es que no sabemos educar a los niños? En el cine y en el teatro se está uno calladito, o no se está.

Si tus hijos son unos maleducados, quédatelos tú toditos ellos, y déjanos a los demás  tranquilos. ”Es que son niños”. No señora, es que usted es una maleducada y una irresponsable, y si no es capaz de mantener a su hijo callado en un sitio donde hay que guardar silencio, no me creo que sea capaz de enseñarle la diferencia entre el bien y el mal: y la prueba es que le pregunten si el Rey Orco es malo, o si Gollum es bueno.

Es de psiquiatra.

¡A cavar zanjas!

P.D.: Feliz 2013.

El cine es carísimo. Los Bluray están a precio de oro. A Hollywood se le acaban las ideas. Los actores de ahora no son como los de antes. Etc.

Soy el primero que comparte algunas de estas ideas, pero lo cierto es que el cine sigue siendo mi hobby favorito. Y es que pasar un par de horas en una sala de cine, con tu bebida y tus palomitas, prácticamente no tiene precio. O estar en el salón de casa, o en tu habitación, tranquilo y sin molestias, y disfrutar de alguna cinta que se te escapara en su paso por la cartelera, es otro gustazo.

El caso es que, en este 2012, hemos podido disfrutar de algunas muy buenas películas internacionales, pero sobre todo, de un grandísimo cine patrio, que ha demostrado que en este país se puede hacer buen cine siempre y cuando la manera de preparación sea buena; o lo que es lo mismo, dejar de lado las españoladas y hacer un buen cine internacional made in Spain.

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El cine pornográfico de Lars Von Trier

oct-25-2012 By cinefilo

Por Pablo Poulain

Nunca dejaré de creer que la gente busca películas para poder sentir emociones. Eso de que “busco entretenerme” es sólo una capa superficial de la necesidad de fondo, el sentir algo más. No digo que la gente busque el cine por un vacío emocional (al menos no siempre), a veces simplemente queremos cambiar de emoción, recordar una emoción que no se siente hace tiempo (como la gente que sólo llora con las películas) o, a veces, se busca simplemente la alegría como liberadora de tensiones.

El problema es que no todas las películas logran hacer ese click psico-neural, en el cual uno se desdobla de la butaca y termina viviendo en la historia proyectada en la sala de cine (o la televisión o en el monitor del pc). Creo que es eso lo que, a mi gusto, define una buena película. Ya sea drama, comedia, acción, terror, mientras una película te haga sentir algo, verdaderamente algo, entonces yo considero esa película como “buena”. Si río, si lloro, si grito, si me acongojo, si me desespero, si me altero, si me relajo, si me enojo, estoy frente a una buena pieza del séptimo arte.

Hay directores que son más o menos doctos en el campo del emocionar. No es fácil pensar una historia que te haga sentir algo, y más difícil aún es contar dicha historia. Uno de los maestros para mi en el arte del descolocamiento psicológico es Lars Von Trier, y sé que hay críticas por sus comentarios antisemitas en el festival de Cannes de este año, y sé que hay gente que cree que es muy explícito, pero creo que hay pocos directores como él que saben contar tan bien historias.

Las películas de Von Trier que me han tocado han sido varias. Con Anticristo quedé semanas enteras pensando en la cabaña perdida en el bosque. Las imágenes del film La Fiesta llegan a mi mente siempre que estoy en un almuerzo familiar. Cada vez que veo a gente dejándose maltratar sin oponer resistencia, me vuelve la rabia que sentí al ver Dogville. No recuerdo una película que me hiciera llorar tanto como Bailarina en la oscuridad. Y finalmente, creo que después de un mes de haberla visto, aún no puedo dejar de dedicar diariamente unos minutos de mi día a pensar en Melancholia, la última película del director.

Melancholia cuenta la historia del fin del mundo desde un punto de vista reducido. El film se trata sólo de la relación de tensión de dos hermanas. Nunca se ven edificios cayéndose, ni turbas de gente corriendo por calles. Tampoco países enteros destrozados por olas gigantes, ni el puente de San Francisco partiéndose en dos… no. No. No. No. Sólo vemos como dos personas viven desde su perspectiva personal la llegada de algo inevitable. Más que el fin del planeta tierra, a mi me deja pensando constantemente en como los seres humanos reaccionamos sobre las cosas inevitables de la vida, cosas que nos ganan, cosas que no podemos vencer, la muerte de la gente que uno ama o el no lograr tus sueños, por ejemplo.

Siempre que hablo de Lars Von Trier recolecto distintas apreciaciones, y creo que todas son válidas, porque con este tipo de personalidades hay un mar de posibles reacciones. Hay gente que lo idolatra, gente que lo odia a muerte, gente que lo encuentra un egocéntrico, gente que no lo soporta, gente que respeta su trabajo mas no su forma de ser…etc. De todas las opiniones, nunca olvidaré un día en una clase de cine clásico, cuando al final me quedé conversando con mi profesor y le dije que mi musical favorito era Bailarina en la oscuridad y él se limitó a decir sobre Von Trier “ese gallo es un pornográfico de la imagen”. Puede que haya tenido razón, aún así para toda la gente que busca emociones en el mundo audiovisual no hay mejor droga que el cine de Lars.