Cinemascope

Cine , Cartelera de Cine, Estrenos, Actores y Actrices

Interesante de nuestros patrocinadores

Terrence Malick es uno de los directores que sigue haciendo buen cine y la mayoría (ignorante) se ab

Terrence Malick nunca destacó por lo prolífico de su carrera. De hecho, entre Días del Cielo (Days o

El Arbol de la Vida

nov-27-2012 By cinefilo

El árbol de la vida es una película estadounidense de género dramático, dirigida por Terrence Malick

Como la Comic Con suele ser una orgía desenfrenada de información, suelo quedarme con las tres o cuatro cosas que más me han llamado la atención, y que normalmente se presentan el sábado, que es el día de más afluencia en la convención.

Este sábado se presentó comiquero, dividido entre los paneles de Marvel (del que hablaré en otro post) y Warner Bros. Los segundos, además de presentar la primera parte de “El Hobbit” (y sugerir que quizá acabe siendo una trilogía), “Pacific Rim” (¡una monster movie a la japonesa parida por Guillermo del Toro! ¡Eso tengo que verlo!) y… ¡“Godzilla”! (de la que poco se sabe, más allá de que estará dirigida por Gareth Edwards), se presentaron los primeros teaser poster y trailer de “Man of Steel”, la secuela-reboot-lo-que-sea de “Superman” dirigida por Zack Snyder, producida por Christopher Nolan y con Henry Cavill (“Immortals”) como protagonista.

El trailer podrá verse acompañando, cómo no,  a “El Caballero Oscuro. La leyenda renace”, aunque por los comentarios no parece que vaya a desvelar demasiado. Eso sí, detalles como el de no recuperar la ya mítica fanfarria de John Williams, o que el ritmo de lo visto se haya comparado al de las películas de Terrence Malick son, como mínimo, desconcertantes (sobretodo el segundo, miedito me da, por los dioses…). Eso sí, parece que todo el mundo salió bastante satisfecho. Seguiremos informando…

“Man of Steel” se estrenará en España el 21 de junio de 2013.

Ver “El árbol de la vida”

jun-18-2012 By cinefilo

Recuerdo exactamente lo que dije nada más salir del cine. Y, dada mi memoria, no tiene otra explicación que la película misma y la huella que deja: “No tendría que haber venido una tarde de martes cualquiera.” El ritmo lleva una cadencia tan pausada, los diálogos y la trama se esconden de tal modo al espectador, que en diversos momentos se parece más a un documental de fotografía o a una poesía en imágenes que a una película de cine. Al llegar a casa aquella noche también recuerdo que no pude hacer otra cosa que buscar críticas de cine, para saber qué decían los expertos. Conclusión que saqué: el señor director, Terrence Malick, puede hacer ya lo que le plazca porque no se debe al público sino a sus propias inquietudes y arte creativo. Su majestuosa abarca el tiempo desde la eternidad de la que surge el universo hasta la vida que aproximará al hombre a su originalidad primera. Es decir, todo el tiempo. Y no miento. De hecho, sientes durante la proyección que van sucediéndose los acontecimientos que te empujan irremediablemente a cruzar la puerta de lo definitivo.

Me impresionó la forma de narrar la creación. La música de fondo, ya conocida entonces, del Lacrimosa de Preisner. Me sobrecogió. De verdad. Mucho más no puedo decir de ese momento. Ojos como platos, corazón ardiendo. Con los pelos de punta viendo en pantalla grande, como si alguna vez un hombre pudiera ser espectador de semejante espectáculo divino.

La historia de sufrimiento, que se anunciaba desde el inicio con ciertas Palabras, no deja indiferente tampoco a nadie. Paternidad y filiación en tensión, obediencia y amor en juego permanente, sin dar lugar a tiempos vacíos. Los abrazos dejaban de ser importantes al lado de la agresividad incompetente de un mal educador, a su vez herido. La humanidad representada carece de universalidad, a mi entender. La visión que ofrece este director, que como he dicho puede hacer lo que quiera porque la gente seguirá yendo al cine, tiene un sesgo excesivamente negativo, marcado por el dolor, y muy alejado de la hermosura, nunca escondida del todo, de los inicios.

El final, no lo cuento, por no molestar a nadie. Sólo apuntar que se esperaba, por mi parte al menos, algo mucho más apoteósico, como fue al principio. Pero no digo más. Que esto todavía tengo que vivirlo.