Cinemascope

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Boxeo, deporte en el que los vencidos se cuentan por docenas en detrimento de los héroes. Al menos eso es lo que pretende plasmar el Cine. Sudor, golpes y rounds sirven como telón de fondo para oscuras, melancólicas y tristes historias. También cómicas, aunque a día de hoy lo concibamos como un rara avis. De hecho Charles Chaplin fue el pionero a la hora de repartir mamporros delante de una cámara con su comedia “Charlot, campeón de boxeo”, no sin antes realizar un papel secundario como árbitro en el filme “The Knockout”, que hábilmente se tradujo como “Charlot, árbitro” -cuestiones de marketing, probablemente-.

Medir los puños sobre el ring es un subgénero de por sí, prácticamente tan antiguo como el uso del cine como narrador de historias.  Tipos duros como una roca a primera vista pero pesimistas y melancólicos en su interior ejercen el arquetipo del púgil que puebla en las pantallas grandes. Vidas sórdidas en busca de “su oportunidad”. La de ellos y la de sus espectadores, capaces de empatizar con el aspirante y de motivarse con su desafío…  Y también la oportunidad de las productoras para embolsarse una cuantiosa suma y llevarse el reconocimiento de la Industria. Así un joven cuya vestimenta un tanto hortera se alzó con la estatuilla al mejor guion en los OSCARS  de 1976. Un tal Sylvester Stallone, y la película la cual actuó y guionizó alcanzaría a la postre el máximo galardón a “Mejor Película”. “Rocky” batió con sus puños a rivales de gran peso como un primerizo Martin Scorsese y su historia sobre taxistas locos.

Es por ello que el cineasta Franco Zeffirelli, a sabiendas del “boom” que supuso las andanzas del “Potro Italiano” y el “efecto snif” de “Love Story”, se decidió a tomar las riendas en el remake de la obra de  King Vidor titulada “Campeón”. Un ex campeón de boxeo, que vive con su hijo pequeño, decide dejar la bebida, el juego y su vida difusa para volver a enfundarse los guantes tras encontrarse con la madre de su hijo.

Para ello se rodeó de un casting hecho de quilates: Jon Voight, Faye Dunaway, etcéterea. Historia con “chicha” y reparto estelar… Igual a éxito asegurado. Y así fue.

Por qué suelto tal tocho documental sin ahondar aún en la dichosa película, os preguntaréis. Muy sencillo, si por algo se le puede considerar a este filme como un clásico, es únicamente por su contexto, simple y llanamente. Una película bien rodada, bien dirigida y bien interpretada no es suficiente para tener la vitola de clásico.

No, no es suficiente que el por aquel entonces jovencísimo Ricky Schroder brillase en su papel de TJ, el vástago del púgil –papel que le sirvió para ganar el Globo de Oro como “Nueva estrella”-. Su trama contiene momentos de “lágrima fácil” propios de cualquier telefilme de sobremesa, y eso no es de buen recibo. Entretiene, su proyección en la televisión pública es acertada, sin duda, pero no así su franja horaria: no es un clásico valorándolo única y exclusivamente por la película que es.

Para un domingo por la tarde iría de perlas, pero si a esta se le considera como un clásico, dentro de 10 años a “Pretty Woman” la querrán poner en los altares. Espero tomar cicuta para no vivir tal desfachatez.

Estreno: Dredd

oct-12-2012 By cinefilo


No suelen caer bien las películas que, sin ser recomendadas en su totalidad para un público infantil/juvenil, incluyen personajes, chistes o ideas que nos hagan pensar en un contexto cándido e inocente. Que alguien diga que un film es “el más oscuro” de una particular saga significa para muchos que es el mejor (véanse las últimas entregas de Harry Potter). Curiosamente, películas que sí que están dirigidas a una audiencia aniñada, también tienen una gran acogida entre cierto sector de la crítica cuando poseen componentes adultos (la parcialidad, por tanto, es más que obvia y una de las razones por las que a los críticos no se les debería prestar atención casi nunca). En este último caso estarían cintas animadas como Tarón y el caldero mágico (1985) o Up (2009). En el primer caso estarían productos como El retorno del Jedi (1983), La amenaza fantasma (1999) o la cinta cuya nueva versión (la anterior es  la jocosa Juez Dredd, (Judge Dredd, 1995), protagonizada por Sylvester Stallonese ha estrenado esta semana,Dredd (2012) lleva de nuevo a la pantalla a uno de los justicieros con placa más conocidos por los fanáticos de los comics…y el cambio es considerable.

Mega-city, ciudad corrupta, dueña del futuro incierto del ser humano, cuenta además con agentes del orden que pueden actuar como policías, jueces, jurados y ejecutores al mismo tiempo. Dredd (Karl Urban) es uno de ellos, y a él se le unirá una joven, Anderson (Olivia Thirlby) con poderes mentales que tendrá que ganarse el visto bueno de su compañero.

Los dos encontrarán la perfecta ocasión para dar lo mejor de sí mismos cuando se ven atrapados en el edificio Peach Trees. Ma-Ma (Lena Headey), es la que manda allí, desde el último piso, con matones que se encargarán de defender el lugar del inmenso bloque donde se guarda la fábrica de la droga Slo-mo y cargarse a los dos polis…o al menos lo intentarán.

Dredd está llena de violencia furiosa, no apta para públicos de nausea floja o enemigos de productos “actioner” de los ’80, sobre todo aquellas copias B y Z que aprovechaban los éxitos de Terminators, Rambos, Robocops y similares. Copias que se revolcaban de alegría en los intestinos cinematográficos como un cerdo en un charco (por ejemplo, Destroyer (1985) del italiano Sergio Martino). Los 45 millones de dólares en la producción y el guión hacen que al menos no falte algo de estilo en el resultado final de Dredd.

Karl Urban da vida a un vengador sin concesiones, donde no caben las tonterías (¡ni las precisas!) y cuya arma dispara proyectiles casi orgásmicos para el brazo de la ley que la maneja. Un “robot” sin sentimientos, al que nunca le veremos los ojos, el verdadero caballero del día y de la noche ferviente creyente de la verdadera justicia (no la falsa ley de los juzgados que oímos todos los días en los telediarios). Y todo ello en glorioso 3D, que le saca un jugoso partido a las imágenes en súper cámara lenta cuando los adictos se toman la droga que hace percibir la realidad de esa forma.

Una pena, eso sí, que Dredd tenga un argumento principal idéntico al de la estupenda The Raid (2011). Como en tantas ocasiones, menos es más, y el parco presupuesto de esta última película no ha sido impedimento para que las peleas fueran satisfactoriamente viscerales, con cuerpos a cuerpos sorprendentes. A pesar de todo, la obra de Travis se agarra a lo digital, con decente acierto, y muy bien acompañado por unas agudas líneas del escritor Alex Garland…todo lo agudo que puede ser cuando el personaje principal no suele hablar mucho (mención especial merece el momento en el que Dredd está malherido y uno de los villanos le está apuntando para darle el toque de gracia…).

El nuevo agente, en definitiva, solo guarda en común con el de Stallone parte del uniforme y la boca fruncida de Karl Urban, en algunos momentos casi idéntica a la del bueno de Sylvester. Por lo demás, nada que ver con la obra dirigida por Danny Cannon hace diecisiete añitos ya. Pasa rápido el tiempo, sí. Parece que fue ayer cuando veíamos al fatigoso Rob Schneider como componente humorístico de una, ya de por sí, mediocre y cara aventurilla con buenos efectos especiales. Al nuevo Dredd hay que echarle de comer aparte, y se convierte por derecho propio en el tótem (con, seguramente, futuras secuelas) de los admiradores e idólatras del comic original creado por John Wagner, el español Carlos Ezquerra y Pat Mills.

Cop Land

sep-17-2012 By cinefilo

Director: James Mangold Intérpretes: Robert De Niro, Sylvester Stallone, Harvey Keitel, Ray Liotta, 

Reseña: Los Indestructibles 2

sep-15-2012 By cinefilo

El diccionario define la palabra “Testosterona” como ‘Una hormona producida por los testículos cuya función es el desarrollo de las glándulas genitales”. Y si bien esto no les dice nada o  nunca pusieron atención en las clases de Ciencias de la Salud de la secundaria, he aquí la imagen que debería estar impresa en el diccionario para que rápido agarren la onda:

 

Y es que cómo no definir esta cinta como el máximo festival JAMAS de la Masculinidad.

Pero seamos francos, la secuela de “Los Indestructibles” (O “Expendables” para los cuates) no es por mucho la mejor película de acción jamás filmada; claro que tampoco es mala, pero evidentemente tiene esa sensación de todas las cintas recientes de Stallone (quien aquí lleva la batuta), que es la de somos tipos rudos por fuera pero sensibles por dentro.

Aunque sus miradas de ternura fácilmente se confunden con las de quiero partirte la cara

Así que para la labor de hablar sobre Indestrutibles 2, preferí mejor dividir la receta en todos sus ingredientes, y el aporte proteínico de estos más que a la trama (que llanamente les resumo en “Hombres de acción buscan a tipo malo por robar algo hasta que se hace personal”), a la concepción en si de un sueño húmedo de los fans del género que no puedo evitar pensar debió haber ocurrido hace 15 años cuando. ¡AGUAS! Como ustedes ya saben, las reseñas de su servidor están plagadas de spoilers (y analogías quesque graciosas… pero principalmente spoilers).

SYLVESTER STALLONE AS BARNEY ROSS, EL JEFE

El Sr. Stallone liderea este club de mercenarios con un lenguaje inentendible (¡gracias subtítulos!) y un corazón de oro que no teme de llenar de plomo a un búlgaro malintencionado, tanto como dar consejos de la vida y del amor a sus subordinados. Una combinación de Rambo y Rocky por excelencia, Sylvester es quien se debe lucir en la cinta, y lo logra, aunque claramente la edad y la falta de un ring hacen que no sea ésta su mejor interpretación.

JASON STAHAM AS EL SEGUNDO AL MANDO

Antes que nada pondré sobre la mesa que soy un gran admirador del señor Staham, de todas sus películas frente a un volante (lo cual cubre el 95% de su filmografía) y si no fuera calvo, hasta un mechón de él no me sobraría. Para mi él es el verdadero heredero de la Trifecta Swazenneger-Willis-Stallone, y en esta película lo demuestra no solo siendo el segundo al mando, sino pateando traseros y lanzando cuchillos a la yugular sin la necesidad de una palanca de velocidades.

ARNOLD SCHWARZENEGGER AS EL NO SOY DE TU EQUIPO, PERO TE AYUDO

El Governator se baja de su pedestal para entrarle a las patadas, a sus catch-phrases y desarmar pequeños coches europeos con las manos. Tristemente a diferencia de lo que prometía el trailer de verlo como una parte integral del equipo, solo sale para lucirse un rato al grado de ser casi opacado por todos los demás, aunque no tanto como…

BRUCE WILLIS AS EL TIPO DE LA CIA

Quien de igual forma solo engalana la pantalla un rato breve previo al final de la película, sin ningún momento épico o un kill espectacular. Como que le hizo el favor a Stallone y al auditorio de salir en la película, aunque no tanto como…

JET LI AS EL DESAPARECIDO

¿Qué pasó? ¿Andaba el señor muy ocupado o qué onda? A Li solo se le ve al principio de la cinta rifándose en una breve y genérica secuencia de artes marciales, para luego desaparecer en una labor de repartidor de chino multimillonario y no volverse a hablar ni siquiera de él. Quizá todo esto fue pensado para que el que se luciera con las patadas fuera…

JEAN-CLAUDE VAN DAMME AS EL VILLANO DE NOMBRE VILIAN (¿en serio? Solo faltó su nombre de pila fuera “Aiamde”)

Aunque ya también con sus glorias en el pasado, debo admitir el señor Van Damme aún tiene el toque y aunque su actuación como malo es horripilante, verlo pelear cuerpo a cuerpo con Stallone cumplió una de esas fantasías tipo que pasaría “Si Ryu de Street Fighter peleara contra Scorpion de Mortal Kombat” (¡oh! Y sí hubo un momento perfecto para un “Get over here” en esta pelea). Si bien hubiera preferido verlo del lado de los buenos, y que el villano más que un hombre, fuera simplemente una infinita horda de carne de cañón, no puedo evitar pensar lo impresionante que hubiera sido ver como villano a…

CHUCK NORRIS AS HIMSELF

Bueno, obviamente tuvo que disimular y usar un nombre falso para evitar que todos los presentes se desmayaran, pero el señor Norris cumplió y probablemente mucho más que el resto de los “invitados”, no solo haciendo su primera aparición impresionante al destruir un tanque con su vista laser (lo cual no enfocaron bien tristemente) y acribillar a más de una docena de malos sin siquiera desenfundar su pistola; sino también viviendo a la altura de su propia leyenda dentro de la pantalla.

LIAM HEMSWORTH AS EL PRETEXTO

Seré honesto, yo cuando lo vi me dije (y a mi acompañante) “A este wey lo he visto en algo, pero no lo ubico”. No fue sino hasta ver su nombre en los créditos finales que reaccioné ante la falta de un martillo, una barba, y un acento ingles, que no era otro que Thor no siendo Thor. Y es que, aunque su personaje no es más que el pretexto para “hacer esto personal”, también es una muestra de que hay sangre joven en el género del cine de acción, y que no necesita de un personaje geek o un apellido complicado para poder triunfar en el mismo.

EDIT: ¡Ah ya me dijeron! Liam es el hermano de Thor, digo, Chris, digo el que la hace a Thor. Ustedes disculpen, es que estan igualitos.

DOLPH LUNDGREN AS EL ADORABLE BRUTO QUE NOS HACE REÍR

Con tanta arruga pocos recordaran que hace casi 30 años Lundgren interpretó, en mi opinión, al máximo rival que jamás enfrentó Stallone en toda su filmografía. Relegado aquí sin embargo a ser el comic-relief del grupo, Lundgren provoca justamente más risa que admiración.

TODOS LOS DEMAS

No les voy a mentir, a mi la neta Terry Crews me cae bien pese a nunca haber sido el protagonista de nada, pero tanto él como Randy Couture fueron más como las personas que colocan el balón para que otros lo pateen. Yu Nan, la chica que se une al elenco, a mi no me engaña, ¡era Jet Li con peluca!

¿O no les parecía curioso que cuando uno desaparecía, la otra aparecía?

En fin, Expendables 2, film palomero, para gustos no muy exigentes, excelente para echar desmadre con los amigos. No tiene pilón tras los créditos.

Dredd… Él es la ley

sep-6-2012 By cinefilo
Dredd

Dredd

En 1977 apareció en papel de las manos de John Wagner y Carlos Ezquerra un tipo duro. Un juez al que no le temblaba la mano para impartir justicia, el juez Dredd, uno de los iconos del cómic británico. Un personaje que, sumido en un pasado oscuro y secreto, se las tenía que ver con lo que sucediera entre las megaestructuras que se instalaban en su ciudad.

Megaestructuras (como el programa documental) que pueden albergar a miles de ciudadanos y organizarse de un modo clasista por niveles. Y entre estas ciudades verticales y la ciudad en sí se mueven los jueces, los únicos que intentan mantener el orden en este lugar.

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