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El Hobbit: Un viaje inesperado

dic-29-2012 By cinefilo
Cartel de "El Hobbit: un viaje inesperado"

Cartel de “El Hobbit: un viaje inesperado”

Atención: Si no has visto la película hay numerosos spoilers en esta reseña… ¡así que corre al cine antes de leerla!

Mis buenos amigos Agustín y Antonio me sacaron esta tarde de una pequeña convalecencia para ir al cine. Necesitaba salir de mi casa por unas horas, y qué mejor excusa que ir a ver El Hobbit: un viaje inesperado, la primera entrega de una nueva trilogía basada en uno de mis universos preferidos de fantasía: La Tierra Media de J. R. R. Tolkien.

En el fondo estaba deseando revisitar visulamente el mundo de Arda, un lugar mágico más cerca del cielo que de la tierra. ¡Y qué diferencia entre la belleza del mudo del profesor inglés y la sordidez a la que estamos empezando a acostumbrarnos los fans de la fantasía a través de autores contemporáneos como George R. R. Martin!

El Hobbit: un viaje inesperado es una versión bastante libre de la primera novela de J. R. R. Tolkien, precursora de El Señor de los Anillos. El director Peter Jackson ha utilizado los mimbres del cuento de hadas que narra la primera aventura de Bilbo Bolsón para contarnos una historia épica con la misma ambición que la primera trilogía.

Mientras que en el libro original los enanos eran más bien gnomos de jardín inglés, torpes y algo cómicos, en la nueva película se transforman en auténticos héroes nórdicos, dignos de textos clásicos como Beowulf, obra cumbre de la épica anglosajona en la que el profesor de Oxford era un erudito. El enano Thorin es un auténtico rey en el exilio, equivalente en grandeza, valentía y lealtad al Aragorn de El Señor de los Anillos. Su séquito son gente sencilla pero esforzada, tan capaces de disfrutar de un buen banquete como de hacer frente a los peores trasgos del submundo.

Pero los auténticos protagonistas, desde mi punto de vista, son otros: el mago Gandalf y el pequeño mediano Bilbo.

Gandalf pertenece a la casta de los istar, espíritus encarnados en la Tierra Media para hacer frente con sus artes mágicas al mal del “señor oscuro” Sauron. Gandalf es un auténtico avatar de la divinidad de Arda encargado de mantener a salvo el orden natural subvertido por Sauron, los orcos y trasgos y otras entidades maléficas que habitan este mundo de ficción. Mientras que Sauron y los suyos utilizan las artes mágicas en su propio beneficio, en busca de un poder absoluto y a costa de lo que sea, los istar se rigen por el altruismo (aunque también pueden corromperse, como le ocurre a Saruman en El Señor de los Anillos). Aquí entra uno de los aspectos más destacables de la obra de Tolkien, el respeto a la naturaleza, una inclinación ecologista perfectamente trasladada a la pantalla por el Peter Jackson. Concretamente en esta película, el máximo exponente de esta tendencia es otro istar, el mago Radagast, una criatura entrañable y sabia en absoluta comunión con la naturaleza que adopta la forma de un anciano un poco loco dado a consumir setas (con lo que ello conlleva). Este mago me recuerda a los druidas celtas, sacerdotes de una antigua religión natural que vivían en comunión con el medio ambiente y lo sobrenatural.

Pero el gran héroe de la película es Bilbo Bolsón, un hobbit de costumbres burguesas que vive tranquila y felizmente en su idílica ciudad de provincias dedicado a sus escritos, la gastronomía y a fumar tabaco de pipa. Está claro que Bilbo Bolsón tiene mucho en común con el profesor Tolkien, que en la vida real tenía inclinaciones semejantes. Bilbo no estaba llamado a ser un héroe. Pero la aventura va a buscarlo a través del mago Gandalf. Al principio no la acepta, pero cuando ve que los enanos se marchan sin él se le enciende una chispita en la cabeza, esa llamada al riesgo que tienen todos los hobbits con sangre de la familia Tuk y decide arriesgarse. ¡Y vaya si da la talla! Resuelve todos los conflictos que se le presentan con ingenio y sutileza, derramando la menor sangre posible. El propio rey enano Thorin termina reconociendo su valía y lo abraza como a uno de los suyos.

Si hay que destacar un valor de Bilbo Bolsón es, sin duda, la compasión. Gandalf le dice en un momento del filme que tiene más valor decidir a quién perdonas la vida que a quién se la quitas. En el momento de su encuentro con Gollum tiene la posibilidad de aniquilar a la depravada criatura. Pero no lo hace, respeta su atormentada vida. ¿Y qué consecuencia tiene esto? Quien haya leído o visto El Señor de los Anillos sabe que sin la participación de Gollum, el Anillo Único nunca hubiese sido destruido. El acto de compasión de Bilbo, natural y sin premeditación, termina muchos años después permitiendo que ese artefacto de poder sea destruido y con él la maldad Sauron. Un acto de bondad sin aparente importancia salva con el tiempo la Tierra Media. La compasión del mediano contrasta con la codicia del rey enano de Ereborn, cuya locura atrae al dragón Smaug y significa el exilio del pueblo enano de su paraíso bajo tierra.

J. R. R. Tolkien era un convencido católico que nunca hablaba expresamente de religión en sus libros, pero lo impregna todo de un sentido ético. La compasión de sus héroes pesa más en la balanza que sus habilidades marciales.

Para el profesor de Oxford los mitos encerraban en un lenguaje metafórico y plástico verdades trascendentales. En la obra de Tolkien hay una ingeniosa fusión entre mitologías célticas, germánicas y nórdicas con los valores del cristianismo. No obstante, algunos críticos han encontrado incluso lecturas taoístas en las páginas del autor inglés.

En cuanto a las cuestiones técnicas del filme, es algo que sobrepasa mi capacidad crítica. Lo único que puedo resaltar es que la puesta en escena de la Tierra Media es más creíble incluso que en la anterior trilogía, con momentos de auténtica calidad estética, como la recreación de la ciudad de Rivendel o la puesta de sol en el nido de las águilas al final de la película. Deseas que la película no acabe, que tu mundo real se parezca un poco a esta Arda a donde no han llegado los rascacielos ni las autovías.

Estoy deseando ver las siguientes entregas, donde seguro que nos aguardan maravillas sin igual. Mientras tanto terminaré la novela, escrita de una forma sencilla y directa pero llena de encanto. Necesitamos mitologías hermosas que nos inspiren. Más poesía y menos política y economía. Las obras del tándem Tolkien-Jackson nos hacen, sin duda, mejores personas.

Bibliografía

Tolkien, J. R. R. El Hobbit. Barcelona: Minotauro, 2011

Bassham, Gregory y Bronson, Eric (coords). El Señor de los Anillos y la filosofía.  Barcelona: Ariel, 2010

Una crítica complementaria a la mía de mi amigo Agustín Lozano

El Hobbit: Un viaje inesperado

dic-29-2012 By cinefilo
Cartel de "El Hobbit: un viaje inesperado"

Cartel de “El Hobbit: un viaje inesperado”

Atención: Si no has visto la película hay numerosos spoilers en esta reseña… ¡así que corre al cine antes de leerla!

Mis buenos amigos Agustín y Antonio me sacaron esta tarde de una pequeña convalecencia para ir al cine. Necesitaba salir de mi casa por unas horas, y qué mejor excusa que ir a ver El Hobbit: un viaje inesperado, la primera entrega de una nueva trilogía basada en uno de mis universos preferidos de fantasía: La Tierra Media de J. R. R. Tolkien.

En el fondo estaba deseando revisitar visulamente el mundo de Arda, un lugar mágico más cerca del cielo que de la tierra. ¡Y qué diferencia entre la belleza del mudo del profesor inglés y la sordidez a la que estamos empezando a acostumbrarnos los fans de la fantasía a través de autores contemporáneos como George R. R. Martin!

El Hobbit: un viaje inesperado es una versión bastante libre de la primera novela de J. R. R. Tolkien, precursora de El Señor de los Anillos. El director Peter Jackson ha utilizado los mimbres del cuento de hadas que narra la primera aventura de Bilbo Bolsón para contarnos una historia épica con la misma ambición que la primera trilogía.

Mientras que en el libro original los enanos eran más bien gnomos de jardín inglés, torpes y algo cómicos, en la nueva película se transforman en auténticos héroes nórdicos, dignos de textos clásicos como Beowulf, obra cumbre de la épica anglosajona en la que el profesor de Oxford era un erudito. El enano Thorin es un auténtico rey en el exilio, equivalente en grandeza, valentía y lealtad al Aragorn de El Señor de los Anillos. Su séquito son gente sencilla pero esforzada, tan capaces de disfrutar de un buen banquete como de hacer frente a los peores trasgos del submundo.

Pero los auténticos protagonistas, desde mi punto de vista, son otros: el mago Gandalf y el pequeño mediano Bilbo.

Gandalf pertenece a la casta de los istar, espíritus encarnados en la Tierra Media para hacer frente con sus artes mágicas al mal del “señor oscuro” Sauron. Gandalf es un auténtico avatar de la divinidad de Arda encargado de mantener a salvo el orden natural subvertido por Sauron, los orcos y trasgos y otras entidades maléficas que habitan este mundo de ficción. Mientras que Sauron y los suyos utilizan las artes mágicas en su propio beneficio, en busca de un poder absoluto y a costa de lo que sea, los istar se rigen por el altruismo (aunque también pueden corromperse, como le ocurre a Saruman en El Señor de los Anillos). Aquí entra uno de los aspectos más destacables de la obra de Tolkien, el respeto a la naturaleza, una inclinación ecologista perfectamente trasladada a la pantalla por el Peter Jackson. Concretamente en esta película, el máximo exponente de esta tendencia es otro istar, el mago Radagast, una criatura entrañable y sabia en absoluta comunión con la naturaleza que adopta la forma de un anciano un poco loco dado a consumir setas (con lo que ello conlleva). Este mago me recuerda a los druidas celtas, sacerdotes de una antigua religión natural que vivían en comunión con el medio ambiente y lo sobrenatural.

Pero el gran héroe de la película es Bilbo Bolsón, un hobbit de costumbres burguesas que vive tranquila y felizmente en su idílica ciudad de provincias dedicado a sus escritos, la gastronomía y a fumar tabaco de pipa. Está claro que Bilbo Bolsón tiene mucho en común con el profesor Tolkien, que en la vida real tenía inclinaciones semejantes. Bilbo no estaba llamado a ser un héroe. Pero la aventura va a buscarlo a través del mago Gandalf. Al principio no la acepta, pero cuando ve que los enanos se marchan sin él se le enciende una chispita en la cabeza, esa llamada al riesgo que tienen todos los hobbits con sangre de la familia Tuk y decide arriesgarse. ¡Y vaya si da la talla! Resuelve todos los conflictos que se le presentan con ingenio y sutileza, derramando la menor sangre posible. El propio rey enano Thorin termina reconociendo su valía y lo abraza como a uno de los suyos.

Si hay que destacar un valor de Bilbo Bolsón es, sin duda, la compasión. Gandalf le dice en un momento del filme que tiene más valor decidir a quién perdonas la vida que a quién se la quitas. En el momento de su encuentro con Gollum tiene la posibilidad de aniquilar a la depravada criatura. Pero no lo hace, respeta su atormentada vida. ¿Y qué consecuencia tiene esto? Quien haya leído o visto El Señor de los Anillos sabe que sin la participación de Gollum, el Anillo Único nunca hubiese sido destruido. El acto de compasión de Bilbo, natural y sin premeditación, termina muchos años después permitiendo que ese artefacto de poder sea destruido y con él la maldad Sauron. Un acto de bondad sin aparente importancia salva con el tiempo la Tierra Media. La compasión del mediano contrasta con la codicia del rey enano de Ereborn, cuya locura atrae al dragón Smaug y significa el exilio del pueblo enano de su paraíso bajo tierra.

J. R. R. Tolkien era un convencido católico que nunca hablaba expresamente de religión en sus libros, pero lo impregna todo de un sentido ético. La compasión de sus héroes pesa más en la balanza que sus habilidades marciales.

Para el profesor de Oxford los mitos encerraban en un lenguaje metafórico y plástico verdades trascendentales. En la obra de Tolkien hay una ingeniosa fusión entre mitologías célticas, germánicas y nórdicas con los valores del cristianismo. No obstante, algunos críticos han encontrado incluso lecturas taoístas en las páginas del autor inglés.

En cuanto a las cuestiones técnicas del filme, es algo que sobrepasa mi capacidad crítica. Lo único que puedo resaltar es que la puesta en escena de la Tierra Media es más creíble incluso que en la anterior trilogía, con momentos de auténtica calidad estética, como la recreación de la ciudad de Rivendel o la puesta de sol en el nido de las águilas al final de la película. Deseas que la película no acabe, que tu mundo real se parezca un poco a esta Arda a donde no han llegado los rascacielos ni las autovías.

Estoy deseando ver las siguientes entregas, donde seguro que nos aguardan maravillas sin igual. Mientras tanto terminaré la novela, escrita de una forma sencilla y directa pero llena de encanto. Necesitamos mitologías hermosas que nos inspiren. Más poesía y menos política y economía. Las obras del tándem Tolkien-Jackson nos hacen, sin duda, mejores personas.

Bibliografía

Tolkien, J. R. R. El Hobbit. Barcelona: Minotauro, 2011

Bassham, Gregory y Bronson, Eric (coords). El Señor de los Anillos y la filosofía.  Barcelona: Ariel, 2010

Una crítica complementaria a la mía de mi amigo Agustín Lozano

Desde hace más de 13 años que soy fanática de las novelas de J.R.R. Tolkien , cuando se estrenó The Lord of Rings me pegué aún más. Ahora ya pronto se estrena la primera parte del Hobbit, An Unexpected Journey, 14 de Dic, la segunda parte en Diciembre del 2013 y la última parte en Julio del 2014. Está semana festejamos la semana Tolkien por ese motivo Peter Jackson, el director de las película, decidió lanzar el trailer el miércoles. Ahora les dejo todos los que han salido hasta ahora.

El Hobbit

Peter Jackson lo acaba de confirmar en su perfil de Facebook, ha decidido que “El Hobbit”, la adaptación cinematográfica de la novela de J.R.R. Tolkien, se le tienen que dedicar tres películas para poder explicar toda su historia de la forma más completa. La verdad que en ningún momento se me a pasado por mi turbia mente, que esto es un intento de estirar más el chicle y sacar unos cuantos dólares más de lo previsto. Pero bueno al parecer, Jackson, no se basa exclusivamente en el libro de El Hobbit si no, que también ha incluido material procedente de historias inacabadas y apéndices,  con la intención de dar una imagen más completa y coherente al conjunto de la obra.  En mi opinión, puede que esté muy interesante el experimento.

Las palabras textuales de Peter Jackson fueron:

“Sólo al final de un rodaje puedes tener la oportunidad de sentarte y tener una perspectiva final de la película que has rodado. Hace poco he podido hacer esto junto con Fran y Phil ]Fran Walsh y Phillida Lloyd, coguionistas, coproductoras y una de ellas además es su mujer] cuando por primera vez hemos podido ver un montaje preliminar de la primera película y una gran porción de la segunda. Nos ha complacido mucho la forma en la que la historia se ha ido ensamblando, en particular la fuerza de los personajes y los actores que los han dotado de vida. Todo esto da origen a una pregunta sencilla: ¿asumimos esta oportunidad para contar más de esta historia? Y la respuesta desde nuestro punto de vista como cineastas y como aficionados fue un “sí” sin ninguna reserva.

Sabemos cuánto de la historia de Bilbo Bolsón, Gandalf, los enanos de Erebor, el resurgir del Necromante y la batalla de Dol Guldurpermanecería inédita [cinematográficamente hablando] si no aprovechamos esta oportunidad. La riqueza de la historia de “El Hobbit”, así como parte del material proveniente de diversos relatos y materiales de los “Apéndices” de “El Señor de los Anillos” nos permite contar la historia completa de las aventuras de Bilbo Bolsón y el papel que jugó en la en ocasiones peligrosa pero siempre excitante historia de la Tierra Media.

Así que de momento y a la espera de lo que decidan New Line, Warner Bros., Metro GOldwyn Mayer, Wingnut Filme y la totalidad de reparto y equipo técnico de las películas de “El Hobbit” me gustaría anunciar que dos películas se convertirán en tres. Ha sido un viaje inesperado, de hecho, en palabras del propio profesor Tolkien: “un cuento que creció al ser contado”. Saludos, Peter.”

“El Hobbit” fue escrito en partes y su objetivo era únicamente, divertir a los hijos pequeños de Tolkien, quien se iba a imaginar que 82 años después, esa obra se iba a convertir en una trilogía cinematográfica tan esperada por los fans del universo fantástico creado por el señor J.R.R. Tolkien. Pero eso sí,  rezo para que una películas no sea un musical de los enanos cantando…

Cuando han pasado prácticamente 10 años desde el estreno de El Retorno del Rey, la última parte de la trilogía El Señor de los Anillos (parece mentira que haya pasado tanto tiempo) Peter Jackson vuelve ha traernos la Tierra Media de Tolkien al cine con el estreno de El Hobbit, Un viaje inesperado. Se trata de la primera película basada en la novela de El Hobbit, que cuenta la historia de Bilbo y de cómo éste se hizo con el Anillo y llegará a los cines el 14 de diciembre.

Me fascina el universo creado por Tolkien y las adaptaciones al cine de Jackson. Disfruté de lo lindo con las películas de El Señor de los Anillos, y la noticia de esta nueva adaptación, cuyo estreno cada vez queda más cerca, es toda una alegría viendo lo trillado de muchas de las últimas propuestas cinematográficas.

No he leído El Hobbit de J.R.R. Tolkien, pero el trailer la verdad es que no pinta nada mal… Y la entonada de “Misty Mountains” es realmente emocionante (no suena igual de bien en castellano, por cierto). Genial banda sonora nuevamente a cargo de Howard Shore, uno de los genios compositores actuales: Solo por su música ya merecerá la pena ver esta película en el cine.