Cinemascope

Cine , Cartelera de Cine, Estrenos, Actores y Actrices

Interesante de nuestros patrocinadores

TRAILER DE “THE GRANDMASTERS”

nov-7-2012 By cinefilo

“THE GRANDMASTERS” la biopic dirigido por WONG KAR WAI sobre el maestro de artes marcial

2046Wong Kar Wai descubriu o mundo a través das películas. Cando medrou, decidiu facer cine para falar deses individuos solitarios e incomunicados que medraran dentro del. En 2046 (2004), unha das máis fermosas obras de arte feitas neste século, o director chinés reflexiona sobre o tempo sen espazo ou o espazo sen tempo, un concepto revolucionario simbolizado nunha habitación de hotel inmóbil pola que pasa o amor sen quedarse ou un tren sempre en marcha no que o amor é imposible. A vida, vén a dicirnos o creador nado en Shangai, é unha cuestión de oportunidade. O amor, a soidade, a felicidade son momentos que hai que saber apreixar no tempo exacto ou senón é imposible regresar a eles. O efémero do tempo fai que o único que conservemos para seguir vivindo sexa a memoria que nos recorda o que deixamos de facer cando debiamos. De aí a dor de sabernos perdidos para sempre na creba do pasado.

Lea el resto de la entrada »

’13 asesinos’, honor y muerte

feb-6-2012 By cinefilo

“¿Cuántos verdaderos samuráis crees que quedan por el mundo?”

Me considero un amante del cine oriental. De las tierras del sol naciente han surgido una cantidad de películas absolutamente magistrales, y rápidamente me vienen a la mente autores como Akira Kurosawa -cómo no-, Kenji Mizoguchi, Zhang Yimou o Hayao Miyazaki, como grandísimos directores con cimas cinematográficas apabullantes. Quizás un escalón por debajo de estos, encontramos a Kim ki Duk, Satoshi Kon, Park Chan Wook, Bong Joon-ho, Wong Kar-Wai o Takashi Miike.

Este último, que es el que nos regala la película de la que voy a hablar, puede que sea uno de los directores más prolíficos -y polémicos- del mundo. La verdad es que el tipo es arriesgado en casi todos sus proyectos. ¿Por qué? Porque hace lo que le da la real gana. Igual hace una de yakuzas, que un musical surrealista, que una absoluta paranoia. No deja a nadie indiferente, y aunque muchas de sus producciones no son nada del otro mundo, uno no puede dejar de sentir curiosidad a cada trabajo que presenta. Sí, Miike está muy loco, y eso se nota en lo que hace. Capaz inventarse a un tío “dando a luz” a otro adulto (sí, habéis leído bien), torturas demenciales, escenas sexuales inimaginables, y otras lindezas que seguro que me quedan por ver en sus películas que aún no he visto.

Pero ’13 asesinos’ se aleja notablemente de sus trabajos anteriores. Es, por raro que parezca en un trabajo de Miike, una película seria. Muy seria. Remake de una producción de 1963 del mismo nombre, que no he tenido la suerte de ver -no la he encontrado en ningún sitio-, la situación inicial es simple, la tarea de unos hombres para acabar con el tiránico hermano del Shogun, un sanguinario noble que aterroriza todo pueblo que se le pone por delante. Lógicamente, la cosa no será tan sencilla. Con un principio sobrio, pausado, para ponernos en contacto con los hombres que formarán la comitiva, Miike se toma su tiempo cuidando los detalles al milímetro, y nos expone cómo se van a organizar los en principio 12 valerosos samuráis -en una época donde ya comienzan a ver el declive de su profesión- que partirán en la empresa en la que voluntariamente se han enrolado. Vemos a un director alejado de lo que nos tiene acostumbrados, todo se encuadra en un realismo obsesivo, un tratamiento de los personajes exquisito y sobre todo un guión serio. Cierto es que en un par de escenas se nota la mente sádica de Miike, pero nada muy escandaloso (ojo a la imagen de la mujer mutilada).

Como decía, la primera mitad de la cinta ahonda en los prolegómenos de la misión, su preparación y comienzo. Lenta pero necesaria, es un preámbulo a la bárbara segunda parte que le espera al espectador. No nos va a pillar de improviso, sabemos que el cénit del periplo de los 13 guerreros es el enfrentamienco con el cínico hermano del Shogun. Y esa batalla es una portentosa y brutal lucha, así, sin más. Inolvidable. No soy un erudito de la técnica del cine, ni del montaje, ni nada parecido, pero me ha parecido grandiosa. Una ensalada de sablazos, sangre, locura y brutalidad. Más de media hora en plena vorágine, un maelstrom del que no podremos apartar la vista.

Si alguien ha visto alguna película de este director, sabrá que nos puede salir por cualquier lado, que cada película suya es diferente, pero siempre manteniendo su sello personal, ese toque de demencia que deja huella, para bien o para mal. Pero esta película es distinta, vemos a un Miike centrado, haciendo las cosas con premura, olvidándose de enrevesados argumentos fantasiosos y tratando con suma seriedad un universo tan fascinante como es el de los samuráis. Y volcándose en una inimaginable carnicería final de auténtico lujo. Por ello, si no recomendaría ninguna de las obras anteriores de este chiflado del cine -no porque no me hayan gustado, sino porque son, digamos peculiares, enfermas, hasta desagradables-, esta la sugiero con entusiasmo. Poder ver hoy día una buena película de samuráis es algo difícil, no se prodigan y menos las de calidad. Por ello, ’13 asesinos’ es una opción inmejorable.

J’ai tué ma mère comienza con una inapelable cita de Guy de Maupassant, que reza, palabras más, palabras menos: Amamos a nuestra madre sin saberlo; pero no somos concientes de toda la profundidad de ese amor más que al momento de la separación definitiva. La película es un tratado microscópico sobre la (menos ambigua de lo pensado) relación de amor y odio entre una madre y su hijo adolescente. Friedrich Dürrenmatt afirmaba que los hijos no miran a su madre con los ojos de todo el mundo; esta verdad de Perogrullo se revela desde el principio, en el caso de Hubert, el protagonista del film, cuando observa con notable desagrado la forma en que su madre mastica una rodaja de pan dejándose algunas manchas de queso en los labios. Esa escena, con la contundencia a cuesta de los primeros planos, y aun en su aparente insignificancia a los efectos del desarrollo de la narración, deja traslucir el meollo de la relación amor-odio con más sutileza y fuerza que (casi) todo lo que a continuación nos expone el joven Xavier Dolan.

Es una lástima que esta promesa de la cinematografía actual se haya preocupado excesivamente más por el cómo que por el qué contar. Evidentemente su ópera prima se nutrió de diversas influencias, confeccionado así una suerte de collage estético muy propio de la generación sub-30 que se lanza al universo del celuloide (dicho esto metafóricamente y con un dejo de nostalgia, claro está). En J’ai tué ma mère hay ecos bastantes perceptibles de dos directores cool como Wong Kar-wai y Gus Van Sant (y aquí es preciso una aclaración: en mayor o menor medida, e incluso aceptando la irregularidad en la calidad de los filmes del estadounidense, se trata de dos cineastas a los que admiro), que han desarrollado con sustancia y adultez la cuestión homosexual en películas notables (buques insignias de la década del noventa) como Happy Together y My Own Private Idaho. En el caso de Dolan, la homosexualidad del personaje principal es simplemente una anécdota que no aporta otra cosa que una bella secuencia de homenaje al dripping de Pollock con música de Vive la Fête.

Volviendo al odio visceral que Hubert desarrolla por su madre, nada más categórico para comprender lo que de veras significa odiar que la reflexión, siempre esclarecedora, de Miguel de Unamuno, quien decía: Sólo odiamos lo mismo que sólo amamos. En este largometraje dicha sentancia unamuniana se revela a las claras. Para llegar a tal nivel de rechazo y de desentendimiento recíproco debe necesariamente existir una profunda dependencia existencial y un apego indeleble que fundamenten la contienda incesante más allá del vínculo sanguíneo. Algo de todo eso se deja ver en cada uno de los planos en blanco y negro en los que el adolescente se sincera frente a su cámara digital, filmando una especie de diario íntimo oral en el que se explaya sin puritos. Hubert resume allí la gran paradoja de sus sentimientos cuando dice que si alguien le hiciera daño a su progenitora, de seguro mataría a esa persona.

En una cinta de pocos personajes, destaca ampliamente la actuación de Anne Dorval, actriz canadiense que por momentos luce tan implacable como la mejor Isabelle Huppet en sus protagónicos más arriesgados –la escena de la conversación telefónica que mantiene con el director del colegio al que envió a Hubert es digna de aplauso–, y, sin embargo, en otros tramos aparece tan sosa y anodina que el peinado a lo Audrey Hepburn que lleva –la síntesis de una estética vintage y sobrecargada que se divisa instantáneamente al observar la decoración de su casa– por sí solo justifica la exasperación in crescendo que siente su hijo toda vez que no necesita pedirle nada. En cuanto a Dolan, no hace falta ser demasiado perspicaz para adivinar que su destino debería estar marcado tras las cámaras y no delante de ellas.

En resumidas cuentas, pese a todas sus falencias J’ai tué ma mère es una película que vale la pena ver, con un inteligente y sutil uso del sentido del humor, siendo la carta de presentación fresca, delicada y repleta de buenas intenciones de un director que, si no se contamina rápidamente,  en algunos años quizás pueda sorprender con una obra redonda.

J’ai tué ma mère (Canadá, 2009).
Director: Xavier Dolan.
Intérpretes: Xavier Dolan, Anne Dorval, François Arnaud, Suzanne Clément, Patricia Tulasne, Niels Schneider.
Calificación: 6,75.

“39 estaciones”, de Alfredo Moreno

oct-30-2011 By cinefilo

Amigos, amigas, dejad vuestros viajes galácticos, asaltos a palacios de invierno (o de otoño), revoluciones, orgías previstas y fiestas de la alta o de la baja sociedad, dejadlo todo y  acudid a la presentación del libro de Sir Alfred Moreno.  Alfredo,  ese tipo alto y  aparentemente serio que edita un excelente blog sobre cine y que ahora nos deleita con 39 Estaciones.

Sobre el libro:

39 estaciones” (de viaje entre el cine y la vida)” es una recopilación de artículos acerca de películas, cineastas, trayectorias y temas cinematográficos, desde Buster Keaton a Wong Kar-Wai, pasando por el cine de Nicholas Ray, la presencia del demonio en el séptimo arte o el verdadero Vietnam en el cine. Todo ello, siempre, sin perder de vista a quienes están al otro lado de la pantalla ocupando el patio de butacas o el sofá de casa. Porque, como dice Francisco Machuca, autor del prólogo, “la diferencia entre la vida y el cine es que éste tiene mejores guionistas”.

Intervendrán en el acto:

- Ignacio Escuín, editor de  Eclipsados,  poeta, profesor. Responsable de la edición del libro.- Roberto Malo, escritor, monologuista– Miguel Ángel Yusta, poeta y escritor.-  Alfredo Moreno, autor del libro, experto en cine. Y encima un buen tipo.

DÓNDE Y A QUÉ HORA…

Jueves, 03 de noviembre  a las 20:00
Lugar : Fnac Zaragoza Plaza España